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Los años 80 crearon una época mágica. O al menos, eso me han contado, pues yo nací en 1994, en los umbrales del siglo XXI y su temido “efecto 2000”. Sea como fuere, mis padres vivieron en aquellos años el final de su adolescencia y la primera etapa de su adultez, así que siempre he saboreado el dulzor de su alocada cultura. En aquel entonces, Cindy Lauper proclamaba aquello de que “las chicas solo quieren divertirse”, Marty McFly volvía a 1955 para conocer la historia de sus padres y Alaska triunfaba en España con sus “looks” transgresores y unas letras que, tras más de tres décadas de férrea dictadura, gritaban a los cuatro vientos frases como “a quién le importa lo que yo haga”. Todo esto tiene más en común de lo que pensáis con Crossing Souls, el juego que nos ocupa hoy y que, en todo su ser, constituye una oda a la cultura pop de los años 80. Desarrollado por el estudio español Fourattic y publicado por Devolver Digital, Crossing Souls parecía una apuesta interesante. Una apuesta que, sin dudarlo, me dispuse a jugar hasta el final y a analizar con tesón.

 

Crossing Souls Launch Trailer – Nintendo Switch

 

Es hora de salvar Tajunga

Crossing Souls comienza de forma que podría asemejarse a una película de adolescentes ambientada en la década de los 80. Chris, un chico joven de aspecto chulesco y cuya cualidad física más destacable es, sin duda, su excéntrico pelo azul, se encuentra en su habitación durmiendo en la mañana cuando, de pronto, su Walkie-Talkie empieza a emitir señal. Al otro lado se encuentra su hermano pequeño, Kevin, quien le pide que vaya a la casa del árbol en el bosque, ya que dice haber encontrado algo fascinante. Ante tal afirmación, Chris y sus amigos se dirigen al lugar para descubrir que lo que Kevin ha descubierto es un cadáver. Sin embargo, este parece tener una piedra extraña en las manos, y nuestros amigos se la arrebatan sin maldad. Total, ya está muerto. Lo que ellos no saben es que esto generará una complicada situación llena de muerte, conspiraciones e incluso una guerra entre el mundo de los vivos y los muertos. A partir de aquí la trama se desarrolla sin pausa, pues el juego puede ser completado en unas más que correctas 7 horas.

 

La Opera Prima de Fourattic tiene una premisa jugable bastante sencilla. Se trata de un juego de acción con un combate ligero, aunque bastante interesante. Cada uno de los personajes del grupo liderado por Chris tiene unas características propias que nos permiten avanzar en la historia, pudiendo tomar el control de cualquiera de ellos en todo momento y dependiendo de nuestras necesidades. De este modo, y por poner algunos ejemplos, Chris es capaz de escalar por las enredaderas de las paredes, Matt puede atacar a distancia con su pistola láser y llegar más lejos gracias a sus botas propulsoras, y Charlie puede utilizar su látigo a modo de tirachinas para alcanzar lugares muy lejanos de un salto. El flujo del título es constante, no dejando espacio para momentos que puedan agobiar al jugador por su lentitud. Además, Fourattic parece consciente del carácter repetitivo de su sistema de combate, y consigue mitigarlo gracias a la correcta duración y a la esporádica introducción de minijuegos basados en títulos clásicos, que ayudan a romper con la mecánica habitual de la obra en los momentos precisos.

 

Una de las mecánicas centrales de Crossing Souls es también la más interesante, y es que tenemos la oportunidad de abrir una brecha entre el mundo de los vivos y el de los muertos gracias a la Duat, aquella piedra extraña que guarda el cadáver que Kevin encuentra al comienzo del juego, y alrededor de la que se centra toda la trama. Gracias a esta mecánica podemos descubrir seres que se encuentran en la otra dimensión e interactuar con ellos. No obstante, lo más destacable es su utilidad a la hora de avanzar en el juego. A lo largo de la historia es posible controlar los espíritus de los muertos. De hecho, es algo indispensable en varios puntos, pues estos entes pueden traspasar puertas cerradas y llegar a lugares inalcanzables para los protagonistas y abrir cerraduras mientras nuestro personaje vivo se encuentra en otro punto de la zona.

 

“Jajaja, entendí las referencias”

Gráficamente Crossing Souls apuesta por una estética “píxel art” que me ha sorprendido. Es uno de esos títulos que se encuentra un pasito por encima de lo normal en este ámbito, ofreciendo un gran nivel de detalle y un magistral manejo de la paleta de colores. Se nota que el equipo artístico de Fourattic ha puesto mucho “mimo” en este apartado, y han logrado crear esa ambientación “ochentera” que todos conocemos, utilizando tonos muy fluorescentes en las zonas de aspecto futurista, transportándonos instantáneamente a lo “steampunk” de la década de los 80. Está tan bien hecho que, incluso aunque los cuerpos humanos no consten de miles de píxeles, podemos reconocer en algunos de ellos personajes célebres como Sid de Toy Story (que sí, que la peli es de los 90, pero ya me entendéis).

 

El apartado musical me ha resultado correcto, aunque no he encontrado ningún tema que vaya a hacer historia. No es uno de esos juegos que intenta atraparte con su sonido, sino que trata de crear una atmósfera utilizando todos sus recursos. De esta forma, la banda sonora y los efectos sonoros acompañan perfectamente al apartado artístico y la historia para ofrecer, en todo momento, una sensación nostálgica y hacernos sentir de vuelta a los años 80, incluso a aquellos que no tuvimos la oportunidad de vivirlos. Por todo esto, es complicado hablar de los diferentes apartados de Crossing Souls, pues ninguno de ellos es especialmente sobresaliente, pero conjuntamente forman una experiencia sólida para pasar unas cuantas tardes agradables.

 

Por último, quisiera remarcar la cantidad de referencias a la cultura del último par de décadas del siglo XX que el título esconde. A pesar de que podemos encontrar la mayoría de estas en las primeras dos horas de juego, es curiosa la cantidad de veces que te saca una sonrisa. No os diré demasiado, pero ver a Naranjito en una furgoneta siendo la imagen de una frutería o encontrarnos con el logo de V de Vendetta en una pared resulta, cuanto menos, positivamente sorprendente.

 

Crossing Souls – Los años 80, ahora en nuestra consola híbrida

Crossing Souls ha sido una experiencia de contrastes. Si habéis leído mis publicaciones anteriores en la web habréis notado que apoyo enormemente el videojuego español y me gusta analizarlos en la medida de lo posible, como ya hice en su día con el genial Immortal Redneck. De este modo, el hecho de ser fruto de un estudio nacional ya me llamaba la atención. El título de Fourattic me ha devuelto a una época que nunca viví, pero sobre todo me ha hecho pensar en mi padre o en mi madre cada vez que encontraba una referencia a un cantante o una película famosa de la época. Creo que este tipo de contenido no tiene precio, y que te hace tener sensaciones muy complicadas de lograr por otros medios. La introducción de los minijuegos es todo un acierto, ya que probablemente el título se hiciera bastante repetitivo sin ellos debido a su sistema de combate que, por otro lado, resulta ligeramente tosco. Sin embargo, no puedo ignorar algunos momentos que me han hecho fruncir el ceño. Para ser específico, me encontré un par de bugs que me hicieron cerrar y abrir el juego, por lo que perdí todo el progreso entre el punto de guardado y el lugar donde ocurrió el desastre. Por suerte, Crossing Souls tiene una gran cantidad de puntos donde salvar la partida, y hoy en día todo esto puede arreglarse mediante parches. Si queréis pasar unas tardes muy entretenidas, no dudéis en haceros con esta obra, pues es un gran juego de un estudio que, sin duda, nos dará grandes alegrías en el futuro.

 

Análisis realizado gracias a un código de descarga para Nintendo Switch cedido a NextN por Devolver Digital

Análisis - Crossing Souls (Nintendo Switch). Los vivos y los muertos se unen para salvar el mundo
Crossing Souls ofrece una experiencia sólida y bien equilibrada, solo ensombrecida por la existencia de algunos bugs serios y un sistema de combate algo tosco.
Pros
  • Calidad visual altísima
  • Grandes ideas y referencias a la cultura de los 80
  • Siendo un juego español, el guión es muy "familiar" y agradable a la lectura
Contras
  • Su sistema jugable puede hacerse un poco repetitivo
  • El combate peca de ser algo tosco
  • Un par de bugs relativamente serios podrían enfadar a más de uno
73%Nota Final
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