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Robbotto Switch

Análisis – Robbotto (Nintendo Switch). El que electrocuta y amasa de todo le pasa

El llamado pixelart es una tendencia que lleva de unos años a esta parte entre nosotros y que muchos títulos indies han reivindicado y lucido como enseña, recordando la era de los 8 y los 16 bits en toda su gloria y trayéndola al presente para gusto de los más nostálgicos. Este estilo visual tan colorido básicamente muestra figuras de poca resolución aposta para que sean visibles los píxeles -o cuadraditos de color- que las componen, imitando lo que por entonces las limitaciones tecnológicas exigían para poder sacar adelante los juegos. JMJ Interactive ha adoptado esa estética retro para su primer proyecto, Robbotto, un plataformas arcade de vista lateral que de inmediato recuerda a clásicos de la NES como Ice Climbers, Snow Bros, y a otros menos fresquitos pero igual de monis como Bubble Bobble o Parasol Stars -la vertiente humana del anterior-, con sus habitaciones de ladrillos de colores, montones de plataformas y el claro objetivo de acabar con todas las criaturas enemigas presentes en casa nivel, un despliegue de habilidad y de entretenimiento sencillo más allá de la complejidad de grandes tramas cargadas de intrigas y traiciones varias, pero en este caso su pequeño giro de mecánicas que le da una seña de identidad propia. ¿Estáis preparados para abordar este apasionante tren de 8 bits hacia la nostalgia? Pues adelante, ¡que arrancamos!

 

 

 

Hazte con Electrocútalos a todos

Robb y Otto (de qué me suenan esos nombres) son dos intrépidos robots de mantenimiento que tienen un sencillo cometido, el mantenimiento, valga la redundancia, de una nave espacial que surca el cosmos a una elegante velocidad de crucero, la pega es que, mira por donde se ha topado con una tormenta magnética espacial de esas que escacharran todos los aparatos electrónicos -excepto a nuestros protagonistas, porque se hallaban protegidos por el escudo de la sala del generador-, de modo que nos toca ponernos manos a la obra y desactivar al resto de robots y maquinaria para después poder arreglarlos tranquilamente. El objetivo pues, está muy claro, tenemos que ir habitación por habitación de la nave y “apagar amablemente” a cada uno de los autómatas que vagan por ellas con ganas de liarla, ¿el procedimiento? muy sencillo, primero un chispazo de electricidad y después un chorretazo de agua para que se chamusquen bien, y una vez todos se han quedado listos, avanzar a la siguiente cámara o nivel.

 

 

Eso sí, la tarea da para un buen rato, puesto que tenemos cien niveles por delante, empezando de manera muy sencilla para que le cojamos el tranquillo a los controles y la mecánica de alternar entre electricidad y agua (no hagáis esto en casa), para luego ir poniéndose la cosa más peliaguda a base de presentarnos enemigos progresivamente más complicados de eliminar. La aventura se estructura en diez zonas de diez niveles cada una, intercaladas por el enfrentamiento de unos jefes finales de zona, que nos ponen a prueba al tener que memorizar sus patrones de movimiento y para encontrar sus puntos vulnerables a nuestros ataques. La ventaja es que podemos guardar el avance en cualquier nivel, y aparte podemos superar la aventura en solitario o en multijugador cooperativo para dos participantes en la misma pantalla compartida, hay además tres niveles de dificultad, que se diferencian sobre todo en el número de intentos de que disponemos, en el más fácil infinitos Continues con tres vidas cada uno, si perdemos una vida no perdemos el avance en el nivel en curso, si gastamos un continue tenemos que empezar el nivel de nuevo, en el intermedio tenemos tres continues, y en el más difícil un único continue, si lo gastamos, tenemos que volver a empezar toda la tanda de niveles desde el principio.

 

 

Viajando en una pixelada nave espacial

Entrando en cuestiones técnicas, el apartado gráfico destaca por revivir a la perfección la esencia de la época de los 8 bits, con sus sencillos gráficos de píxeles grandes y coloridos que van cambiando según la zona de la nave en que estemos. Quizás el fondo del escenario resulta poco variado, con su luna pixelada muy mona ella eso sí, pero sin muchos cambios a lo largo del recorrido, los enemigos son de diseño simple pero bastante reconocibles entre sí, aparte de por sus diferentes comportamientos, y por tanto diferentes maneras de abordarlos. El apartado sonoro resulta discreto, pero con un convincente toque chiptune de lo más nostálgico que encaja de maravilla con la ambientación tipo NES, aunque se echa en falta alguna melodía pegadiza, aparte del sencillo hilo musical de fondo, que al rato casi ni notamos.

 

 

Los controles son de lo más fáciles de aprender, el botón B o el A para saltar, el Y para soltar el chispazo eléctrico y el X para lanzar el chorrete de agua, esto para el modo solitario, en el que manejamos a un único robot que se encarga de todo alternando entre ambos tipos de ataque, en el caso de estar en el modo para dos jugadores, están los dos robots y cada uno tiene una de las dos habilidades, por lo que la tarea de desactivar máquinas resulta de lo más cooperativa. La jugabilidad está bien, los personajes se mueven perfectamente con fluidez, responden bien también, el movimiento en los saltos no es muy rápido, pero si consideramos que están en una nave en el espacio, y que también nos ayuda a maniobrar mejor por el aire para alcanzar las diversas plataformas de cada nivel, tampoco es algo malo. Es llamativo que cuentan los protagonistas con un hitbox -o zona de contacto con otros elementos del juego- en apariencia algo grande, lo que lleva en más de una ocasión a morir (se mueren de un golpe los pobres) por acercarnos de más a los enemigos sin darnos ni cuenta, con la cosa de tratar de alcanzarlos con nuestros ataques. Los enemigos, dentro de que visualmente no se distinguen demasiado entre sí -todos grises, de amenazante aspecto- su comportamiento sí es bastante variado, de hecho, cada vez que cambiamos de zona tras derrotar a un jefe, se aprovecha la circunstancia para introducir alguno nuevo (uno que salta, otro que huye de nosotros, otro que dispara, otro que vuelve a activar a los que nos hemos cargado nosotros) progresivamente más complicado de eliminar; la otra baza para que no se haga repetitivo es jugar con esa “magia” de salir por un lado de la pantalla para aparecer por el otro opuesto, como en Super Mario Bros 2 o en algunas fases de Box Boy, como un modo de hacernos pensar cómo alcanzar otros lugares en principio fuera de nuestro alcance.

 

 

Robbotto – Estos robots van como una motto

En conclusión, estamos ante un título que recrea con bastante fidelidad lo que fueron los arcades de recreativas y de consola doméstica de los ochenta y noventa: plataformas, muchas plataformas, mecánicas sencillas y originales, personajes coloridos e imaginativos, melodías chiptune y aspecto de lo más pixelado. Está claro que quienes lo pueden disfrutar más son los más nostálgicos que en su día probaron los juegos “parientes lejanos” de entonces, lo que no quita que las generaciones gamer actuales también le puedan encontrar su encanto, como a otros indies actuales que actualmente también siguen la novedad retro de la tendencia pixelart. Robbotto plantea una manera simple de jugar -salta y dispara hasta limpiar una fase y pasa a la siguiente- con la estrategia de alternar entre dos tipos de ataque y pequeños minipuzles basados en saber cómo alcanzar a una determinada plataforma o llegar a cierto sitio bloqueado en principio por una pared, no es que sea lo más complejo ni profundo del mundo, pero funciona muy bien para pasar un buen rato en partidas cortas o en compañía de alguien con su completo cooperativo. Visualmente no es que sea una maravilla, pero sabe captar la esencia de los juegos de recreativa de antaño, y encima con una cantidad de niveles como para hartarse, eso sí, no esperes mucho más allá de eso, de todas formas, como plataformas retro funciona bien y resulta entretenido de jugar.

 

Robbotto Switch
Análisis realizado gracias al código cedido por JMJ Interactive
Robbotto es un arcade de vista lateral que recrea a la perfección los juegos de recreativas de los ochenta y noventa
Nota de lectores0 Votos0
Pros
Muchos niveles por delante, y con un modo cooperativo estupendo
Estupenda jugabilidad y sencillos controles, con su propia mecánica
Recrea de manera genial los juegos de la época de los 8 bits
Contras
Los hitbox son algo grandes, lo que provoca algunas muertes de lo más tontas
Le falta un poco más de variedad visual, sobre todo de fondos de escenario
82
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