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Jack N' Jill DX Switch

Análisis – Jack N’ Jill DX (Nintendo Switch) Un monocromo viaje al pasado

Ratalaika Games es ya una compañía bastante conocida por su trabajo de haber ayudado a publicar gran número de títulos provenientes de otras desarrolladoras independientes, especialmente centrados en el género de la acción combinada con estética retro, sobre todo recreando el estilo que los gamers más veteranos recuerdan de la época de los 8 a los 16 bits, con sus grandes sprites visibles y la música ahora llamada de corte chiptune, toda una oda a la nostalgia y un homenaje a la sencillez que entonces exigían las limitaciones tecnológicas y que de unos años hasta ahora se ha convertido en un sello propio de entretenimiento asegurado. Si bien la tendencia mayoritaria dentro del género indie tiende a recordar sobre todo el colorido estilo retro de las recordadas NES y SNES, también podemos encontrar otros que recuerdan con cariño el monocromo estilo de la portátil más conocida y longeva de la Gran N, la mítica Game Boy, como el arcade Pirate Pop Plus o el reciente Save Me Mr Tako, bien en su versión original en tonos verdosos o beiges como los dos anteriores, o en su remodelada versión en blanco y negro de su revisión Game Boy Pocket, como en el caso que ahora nos ocupa con Jack N’ Jill DX de la desarrolladora independiente Rohan Narang.

 

Jack N' Jill DX Switch

 

Como la coletilla DX o Deluxe que acompaña al título deja entrever, estamos ante una versión mejorada y ampliada del juego original que proviene del territorio de los dispositivos móviles, dando ahora el salto a la eShop de la consola híbrida con interesantes cambios como gráficos HD o la jugabilidad en 60fps, pero conservando por lo demás su esencia de plataformas-runner de avance lateral que en cierto modo recuerda a un cruce entre los dos primeros Kirby’s Dream Land y el minimalismo de la trilogía Box Boy. ¿Cuál puede ser el resultado de semejante combinación? Algo bueno sin duda, pero para asegurarse nada mejor que continuar leyendo el presente análisis.

 

 

De Slime a Slime y salto porque me toca

Jack y Jill son una especie de simpáticos slimes, no como esos bichejos que en gran número de ocasiones nos suelen atacar en los RPGs, que por la circunstancia que sea y que tampoco es que haga mucho al caso se encuentran separados físicamente y tratan a toda costa de volver a juntarse, como en el argumento medio de una película de aventuras y amor; por suerte para eso estamos nosotros, para ayudar a uno de ellos a alcanzar la posición donde se encuentra el otro. Y para ello nada más que hace falta un botón, y muchos reflejos, porque nuestro slime elegido -podemos escoger entre Jack o Jill al comienzo de cualquier nivel- es muy decidido y va deslizándose solito, siendo nuestro objetivo fundamental saber cuál es el momento adecuado para saltar, de modo que podamos salir ilesos del variado número de peligros que nos aguardan, en forma de barrancos, enemigos, pinchos o cobradores del frac (no, estos últimos no).

 

 

 

La trama de la aventura es así de sencilla, no le hace falta más realmente, y el objetivo muy claro, ser capaces de superar cada uno de los 140 niveles que nos aguardan a lo largo de 7 mundos diferentes. La cosa empieza de lo más fácil, casi dormidos o con los ojos tapados podemos pasarnos las primeras fases pero después, ah después, la situación es diferente, por un lado porque cada poco tiempo se va introduciendo alguna mecánica nueva a la que hay que acostumbrarse, como rebotar por las paredes o sobre los enemigos, o aprovechar ítems para correr más o revolotear, y por otro porque los escenarios cada vez son más amplios y con mayor cantidad de peligros o de rutas que seguir, de modo que la concentración y el aprendizaje a base de prueba y error son de lo más importantes. Aparte de la aventura principal, tenemos una serie de minijuegos con objetivos concretos por tiempo -ayuda a los malos a cruzar un puente, recolecta cierto objeto mientras esquivas otros, etc- que se van desbloqueando con cada mundo superado y que para poder participar en ellos tenemos que emplear las monedas que vamos acumulando de recogerlas esparcidas por cada nivel, con el objetivo de ganar tíquets para desbloquear filtros de colores para la pantalla o modelitos para decorar nuestro personaje, y finalmente una serie de desafíos que podemos cumplir mientras avanzamos en la aventura principal, en base a las monedas acumuladas, enemigos derrotados, personaje más usado…

 

 

Un botón para reunirlos a todos (los slimes)

Como mencionaba antes, Jack N’ Jill DX se juega con un único botón, inapelablemente el A para ser más exactos, con todas las ventajas que eso conlleva, como poder rascarse la oreja en medio de la partida sin perder una vida en el intento. La clave está en saber usarlo en el momento adecuado, por ejemplo, imaginemos un barranco con un enemigo volador en medio paseando alegremente, y necesitamos usarlo de poyete para cruzar, pero claro hay que ver si la siguiente plataforma está más o menos cerca, porque entonces puede ser necesario pulsar el A en el momento justo de caer sobre el enemigo para hacer un salto más largo y alto para llegar más lejos, o no pulsarlo para hacer en cambio un vuelo más corto y no pasarnos de distancia. Pues como ese tipo de puzles a montones, que si mira si necesitas rebotar en la pared o no, que si cuidado con dejarse el pobre slime pegado en los pinchos, la cuestión está en observar rápidamente el siguiente obstáculo para saber cómo reaccionar, porque sino rápidamente morimos y tenemos que volver a empezar el nivel (todas las veces que queramos, eso sí, ya que no hay limitación de vidas, sólo de la paciencia que le pongamos), es también práctica y probar hasta que nos quedemos con la estructura de cada fase. No tenemos control del movimiento del personaje, ya que avanza solo en plan kamikaze, por lo que para cambiar de dirección tenemos que buscar una pared o bloque no dañino, ahí está también la gracia de su mecánica.

 

 

Respecto a otras cuestiones técnicas, el apartado visual luce muy bonito, en blanco y negro pero con gráficos de alta definición y bastante detallados en cuanto a los fondos de los escenarios -ciudades, montañas, pueblos del Viejo Oeste…-, los dos protagonistas no se diferencian entre sí más allá de que uno lleva un lacito para no confundirse, pero vamos, es lo habitual cuando entramos en interesantes y profundos debates sobre las cualidades que deben tener los buenos slimes, el tamaño de letra es perfecto, no es que haya muchos textos más allá de los minitutoriales sobre cada movimiento nuevo, pero es de agradecer el detalle de no tener que recurrir a una lupa, a diferencia de lo que ocurre con muchos otros títulos actuales. Respecto al apartado musical, contamos con melodías chiptune bastante pegadizas, una diferente para cada mundo (con sus respectivas 20 fases), muy alegres y que acompañan de maravilla para mantener el espíritu elevado pese a que nuestro slime se esté matando cada pocos segundos, los efectos sonoros en cambio son bastante discretos, se hubiera echado en falta siquiera algunos ruidos graciosos al morir o al aplastar enemigos, para hacer que conectara mejor la acción de la partida con nuestro oído, a modo de opinión personal por supuesto. La jugabilidad es estupenda, el personaje responde rápido a nuestras pulsaciones de botón, y la curva de dificultad es bastante equilibrada y progresiva, sin ser injusta en ningún caso, es habilidad pura, reflejos y concentración, hay niveles que se pasan del tirón y otros que dan ganas de morder ligeramente el Joy-Con sin dejar marca, pero ninguno imposible de superar en todo caso.

 

 

Jack N’ Jill DX – Cuando Harry Jack conoció a Sally Jill

En conclusión, este título es un plataformas de lo más entretenido, no hay nada especialmente revolucionario en él -difícil está a estas alturas de la película dentro de tan concurrido género de juegos-, pero sí hay que reconocerle que está muy bien hecho, con una mecánica increíblemente sencilla y que al tiempo sabe ser variada para mantener el interés a lo largo de una más que considerable cantidad de niveles. Los 60fps le dan una fluidez estupenda a la partida en todo momento, tan sólo oscurecida de manera muy ocasional en las fases finales, y sobre todo si empleamos según que accesorios sobre el personaje, con leves ralentizaciones, pero de nuevo reitero que de manera muy puntual, nada dramático por aquí.

 

Como pegas, pegas no llega a tener, si acaso siendo un poco quisquillosos, habría estado bien incluir algún modo multijugador, por aquello de que hay dos personajes y sólo se mueve uno, lo que es una lástima, habría estado gracioso un modo donde ambos personajes se busquen hasta alcanzar un punto de encuentro; y ya puestos, dada la sencillez del diseño de los niveles, también habría estado bien algún editor o creador de fases, para hacer nuestras propias cámaras de tortura de obras de arte para slimes que compartir de manera online. Por lo demás, es un título bueno al que echarle un buen rato en cualquier lugar y momento, por lo que resulta recomendable en especial para quienes no tengan ganas de complicarse a la hora de entretenerse con un videojuego, sencillo y acertado.

 

Jack N' Jill DX Switch
Análisis realizado gracias al código cedido por Ratalaika Games
Jack N' Jill DX es un runner combinado con plataformas, con un botón te basta y te sobra, pero incluyendo variados desafíos, y encima una estética con inspiración retro a lo Game Boy.
Pros
Mecánica sencilla pero a la vez variada, sabe mantener el enganche
Ese estilo visual tan nostálgico y a la vez en HD
Niveles a manta, da para un buen rato
Contras
Se echa en falta un modo multijugador...
...y de paso un creador de niveles
Alguna puntual ralentización, pero muy puntual, todo hay que decirlo
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