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Uno de los géneros más diversificados dentro de los videojuegos es el de los puzles, ya que hay de tantos estilos diferentes como la imaginación dé de sí, cada uno con su propia temática, historia y estilo de juego. Pero sin duda, una de sus categorías más destacadas, especialmente desde los últimos años a esta parte es el de los puzles de acción, esto es, juegos que combinan las plataformas o el avance lateral con la incorporación de pequeños rompecabezas que van permitiendo el avance, como en el caso de la trilogía Box Boy entre otros muchos ejemplos destacados; o bien tenemos aquellos otros casos en los que los puzles requieren reflejos y visión estratégica para interactuar con determinados elementos en el momento justo y adecuado para de ese modo causar el efecto deseado, como en el caso de Angry Birds y una larga estela de títulos basados en realizar el lanzamiento de proyectiles en parábola de tal modo que destruyan los objetivos señalados de antemano, dentro de los cuales se incluye King Oddball.

 

 

Su desarrolladora, 10tons, es una compañía independiente que, pese a su relativamente reciente incorporación al mundillo de los videojuegos, ya lleva a sus espaldas un buen número de títulos de lo más variados como Neon Chrome, Jydge, Time Recoil o Xenoraid. Pero no sólo se vive de pegar tiros por doquier virtualmente hablando, también es interesante darle a las neuronas y poner a prueba nuestro pensamiento lógico de manera entretenida, y con ese sentido es con el que se presenta el título que a continuación vamos a analizar. ¿Consigue ese propósito? Pregunta intrigante, qué mejor manera de saberlo que continuando esta lectura:

 

Official King Oddball Launch Trailer

 

El rey ha llegado, tiembla humanidad

 

Dichosa humanidad, siempre enredándose en peleas entre sí por cosas absurdas y cargándose su propio planeta sin darse ni cuenta, ése parece ser el razonamiento que ha llevado a una gigantesca esfera de cara siniestra, un poco a modo de colérica deidad implacable de la antigüedad, a desear acabar con los peligrosos ejércitos que los humanos tienen desplegados a pedrada limpia. Con este sencillo y apocalíptico argumento King Oddball permite encarnarnos en ese vengativo ser esférico y nos propone el “sencillo” reto de lanzar hasta tres pedruscos con la lengua, así tal cual suena, en dirección a las perversas unidades de guerra esparcidas y acabar con ellas de un plumazo. Dicho así parece chupado, no obstante, la dificultad está en que no podemos andar voleando sin más, nada de eso, sino que debemos calcular el momento exacto de darle al botón para soltar la piedra mientras se balancea enganchada del mencionado apéndice bucal, de modo que surque los aires con la parábola perfecta para destruir varios objetivos con una única tirada.

 

 

Dicha mecánica es la que tenemos que perfeccionar para poder superar cada uno de los algo más de 120 niveles desperdigados en el mapa de cuadrícula dividido en 9 zonas, más aparte los grupos de retos especiales que igualmente se encuentran inmersos en el mismo. Así, en el modo principal contamos con 3 piedras que debemos emplear sabiamente, más alguna extra que podamos conseguir por destruir a tres objetivos seguidos de una sola pedrada o por golpearnos a nosotros mismos con el rebote de una de las piedras (curiosa manera de recuperar munición), o incluso ocasionalmente por utilizar el botón de pausa presente en la pantalla a modo de arma arrojadiza, mientras que en los desafíos extra se centran en ponernos las cosas más difíciles contando con menos munición, con proyectiles explosivos o escenarios llenos de obstáculos más complicados de sortear para alcanzar los objetivos.

 

 

Lanza pedradas a ritmo de tango

 

Visualmente este título destaca por sus gráficos dibujados a mano y un filtro que simula a la perfección las películas de principios del siglo XX, un efecto parecido al que muchos puede recordar al que utiliza Cuphead, y que en este caso le da ese toque retro y una ambientación que quizás intencionadamente busca recrear la opresiva sensación de un mundo sumergido en el caos de la guerra. Los escenarios son estáticos pero variados, recreando paisajes desoladores como ciudades en ruinas o la soledad de unas montañas abandonadas entre otros; donde se echa en falta un poco más de variedad es en la selección de enemigos por derrotar, básicamente tanques, helicópteros y soldados, todos ellos muy de verde camuflaje y muy pacientes esperando en puntos estratégicos a que llegue su turno de ser apedreados, en ese sentido quizás hubiese estado bien incluir al menos algunos cambios de color a lo larog de los diversos mundos.

 

 

Respecto al apartado sonoro, destacan las bellas melodías con aires de tango que nos acompañan en cada uno de los niveles que recorremos, muy melodiosas y con toques casi señoriales, tranquilas de tono para que no nos pongamos nerviosos o perdamos la concentración, aunque aparte podemos disminuir su volumen dentro del propio juego para dejarlas más en segundo plano si lo creemos conveniente, sin duda un gran acierto su inclusión, le da una pincelada especial al juego que lo hace más recordable con toda la competencia que hay. En cuanto a efectos de sonido, más bien son pocos, los ocasionales chasquidos y explosiones de las piedras al chocar contra elementos del escenario o al impactar directamente sobre los objetivos, bastante discretos, quizás les falta algo más de contundencia pero en general funcionan bien con la temática del juego.

 

 

Dando lengüetazos con estilo

 

Como cabe esperar de un planteamiento de puzles basado en la simplicidad, los controles son aún más sencillos, ya que tan sólo tenemos que utilizar el botón A, o pulsar en la pantalla táctil, para soltar la piedra de la lengua en el momento oportuno dentro del ángulo de 180º que nuestra esfera ejecuta continuamente, y ya, por efecto del impulso y de la gravedad, la misma caerá haciendo una parábola mayor o menor. Como comodidad añadida, disponemos de dos atajos, el botón B para acceder al menú de pausa, igual que con el botón +, y el botón Y para reiniciar la partida en caso de equivocarnos o quedarnos sin munición. Un detalle apreciable es que en todo momento podemos hacer uso de la pantalla táctil, algo especialmente útil para desplazarnos por el mapa de niveles o para elegir entre las fases especiales. No hace uso de ningún tipo de vibración especial, al menos no perceptible a primera vista.

 

 

Un aspecto llamativo es la aparente aleatoriedad de movimientos que experimentan en ocasiones las piedras después de chocar contra algún obstáculo u objetivo, saliendo en direcciones inesperadas, lo cual en ocasiones hace que de buenas a primeras se pueda ganar o perder en un nivel cuando menos nos lo esperamos. En sí mismo no es algo malo, aunque sí resulta chocante (nunca mejor dicho) ese extraño descontrol ocasional en las trayectorias de los proyectiles; por otro lado, un pequeño fallo es que no permita volver a jugar los niveles anteriores superados, ya sea por gusto de volver a superarlos o para practicar.

 

 

Acaba con la humanidad de diferentes maneras

 

King Oddball tiene un modo de campaña principal que se desarrolla en un mapa en cuadrícula dividido en 9 zonas principales de 16 casillas cada una, en algunas de esas casillas se encuentran tanques que al tocarlos dan acceso a los diversos niveles. Para poder pasar a una zona nueva hay que eliminar previamente todos los tanques de la anterior, y en algunas de esas casillas se encuentran desperdigados diversos extras, como listas de desafíos, logros desbloqueados o estadísticas entre otros, un detalle curioso es que no haya un menú central desde el que poder acceder a todos estos añadidos, en vez de tener que acudir a la casilla exacta del mapa para poder consultarlos.

 

 

En total, sumando la aventura principal y los submodos, la duración del juego se puede prolongar alrededor de las doce o trece horas, bien provechadas y disfrutadas desde luego. Lo único que se echa en falta algún modo extra, por ejemplo, un multijugador en plan duelo por turnos de derribar al ejército enemigo, o bien un editor de niveles que se pudieran compartir online, pequeños aspectos que contribuirían a alargar más la vida útil o invitarían a rejugarlo más veces.

 

 

King Oddball – Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra

 

Como conclusión, señalar que este juego es una propuesta de puzles y acción bastante bien hecha, quizás le faltan algunos pequeños complementos, como un modo multijugador, para convertirlo en una obra más completa, pero sí cuenta con los elementos necesarios para entretener durante un buen puñado de horas. Nada como la descarga de adrenalina que supone derribar un montón de objetos, además haciendo trabajar la mente calculando la trayectoria más correcta en cada caso, y con señorial música de tango de trasfondo para darle un toque de elegancia al momento. Si buscas un juego tranquilo con que desconectar del estrés diario esta puede ser una opción muy recomendable.

 

Análisis - King Oddball (Nintendo Switch) Nunca acabar a pedradas fue tan divertido
King Oddball se apunta a los puzles basados en trayectorias parabólicas, y con trasfondo apocalíptico.
Pros
  • Estilo visual muy logrado
  • Planteamiento sencillo y original
  • Extras bastante completos
Contras
  • No tiene multijugador
  • En ocasiones las trayectorias de los proyectiles son algo impredecibles
  • Efectos sonoros poco contundentes
82%Nota Final
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