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Muchas son las leyendas que hablan sobre la ferocidad y brutalidad de los vikingos, aquél pueblo nórdico que atemorizaba al resto de civilizaciones contemporáneas a ellos. No en vano son recordados y representados en numerosas obras artísticas, y los videojuegos no van a ser menos. Es el caso de Bad North, un indie con elementos de roguelite donde controlamos en tiempo real a un grupo de soldados que defienden su hogar de una horda de vikingos. La estrategia lo es todo en este título de Plausible Concept y Raw Fury, pues cualquier error puede ser fatal. ¿Te atreves a enfrentarte a los bárbaros vikingos?

 

Bad North Launch Trailer – Nintendo Switch

 

Un desafío de talla vikinga

Lo primero que se puede apreciar de Bad North es su apartado gráfico, con estilo minimalista y pulcro. Desde la variedad de entornos de las islas hasta los distintos guerreros aliados y enemigos, estamos ante una obra artística sobresaliente. Pero que su apariencia ‘cute’ no te engañe: es un juego difícil. Aunque puedes elegir entre dificultad ‘Normal’ y ‘Difícil’, el primer nivel ya presenta un gran reto para la mayoría de jugadores. Y es que para salir airoso de la invasión vikinga primero debes perder. Las mejores lecciones las aprendemos de nuestros errores, y este título es el ejemplo perfecto de esto: pierde, aprende de tu derrota y empieza de nuevo. No es el primer juego que encaja en esta descripción, pero quizá sí el que más estrategia requiere.

 

Al iniciar una nueva partida se genera todo un archipiélago de forma procedural, por lo que nunca te enfrentas al mismo desafío dos veces. Comenzamos cada aventura con dos comandantes disponibles, número que ampliamos conforme visitamos distintos lugares. Viajamos a través de las islas por turnos, y en cada turno podemos defender tantas las islas como queramos, siempre y cuando nos queden comandantes sin usar. Además, somos nosotros los que elegimos qué camino tomar y a qué islas ir en todo momento.

 

A la hora de defender nuestro hogar tenemos a nuestra disposición hasta cuatro comandantes, cuya misión es defender las casas de los habitantes de cada isla. ¿Y qué es esto de los comandantes? Pues cada uno es el núcleo de un pequeño grupo de soldados, que se mueven y atacan al unísono. Cuando muere uno de sus soldados el resto puede seguir combatiendo, y en la siguiente isla el escuadrón estará al completo de nuevo. Sin embargo, la muerte de un comandante es permanente, y puede resultar fatal para el resto de la partida. Pero tranquilo, si un comandante pierde muchos soldados siempre puede reponerlos en una de las casas locales, y en cuanto termine el proceso volverá a estar a tope de fuerzas en el campo de batalla.

 

Valor como arma, esperanza como bandera

Proteger con éxito cada isla tiene su correspondiente recompensa, ya que recibimos por cada casa que permanezca a salvo entre una y tres monedas de oro según su tamaño. Estas monedas se utilizan para mejorar nuestros comandantes a modo de experiencia, y lograr así que la probabilidad de salir airoso en el futuro sea mayor. La opción más destacada es la de especializar a cada comandante (y con ello a su escuadrón) en una de las tres clases disponibles: infantería, arqueros y lanceros. Entre sí aparece una especie de triángulo al más puro estilo ‘piedra, papel y tijeras’, pues la infantería puede protegerse de las flechas con eficacia, mientras que los lanceros son vulnerables a ellas. Además, estos últimos pueden mantener a raya sin problemas a la infantería, cerrándose así el ciclo. Está en tu mano elegir sabiamente qué clases llevar al combate y cómo aprovechar sus virtudes.

 

En esta odisea por los mares nórdicos encontramos, como he dicho antes, otros comandantes que se unen a nuestra causa. Por si fuera poco, también nos podemos topar con algún objeto especial que podemos usar en combate para recibir ciertas ventajas. Cada escuadrón puede llevar un objeto, y se pueden mejorar usando monedas de oro y ampliar de esta forma sus efectos. Por último, cada clase tiene asociado un movimiento especial que, usado correctamente, puede resultar letal para nuestros enemigos.

 

A la hora de la batalla debes afinar todos tus sentidos, pero en especial el oído. Aunque el sonido del juego es tan minimalista como su aspecto visual, algunas melodías pueden darte pistas sobre qué enemigos amenazan cada isla. Por otro lado, los efectos sonoros de la naturaleza se sienten vivos: oír el murmullo de las olas y el silbido del viento es una gozada. Cuando desplegamos a las tropas en una isla oyes los cuernos y tambores sonar, y entonces comienzan a llegar barcos vikingos, cuyo objetivo es destruir las casas del lugar. Hay enemigos de todo tipo: desde guerreros flojuchos con espada o arco en mano, hasta imparables colosos que harán temblar tus huesos. Debes recordar todo lo que has aprendido en tus partidas anteriores a la hora de enfrentarte a cada tipo de amenaza. ¡La estrategia que decidas seguir es clave para alzarse con la victoria!

 

Pero, como he aclarado al principio, Bad North es difícil. Al comenzar una nueva partida te acoge con los brazos abiertos y te guía por su mundo, pero llega un momento en la aventura en el que te tira a los leones. Añadiendo el detalle de que no se conserva nada de una partida a otra, puede causar frustración a bastantes jugadores. Para salir airoso isla tras isla hasta llegar al final del archipiélago, primero debes aprender qué tácticas son más eficaces, qué clases debes elegir y cómo y cuándo mejorarlas, y esto se aprende a base de ser derrotado. Por suerte, los controles que nos ofrece el juego facilitan nuestra tarea en gran medida. No requiere una gran maestría a los mandos, y la opción de usar controles táctiles en modo portátil es el mayor acierto al respecto. ¡Son perfectos! Dar órdenes directamente con nuestros dedos y mover la cámara resulta ágil y muy cómodo.

 

Bad North – La paz nunca fue una opción

El pueblo vikingo fue famoso por ser una gran amenaza para los pueblos de Europa y sembrar el miedo por los mares del norte. Bad North hace justicia a esta fama con un título precioso y sencillo, pero con una dificultad que puede desesperar a todo aquel que no vaya preparado al campo de batalla. Sin duda es ideal para sesiones cortas de juego, ya que a la larga puede resultar repetitivo para algunos jugadores. Y no debería, porque como ya he dicho, cada partida es completamente distinta a las demás, dándole una buena rejugabilidad. Además nos llega en perfecto español, asi que el idioma no es excusa. Si te gustan los retos, superarte a ti mismo y los fieros vikingos, Bad North es el juego que estás buscando. Y si no es el caso también vas a divertirte defendiendo aldeas, dalo por hecho.

 

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital de Bad North para Nintendo Switch cedida por Raw Fury.

Bad North es un indie sencillo en lo visual y en lo jugable, y propone un buen reto a la gran mayoría de jugadores. Aunque su dificultad puede ser un obstáculo, estamos ante un título muy disfrutable tanto para los más veteranos de la estrategia como para cualquiera que busque un desafío.
Nota de lectores2 Votos92
PROS
Apartado artístico impecable
Controles muy sencillos e intuitivos
Nunca jugarás dos partidas iguales
CONTRAS
Dificultad elevada y en ocasiones frustrante
Tan solo incluye un modo de juego
75

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