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Darkwood

Análisis de Darkwood – Nintendo Switch. El miedo como arma de supervivencia

¡Gritar no sirve de nada!

Darkwood
Fecha de lanzamiento
16 mayo, 2019
Número de Jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, alemán, etc.
Tamaño de la Descarga
6855,59 MB
Nuestra puntuación
82%

El Ébano es el nombre de una madera cuya tonalidad oscura, negra como el vacío mismo, es una de las más intensas que existen. Es más, las leyendas dicen que, dicha madera, cuenta con la habilidad de grabar en la memoria de su tronco todos los hechos horribles acontecidos a su alrededor. ¿Qué pasaría si despertáramos en un bosque maldito plagado de dicha madera? Lo sé, los bosques son el escenario por excelencia de la industria del terror. No obstante, Darkwood, título desarrollado por el estudio polaco Acid Wizard y distribuido por Crunching Koalas, a cuya presentación tuvimos el placer de asistir, llega a Nintendo Switch dispuesto a hacernos pasar más de un buen mal rato. ¿Lo habrá conseguido? ¡Dentro análisis!

 

 

En lo más profundo del bosque miedo

Terror (del latín terrōr, genitivo terrōris): Es el sentimiento de miedo o fobia en su escala máxima.

Supervivencia: Acción y resultado de sobrevivir o supervivir (mantenerse con vida, seguir existiendo)

 

Terror y supervivencia son dos términos que siempre han estado fuertemente vinculados. Incluso contamos con un género dentro del mundo de los videojuegos, Survival Horror, que viene a ser una suerte de combinación de ambos. Si hay un asunto del que la industria del entretenimiento nunca se ha podido desprender es del miedo. El miedo, como emoción primaria, siempre está presente y nuestra única forma de superarlo pasa por su aceptación. Sentimos miedo y este, tras dominar toda nuestra racionalidad, termina mutando en forma de Terror. Es aquí cuando el mundo del videojuego, fiel reflejo de la sociedad a la que pertenece, decide ofrecernos diversas formas de afrontar semejante estado de pánico. En ocasiones nos toca explorar sin más; en otras, sin embargo, todo se mezcla con ingentes dosis de acción. Ahh, también nos encontramos momentos juegos en los que no nos quedará otra que plantar cara a nuestros miedos más profundos. Darkwood, título que ocupa este espeluznante análisis sabe combinar a la perfección elementos de diversos géneros para ofrecernos un Survival Horror singular.

 

Lo primero que llama la atención de este título, antes de adentrarnos en terreno narrativo, son sus tiempos de carga iniciales, tanto para acceder al menú como para iniciar la partida. Por suerte, en posteriores incursiones los tiempos se ven algo reducidos. ¿Argumento? Nos despertamos solos, y libres de spoilers, en una cochambrosa cabaña abandonada en medio de la nada. La escasez de medios nos hace lanzarnos a una aventura que pronto se torna espantosa. Atmósfera, de la que hablaremos más adelante, y narrativa se hacen uno para presentarnos una historia angustiosa y realmente sobrecogedora.

 

Darkwood

 

Nos encontramos ante un título que mezcla a la perfección elementos de terror y supervivencia con una perspectiva cenital. Hasta aquí todo previsible. No obstante, el acierto de Darkwood es precisamente su carácter imprevisible. Nuestra tarea no pasa por derrotar enemigos, es más, el sistema de combate es tosco e incómodo (a propósito). Nuestra verdadera misión pasa por escapar, que a su vez pasa por sobrevivir a toda costa. Nuestro escenario global es generado proceduralmente al inicio de la partida y se mantiene con dicho diseño hasta que completemos el título o borremos el progreso. Por otro lado, diversos objetos van apareciendo, de forma aleatoria, para facilitarnos un poco las cosas. La muerte permanente (permadeath) solo está disponible en el modo de dificultad más elevado. Los inhóspitos mundos por los que pasamos logran, de forma maravillosa pero también desconcertante, leer nuestros pensamientos miedos más profundos y volverlos en nuestra contra. Darkwood es un juego tremendamente exigente en el que morir una vez tras otras hasta lograr alcanzar nuestro objetivo está a la orden del día (y sobre todo de la noche). No en vano estamos ante un Survival Horror donde la gestión y crafteo se torna fundamental. Por suerte, su sistema de control e interacción resulta bastante intuitivo (otra cosa es el combate. Tosco y tenso como ya hemos comentado con anterioridad).

 

Solo podemos interactuar con los objetos que se encuentran a nuestro alcance, cambiando de color conforme nos acerquemos a su radio de acción y ofreciendo distintas opciones en función del botón que presionemos. Por otro lado, para mayor angustia nuestra, contamos con un indicador de estamina que se agota si realizamos demasiados aspavientos físicos, no resultando extraño tener que medir nuestros movimientos a cada paso (correr por correr aquí no vale).

 

Como buen título de crafteo, nos encontramos con un sistema de recolección y gestión bastante completo. Lo mismo tenemos que recolectar materiales para mejorar nuestra cabaña, que nos ponemos manos a la obra en nuestra mesa de trabajo para reparar o incluso crear un arma con el sistema de fabricación que nos aporta el título. Eso sí, nuestro espacio de almacenamiento es bastante limitado, contando con una barra de acceso rápido donde poder equipar tres objetos diferentes, una mochila y un espacio de almacenamiento mayor en nuestro banco de trabajo. Además, dicho espacio de trabajo nos permite crear determinados objetos a partir de diversos recursos. Incluso podemos subirlo de nivel para que el abanico de objetos a nuestra disposición sea más amplio. Y no abordamos un tema baladí, ya que de una correcta gestión de los recursos depende, de forma directamente proporcional, nuestra capacidad de supervivencia. Durante la aventura no solo nos vamos encontrando materiales, también determinados objetos (no consumibles) que nos adentran en la historia de este título, algo que me ha recordado a las aventuras gráficas en cuanto modus operandi y a títulos como Silent Hill en lo relativo a fondo, forma y presentación.

 

Darkwood

 

Respeta el bosque, ten paciencia y concéntrate

Nos adentramos en uno de los aspectos más sobresalientes de Darkwood. Su atmósfera. Una atmósfera que sabe hilvanar con gran acierto narrativa, sonido y mecánicas jugables para que, tras iniciar la partida sea el propio jugador el que pespunte esta fantástica experiencia. No en vano, el primer mensaje que nos aparece tras iniciar el juego es bastante ilustrativo de lo que nos espera:

 

Estás jugando a un juego desafiante e implacable. Nadie te va a llevar de la mano. Respeta el bosque, ten paciencia. Concéntrate

 

Darkwood

 

Fijaros hasta qué punto la tensión se masca en el ambiente, que incluso tenemos que salir a buscar un combustible especial que nos garantice cierta seguridad al caer la noche en el refugio. Y hago bien al recalcar aquello de «cierta seguridad», ya que la sensación de desasosiego y pavor, en mitad de la noche, cuando alguien (algo) comienza a aporrear la puerta de ese espacio que tu creías seguro roza la taquicardia. No hablamos de una ambientación que nos lleve al susto fácil, nada más lejos de la realidad. Dicen que el miedo más primigenio es sentirse vulnerable y aquí, precisamente, ese miedo ocupa hasta el último segundo de juego. El miedo aquí no procede de lo que se ve, sino de lo que Acid Wizard logra insertar, de forma bastante notable, en nuestra mente.

 

Por otro lado, y este aspecto bien merece pararse detenidamente a ser descuartizado analizado, el género de terror siempre se ha sentido tentado a plantar un corredero de sangre como principal protagonista, logrando elaborar una montaña rusa de emociones donde, en muchas ocasiones, suele primar el asco sobre el miedo. Para nuestro alivio, Darkwood realiza un camino diametralmente opuesto al del susto fácil o el gore. Un ladrido, lamentos, gritos de desesperación, un recorte de periódico mostrando horrores varios o unas ramas moviéndose al compás del aire viciado del bosque son más que suficientes para lograr mantenernos en un estado de tensión e incomodidad perenne y, pese a lo que pueda parecer a simple vista, esto es algo bastante positivo. Además, nuestro ángulo de visión es bastante limitado, resultando de vital importancia estar atento con la vista, el oído y, si me apuráis, el sentido arácnido, al 100%.

 

Darkwood cuenta con un sistema día/noche en torno al que gira su estructura jugable. Durante el día investigamos, nos abrimos camino para intentar escapar de semejante pesadilla y sobre todo recolectamos materiales para crear/mejorar armas, reparar/fortificar nuestra casa y un largo etcétera de acciones enfocadas a lograr sobrevivir durante la noche. Todo ello gracias, como ya hemos mencionado, a nuestro banco de trabajo. Por otro lado, no nos encontramos ante un juego de acción propiamente dicho. Su sistema de combate es sencillo pero tosco, incómodo y con un alto porcentaje de fracaso en cada combate. Por si fuera poco, nuestro personaje cuenta con unas barra de vida y resistencia bastante pequeñas, aunque a medida que vamos cocinando las setas que nos vamos encontrando por todo el mapeado, podemos adquirir diferentes mejoras que nos facilitan algo las cosas. Y es que el sistema de cocina nos permite ir desbloqueando determinadas habilidades (que van acompañadas obligatoriamente de su correspondiente efecto secundario o reverso negativo). El comercio con determinados personajes es un aliciente más para lograr ganar algo de reputación (aquí la economía no se mide en euros) o adquirir ese objeto que nos falta. Durante la aventura me he perdido en unas cuantas ocasiones, más producto de la tensión que de la propia extensión del mapeado, sin lograr encontrar el refugio, cayendo la noche, y con ella mi personaje. Eso sí, conforme vamos descubriendo nuevas zonas quedan marcadas en el mapa, cambiando de color cuando estamos en ellas, algo que ayuda a ubicarnos con algo más de precisión.

 

La correcta gestión del ciclo día/noche, el crafteo y el mapa resultan fundamentales para garantizar nuestra supervivencia

 

Visualmente hablando, conviene reseñar que no nos encontramos ante ningún portento gráfico, ni falta que le hace, ya que el eje desde el que converge todo el núcleo vital y orgánico de Darkwood es su apartado artístico. Todo tiene una razón de ser en el diseño de nuestra asfixiante y terrorífica aventura. Por desgracia, la optimización (Unity) de este juego no es para tirar cohetes, contando con abundantes momentos en los que el juego tironea que da gusto. No resulta preocupante pero, en ocasiones, sí que logra ensombrecer la experiencia jugable. Por otro lado, optar por una vista aérea también tiene sus consecuencias negativas, ya que los personajes no se ven todo lo bien que debieran. Eso sí, la tensión tampoco es que nos deje fijarnos demasiado en dichos detalles.

 

El apartado sonoro es otro de los epicentros jugables de Darkwood. Y no solo por sus oscuras melodías, sino por los crujidos de las hojas al son del viento, los gritos de lamento o quejidos apenas audibles, las puertas aporreándose o los perros ladrando. He de reconocer que en más de una ocasión tuve que girar la cabeza sin tener demasiado claro si lo que escuchaba procedía del juego o de la habitación donde jugaba. En este aspecto la inmersión es total.

 

Además, Darkwood nos permite tomar distintas decisiones a lo largo de la historia, pudiendo ayudar (o no) a diferentes personajes en misiones secundarias con distintos resultados. Esto nos lleva, no voy a entrar en spoilers, a poder desbloquear varios finales alternativos. Resulta complicado cuantificar la duración de un título de semejantes características. Todo ello va a depender de la soltura/valentía de cada jugador. Tened muy en cuenta que solo haceros a su estricta curva de aprendizaje os puede llevar varias horas. No obstante, contando los diferentes finales y el gancho que termina teniendo el estado continuo de tensión que nos causa este juego, podemos irnos perfectamente, sin rebuscar demasiado, a las 15-20 horas de juego. Algo que, sinceramente, no está nada mal.

 

Darkwood
En Darkwood vivimos… ¡partida a partida!

 

El título cuenta con tres modos de dificultad y que el «más fácil» sea llamado «normal» ya es toda una declaración de intenciones. En el modo «normal» morir nos lleva de vuelta a nuestro refugio, conservando parte de nuestro equipaje y permitiendo buscar nuestro cadáver (al más puro estilo de Diablo) para recuperar el resto de nuestras pertenencias. No obstante, si morimos fuera o en la cabaña, durante la noche, no obtenemos bonificación alguna (en forma de reputación) para gastar comprando materiales a nuestro hocicudo y peludo tendero. Así que, como diría mi abuela, ¡cuidaico con la cuenta! Por su parte, en el modo difícil contamos con cuatro intentos y enemigos que reaparecen, pasando de una experiencia asfixiante a toda una pesadilla. Y precisamente es el modo pesadilla el que incorpora la muerte permanente (permadeath) para poner la corona de espinas a este verdadero infierno jugable.

 

Darkwood – Un terror de lo más exigente

Son muchos los títulos de terror y supervivencia disponibles en el mercado. No obstante, no demasiados logran hacérnoslo pasar realmente mal. Darkwood lo consigue, alcanzando de paso el nivel de obras como Silent Hill 2 de forma bastante notoria. Nos encontramos ante un exigente survival horror que nos mete de cabeza en un bosque al que no hemos sido invitados, plagado de horrores y pesadillas en donde el crafteo y la correcta gestión de todos los recursos a nuestra disposición resulta fundamental para lograr nuestro objetivo. ¿Escapar? Primero probemos a sobrevivir.

 

Nos encontramos ante una verdadera oda al miedo más oscuro y primigenio, que cuenta con una terrorífica atmósfera y una BSO plagada de sonidos desquiciantes que se incrustan en lo más profundo de nuestro subconsciente, secuestrando, de paso, nuestra amígdala. Por desgracia, su curva de dificultad se encuentra totalmente rota y nos obliga a jugar, en todo momento, con los extremos, pasando a ser una propuesta no válida para los más impacientes o para los que necesiten ir de la mano en todo momento. Darkwood es, en definitiva, uno de esos títulos que no revoluciona tanto por el género que trata sino por como lo aborda y, sobre todo, por la excelente atmósfera que logra insuflar a cada minuto de juego.

 

Darkwood

Hemos analizado Darkwood gracias a un código digital cedido por Nintendo España. Versión analizada 1.0.3

¡Un terror de lo más exigente!
Darkwood es un survival horror que si bien no revoluciona por el género que trata, sí lo hace por cómo lo aborda. Una inmisericorde aventura donde lo importante no es escapar, sino sobrevivir y jugar partida a partida. Un sobresaliente apartado artístico, mención aparte a su magnífica BSO, su sistema de gestión de recursos para sobrevivir o el ciclo día/noche logran dar forma a una terrorífica aventura que solo se ve empañada por una curva de dificultad rota y notables, aunque puntuales, problemas de rendimiento.
PROS
Terror en estado puro, sin florituras
Soberbia ambientación artística, que destaca por una inmersiva BSO
Su mecánica jugable enfocada a la supervivencia. Ciclo día/noche, comercio, mejora de habilidades, cocina y, por supuesto, el banco de trabajo
CONTRAS
Una curva de dificultad totalmente rota. Un título no recomendado para quien guste ir siempre de la mano
Fallos puntuales en el control de nuestro protagonista
Un sistema de combate tosco e impreciso
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