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Ginger: Beyond the Crystal Analisis Nintendo Switch

Análisis – Ginger: Beyond the Crystal (Nintendo Switch). Una gema que necesita ser purificada

Los juegos de plataformas 3D, más allá de los del exfontanero de la Gran N, no han tenido un nicho muy destacable en la industria, no al menos si hablamos de títulos hechos por grandes compañías en los últimos años. Afortunadamente no todo se rige por lo que dictan las empresas millonarias y algunos estudios indies se atreven a traer los años 90 de vuelta a nuestras consolas. Con esto no quiero decir que usen gráficos desfasados, sino a ese aire nostálgico, que lanzamientos como Yooka-Laylee, o el videojuego que es protagonista de esta review pretenden alcanzar. En el día de hoy analizaremos la versión para Nintendo Switch de Ginger: Beyond the Crystal.

 

Ginger: Beyond the Crystal fue desarrollado por el estudio español «Drakhar Studios» y está siendo distribuido por «Badland Games». Salió en Playstation 4, Steam y Xbox One en el pasado 2016, mientras que a Nintendo Switch llegó hace poco. Actualmente se puede comprar por 19,99€ en la eShop y los amantes de los cartuchos también tendrán su oportunidad en esta ocasión, pues han confirmado que saldrá una versión física a lo largo del 2018.

 

 

Nuestro personaje azul tiene un objetivo

Este videojuego nos sitúa en un lugar de fantasía, cuya ambientación parece sacada de un cuento. Es más, así es como nos presentan todo en los primeros compases del juego; una voz de un señor español nos habla acerca del mundo y sus sucesos con la ayuda de una serie de ilustraciones, sin hacerle el feo al clásico «érase» y con un tema musical que invita a quedarse a escuchar. Yendo al grano: la narración nos comenta que un pueblo cuyos habitantes sobrevivían con la ayuda de una diosa, de un día para otro ve como ésta les abandona, dejando tras de sí a Ginger, un bebé que tendría el objetivo de ser el guardián del poblado. La diosa controlaba las cosas a través de una serie de cristales repartidos por el mundo y aquí es cuando entra el problema: tras cierto suceso, los cristales son corrompidos sumiéndose todo en el caos. Efectivamente, el objetivo de Ginger es purificar los cristales para que así la diosa recupere el control sobre éstos. Estas joyas están esparcidas a lo largo de 15 niveles con sus respectivas fases bonus.

 

La trama es sencillita y sin demasiados giros argumentales que digamos, lo cual pensamos que está bien teniendo en cuenta el carácter de lo que tenemos delante. El público objetivo de Ginger son los más jóvenes de la casa, aunque hay que exponer que las localizaciones y algunas palabras como «quest» se quedaron en inglés. Sí, también puede ser entretenido para personas adultas, pero aviso que el título no se corta un pelo en ponernos indicaciones a todas horas para evitar que nos perdamos, los enemigos tienen una actitud desenfadada hacia nuestro protagonista, los puzles son muy simples y… bueno, podría ahondar más pero creo que no es necesario. En definitiva, tenéis que saber mirarlo con los ojos de un niño.

 

Ginger: Beyond the Crystal Switch

 

Cuando vamos a empezar nos dan a elegir entre dos niveles de dificultad, el modo normal y el modo «vieja escuela». Este último hace que los numerosos puntos de control de los mapas dejen de servir para nada más que para recuperar algo de salud. Esto no es que sea un defecto como tal, pero habría sido un acierto apartar un poco del camino los checkpoints obligatorios en el modo difícil, así tendríamos la opción de pasar las fases sin curarnos (ideal para aquellos que busquen un poco más dificultad). El juego es fácil la mayoría del tiempo, habiendo algún despunte en las fases de los bosses. ¿Recomiendo jugar la modalidad complicada? Pues… la respuesta es que no, más que nada por lo frustrante que puede ser el juego como tengas mala suerte.

 

Si preguntan acerca de cuál es el punto en el que más debe sobresalir un plataformas, casi siempre responderemos que la jugabilidad, debido a que los demás factores tienden a estar ahí como meros acompañantes. Me fastidia decir esto, pero Ginger no hizo los deberes en este campo. Está lleno de incontables bugs y a la hora de hacer este análisis decidí pasar el juego en su modo difícil, ya podéis imaginar lo que pasó… la experiencia de juego se fue literalmente al traste. De ahí lo que comenté antes, es muy frustrante estar a punto de terminar una fase y que el juego de repente crea que es un buen momento para que atravieses el suelo, para crashearse o para que el personaje se quede atascado en un hueco y te veas forzado a reiniciar el nivel.

 

 

El asunto no se queda aquí, los fps están constantemente cayéndose, sobre todo cuando el mapa se abre un poco y la consola debe procesar más cosas en pantalla. Los tiempos de carga son excesivamente largos y, por otro lado, está la poca fiabilidad que da el sistema de combate. Gracias a la cámara es muy fácil comerse daño gratuito tanto con el ataque de la Y como el de la A, mientras que las bombas del traje de bufón se ven al lejos que no están pensadas para acabar con enemigos comunes. Las opciones «fiables» se reducen a 3: B + Y, el cual es el típico movimiento de saltar y caer en picado creando una onda expansiva que hace daño (que como tengas mala suerte te hace atravesar el suelo sin venir a cuento y perder en el acto), embestir a tus enemigos saltándoles a la cabeza como en Super Mario (la cámara puede dificultar un poco esto) y los disparos del traje de astronauta. De este último debemos destacar que el apuntado es muy tosco y que encima la vestimenta no se puede conseguir hasta que lleguemos al tercer tercio del juego. En mi caso acabé usando el «salto picado» la mayoría de las veces porque, salvo por los bugs casuales, es el ataque más efectivo.

 

Otro dato que queremos señalar, aunque sea brevemente, es la inteligencia artificial de los enemigos. Ésta es baja, dado que se limita a que te persigan hasta que salgas del rango que tengan asignado y ahí se queda la cosa. Si relegas de ellos notarás que vuelven a la tónica de dar vueltas por su zona ignorando por completo que conocen tu existencia. Eso sí, se puede excusar con el público al que se dirige, por lo que no lo tomamos como algo negativo. Al menos los jefes tienen mecánicas originales, que funcionan mucho mejor que la de los adversarios habituales.

 

La pequeña luz tras la oscuridad

Antes de hacer la review contactamos con Drakhar Studios y hablamos acerca de los bugs y el rendimiento de Ginger en Nintendo Switch, a lo que ellos afirmaron que tienen planeado implementar los parches que hagan falta. Como es natural, el análisis se ha realizado en base a lo que hay ahora, pero es una buena noticia al fin y al cabo. Somos conscientes de que el juego puede tener muchas trabas en la actualidad, pero podemos asegurar que en los oasis en lo que todo iba correctamente, atisbamos un plataformas decente que puede ser disfrutado por toda la familia.

 

Después de explayarnos con la oleada de cosas que se deben mejorar, toca profundizar un poco en las bondades que tiene esta edición. En términos de duración la media está entre las 8 y las 12 horas, los jugadores que van a saco se lo pueden pasar en 4 y aquellos que hicieran como el redactor de esta review y lo completaran al 100%, verán como la cosa se puede alargar hasta las 20 horas, lo que no está nada mal si tenemos en cuenta el género del que es parte.

 

Ginger: Beyond the Crystal Análisis

Si exploramos su apartado artístico nos encontramos un título bonito, que trata de parecerse a un cuento con su diseño cartoon. Éste posee una variedad de escenarios amplia, un surtido de trajes con poderes llamativo y en general cumple en este campo. Se nota que le pusieron cariño pero la pega es que no deja de ser una versión recortada. Si lo comparamos con el Ginger de otras plataformas se puede ver que algunos efectos directamente desaparecen y cómo la cámara pasa a estar más baja cuando nos dan el chance de usarla a nuestro antojo (lo que suponemos que será por el framerate).

 

En el aspecto sonoro podemos escuchar que la banda sonora de Ginger está llena, mayoritariamente, de piezas alegres que casan con su naturaleza. Aunque éstas pueden llegar a cansarte un poco si las escuchas durante periodos prolongados de tiempo. Tampoco nos terminó de convencer que el jefe final no tuviera una pieza propia y se le tratara solamente como a un boss más.

 

Ginger: Beyond the Crystal – Un plataformas que debe pulirse

En resumen, Ginger: Beyond the Crystal es un juego indie con cierto toque de nostalgia que lamentablemente está lleno de lagunas. Si dichas lagunas fueran solventadas, harían del título un buen punto de partida dentro del mundillo de los plataformas 3D. Además, una cosa que no podemos negarle es que a pesar de sus fallos, logró transmitir buenas sensaciones, especialmente cuando todo iba de forma correcta y pudimos ver de primera mano el verdadero talento de sus creadores.

 

Ginger: Beyond the Crystal Análisis

Hemos realizado este análisis gracias a un código de descarga proporcionado por Badland Games.

 

Ginger: Beyond the Crystal es un plataformas 3D que tiene ideas interesantes y emplea una estética nostálgica que casa muy bien con su carácter, pero que por culpa de su multitud de errores se queda a medio camino de ser un juego destacable en la híbrida de Nintendo.
Nota de lectores0 Votos0
Pros
Los jefes y las fases bonus mejoran bastante la experiencia de los jugadores
Tiene una duración acertada
El apartado visual está bien logrado, consiguiendo asemejarse a un cuento y gozando a su vez de un aire nostálgico
Contras
Multitud de bugs y problemas de rendimiento lastran la diversión
El sistema de combate deja mucho que desear
Las localizaciones y algunas palabras sueltas se quedaron sin traducir
55
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