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Difícil posición la de un servidor. Habré escrito infinidad de veces sobre The Legend of Zelda: Breath of the Wild, desde mucho antes de que se conociera el nombre de este capítulo. Habré hablado con redactores y lectores de NextN, otras tantas de veces. Y aún así, he intentado llegar lo más intacto posible hasta el momento en el que pondría mis manos sobre él. Y así fue. Los tráilers eran difíciles de esquivar, pero traté de no devorar vídeos de jugabilidad, piezas de información y todo aquello que podría estropear la experiencia. Y aquí estamos. Con ese pequeño cartucho insertado en mi Nintendo Switch. ¿Habría pasado algo si hubiera estado expuesto a toda ese aluvión de detalles? Así de primera te diría que no.

 

Y así comencé mi deambular por una Hyrule devastada, tras el transcurrir de un letargo que sumió a Link en 100 años de profundo sueño. Posiblemente no quieras conocer mucho sobre la historia, y eso se respetará en este artículo, por lo que no entraré en detalles. Lo primero que sentí tras conseguir la Piedra Sheikah y cegarme con los primeros rayos de sol fue… belleza. Inmensidad… ¿Dónde estoy? Creo que el joven Link (al que no podrás cambiarle el nombre) y yo compartimos esa sensación. Un mundo ante nuestros ojos, con un horizonte que se pierde a lo lejos en unas montañas que vas a poder visitar. ¿A dónde ir? ¿Qué hacer? Pero lo más importante de todo… ¿qué hay de esas bases que tantas veces se ha dicho que han sido derrumbadas?

 

Al poco de conocer a un viejo, tendremos que dirigirnos a los primeros santuarios que nos permitirán avanzar en nuestra aventura, de los que se dice haber al menos un centenar repartidos por todo el mundo. El conflicto para todo fan debería llegar aquí, en el momento en el que te preguntas “¿Dónde está Zelda?”. Y no me refiero a la princesa, sino a esa esencia que nos ha hecho repetir una y otra vez el papel de Link, Héroe de Hyrule. Sin duda alguna, es a quien estás controlando. Se mueve como él, tiene diferentes habilidades, alguna que otra limitación que ir superando a lo largo de la aventura. Es nuestro Link, pero… ¿dónde están las mazmorras? Por supuesto, comenzar un The Legend of Zelda buscando una mazmorra que desafíe nuestro ingenio es mucho pedir. El caso es que los llamados Santuarios son como pequeñas estancias presididas por uno o varios puzles a resolver, o uno o varios enemigo a batir, o una combinación de varios elementos. Los que encuentras al principio, de hecho, de desafío tienen bien poco, y son tan minúsculos que te harán preguntarte si lo que estás jugando es un The Legend of Zelda… o no. El caso es que, amigo mío, estás solo en el principio del camino, en un momento y lugar en el que no debes comenzar a sacar conclusiones. Avanza un poco más…

 

 

Y avancé, ya olvidándome de buscar ese Zelda con el que estaba familiarizado. Descendí por la meseta para toparme de bruces con un universo de posibilidades. Es difícil de explicar, pero decir que puede resumirse en un “hey, eso es lo que supone un mundo abierto” sería quedarse corto, pues va más allá de ese par de palabras, para ampliar las opciones de tal forma, que es fácil sentirse abrumado. A partir de ahí, tú decides. Me voy a explorar esta Hyrule, a perderme por sus bosques u otras maravillas naturales, sigo la historia, resuelvo los desafíos que proponen los santuarios, o a buscar un caballo al que domar, o me voy de caza, a recolectar minerales, armas, objetos, ingredientes para probar una receta tras otra… Espera un momento… “¿dónde está mi Zelda?” Sigues sin encontrarlo. Quizás seguir la historia te ayudaría a encontrarlo. Y así, al menos en mi caso, es como sucedió.

 

Gameplay Zelda: Breath of the Wild – Un paseo por un pueblo… ¡y cuccos!

 

Cuando llegué al primero de los pueblos, justo ahí, encontré mi Zelda. Todo empezaba a encajar, no solo la línea argumental, que comenzaba a tomar forma, sino la sensación de que estaba ante un nuevo capítulo de la serie que tanto amo. Y es que esa fue la primera preocupación que tuve al encontrarme con este titánico mundo abierto. Fue entrar en contacto con los habitantes de Hyrule, conocer sus preocupaciones, atender sus peticiones, y empezar a encontrar conceptos familiares.

 

Gameplay Zelda Breath of the Wild. Link pasa de movidas

 

En mi opinión, y como fan de la serie, despejar esa duda sería lo principal para cualquiera que se esté planteando embarcarse o no en esta aventura. Ni lo dudes, lánzate de lleno (pero no como en el vídeo anterior…). Tienes que saber de antemano que es un título muy diferente, que de nuevo te planteará retos, puzles y miles de batallas… pero, digamos, la solución a todos estos desafíos nunca antes fue tan libre. Tal y como sucedería en la vida real, dos personas distintas podrían dar con una solución diferente a un mismo problema y de ahí su experiencia no será la misma. Es un concepto base en este The Legend of Zelda, no solo fruto de la decisión de apostar por un mundo abierto… sino de todas las variables que se han incluido en él. Cabe destacar que en muchas ocasiones te encontrarás con puzles que tienen una sola forma de ser completados; es sobre todo el viaje por Hyrule lo que puede ser muy diferente de un jugador a otro.

 

 

No me gustaría extenderme en cuanto a analizar los distintos apartados de este videojuego, pues eso es algo de lo que hablaremos en el análisis, pero puedes dar por hecho que gráficamente cumple con lo esperado, que la banda sonora es de las que enamora, que el argumento, hasta donde he avanzado, promete mantenernos enganchados… quizás los controles requieran perfeccionamiento, sobre todo por el simple hecho de que estás jugando a un juego en una plataforma que estrena controles… a no ser que estés disfrutando de la versión Wii U, algo que no he tenido el placer de hacer.

 

Jugando a The Legend of Zelda: Breath of the Wild en Nintendo Switch

Muchos años han pasado desde la llegada de un nuevo The Legend of Zelda para consola de sobremesa… y resulta que se prácticamente se ha convertido en un juego portátil que podrás disfrutar en cualquier parte. He jugado un buen puñado de horas (no dispone de contador de tiempo) en una televisión de 49 pulgadas, donde se veía de auténtico lujo, pero el poder retirar Nintendo Switch de su Dock y llevarte esa experiencia allá donde quieras… simplemente no tiene precio. Ya sea en modo con los Joy-Con insertados en la consola, o bien extrayéndolos para jugar con ellos por separado (esta última opción ME ENCANTA y puede llegar a ofrecer una nueva dimensión), la sensación es excelente. ¿Existe una pérdida de detalle? En mi caso, he estado tan inmerso en la experiencia, que no he tenido tiempo de pararme a ver si en cierta parte la tasa de refresco era mejor o peor en modo portátil o televisión… simplemente es precioso. Quizás alguna puntual bajada de frames en momentos puntuales, aunque cabría destacar que el título podría recibir una actualización de cara al lanzamiento que podría solventar estos problemas.

 

 

Quizás deberían haberse aprovechado aún más las posibilidades de la nueva consola de Nintendo, que van más allá de poder llevártela a cualquier parte. Lo más destacable es la ausencia de la cacareada Vibración HD, algo que podría haberse implementado de alguna forma. Las capacidades táctiles SON mínimas, podría haberse incorporado control por movimiento más allá de apuntar y no existe modo en red alguno… A destacar la excepcional opción de realizar capturas de pantalla, que podremos utilizar incluso a modo de ráfaga pulsando de forma repetida,  pero claro, esto no es cosa de Zelda, sino de la propia consola.

Y lo dicho, para escucharnos hablar más de The Legend of Zelda: Breath of the Wild tendréis que esperar a que publiquemos nuestro análisis la semana que viene, pues aún nos queda largo camino que recorrer por esta aventura que, a mi entender, difícilmente decepcionará a los fans de la serie, siempre que no sean extremadamente cerrados de mente, ni a todo aquel que aún no haya ofrecido una oportunidad a la saga. Para ambos, será como descubrir The Legend of Zelda por primera vez… y de qué forma. Os dejamos con el resto de imágenes que hemos capturado directamente del juego, así como algún vídeo que otro e imágenes del diminuto cartucho de Nintendo Switch.

 

Galería The Legend of Zelda: Breath of the Wild

 

Unboxing The Legend of Zelda: Breath of the Wild

Unboxing Zelda: Breath of the Wild – Nintendo Switch. ¡Suenan las maracas!

 

Gameplay The Legend of Zelda: Breath of the Wild – Nintendo Switch

Gameplay Zelda: Breath of the Wild – Los primeros pasos por Hyrule

Gameplay Zelda: Breath of the Wild – Chapuzón y armas

3 Respuestas

  1. Trekker87
    Trekker87

    Madre mía!!! Estoy ahora mismo con el hype por las nubes!!! Y solo pensar que en 7 días podré estar por Hyrule, no me lo creo! Me daba miedo encontrar algún spoiler pero no ha sido así, así que es de agradecer!

  2. alias79
    alias79

    ¡¡¡JUEGAZOOOOO!!! Vengo a decir una cosa, y es que comenté que las caídas de frames eran inapreciables, pero llegué a una parte en la que incluso llegó a ralentizarse. ¿Qué ocurre? Que el juego debe recibir alguna actualización que podría corregir eso. Diría que es por la cantidad de briznas de hierba moviéndose a la vez, mientras te vienen varios enemigos y… bueno, leches, preciosidad de juegooooooo

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