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Análisis – Nippon Marathon (Nintendo Switch). Humor Amarillo hecho videojuego

¡¡¡Al turroooon!!!

Fecha de lanzamiento
17 diciembre, 2018
Género
Carrera, Acción, Party
Lanzamiento físico
No
Nuestra puntuación
64%

Si hablamos de videojuegos para divertirnos en compañía en consolas Nintendo, ya sea con amigos o con la familia, probablemente se os venga a la cabeza Super Mario Party, el juego de dicho género por excelencia. También puede ser que os acordéis de otros que preferiríais no recordar (ejem, ejem, Animal Crossing: Amiibo Festival, ejem, ejem). En el caso que hoy os traemos, no sabemos muy bien cómo pintarlo, si como juego para recordar, para olvidar, para quemar o para no parar de reír por cada una de las cosas que aparecen en él. Exacto, hablamos de Nippon Marathon, un juego de carreras de hasta 4 jugadores basado (o al menos así nos recuerda a nosotros) en la clásica serie de Takeshi’s Castle (Humor Amarillo en España, como su traducción literal bien dice). Desarrollado por Onion Soup Interactive y distribuido por PQube, este alocado juego nos trae las más que bizarras aventuras de 4 personajes que se ven «forzados» a participar en una extraña competición que les hace recorrer el país entero para alzarse con la victoria y convertirse, así, en los nuevos campeones de Nippon Marathon. ¿Qué por qué es bizarro? No tardarás en encontrar la respuesta…

 

 

No sé ni qué hago por aquí, pero allá vamos con la carrera

La historia de Nippon Marathon es un tanto… peculiar (como todo en el juego, sea ya dicho desde el principio). Existen cuatro personajes principales que no dejan indiferente a nadie: J DARWIN, un hombre disfrazado de langosta con una granja de crustáceos que lleva sin quitarse el traje años; Elizabeth Nishibori, una bióloga marina disfrazada de… ¿unicornio? ¡No!, de narval nada más y nada menos; Zenbei «Xen Bae», un señor mayor jubilado disfrazado de colegiala con actitud de adolescente; y Snuguru Maestro, un tipo de lo más normal… salvo por el hecho de ser un perro con cuerpo de humano e instintos perrunos. Lo normal en cada casa, vamos.

 

Cada protagonista tiene un arco sobre sí mismo, en el que conocemos de una forma más cercana por qué cada uno de los personajes acaba participando en dicho programa televisivo, así como la forma en la que se conocen los unos a los otros en dicha competición. Como os podéis imaginar, los motivos son igual de surrealistas que el resto del juego en general, lo cual es el mayor punto positivo que tiene. Todas sus historias, personajes, diálogos y hasta modos de juego giran entorno a lo bizarro, lo cual lo hace único en sí mismo, divertido, gracioso y que hace preguntarnos en más de una ocasión «¿en serio?» tras soltar alguna que otra carcajada previamente por lo inesperado de alguna situación nueva que encontramos.

 

Lo normal, ser criador de langostas disfrazado de langosta

 

Sin embargo, y aunque el juego se basa en competir contra amigos o rivales del propio juego en carreras de lo más locas, muchas de las bromas, situaciones y demás momentos graciosos e importantes de cada historia se basan en diálogos entre personajes, tanto jugables como no, por lo que si no tienes un buen nivel de inglés (o japonés), probablemente pierdas una parte de su esencia por el camino.

 

Creo que se me ha metido un poco de sandía en el ojo

Las carreras en sí mismas, tanto dentro como fuera del modo historia, son divertidas y graciosas, con imágenes reales que aparecen de cuando en cuando mientras el comentarista va retransmitiendo la competición. Si hay geishas por la calle como si fuesen obstáculos, aparece una foto de ellas; si nos persiguen varios Shiba Inus, se ve una imagen de dicho perro,… y así con todo. Los obstáculos en sí mismo son variados, algunos más locos y complicados de esquivar que otros, pero con una misma misión: hacernos morder el polvo hasta caer eliminados. Sin embargo, el mayor de los obstáculos se encuentra en los bugs y ciertos tirones que se dan mientras estamos en plena contienda, lo que nos hace perder posiciones, caernos por precipicios sin motivo aparente y perder finalmente la competencia.

 

En plenas carreras, podemos conseguir distintos objetos que nos facilitan la competición o hace que empeore la de los rivales, como las cajas de Mario Kart. Lanzamiento de sandías, rastro de peste o piñas voladoras son algunos de los objetos que encontramos. ¿Pero solo con correr podemos ganar? En absoluto. También tenemos que ganarnos el amor del público, un público muy cuadriculado y poco cuidado (más adelante sabréis por qué), pero al fin y al cabo público. A todo esto hay que sumarle que, dentro del menú principal, encontramos una guía de turismo escrita por la reportera de Nippon Marathon, Wedy, que nos permite desbloquear nuevas páginas a medida que avanzamos en dichas historias, y que nos dan datos curiosos sobre qué nos puede hacer ganar más popularidad… o perderla.

 

Ahora cobra sentido el dicho de «sé la bola»

 

Pero hay vida más allá de dichas competiciones, y es que Nippon Marathon nos trae diversas opciones para cuando nos cansemos de correr. ¿Quieres jugar a los bolos? Móntate en este carrito de la compra y sé la bola. ¿Quieres ver cuán lejos llegas contrarreloj? Elige a tus personajes y da un salto de calidad dentro de los tiempos. Los modos Versus y Party Games le dan ese toque extra de vida a dicho título, así como la tienda del juego, que permite desbloquear nuevos corredores, modos y configuraciones extra, por lo que se trata de un título muy completo y que da varias opciones de juego aparte de las historias principales. Si estas carreras las disfrutamos en compañía, podemos jugar contra hasta 4 u 8 personas, según el modo que seleccionemos.

 

Los gráficos no lo son todo… hasta cierto punto

Sin embargo, un título que abarca tanto tenía que perder por algún lado, y es en los gráficos donde esto ocurre. A pesar de tener ilustraciones con toques de anime bastante logradas (las cuales aparecen en los cuadros de los múltiples diálogos que tiene el juego, menús y selección de personajes), el resto del juego en sí carece de un trabajo bien hecho, propiamente dicho. Si observamos al público, tenemos al primero de los fantasmas. Todos son cuadriculados, sin texturas y que parecen hechos mal adrede. Pero no es solo un problema de personajes que no tienen relevancia en el juego, sino que los propios personajes principales o los entornos dejan muchísimo que desear, gráficamente hablando. En torno a la banda sonora, sin ser algo fuera de lo común, sí que tiene temas que, además de acompañar a la perfección al juego, se notan más cuidados que los gráficos.

 

 

En lo relacionado con la jugabilidad, el manejo de nuestro personaje en plena carrera dicta mucho de ser buena, acompañado de lo que ya hemos nombrado anteriormente: algunos bugs y tirones ensombrecen la diversión de un juego con las características de Nippon Marathon, ya que entorpecen y dificultan las acciones y decisiones que tomamos, haciendo que quedemos eliminados, caigamos por barrancos o seamos atrapados por el propio entorno sin posibilidad de continuar.

 

Nippon Marathon – Lo bizarro hecho videojuego

Nippon Marathon nos trae las carreras más alocadas y bizarras (no dejaré de repetir esta palabra, porque de verdad, hasta que no se prueba uno no sabe cómo de acertada es) a Nintendo Switch, siendo una opción divertida para jugar solo, pero que mejora aún más si esa diversión se comparte con amigos. Si obviamos los gráficos y los bugs en relación a algunos aspectos de su jugabilidad, y apostamos por sus puntos positivos (a la par que tenemos en cuenta su precio de 12,99 euros, reducido para todo lo que ofrece), estamos ante una opción más que decente para reírnos un rato y pasarlo bien tanto en solitario como en compañía.

 

Este análisis ha sido realizado gracias a un código de descarga digital cedido por Onion Soup Interactive para Nintendo Switch.

Cuando lo extravagante supera la realidad
Nippon Marathon es un juego muy completo y divertido, bizarro a más no poder, con 4 historias diferentes pero que se entrelazan entre sí (como si de un anime se tratase), varios modos de juego y desbloqueables, perfecto para jugar tanto solo como con amigos y hacernos dedicarle varias horas si queremos conseguirlo todo al 100%. Sin embargo, sus gráficos son poligonales y malos a rabiar, y la jugabilidad puede verse entorpecida por algunos bugs y tirones, que pueden convertirse en un obstáculo más de la carrera.
PROS
Bizarro y divertidísimo, tanto en lo jugable como en sus historias
Muy completo, con 4 historias individuales, desbloqueables y modos de juego para uno o varios jugadores
Jugarlo en compañía hace que sea aún más divertido
CONTRAS
Gráficamente pobre, a pesar de tener diseños animes interesantes
Tiene ciertos bugs y tirones en plena carrera que enturbia su jugabilidad
Si no sabes inglés (o japonés), enterarte de la historia y sus múltiples diálogos resulta imposible
64
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