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Análisis – One More Dungeon (Nintendo Switch) La última mazmorra y nos vamos

Con el reciente lanzamiento del reboot de Doom en Nintendo Switch, y del juego indie Morphite, o hace más tiempo en 3DS de Iron Fall, se demuestra que pervive gran interés por los shooters en primera persona o FPS, y, a pesar de todo lo que han avanzado tecnológicamente las consolas, sigue existiendo esa especie de nostalgia por los humildes orígenes de este género. Cómo olvidar aquella lejana época de grandes píxeles y continua lucha contra las limitaciones técnicas en los ordenadores de entonces por dar una convincente sensación de profundidad que podíamos ver en grandes clásicos como Hexen, Wolfenstein, Quake, o el mencionado Doom, haciendo verdaderos malabarismos en plataformas como SNES y en muchos casos logrando resultados más que lucidos para la época. Quizás fruto de esos recuerdos nostálgicos el equipo independiente Stately Snail ha querido revivir esa lejana experiencia retro, con el importante apoyo de Ratalaika Games (compañía experta en recuperar mecánicas de la vieja escuela con títulos como Blasting Agent, League of Evil, SquareBoy vs Bullies o Quest of Dungeons), trayendo a la eShop de la consola híbrida One More Dungeon, un juego de acción en primera persona que reúne varios estilos de manera curiosa.

 

One More Dungeon Switch
En pocas mazmorras os recibirán de forma más amistosa que ésta

 

Varios de los estilos que están más de moda en los últimos años son los de exploración de mazmorras o Dungeon Crawler, Roguelike y el rol de acción, y todos ellos se hallan presentes bien combinados en esta aventura, que mezcla elementos 3D y 2D y el estilo directo y sin complicaciones de los arcades clásicos. ¿Qué tal queda el conjunto de esta obra, merece la pena adentrarse en una mazmorra más? Sigue leyendo y lo descubrirás.

 

 

Salva al mundo más retro

 

El Mal está más decidido que nunca a dominar la Tierra y para ello sus secuaces recurren a unos obeliscos mágicos esparcidos por las profundidades de una lóbrega y recóndita, para ganar fuerza con que avanzar en sus perversos planes. Pero nada hay que temer, puesto que para eso estamos nosotros, en el papel de un aventurero sin nombre armado de espadas y báculos mágicos, dispuesto a todo con tal de salvar el día. Con esta sencilla trama de fondo, que está ahí más que nada como excusa para justificar el adentrarnos en una serie de niveles generados aleatoriamente, y el dedicarnos a matar a todo bicho viviente bidimensional que se nos eche encima.

 

One More Dungeon Switch

 

One More Dungeon es fiel a lo que se espera de la estructura de un Dungeon Crawler de estilo Roguelike al uso, intentar otra vez conquistar unos niveles cargados de enemigos hasta encontrar la salida que lleva al siguiente, y en caso de caer en el camino, volver a empezar de cero, así, sin anestesia ni nada, con la única ayuda de los modificadores que podemos ir recolectando por el camino para hacernos la vida más fácil en el siguiente intento. Los elementos rpg vienen de la mano del equipo que nos vamos encontrando por los rincones de la mazmorra, que nos permiten mejorar nuestras posibilidades de éxito en la aventura.

 

 

Una mazmorra de dos dimensiones

 

En cuanto a su apartado visual, este título juega mucho con la nostalgia, recurriendo a unos gráficos sencillos y algo oscuros que combinan elementos tridimensionales con otros en 2D, produciendo el curioso efecto que recordamos de juegos antiguos, en donde algunos gráficos “giran” con nuestra visión, para ofrecernos siempre la misma (y única) cara, un detalle nostálgico, junto al hecho de los grandes sprites de buscada poca definición, que de inmediato lleva a recordar a los FPS de la época de los 16 bits. El único detalle criticable es quizás la oscuridad presente, lo que junto a lo enrevesado del diseño procedural de los niveles, hace que en ocasiones avancemos casi a tientas o con el mapa desplegado para no perdernos continuamente, a pesar de tener la opción de aumentar la claridad dentro del menú de opciones.

 

One More Dungeon Switch

 

Respecto al apartado musical, es bastante discreto, pasando casi inadvertido salvo como unos leves sonidos ambientales que nos acompañan mientras vamos dando vueltas por los enrevesados pasillos. No es que sea imprescindible una banda sonora de ensueño en un arcade tan directo como éste, pero no hubiera estado de más algo más pegadizo para hacer más épica nuestra odisea por la mazmorra. En cuanto a los efectos sonoros, son los esperados en este tipo de juegos, diferentes tipos de golpes y algunos quejidos de los enemigos al ser atacados o derrotados, sí llama la atención el detalle de que por ejemplo nuestra arma sonará diferente según el material que golpeemos (una pared, una caja, un enemigo…) lo que a veces nos puede servir de pista sobre si un obstáculo puede ser destruido para continuar nuestro avance.

 

 

El acelerado pulso de un héroe

 

Los controles en One More Dungeon son bastante asequibles, sencillos pero con algo de profundidad, usamos el L y el R para atacar con nuestro brazo izquierdo y derecho, en los que tenemos respectivamente nuestra vara, con la que lanzar ataques mágicos a distancia, y un arma física, con la que defendernos en las distancias cortas; el stick izquierdo sirve para desplazarse y el derecho para rotar o cambiar la dirección en la que miramos, aunque no podemos subir ni bajar la mirada de la altura central (quizás debido a que el héroe tenga algún dolor de cervicales). El botón A para interactuar con ciertos elementos (abrir cofres o puertas, recoger objetos…), el Y para mostrar u ocultar el mapa, el X para mostrar el inventario y equipar ítems; finalmente los botones de la cruceta y el ZL y ZR para usar hasta seis objetos equipados.

 

One More Dungeon Switch

 

El movimiento es fluido y responde bien en general, salvo por el pequeño detalle de que la rotación con el stick derecho es algo brusca, no cuenta con esa precisión que vendría tan bien en esos momentos en que tenemos un enemigo casi a tiro, teniendo que recurrir más de una vez a desplazarnos lateralmente para conseguir acertar al objetivo antes de que nos alcance. Esa pequeña falta de pulido en la jugabilidad nos puede jugar más de una mala pasada, ya que dada la baja efectividad del ataque de cerca y la rapidez con que podemos morir tras dos o tres golpes enemigos, poder contar con algo más de precisión en la distancia sería una ayuda más que conveniente. Al anterior fallo técnico se suma el hecho de que a veces los enemigos parecen “salir de la nada”, podemos estar explorando tranquilamente una habitación en apariencia vacía y de repente estar recibiendo collejas y morir antes de darnos cuenta, lo que provoca alguna que otra situación injusta de tener que volver a empezar sin culpa por nuestra parte.

 

 

Salva el mundo al estilo Roguelike

 

Como mencionábamos antes, este título combina elementos propios del estilo Dungeon Crawler y Roguelike, es decir, tenemos que completar la aventura del tirón hasta alcanzar ciertos puntos de guardado, porque fiel a los mismos, en el momento en que somos derrotados tenemos que volver a empezar de cero, perdiendo todos las armas y objetos encontrados en los niveles de la mazmorra, salvo el dinero recolectado, que nos permitirá adquirir algunas mejoras con que hacer más sencillas las cosas en el siguiente intento, por ejemplo otorgándonos más munición mágica para nuestra vara, más corazones de vida o haciendo que los enemigos puedan ser derrotados con menos golpes. En ese sentido, tiene un elevado componente de superación y de reto que lleva a, como bien dice el título, intentar explorar la mazmorra una vez más, a ver lo que conseguimos o hasta dónde podemos llegar en el siguiente intento, contando además con la generación procedural de los niveles de la mazmorra, lo que hace que no se repita el recorrido y que no nos lo podamos aprender de memoria tan fácilmente.

 

One More Dungeon Switch

 

Por otro lado, tiene lugar un fenómeno curioso dentro de ese diseño aleatorio de la estructura de las fases, y es que más de una vez se producen “caminos cortados”, tal que abrimos y una puerta, seguimos el correspondiente pasillo hasta que nos encontramos con una pared que corta el paso y tenemos que retroceder algo desconcertados hasta dar con un nuevo camino sobre el que continuar. En ese sentido al menos se puede decir que fomenta bastante la exploración, pero al ser unos mapas tan enrevesados y con caminos tan escondidos y tortuosos acabamos en más de una ocasión dando vueltas y más vueltas sin objetivo, aunque hay que reconocer que el mapa ayuda conforme se va desplegando con nuestro avance en cada partida. En total, teniendo en cuenta la de veces que vamos a morir y volverlo a intentar, y si somos bastante concienzudos explorando en busca de armas y pociones curativas en vez de ir a tiro hecho de una salida a otra, la duración de este juego se puede prolongar unas buenas 8 o 9 horas, además tenemos ahí ese componente de superación y mejorar puntuaciones, lo que le da un factor de rejugabilidad importante.

 

 

One More Dungeon – Entra en la mazmorra de plano

 

En conclusión, este shooter ofrece una interesante propuesta de entretenimiento, con una curva de dificultad ajustada y estilo retro que de inmediato atrae la atención de los más nostálgicos, una pena que no disponga de ningún modo multijugador ya fuera offline u online para hacerla más completa. También empaña un poco la experiencia el hecho de que la jugabilidad no está del todo pulida, con esa falta de suavidad al apuntar, no poder subir ni bajar la mirada para ver mejor el terreno, o las repentinas e inesperadas apariciones de enemigos, por lo demás es un FPS interesante, especialmente para aquellos a quienes les gusten los roguelike.

 

One More Dungeon Switch
Este análisis ha sido realizado gracias al código cedido por Ratalaika Games para este propósito
One More Dungeon es un First Person Shooter con elementos de Dungeon Crawler, Roguelike y RPG que nos traslada a los lejanos tiempos del primer Doom
Nota de lectores0 Votos0
Pros
Un desafío retador y con alicientes para intentarlo una y otra vez
La perfecta recreación retro de los FPS de antaño
Fácil de cogerle el tranquillo, difícil de dominar
Contras
Controles algo rígidos a la hora de apuntar
Apariciones repentinas de enemigos que con la partida dan al traste
No tiene multijugador
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