Zelda

[Análisis] The Legend of Zelda Majora’s Mask, la aventura más apocalíptica de Link llega a la Consola Virtual de Wii U

Allá por el año 2000 llegó la que sería la segunda odisea tridimensional de nuestro héroe élfico de los ropajes verdes, dos años después de Ocarina of Time, el fenómeno que supuso una auténtica revolución en los juegos de aventura y acción. Quizás por contar con esa sombra tan alargada no logró generar la misma repercusión, sin por ello tratarse de un título menos merecedor del cariño tanto de los fans zéldicos incondicionales, como de los que simplemente quieren disfrutar de un videojuego entretenido. Bebiendo directamente del motor de juego y gráfico y otras innovaciones que añadió su antecesor, The Legend of Zelda Majora’s Mask cuenta con la novedad de llevarnos a continuar las andanzas del hyliano en un mundo nuevo, lejos de la trama principal que caracteriza a otros títulos de la saga, lo que le da el encanto de ser diferente, un poco como el título de portátil Link’s Awakening.

 

1607-23 Zelda Majora's Mask 01

 

Tres días para salvar el mundo

 

Así como suena, sin anestesia ni nada. La historia principal de este Zelda nos aleja del reino de Hyrule, y nos lleva a Términa, una especie de mundo alternativo donde Link aterriza (nunca mejor dicho) que se halla bajo la terrible amenaza de una luna enorme de cara aterradora a punto de caer y destruirlo todo en el plazo de tres días. Enterado de la triste suerte que espera a los pobres habitantes de este lugar, nuestro héroe decide sin dudar lo más mínimo echar una mano, con la (a veces relativa) ayuda de un hada cascarrabias y el sorprendente poder de transformarse gracias a unas misteriosas máscaras mágicas. Nuestro objetivo es detener a Skull Kid, un tímido ser procedente de los bosques que tuvimos ocasión de conocer en Ocarina, el cual es el responsable de la catástrofe que está a punto de suceder gracias a los maléficos poderes que le proporciona la temible Máscara de Majora, a partir de ahí, nos tocará seguir la mecánica de exploración y reunión de poderosos objetos que nos permitirán lograr nuestro objetivo, como suele caracterizar a los títulos de la saga zéldica.

 

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Esta estatua tan poco perturbadora me recuerda a alguien…

 

Una de las novedades que incluye Majora’s Mask y que acabamos de mencionar antes es la habilidad de transformarnos en diversas criaturas dotadas de su propia personalidad, al ponernos ciertas máscaras que iremos encontrando por el camino, las cuales nos permitirán rodar a toda velocidad, nadar sin preocuparnos por el oxígeno o incluso flotar por el aire durante cortos espacios de tiempo entre otras habilidades. Todo esto convierte a este juego en uno de los más versátiles y que más posibilidades ofrece a la hora de abordar los obstáculos que nos vayamos encontrando.

 

Un reto a tener en cuenta

 

Otro de los aspectos a destacar de este título es su dificultad, ya que no es nada fácil de primeras especialmente para aquellos que de primeras no hayan jugado a un Zelda en 3D, empezando por el agobio del tiempo, un ciclo de tres días que aunque podremos repetir sin problema todas las veces que necesitemos, no deja de suponer una presión a la hora de completar mazmorras u otras tareas secundarias, cuyo avance se perderá y habrá que rehacer (exceptuando los objetos importantes conseguidos que sí se conservarán) al tener que regresar al primer día. También puede acabar con la paciencia de más de uno la dificultad de algunos de los minijuegos que habrá que abordar por el camino, no obstante, también proporciona una mayor satisfacción el superarlos todo sea dicho.

 

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Contando con la Máscara de Majora en su poder Skull Kid sabe que no hay quien le chiste

 

Aspectos como estos pueden hacer que los jugadores que vengan de nuevas se puedan frustrar en ocasiones con este título, hasta que se le coge el tranquillo a su peculiar mecánica. Otro de los rasgos que llaman la atención es lo personal que es esta aventura, encontrándonos por el camino con numerosos personajes a los que ayudar, los cuales abordan el inminente desastre con variados sentimientos de tristeza, rabia, miedo, desconcierto… algo natural en semejante entorno de estrés (tener una luna enorme sobre las cabezas no ayuda a ser especialmente positivos) existiendo pues bastantes situaciones intensas que podrán sacarnos alguna lagrimilla de emoción o encogernos el corazón.

 

Aspectos técnicos: el paso del tiempo no sienta tan mal

 

Tratándose de un juego que salió en Nintendo 64 hace dieciséis años es imposible poderlo comparar con el aspecto de los juegos actuales, sin embargo, hay que decir que aún hoy sigue luciendo bastante bien con unas figuras poligonales que en su día requirieron de una ampliación de memoria en la consola de la mano del Expansión Pak, al tener unas texturas más detalladas que su antecesor y un mayor número de NPCs en movimiento. Como resultado, llamativos dibujos de aspecto tribal adornan en muchos lugares y una ambientación lúgubre bastante lograda constituyen el sello de identidad de este Zelda, contando además con la presencia de muchos de los personajes conocidos del Hyrule de Ocarina of Time, aunque con otra identidad diferente; todo ello le da una personalidad oscura que ha alimentado infinidad de teorías por internet sobre lo que realmente se quiere reflejar en Majora’s Mask.

 

Zelda

 

Como en otros títulos de la Consola Virtual, dispondremos de la posibilidad de configurar los botones a nuestro gusto y tendremos la opción de crear puntos de guardado en cualquier momento, una ventaja respecto al original, el cual nos obligaba a regresar al primer día o acudir a unas estatuas con forma de búho para poder salvar nuestro progreso; de este modo podremos tener más libertad para jugar y parar cuando queramos. El formato de pantalla se mantiene en el de 4:3, tal y como lo pudimos jugar en N64. El apartado musical sigue siendo un regalo para los oídos, al contar con la maestría de Koji Kondo, responsable de la banda sonora de esta saga desde sus comienzos, melodías pegadizas que reflejarán la tensión presente y acompañarán bien en nuestro deambular por las tierras de Términa. Los controles responden bien, siendo fáciles de cogerle manejo manteniendo la inversión del movimiento en el eje vertical para la visión subjetiva. Como apoyo a los más inexpertos, hay también un pequeño tutorial introductorio y nuestra hada acompañante nos irá recordando las tareas pendientes o cosas sospechosas a las que debamos prestar especial atención.

 

Conclusión: visitar Términa merece la pena

Zelda Majora’s Mask es un título bastante independiente dentro de la saga, y aunque su parecido con Ocarina of Time es innegable (no en vano comparten motor de juego y gráfico, además de parte del apartado sonoro) tiene una personalidad propia con una historia diferente y más adulta que le da mucho encanto. La única pega es que es uno de los Zeldas que cuenta con menos mazmorras principales, lo que hace que la trama resulte algo corta, aunque se compensa con sus numerosas misiones secundarias. Más complicada, oscura y espeluznante a ratos que otras aventuras de Link, a día de hoy sigue siendo una oferta muy interesante de adquirir en la consola virtual de Wii U, tanto si no tuviste ocasión de probar el original, como si deseas revivir el reto sin las ayudas y modificaciones que se incorporaron en su remake de 3DS.

 

Tráiler The Legend of Zelda Majora’s Mask (CV de Wii U)

La aventura más apocalíptica de la saga Zelda, un imprescindible para los mñas fans, desafío exigente donde los haya
Gráficos
90
Sonido
85
Duración
80
Jugabilidad
90
Nota de lectores3 Votos
90
A favor
Historia compleja
Apartado visual y sonoro para recordar
Ambientación muy lograda
En contra
La duración de la trama principal no tan larga como sería deseable
Dificultad en ocasiones algo frustrante
90