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Graveyard Keeper

Análisis de Graveyard Keeper – Nintendo Switch. El recadero de la muerte

Graveyard Keeper
Fecha de lanzamiento
27 junio, 2019
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la descarga
303,04 MB
Nuestra puntuación
79%

La vida se acaba, y el muerto al hoyo y el vivo al bollo, o al menos eso dicen. Sin embargo, la muerte no es solo eso, sino que en el procedimiento de enterrado hay muchos otros pasos que seguir, como realizar las autopsias o gestionar el cementerio en el que los cadáveres se quedarán para siempre (al menos que los exhumen, claro está). Si siempre habéis querido saber qué se siente al ser los responsables de un camposanto, entonces Graveyard Keeper, un juego desarrollado por Lazy Bear Games y publicado por tiniBuild en Nintendo Switch, es uno de esos títulos que no debéis dejar escapar. ¡Es hora de comer unos gusanitos mientras analizamos este juego tan macabramente divertido que llega a la consola híbrida de la gran N!

 

 

Un cadáver, una autopsia

Tenemos una vida estupenda y estamos llegando a casa, pero, de repente, todo se tuerce y un vehículo nos atropella. Algunos pensarán que esto es el final de todo, pero lo cierto es que no, ya que, después de este desafortunado incidente, un ser misterioso nos traslada hasta la Edad Media para que nos convirtamos en los guardianes de un cementerio que estaba un poco muerto y no atravesaba su mejor momento. Esta es la premisa de Graveyard Keeper, un título de gestión de recursos en el que, en vez de ocuparnos de nuestra granja, como sucedería en otros, tendremos que convertirnos en priores de la iglesia y gestionar el cementerio que se encuentra alrededor de ella.

 

No obstante, esto no significa que no tengamos nuestro propio huerto (también lo tenemos), pero se encuentra bloqueado al principio del juego y, cuando conseguimos acceder a él, observamos que tan solo se trata de una herramienta más para conseguir los diferentes materiales que nos hacen falta para las tareas que nos asignan los personajes. Aquí la protagonista es la muerte y cuando el burro (que pertenece a un establo de izquierdas, todo sea dicho) nos lleva un cadáver hasta la puerta de la morgue, entonces empieza nuestro trabajo: tenemos que realizar la autopsia para extraer los órganos de esa pobre alma que ha pasado a mejor vida y luego tenemos que enterrar lo que quede del cuerpo en el cementerio. No obstante, enterrar no es cavar un hoyo y ya, sino que debemos tener en cuenta múltiples factores, ya que el camposanto (y la iglesia también) cuenta con un indicador de puntos que varía en función de lo cuidado que lo tengamos, y en ocasiones debemos arreglar tumbas y adecentarlo para poder proseguir en la historia.

 

Graveyard Keeper

 

Graveyard Keeper es un título que cuenta con un gran humor negro, el cual se manifiesta a través de personajes como Gerry (una calavera parlante que hace las veces de guía), los diferentes miembros de la iglesia o los habitantes del pueblo que se encuentra hacia el este. Si antes decíamos que el elemento principal de este juego es el cementerio, también hay que destacar que la historia en esta ocasión es el hilo conductor que nos obliga a seguir avanzando con las diferentes misiones que nos proponen los NPC, pues el guardián del cementerio busca constantemente una forma de volver hasta casa, con su mujer.

 

Construye, destruye, entierra y vuelve a empezar

Cortar leña, sembrar el huerto, picar piedras, etc. son las actividades habituales que debemos realizar para conseguir materiales que nos permitan crear objetos como las lápidas, los parterres, las diferentes mesas de carpintería o las fraguas, por mencionar algunos ejemplos. Cada vez que realizamos una acción de este tipo, conseguimos puntos, los cuales se dividen en tres categorías: rojos, verdes y azules. Podemos hacernos con los dos primeros tipos casi sin ningún esfuerzo, pero el tercer tipo permanece bloqueado hasta que avanzamos hasta cierto punto de la historia. Estos puntos son importantes porque constituyen la base para progresar en este título, ya que una aspecto que diferencia a Graveyard Keeper de otros títulos como Stardew Valley es que éste cuenta con un árbol de “tecnologías” que desbloqueamos con estos puntos que hemos mencionado. Así, vamos consiguiendo poco a poco acceso a nuevos objetos, pero también a nuevos puestos de trabajo en los que fabricar estos objetos.

 

Sin embargo, un aspecto que puede no gustar a todo el mundo es que, en ocasiones, el sistema de fabricación de objetos resulta demasiado complejo, porque, por poner un ejemplo, en cierto momento necesitamos “folletos”, pero para crearlos nos hace falta “pluma y tinta” y “papel en blanco”, y para crear la “pluma y tinta” nos hace falta una “pluma” y “tinta”, y para crear la tinta hacen falta “conos de vidrio”, “agua” y “pintura negra”, y aunque el agua se saque del pozo, para fabricar los conos de vidrio y la pintura negra necesitamos nuevos planos (que desbloqueamos en el árbol de tecnologías) y nuevos ingredientes (aunque hay que destacar que algunos de estos ingredientes los tienen algunas de las tiendas). Además, para fabricar materiales contamos con una barra de estamina que se vacía progresivamente y solo tenemos dos manos, por lo que el proceso puede alargarse varios días (dentro del juego), aunque si pasamos por caja y compramos el DLC de zombies, éstos nos echarán una mano (literalmente) para construir y fabricar.

 

No obstante, trabajar no es todo en esta vida (aunque en la Edad Media sí lo fuera), sino que las relaciones sociales también son importantes, porque uno no hace nada si no cuenta con las “amistades adecuadas”. Los diversos personajes que habitan esta aldea y la ciudad nos proponen misiones y, si las completamos, su indicador de afinidad con nosotros aumenta. Eso sí, en el menú contamos con un apartado en el que podemos consultar cuáles son las misiones activas de todos los personajes y también en qué día específico podemos citarnos con ellos, ya que algunos solo aparecen por tiempo limitado, como el Obispo, quien solo se presenta delante de la iglesia los días en los que tenemos que hacer misa.

 

Graveyard Keeper

 

Viajamos hasta la Edad Media

Pasando a un plano más técnico del análisis de este juego, llega el turno de hablar tanto de los gráficos como de la banda sonora y de algunos otros aspectos. Empezando por el aspecto gráfico, solo hay que decir que este no podría ser más acertado, ya que se utilizan tonos apagados que nos demuestran constantemente la miseria de la época más oscura que ha vivido la humanidad. Sin embargo, mi momento preferido es la noche, pues entonces los colores se vuelven más vivos, sobre todo el de las luces, y en ningún momento tenemos la sensación de que el juego es tan oscuro que ni siquiera podemos ubicar a nuestro personaje. También hay que mencionar que la única diferencia que observamos entre jugar en sobremesa y en modo portátil es la distancia de la cámara, que se ajusta para ofrecer la mejor imagen. Además, la banda sonora está formada por melodías tranquilas que suponen un acompañamiento totalmente adecuado para las tareas que se nos imponen.

 

No obstante, también hay que hablar de bugs, porque en algunas ocasiones observamos cómo el texto se sale de la caja de diálogo, cómo algunos elementos no están bien colocados (en el menú de objetos aparece una “S” en donde debería indicarse el comando de “eliminar”), y en la versión española a veces observamos palabras en idioma inglés. Si bien son bugs menores que no dificultan la jugabilidad, lo cierto es que resultan algo molestos. Asimismo, también echamos en falta el cursor que si existe en la versión de PC (como es obvio), ya que el desplazamiento en los menús es tosco en esta versión y en el árbol de tecnologías podemos constatar cómo el diálogo que en otras versiones aparece al colocar el cursor sobre las diferentes tecnologías tapa algunos elementos.

 

 

Graveyard Keeper – Trabajando codo a codo con la muerte

Si somos amantes de los juegos de gestión de recursos, en Graveyard Keeper encontramos una propuesta diferente a lo visto anteriormente, sobre todo por la posibilidad de gestionar nuestro propio cementerio. Además, el juego supone todo un reto en ocasiones, lo cual agradará a los jugadores más experimentados, pero puede hacer que aquellos que están iniciándose en este género decidan abandonarlo. No obstante, su estilo artístico y su banda sonora forman una combinación que nos deleita desde el primer momento y, aunque la versión de Nintendo Switch cuente con algunos pequeños errores, nos permite jugar cuando queramos, donde queramos y como queramos en una pantalla de mayor tamaño que la de los móviles (en donde también está disponible). ¡Llega el momento de coger la pala y de enterrar el siguiente cadáver (o de tirarlo al río, que aquí solo se juzga a las brujas)!

 

Graveyard Keeper

Hemos analizado ‘Graveyard Keeper’ gracias a un código digital cedido por tinyBuild. Versión analizada: 1.0.0

Humor negro y gestión de recursos a partes iguales
En Graveyard Keeper nos encontramos con una propuesta novedosa que aúna dos elementos tan dispares como el humor negro y la gestión de recursos. Además, Nintendo Switch es una de las mejores plataformas para jugarlo, gracias al tamaño de su pantalla (más grande que el de otros dispositivos móviles) y a la posibilidad de llevarnos el juego a dónde queramos.
PROS
Hace gala de un humor negro
La banda sonora puede permanecer varios días en nuestra cabeza
CONTRAS
Demasiado enrevesado en ocasiones
Algunos bugs estilísticos
Un DLC de pago para facilitar algunas tareas
79
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