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Las comparaciones son odiosas, y según el caso no deberían ni utilizarse. Por ejemplo, a la hora de analizar un videojuego. El caso es que analizar Dragon Quest Builders y no mencionar Minecraft… es imposible, puesto que nada más iniciar nuestra aventura por el reino de Alefgrado queda bien patente que el título de Square Enix bebe de la influencia del juego de minería y construcción por excelencia. Pero, ¿es justo decir que Dragon Quest Builders es un Minecraft a lo Dragon Quest? La respuesta corta es un NO rotundo, y bastante positivo, mientras que la larga la conocerás a lo largo de este análisis.

 

Y aquí estamos, hablando de Dragon Quest Builders, un título que no debería ser considerado novedad si tenemos en cuenta que lleva desde 2016 en consolas PlayStation, de donde no intentó salir. Entonces, llegó Nintendo Switch haciendo que cobrara sentido que esta serie de el paso a la consola híbrida. ¿Por qué? Si ya existía versión para consola doméstica, para PlayStation 3 (solo en Japón) y PlayStation 4, y portátil para PlayStation Vita… El motivo más inmediato podría ser tantear si existe público en sistemas Nintendo para esta franquicia, o bien simplemente tener algo que lanzar para aprovechar el tirón de la nueva consola, algo que podría dar que pensar si estamos ante una versión decente. Despeja toda duda sobre ello, pues Dragon Quest Builders para Nintendo Switch es un videojuego muy sólido, con sus particularidades, heredadas de las otras versiones, pero sólido después de todo.

 

Dragon Quest Builders – ¡Construye para salvar el mundo! (Nintendo Switch)

 

¡Salva al mundo de la oscuridad! Espera… ¿cómo que no eres EL Héroe?

El género en el que está englobado Dragon Quest Builders no ilusiona a aquellos que van en busca de aventuras o argumentos elaborados, por lo que enfrentarte por primera vez a este título es una gratísima sorpresa, si lo que buscas en su campaña principal es una historia que seguir. A lo largo de diferentes mundos, cuyo número no revelaremos pero podría sonar a bien poco, el desarrollo de este título es muy lineal, pero no por ello aburrido. Comenzamos nuestra aventura en Canteria, despertando en las profundidades de la tierra, desnudo, pero con un gran talento perdido: el poder de crear. No en vano somos el legendario Constructor (que no el Héroe, como nos recuerda incesantemente la diosa Pamplín), aquel que devolvería la luz a Alefgrado, y a su vez el poder de crear a sus habitantes. Resulta que el malvado Draconarius robó dicha habilidad a la humanidad, haciéndolos vagar por los restos por el mundo. Esto suena tal y como es: existen humanos, pero no saben crear ni una cama o una silla. Por absurdo que suene, esta es la excusa o punto de partida de las numerosas misiones del videojuego, en forma de peticiones de habitantes que poco a poco llegan a las ciudades que vamos reconstruyendo a nuestro antojo.

 

Extraños sueños que parecen proceder de una época olvidada… ¿serán recuerdos de nuestro protagonista? ¡Averígualo!

 

Lo que podría parecer un mero relleno, es una parte muy importante de Dragon Quest Builders y su mayor factor diferenciador, siendo el transcurso de la historia muy agradable y no exento de momentos divertidos repletos de un humor muy característico. Cada habitante tiene su propia personalidad, peticiones, y, en algunos casos, misiones clave para el avance en la historia que si no son completados, simplemente no podrás progresar. ¿Y qué pasa si no la quieres seguir? Existe otro modo para crear a nuestro antojo, en un reino apartado del desolado Alefgrado, donde brilla el sol en un cielo azul, donde no llega la influencia maléfica de Draconarius, aunque monstruos no faltarán. Hablamos de Terra Incógnita, un lugar limitado por nuestro progreso en la historia en cuanto a recetas de instrumentos y armas, e islas por desbloquear. Pero de eso hablaremos más adelante.

 

Existe una clara fijación con meterse con la cara del pobre prota

 

Dicho esto, tampoco debes esperar un argumento épico, con giros y demás, algo que tampoco necesita. La historia simplemente está ahí para acompañar de forma agradable durante el progreso de un videojuego que, durante su evolución, se abre mostrando nuevas posibilidades; lo aprendido en un capítulo, podría no servirte para el siguiente, o no de la misma forma.

 

No rompas mis contrucciones :_(

La campaña principal tiene una particularidad. Primero, has de devolver la luz a las tierras de cada capítulo. Por el camino que te llevará a esto, lucharás contra hordas de enemigos que querrán cargarse tus construcciones, algo que motiva a la hora de defender, pero que puede llegar a ser muy frustrante si hacen mucho daño a aquello que tanto te costó construir.

 

Las consecuencias de una batalla con un jefe final te harán correr al siguiente capítulo para no mirar atrás. ¡Que se las apañen los residentes con la reconstrucción! (No lo harán)

 

El caso es que tampoco puedes esforzarte demasiado, puesto que la evolución de una ciudad, su nivel máximo (lo que te permite que los habitantes tengan más puntos de salud) está bastante limitado siendo muy sencillo alcanzarlo. Y, por otro lado, cuando terminas un capítulo, tras una batalla final contra un gran jefe que podría llegar a destruir toda tu ciudad, dejas todo lo que has conseguido atrás para poder viajar al próximo reino a salvar. Es una mecánica que puede llegar a desanimar al jugador, pero muy necesaria e incluso lógica, de la forma que se ha desarrollado Dragon Quest Builders; cada capítulo será como comenzar de cero, algo que da sentido a la historia de cada ciudad, enfocada según el capítulo en ciertas cuestiones. Así como en el primero trata de descubrir recetas de construcciones y edificios por primera vez, y enseñar a la humanidad el poder de construir, otro capítulo, por ejemplo, trata sobre una terrible enfermedad que afecta a los humanos. ¿Cuál fue su origen? ¿Cómo podremos combatirla? La historia es tan importante, como interesante. Después de todo, estamos hablando de un título de Square Enix, compañía que lleva décadas creando de los mejores argumentos para videojuegos.

 

¡Una fuerza extraña te repele! Es la excusa para que no puedas crear puentes a otras islas, limitando el avance a través de la obtención de portales.

Sencillo a la par de bonito, bebe de la franquicia en la que se basa

Sencillo en apariencia, no podría ser de otra forma. Aquí mencionaremos a Minecraft como un claro ejemplo, y es que estos títulos, en los que cada bloque debe permanecer donde lo hemos puesto, donde no puede desaparecer ningún agujero, o mueble, etc., requieren muchos recursos técnicos del hardware que los ejecuta. Dicho esto, Dragon Quest Builders desprende un humilde encanto por los cuatro costados. Lo cierto es que no podremos crear construcciones muy elevadas, y tampoco cavar profundamente, pero tampoco es algo que busque hacer. Digamos que la cosa no va tanto de “minería” o “construcción”, no al nivel que otros títulos similares. Existen trucos como el uso de iconos de objetos 2D para representar los objetos que hemos destruido, que lo cierto es que no llegan a desentonar. Por otro lado, cuenta con efectos especiales de gran calidad, todo ello movido con el motor PhyreEngine creado por Sony.

 

Construir en un principio puede parecernos complicado, hasta que nos acostumbramos a la combinación de botones; el sistema podría ser mejor, pero no por ello deja de ser rápido de aprender. Construir una estructura básica es cosa de segundos, así como reparar edificios o cambiar los bloques de tierra por otro material (nuestro prota lanza una “especie de bomba” que mágicamente transforma la tierra en otro material, toda una gozada). La complicación la encontrarás a la hora de construir varios pisos. En resumen se podría decir que es un sistema muy básico que requiere algo de práctica.

 

Personajes y enemigos están bien detallados para sus proporciones, haciendo uso de los materiales creados por Akira Toriyama para la serie Dragon Quest, de hecho, la historia se basa en el primer capítulo de la serie aparecida en Famicom. Es por ello que los enemigos, personajes, etc., que conoceremos serán los que vimos en esa entrega. Habitantes como los musculosos culturistas, o bestias tan famosos como los limos, todos ellos son perfectamente reconocibles y bien modelados, aunque sin esperar grandes alardes. No es cosa de la máquina, sino de este primer videojuego de Dragon Quest Builders, puesto que podemos decir que no tiene mucho que envidiar en materia gráfica a la versión más potente, para PlayStation 4, con el gran aliciente de poder jugar donde quieras.

 

Un edificio básico de dos bloques de alto y con techo… aunque parezca contradictorio, visualmente sería mejor quitarle la parte de arriba, pero justo en el tejado le planté un cementerio al pobre hombre.

 

Las pegas las podríamos encontrar en cómo está construido el título. A veces, poder seleccionar una cámara en primera persona sería de mucha utilidad. Por raro que suene, poner techo a una casa puede hacer incómodo jugar, y en cuanto a las físicas, son más bien simples. Si lo que buscas es crear mecanismos complejos, encontrarás cosas como botones y pistones, pero no esperes hacer con ellos lo mismo que en Minecraft.

 

El apartado musical también está basado en la primera entrega de la saga Dragon Quest, incluso existe la posibilidad de escuchar las piezas originales tal y como sonaban en la era 8 bits en determinado modo. A priori todo un acierto, a la larga, mientras vas avanzando durante un capítulo, mientras estás en la ciudad construyendo, o por los mundos vagando, sí es cierto que una variedad musical sería de agradecer; los enfrentamientos tienen sus propias canciones, así como la noche, y las diferentes ciudades. El caso es que pasamos muchas horas en cada capítulo y, si bien estamos ante una banda sonora reconocida, el enorme tiempo de juego que exige este título daría como para exigirle variedad musical en los temas que suenan por mundo.

 

¿No quieres perderte? ¡Crea tu red de carreteras elevadas!

 

Jugabilidad equilibrada y bien construida,

Básicamente, Dragon Quest Builders se divide en dos modos de juego, entre la historia y Terra Incógnita, que nos ofrece una mayor libertad, así como “elementos online”, que entrecomillaremos. La jugabilidad básica del modo historia se podría resumir en destruir para construir, cumplir peticiones alternando con batallas contra enemigos y oleadas de estos, mientras protegemos lo que tanto nos ha costado crear. Cada ciudad reconstruida por cada jugador será completamente diferente, mientras que no existe la aleatoriedad en cuando a los mundos. La evolución de una ciudad se representa en niveles, siendo el nivel 5 el máximo a alcanzar. Iremos sumando puntos dependiendo de las construcciones y elementos que coloquemos en nuestra ciudad, siendo bastante sencillo llegar al máximo, algo que hará que los habitantes disfruten de mayor salud. Por su parte, Terra Incógnita será un lienzo en blanco para llevar a cabo nuestras construcciones, con la particularidad (en contraste con otros videojuegos) de que tendrás que conseguir los materiales, pudiendo perecer por el camino. Eso sí, tanto en el modo historia, como en Terra Incógnita, amarás el sistema cofres tanto para recolectar materiales, como a la hora de construir, pues no tendrás que ir buscando cofre por cofre para ver donde dejaste aquello que necesitas para completar una receta.

 

 

Deteniéndonos en las recetas de edificios, algo bastante divertido a la par de agradable, la base de una habitación es que tenga dos cubos de alto, iluminación y una puerta. Si le añadimos una cama, podremos dormir en ella (si no hay monstruos cerca), si le añadimos dos camas, será un dormitorio. Si a ese dormitorio le añadimos más camas y una señal de posada, se convertirá en una pensión de mala muerte. Lo mismo ocurre con otro tipo de construcciones, siendo muy entretenido descubrir otras recetas, o creando los planos básicos que nos entregan los habitantes, y cuánto más evolucionada sea la construcción, esto podría ofrecer ventajas, como que los habitantes estén mejor armados (si los enemigos destruyen esa construcción, perderán esa ventaja). Aunque parezca raro, no hace falta ni que pongas techos; por un lado, es bastante cómodo no construirlos, por lo que te ahorras… pero también por el tema visual; no existe cámara en primera persona, y puede llegar a ser incómodo (incluso “claustrofóbico”) moverte por una construcción con un techo muy bajo.

 

Las batallas son muy sencillas. Los enemigos tienen una barra de energía que va agotándose a medida que vas golpeándolos. La clave está en tener buenas protecciones, para no ser derrotado por los más fuertes, y disponer de mejores armas, para derrotar a esos últimos. El sistema de combate es tan básico, como resultón y, de nuevo, entretenido. No esperes grandes mecánicas a la hora de enfrentarte a los enemigos, ni grandes retos para vencerlos (para eso quizás deberías ir en busca del modo Terra Gladiatoria). Sí en cambio podrás crear protecciones o armas que podrán dar más variedad a unos combates que, en definitiva, podrían haber estado algo más trabajados; el mayor aliciente será que no destruyan tus construcciones. El sistema de colisiones, además, hace que tengas que pegarte demasiado a un enemigo para golpearlo bien, lo que en ocasiones termina por hacer que recibas daño… hasta que te acostumbras. Llegados a determinado capítulo de la historia, las cosas se pondrán más sencillas gracias a poder llevar contigo compañeros de viaje, que podrían caer en combate por el camino, incluso perdiéndose por el camino, ¡algo que te hará ir de regreso en su búsqueda! Por suerte, moverte por el mundo es muy sencillo, gracias a que las islas no son particularmente inmensas y la brújula hace muy bien su trabajo.

 

 

Eso sí, ni te acerques a aguas profundas. La diosa Pamplín no le dio a nuestro protagonista la capacidad de nadar, por lo que no podremos atravesar nadando para llegar a otras islas, tampoco colocando bloques para hacer puentes, pues una extraña fuerza lo impedirá. Digamos que en realidad son elementos para limitar nuestro avance, haciendo de la experiencia algo más lineal, siendo complicado que no sepamos lo siguiente que tenemos que hacer, gracias a su sistema de misiones.

 

Prepárate para perder la noción del tiempo durante decenas de horas… ¡o cientos!

A priori, el número de capítulos de la historia pueden parecer escasos. Cuando ves que pueden durar más de diez horas por capítulo, según lo que te entretengas, ya no te parecerán pocos. Completar la historia me llevó unas 60 horas, quizás por perder demasiado el tiempo con algunas cuestiones… pero es que de eso va Dragon Quest Builders, cumplir misiones y satisfacer peticiones en un muy determinado orden si quieres avanzar en la historia y desbloquear nuevas posibilidades.

 

También hay espacio para sencillos puzles

 

Pueden pedirte que hagas una cierta construcción, y de ti depende si quieres hacerlo con bloques de tierra y terminar lo antes posible, o bien mimar hasta el más mínimo detalle. También puedes crear una falsa ciudad en los cimientos, para engañar a los enemigos y que vayan a destruir esa, en lugar de la que has construido varios metros sobre el suelo (¡una idea que funciona!), algo que consumirá infinidad de entretenidas horas. Se podría decir que este título no es tan infinito como otros creativos, puesto que las opciones son más limitadas, pero no por ello va a dejar de robarnos decenas y más decenas de horas, sin que nos demos cuenta. Regresar a un capítulo es  posible, pues se guarda nuestro progreso independientemente por capítulo. Un reto personal podría ser avanzar las ciudades lo máximo posible, hacer varios pisos, etc., o ir en busca de los retos a cumplir que conocerás tras terminar cada capítulo. Dedicarnos a ello o no, será nuestra decisión.

 

¿Funciones específicas de Nintendo Switch?

Estamos ante un port directo, pero muy bien llevado, de la versión PlayStation 4. Gráficamente tan sólido como en la consola de Sony, salvo por unas muy leves pérdidas de resolución y detalle, Dragon Quest Builders se mueve de maravilla tanto en modo portátil como en televisión. En Nintendo Switch solo nos ofrecerá la posibilidad de llevarlo a cualquier parte, puesto que no aprovecha ninguna otra función especial de la consola híbrida; ni siquiera a la hora de introducir nombres en carteles se ha aprovechado la pantalla táctil, algo que otros títulos de este género sí hacen.

 

Dragon Quest Builders – Conclusión

Lanzarse a Dragon Quest Builders pensando que vas a encontrarte un Minecraft con personajes de Dragon Quest puede conllevar una decepción. Del título de Mojang hereda la mecánica de colocar bloques, el sistema de “hambre”, la minería, la forma de crear objetos por medio de recetas… pero es inmensamente más limitado que Minecraft, por lo que la comparativa entre ambos títulos debería terminar ahí. Lejos de esa “decepción” de la que hablamos, puedes encontrar una verdadera alternativa que podría ser el origen del videojuego definitivo. Habiendo probado diversos títulos de este género, Dragon Quest Builders es todo un soplo de viento fresco que no trata de ser un Minecraft, por mucho que tome elementos de éste.

 

¡OJO! ¡Dormitorio de machotes! ;D

 

Dragon Quest Builders es una nueva experiencia que llenará el corazón de aquellos que buscaban aventura y profundidad argumental en los mundos de un videojuego de construcción. Nuestro constructor partirá hacia un viaje diseñado con gran sentido del humor, con interesantes mecánicas de recetas de objetos y edificios que le dan sentido a la existencia de este videojuego. No está falto de temas por pulir, algo que inmediatamente nos hace pensar en su secuela anunciada también para Nintendo Switch. Habiendo probado diferentes alternativas del género, podemos asegurar que estamos ante una experiencia con personalidad propia y mucho que ofrecer, que no se pierde o complica tratando de ser diferente, sino tratando de ser sencillo a la hora explotar sus virtudes. ¡Un título que te recomendamos si te gustan los juegos de construcción y aventura!

 

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Hemos realizado este análisis de Dragon Quest Builders gracias a una copia digital proporcionada por Nintendo España

Análisis - Dragon Quest Builders (Nintendo Switch). Una firme promesa dentro del género de la construcción
Dragon Quest Builders es una nueva experiencia que llenará el corazón de aquellos que buscaban aventura y profundidad argumental en los mundos de un videojuego de construcción. Nuestro constructor partirá hacia un viaje diseñado con gran sentido del humor, con interesantes mecánicas de recetas de objetos y edificios que le dan sentido a la existencia de este videojuego. No está falto de temas por pulir, algo que inmediatamente nos hace pensar en su secuela anunciada también para Nintendo Switch. Habiendo probado diferentes alternativas del género, podemos asegurar que estamos ante una experiencia con personalidad propia y mucho que ofrecer, que no se pierde o complica tratando de ser diferente, sino tratando de ser sencillo a la hora explotar sus virtudes.
PROS
  • Argumento, sentido del humor y encanto vienen de la mano
  • Interesante y divertido sistema de misiones y recetas
  • Duración más que considerable
CONTRAS
  • La cámara hará que te sea más cómodo crear edificios sin techo
  • Podríamos exigir algo más de complejidad a las batallas
  • Extensión de mundos algo limitada y con físicas sencillas
85%Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
92%

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