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Nos encontramos en el año 2013, y el mundo de los videojuegos está absolutamente alborotado. Las consolas de nueva generación acaban de llegar, Nintendo Wii U parece estar vendiendo peor de lo esperado y el nuevo juego de Mario llega a las tiendas bajo el título “Super Mario 3D World” como una especie de sucesor de su hermano pequeño para Nintendo 3DS. Dentro de él, una serie de niveles en forma de minijuegos sorprenden a una gran cantidad de jugadores por la sencillez y diversión que ofrecen a partes iguales. Hablamos de las fases de Captain Toad, un personaje recién introducido en el universo del Reino Champiñón y que se dedica a recorrer el lugar recogiendo todas las estrellas verdes.

 

Apenas un año después en noviembre de 2014, Wii U recibió Captain Toad: Treasure Tracker, una obra basada completamente en aquel pequeño minijuego que rompía la dinámica de Super Mario 3D World. Su anuncio no dejó a nadie indiferente, y dividió a los fans en dos frentes: por un lado, los escépticos, que solo veían en Captain Toad una intentona por parte de Nintendo de “sacar los cuartos a los fans” y, por otra, aquellos que se alegraron por poder disfrutar de más niveles del pequeño aventurero. El título resultó ser todo un éxito en lo que a la crítica profesional y la opinión de los usuarios respecta, y se convirtió en uno de los mejores y más divertidos juegos de la consola de la gran N.

 

 

Wii U fue, por qué ocultarlo a estas alturas, un fracaso, un punto negro en el expediente de Nintendo. A pesar de que no cuajó en el mercado, muchos la consideramos una consola con un catálogo escueto pero excelente, y jamás olvidaremos todos los recuerdos que pasamos gracias a ella. Sin embargo, con la llegada de Nintendo Switch, la compañía vio una oportunidad de relanzar el título y dar a más gente la oportunidad de disfrutar con las aventuras del ya consagrado Capitán Toad (y de paso realizar un port para 3DS), y es que esta obra lo merece sin ninguna duda.

 

Pero volvamos al meollo. ¿Qué es lo que hace tan especial a Captain Toad: Treasure Tracker? Para entenderlo debemos decir que estamos ante un título que mezcla las plataformas con los puzles. Es una obra pausada, que comienza con niveles muy sencillos y se complica rápidamente (De hecho, mientras escribo esto estoy viendo a mi novia tener problemas con la decimoséptima fase). La premisa es muy sencilla: controlamos al Capitán Toad, que a lo largo de disparatados emplazamientos presentados como páginas de un libro tiene abrirse paso hasta la típica estrella de poder. No obstante, nada más comenzar a jugar hay algo que se hace evidente.

 

Cuando preguntamos a alguien cuál es la mecánica principal de un videojuego de plataformas, la respuesta instintiva y casi instantánea siempre será “saltar”. Eso es precisamente de lo que prescinde Captain Toad, y lo que lo hace tan grande. Al perder la mecánica central de este tipo de videojuegos, la obra se ve obligada a reinventarse en su propio ser (que no reinventar el género). De este modo, el equipo de desarrollo tiene que ingeniárselas para crear nuevas formas de superar los obstáculos, y aquí es cuando las virtudes de Wii U, Nintendo Switch y 3DS entran en acción. La pantalla táctil (o, en su defecto, el puntero de los Joy-Con) y otras características como el giroscopio ofrecen a todas las personas detrás del juego una gran cantidad de posibilidades jugables, permitiéndoles crear formas disparatadas e imaginativas para hacer frente a las adversidades. Ya sea dando al usuario la capacidad de inmovilizar momentáneamente a los enemigos, pidiéndole que gire el mando para hacer lo propio con una manivela, o sugiriéndole que toque un objeto para cambiar la posición de este, Captain Toad da un giro de tuerca a las mecánicas tradicionales del videojuego de plataformas y puzles.

 

Diecinueve simpáticos minutos de Captain Toad

 

 

He de reconocer que no solo de jugabilidad vive el género, y es que se nota el gran empeño puesto detrás de cada una de las fases de la aventura del Capitán Toad, gozando de un diseño de niveles excepcional y que cautiva desde los primeros momentos. La simpatía que emana, la sensación de que todo está bien y la invitación constante a pasar un buen rato hacen que siempre que lo juegues, hables u oigas hablar de él se te ponga una sonrisa en la cara. Lo de Captain Toad es, simple y llanamente, un soplo de aire fresco en el catálogo de la consola, y una lección de diseño y jugabilidad que debería estudiarse en el futuro como ejemplos de un trabajo bien hecho y que innova, por poco que sea.

 

Evidentemente, a pesar de que Captain Toad sea genuino no es único en su especie, y es que otras desarrolladoras han experimentado, tanto antes como después, con “el arte de eliminar los saltos”, si bien son los estudios independientes, aquellos que “no tienen nada que perder”, los que se atreven con fórmulas tan arriesgadas como estas. Entre estas obras encontramos el fabuloso Snake Pass de Sumo Digital o el alabado VVVVVV, que solventaba el tema de los saltos utilizando cambios en la gravedad de los niveles. Tomar la decisión de crear un videojuego de plataformas en el que quitas al usuario la capacidad de saltar no tiene que ser nada fácil, pero una cosa está clara: con mejor o peor resultado, el riesgo siempre lleva a propuestas realmente interesantes. ¿Quién sabe? Tal vez algún día un grupo de personas consigan desarrollar un título que, bajo esta premisa, origine un nuevo género. Solo el futuro lo dirá. Por ahora yo me voy a jugar un ratito más a Captain Toad. Bueno, más bien a ver a mi novia volverse loca con sus niveles y alegrarse cuando consigue completarlos, que también se disfruta.

 

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