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Análisis – Megaton Rainfall (Nintendo Switch). Jugando a Superman en un universo infinito

Juegos de superhéroes siempre ha habido. Recientemente, no tantos como nos gustaría, la verdad, algo extraño viendo su apogeo en las salas de cine (me río yo de los que hablan de “fatiga” en el subgénero”). Quizás porque las sensaciones que transmiten esos poderes son difícilmente trasladables a un medio interactivo. Se puede decorar con miles de referencias y cuidar una ambientación comiquera hasta la médula, pero si al final lo jugable se reduce a poco más que un Quick Time Event, todo se viene a pique. No es el caso de Megaton Rainfall, un juego genuinamente único, peligrosamente ambicioso, técnicamente prodigioso y ciertamente divertido.

 

 

Buscando preguntas sin respuesta

Lo primero que hay que decir de Megaton Rainfall es que debe ser calificado antes como “Simulador de Superman” que como “juego”, si es que eso tiene algo de sentido. Hay una historia, hay unos niveles y hay una progresión, y de hecho son aspectos bastante sólidos, pero si en algo destaca es en su escala. Podemos volar sobre las ciudades en una Tierra más o menos reconocible, al menos por la forma de sus continentes, cruzar la atmósfera y llegar a la Luna, rozar el Sol, salir del Sistema Solar, de la Vía Láctea, y visitar otras galaxias, todo ello en cuestión se segundos y sin pantallas de carga (quizás algunas ralentizaciones). Tienes literalmente todo el universo para explorar… y sin embargo, nada que hacer en él. Es en la Tierra donde se concentra la acción, en batallas contra una especia invasora empeñada en destruir las grandes urbes, y que combates en primera persona, volando entre los edificios y disparando tus rayos contra sus máquinas de matar.

 

Obviamente, este juego, programado por un pequeñísimo equipo en Madrid no cuenta con la licencia de DC Comics, pero las similitudes con el Hijo de Krypton son evidentes. Que, por otro lado, no deja de ser otra reformulación de la idea de un Dios Creador que envía a su encarnación a proteger la Humanidad y mostrarles toda tu sabiduría. No hay mucho romanticismo en esa idea, la verdad, pues no dejamos de ser el instrumento de un ser superior que nos oculta sus verdaderas intenciones… y que esconde secretos “turbios”, o por lo menos ambiguos. La historia es sutil y deja más preguntas que respuestas, pero abarca tantos temas (¿quizás demasiados?) que da para muchas teorías, muy a lo “2001”, monolitos incluidos.

 

 

En cualquier caso, lo que de verdad deja huella son las sensaciones que transmite al jugador al poseer estos poderes, viajar por el firmamento, combatir contra los invasores… o, por qué no, destruirlo todo: la elección es tuya. En el batiburrillo de ideas que hay en Megaton Rainfall, podemos separarlas en dos partes: el espacio y la Tierra. Siendo lo segundo el grueso del juego y donde se concentra toda la acción, ¿por qué tener la posibilidad de explorar galaxias si no hay nada que hacer en ellas? Como en No Man’s Sky, todo se genera proceduralmente, las ciudades, las estrellas, las nebulosas, los agujeros negros. Pero, en este caso, salvo una especie de “side quest” muy guiada, no hay ningún incentivo para explorar más allá de nuestra atmósfera: no hay vida, solo un gran vacío. No existe ninguna razón lógica por la que el juego nos de esta opción, excepto el “¿y por qué no?”.

 

Desde luego, hay un gran poder evocador en las imágenes y los sonidos del juego, que aunque no tenga la mejor definición del mundo, desde ciertos ángulos salen estampas verdaderamente espectaculares. Pero lo más importante aquí es que ha salido el juego que su creador ha querido. Incluso aunque se sienta vacío, áspero, feo incluso, está muy claro que este juego tan improbable estuvo en la mente de alguien y, por alguna clase de brujería informática, se ha hecho realidad. Esto es, por encima de todo, una proeza técnica increíble. Creerás que en tu Switch cabe el universo entero. El porqué te tocará descubrirlo tú mismo.

 

Acción cinematográfica

¿Por qué generar ciudades proceduralmente si se van a ver más feas que en Superman 64? Lo cierto es que, antes de toda la metafísica, la teología, el existencialismo y las paranoias que quieras montarte, se encuentra un frenético juego de acción en 3D. Y Megaton Rainfall es lo más parecido a una adaptación de las batallas de la película Man of Steel que hayas jugado jamás. Puedes usar disparos de energía, rayos de calor y algún poder más que desbloqueas según avanzas en los niveles, muy variados y con una curva de dificultad muy equilibrada. Cada batalla es diferente a la anterior, gracias a una variedad de enemigos muy amplia, cada uno con un patrón de ataque y punto débil completamente diferente.

 

Además, cuentan con un factor diferenciador muy importante. Y es que, al ser indestructibles, la barra no representa nuestra vida, sino la de la ciudad. Un número muy elevado de bajas humanas nos devuelve al punto de control, por lo que tenemos que ser eficaces, priorizando los objetivos que estén a punto de atacar… y procurando no causar más daños nosotros mismos, claro, que tenemos un potencial destructivo igualmente impresionante. Todo un tirón de orejas al Superman de la película de 2013 y su apetito por la destrucción gratuita, además de un factor que aumenta el interés de los niveles y potencia su rejugabilidad (al terminar nos indica la puntuación). Los controles de Megaton Rainfall son algo complejos, pero más allá de algún problema de cámara, es fácil acostumbrarse. Una pena que esto las limite a la superficie, ya que batallas en el espacio (o, por qué no, en su planeta de origen) hubieran sido una guinda impresionante.

 

 

Desgraciadamente, superar todos los niveles puede hacerse en pocas horas. A pesar de lo repetitivo de su mecánica, coge tan buen ritmo añadiendo variedad a los enemigos y situaciones que ojalá durase el doble. Si ignoras su precario aspecto en las cortas distancias, y algunas ralentizaciones y bugs, es fácil fliparse y sentirse dentro del clímax de alguna gran superproducción de Hollywood. Es imposible no pensar en los trípodes de La Guerra de los Mundos, los platillos volantes de Independence Day, el “gusano gigante” de Transformers 3 o la máquina terraformadora de Man of Steel (ya sabéis, esa que levantaba coches y edificios y los aplastaba contra el suelo). ¿Recordáis el final de La Era de Ultrón, con la ciudad de Sokovia saliendo en volandas? Los déjà vus fueron constantes en mi partida, y saboreé cada uno de ellos.

 

Solo en su faceta de juego de acción, Megaton Rainfall es impresionante. Muy corto, pero con una variedad de enemigos envidiable, unas dosis de intensidad elevadísimas y un sistema de control único, que de verdad consigue convencerte de que eres Superman. Es una pena que no haya mucho que hacer fuera de la atmósfera, y que viajar a otras galaxias no sirva para nada. Pero… puedes viajar a otras galaxias. Hay muchas más penas: que la superficie de la Tierra sea tan aburrida, que los modelos se repitan más que el ajo, que no haya ciclo día/noche ni elementos meteorológicos(los movimientos de rotación y traslación no están implementados, así que hay una cara entera de la Tierra en perpetua oscuridad en la que es casi imposible localizar nada), que no exista la vida extraterrestre (ni terrestre, más allá de algunos monigotes), que todas las ciudades (salvo por un puñado de monumentos bien recreados, que incluyen las Cuatro Torres donde caería Madrid) sean clónicas… Pero, ¿qué se le va a hacer? Este es un juego programado por un equipo reducidísimo con una ambición monstruosa. Que haya podido realizarse es casi milagroso. Imaginad lo que podría dar de sí con más medios.

 

 

Megaton Rainfall – El simulador de Superman que pone el universo en tu bolsillo

Aunque la falta de medios la compensa de sobra con atrevimiento. La sensación de libertad y sobre todo, de poder, que te brinda este juego está tan conseguida que puedes ignorar las inevitables limitaciones visuales y asperezas técnicas. Es una demo técnica asombrosa, un portento que exprime Switch, pero salta a primera vista que donde más se disfrutaría es en Realidad Virtual (que es dónde se desarrolló primero, donde ganó fama y donde un servidor pudo fliparlo en colores cuando lo descubrí en la Madrid Games Week hace ya tres largos años). ¡Pero es que, como juego de acción, también es muy divertido! Es intenso y original, y lo peor que se puede decir es que deja ganas de más, pues hay hueco para muchas más ideas.

 

Este juego no funcionará para todo el mundo, y los hay mucho más pulidos y, digamos, centrados. Pero la energía que desprende Megaton Rainfall la hemos visto en pocos títulos, y además es contagiosa. Como amante de los superhéroes, las invasiones alienígenas, la destrucción y el espacio, puedo decir que más allá de entrar a valorar gráficos, desarrollo o presentación, lo que he hecho ha sido fliparme, hasta casi la obsesión. No hay nada igual (y, a no ser que Rocksteady le de por sacar un juego de Superman, no veremos nada igual).

 

Análisis realizado con código cedido por Pentadimensional Games

 

 

Tú eres un superhombre y luchas contra marcianos que intentan destruir ciudades por todo el planeta mientras averiguas el sentido de tu existencia. Si quieras, también puedes visitar otras galaxias. ¿Quién te lo impide?
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PROS
La magnitud del juego es increíble. Ciudades, continantes, estrellas y galaxias a segundos de distancia, y en tu bolsillo
La ambición y originalidad del juego es digna de elogio (sobre todo con lo reducido de su equipo: un solo programador)
La acción es vibrante y divertida, las batallas son variadas y bastante técnicas. ¿Podrás destruirlos a todos sin causar daños colaterales? ¡Te sentirás dentro de una película!
CONTRAS
La historia es bastante corta, y jugablemente podría exprimirse mucho más con batallas en el espacio.
Tiene muchas carencias gráficas: las texturas son limitadísimas, las ciudades y superficies son clónicas, no hay rotación de la Tierra, ni meteorología, ni vida…
¿De verdad estamos solos en el universo?
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