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Análisis – Trials Rising (Nintendo Switch). Con motos y a lo loco

Fecha de lanzamiento
26 febrero, 2019
Género
Arcade, carreras
Lanzamiento físico
Nuestra puntuación
84

La saga de Trials está cerca de cumplir la friolera de 20 años desde que el primer juego fuese lanzado para el navegador de internet. Probablemente, por aquel entonces, el estudio independiente finés de RedLynx no imaginase hasta donde su idea de hacer un juego de motos en 2 dimensiones llegaría, y es que, tras seguir creando nuevos títulos de la saga y expandiéndose incluso a Xbox 360 con Trials HD, en 2011 les llegaría la oportunidad con la que muchos pequeños estudios sueñan: pasar a formar parte de una de las empresas más potentes y queridas de la industria, Ubisoft. A partir de ese momento, la saga de motocross en 2.5D no hizo más que seguir creciendo y creciendo hasta convertirse en el referente que es hoy en día en lo que respecta a juegos de moto. Trials Rising, el último título lanzado de dicha serie, llega a Nintendo Switch, Xbox One, PS4 y PC con la intención de ir un paso más allá que sus predecesores y convertirse, así, en el más completo y grande jamás creado, siendo también el primero de su historia en ser lanzado para una consola de Nintendo, versión que analizamos en las siguientes líneas. ¿Ha cumplido con las expectativas? ¡Sigue leyendo para averiguarlo!

 

Bienvenido al mundo de Trials

Trials Rising, para aquellos que no conozcan la saga, es un juego de tipo arcade en 2.5D de motos, en el que corremos para llegar a ser el mejor piloto que jamás se haya visto en la Tierra. Su definición de «fácil de jugar, difícil de dominar» le viene que ni pintado, pues representa la mejor forma de resumir en una sola línea al título. Los controles son básicos y sencillos: ZR para acelerar, ZL para frenar, el joystick hacia la derecha para echar el cuerpo hacia delante y el joystick hacia la izquierda para echar el cuerpo hacia atrás. También existen los botones Y y B, que sirven para saltar de la moto (sí, como lo oyes) y reiniciar desde el último punto de control superado en el circuito, respectivamente. De entrada, no luce complicado, hasta que percibimos que acelerar y frenar no lo es todo en el juego. De hecho, sea probablemente lo menos importante a la hora de superar los desafíos y circuitos más complicados.

 

No recomendado para aquellos jugadores con vértigo

 

Si nunca has jugado a un título de la saga, Trials Rising sabe cómo introducir al jugador poco a poco, haciendo que nos adaptemos a nuestro ritmo al control. Los primeros circuitos son tomas de contacto para ir conociendo la dinámica, el ensayo-error, el pulso existente entre acelerar y soltar el acelerador o la posición de caída de la moto según el obstáculo que encontremos delante; los últimos, verdaderos desafíos técnicos y de habilidad no aptos para el jugador medio. Según vamos superando las distintas carreras y cumpliendo los objetivos que se nos solicitan, conseguimos nuevos patrocinadores, que nos ofrecen nuevos retos a superar tanto en nuevos circuitos como en los que ya hemos completado. Estos patrocinadores nos dan, por cumplir sus peticiones, experiencia y dinero del juego para comprar piezas de personalización o incluso nuevas motos, por lo que es conveniente mantenerlos contentos. Una vez alcanzamos cierto nivel, desbloqueamos lo que serían las series de la liga de cada región, las cuales son las encargadas de llevarnos al Olimpo de los trials. Se componen de 3 circuitos, en los que tendremos que competir en formato eliminación (8 corredores, 4 corredores y 2 corredores a lo largo de los 3 circuitos mencionados) hasta que quede solo 1, el vencedor. Si lo superamos, desbloqueamos una nueva liga, que está acompañada de nuevos circuitos ubicados a lo largo de los cinco continentes.

 

 

Como muchos de estos retos nos llevan muchas horas y mucho ensayo-error, tenemos a nuestra disposición la Trials University, donde podremos practicar y pulir nuestra técnica de carrera y control encima de la moto. También tenemos los Juegos de habilidad, donde podremos divertirnos con distintos retos alocados como volar lo más lejos posible o saltar de la moto en marcha para coger un balón de baloncesto y encestar a lo Michael Jordan. Todos estos circuitos, desde el primero al último, tienen una serie de condiciones para ser superados, es decir, no vale con solo llegar a la meta, sino que, en ocasiones, tenemos que hacerlo en un determinado tiempo, haciendo un número concreto de mortales hacia delante o hacia atrás o quedando en primera posición. Si, además, eres de los que le gusta sacar buen nivel en todo lo que haces, el tiempo en el que completemos los circuitos nos desbloquea una medalla de bronce, plata u oro, que se refleja en el mapamundi. Si eres aún más tryhard, puedes intentar la locura de conseguir el tiempo que te desbloquee la medalla de platino, aunque ésta sirve básicamente para poder presumir de una técnica infalible… y mucho tiempo libre. Todos estos tiempos salen reflejados en los Marcadores globales, así como en los nacionales o entre amigos.

 

Fácil de jugar, difícil de dominar

Pero, ¿qué sería de un juego de carreras sin multijugador? Trials Rising posee una nueva característica para jugar con un amigo a tu lado, y es que la nueva moto Tándem nos permite controlar una misma moto con dos mandos a la vez, es decir, un jugador controla la rueda trasera e inclinación hacia atrás y el otro la rueda delantera e inclinación hacia delante, mientras que el freno y la aceleración es compartida. A lo mejor a la meta no llegas, pero reírte, sin lugar a dudas, sí que lo consigues. De igual forma, podemos competir con hasta 4 jugadores en local en el Modo Fiesta, o lanzarnos al Multiugador Global y probar suerte contra 8 jugadores del resto del mundo. Este último modo no lo hemos podido probar por no haber gente disponible a la hora de analizar Trials Rising, dado que el juego aún no ha sido lanzado, pero os traeremos una actualización en cuanto podamos morder el polvo en unas cuantas carreras.

 

La personalización es otra de sus grandes bazas, y es que la posibilidad es casi infinita. Tenemos, por un lado, la personalización del piloto que, aparte de poder elegir su sexo, nombre o color de piel, ofrece un alto número de piezas entre cascos, camisetas o pantalones, entre otros; por otra parte, encontramos la personalización de la moto, en la que podemos variar entre todas las partes de la misma. Dichas piezas las podemos obtener con cajas de lootbox (compradas con bellotas, al subir de nivel o al superar ciertos desafíos). Además, existen un alto número de pegatinas, que pueden ser usadas tanto en el piloto como en la moto, y que le dan a la posibilidad de personalización un nuevo nivel, brindándonos la oportunidad de, adicionalmente, compartir nuestra creación con el resto de jugadores.

 

Algunas imágenes son sencillamente increíbles

 

Pero, si hablamos de personalización no podemos dejar a un lado el Editor de Pistas. En Trials Rising vuelva más grande y amplio que nunca. Esta opción nos permite crear y compartir con el resto de jugadores (como si de Super Mario Maker se tratase) nuestro propio circuito, que puede ser corrido por cualquier jugador, en el que, incluso, podemos marcar unos tiempos que desbloqueen las medallas correspondientes. Este Editor cuenta con un amplísimo número de recursos y herramientas que encontramos en el propio Trials Rising, pero también de títulos anteriores como Trials Blood Dragon, Trials Fusion y Trials Evolution, por lo que, siguiendo con la analogía de Super Mario Maker, podemos hablar de que el Editor puede convertirse en sí mismo en un juego aparte, al que dedicarle su tiempo en crear y compartir con los demás aquello que construimos. Es cierto, sin embargo, que el editor no es el más fluido ni sencillo de manejar para construir todo aquello que nos propongamos, pero si tenemos paciencia (y maña), las posibilidades son infinitas.

 

Las motos también se chocan contra la realidad

Sin embargo, Trials Rising también tiene sus sombras, al menos en la versión para Nintendo Switch. Si disfrutamos del título en modo portátil, la bajada de FPS, los tirones o la carga tardía de texturas y gráficos es más común de lo que debiese, haciendo que la experiencia de juego se vea enturbiada. En otros títulos, probablemente, aunque esto mismo ocurriese, no sería motivo de preocupación más allá de lo exquisito, pero hablamos de un juego en el que priva la técnica y el perfeccionismo para superar determinados retos. Caer, acelerar, desacelerar, mantener la moto haciendo un caballito o inclinar en el momento exacto son claves para el éxito, por lo que una bajada de FPS, un entorno que carga cuando ya lo tenemos encima o un tirón de menos de 1 segundo son suficientes para fallar la competencia. Por suerte, esto no ocurre en modo Dock, donde sí que se mantiene fluido y con gráficos más estables.

 

Por otra parte, el juego puede llegar a crashear o bloquearse (sin que se nos permita seleccionar nada) en determinados momentos. Al ser un juego que, al decidir vincularlo con la cuenta del Club Ubisoft para compartir nuestros tiempos y creaciones, está constantemente conectado a la red, el hecho de poner durante unos minutos la consola en reposo puede hacer que nos desconectemos, y que en el intento de recuperar el momento en el que lo dejamos y volver a conectar, nos encontremos con este tipo de errores que nos llevan a reiniciar el título.

 

Trials Rising – Con motos y a lo loco

Trials Rising lo tiene todo para los amantes de las carreras, incluso para aquellos que quieran aventurarse por primera vez en el género. El gran número de circuitos, recursos, posibilidades y opciones que nos presenta hace que estemos ante el título más completo de la saga, y uno de los mejores de su género en esta generación. Poder correr por lugares emblemáticos como las Pirámides de Egipto, el Gran Cañón del Colorado o la Torre Eiffiel son algunos de los guiños que le dan aún mejor sabor a la amplia gama de carreras.

 

Los circuitos, perfectamente diseñados y que resultan, en muchas ocasiones, un reto adictivo y técnico, se ven explotados con la alta rejugabilidad de cada uno de ellos gracias a los patrocinadores y a la posible auto-exigencia individual de obtener todas las medallas de oro (o platino). Además, la versión física (así como una de las versiones digitales) viene de salida con el Pase de Temporada que, además de nuevos trajes y herramientas de personalización, tanto para la moto como para el piloto, añadirá, a lo largo del año vigente y del próximo, nuevo contenido en forma de Expansiones, entre las que se incluyen un recorrido por la conocida Ruta 66 de Estados Unidos. Esperemos que, en próximas actualizaciones, Ubisoft mejore el rendimiento del título en modo portátil, la única sombra de un título completísimo, divertido y que ha venido para quedarse.

 

Este título ha sido analizado gracias a un código de descarga digital de la Gold Edition para Nintendo Switch cedido por Ubisoft España.

¡Mira mamá, sin dientes!
Trials Rising da el salto de forma notable a Nintendo Switch, con una jugabilidad enorme, gran cantidad de recursos, personalización y formas de juego tanto para un jugador como para compartir la experiencia con amigos. Aunque el modo portátil ensombrece un poco la experiencia con caídas de FPS, tirones o carga de texturas, estamos ante el juego de Trials más completo del mercado.
PROS
La gran cantidad de niveles, carreras, desafíos y circuitos disponibles
El editor de pistas, más grande y amplio que nunca
La personalización casi infinita y la posibilidad de compartirla con el resto de jugadores, al igual que las pistas que creemos
CONTRAS
En modo portátil, bajan los FPS y da tirones en medio de algunos desafíos y carreras
Los gráficos y texturas a veces tardan en cargar, sobre todo en modo portátil, lo que dificulta las carreras en las que ocurre
El juego se queda pillado y crashea en determinados momentos
84
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