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Análisis de Hue – Nintendo Switch. En cuestión de puzles, no hay color

Hue Switch
Fecha de lanzamiento
6 junio, 2019
Número de jugadores
1
Idiomas
Alemán, Inglés, Español, Francés, Japonés, Ruso, Chino
Tamaño de la descarga
425,72 MB
Nuestra puntuación
82%

Una tendencia que lleva un tiempo afianzándose en el mundo de los videojuegos es la de títulos que bajo una mecánica más o menos sencilla esconden una historia de trasfondo profundo, una trama de las que te hacen pensar y que, en ocasiones, te cambia algo por dentro, ya sea en la manera que tenemos de entender alguna cuestión humana o que siquiera logran tocar la fibra sensible por empatía hacia las duras vivencias de los protagonistas. Este es el caso de algunos indies como Gris, la vistosa aventura que combina plataformas con puzles, Celeste, con su severa mecánica de escalada y saltos calculados, o el caso que ahora nos ocupa, Hue, el primer trabajo de la desarrolladora Fiddlesticks Games en visitar la consola híbrida, tras su exitoso paso por territorio PC y varios galardones de por medio; y lo hace con la ayuda de la editora Curve Digital, ya conocida por haber traído también a Nintendo Switch otros títulos como Bomber Crew, Human Fall Flat, Serial Cleaner o Snake Pass entre muchos otros. Entremos en materia y averigüemos qué tiene de peculiar esta aventura, así como por qué ha recibido tantos premios.

 

 

Puzles de todos los colores

No somos conscientes de la complejidad de nuestro sentido de la vista, sin ser el más agudo (en comparación con el de otros animales como las águilas o los linces) al menos, a diferencia de otras especies, tenemos la capacidad de apreciar el mundo en una amplísima variedad de colores, gracias a los conos, unas células especializadas en las retinas de nuestros ojos que captan las diferentes longitudes de onda de la luz, al rebotar ésta sobre los diferentes objetos que nos rodean. Por lo mismo que este sistema resulta tan complejo, es fácil que por cualquier mínima alteración del ADN algo no funcione como debiera, y una de esas alteraciones más llamativas en la percepción visual es la del Daltonismo, un problema en la visión cromática que impide distinguir ciertos colores. Toda esta historia viene a propósito de que nos demos cuenta de cuán diferente veríamos el mundo si en lugar de poder apreciar el azul del cielo, el verde de la hierba o el amarillo anaranjado de la arena, tan sólo distinguiéramos diversos matices de gris; sobre esta temática trata Hue, una aventura de puzles donde acompañamos a un joven (que da nombre al juego y a una marca de bombillas) en la búsqueda de su madre, que ha desaparecido misteriosamente, dejando tras de sí unas cartas donde nos relata los resultados de unos experimentos que ha realizado en contra de la comunidad científica, costándole su vida profesional, y que precisamente tratan sobre estos problemas visuales.

 

Hue Switch

 

En esta odisea contamos con un anillo especial que nos permite cambiar los colores del mundo que nos rodea, pudiendo elegir entre uno de los ocho (morado, naranja, cian, amarillo, verde, azul marino, rosa y rojo) bajo la premisa de que dejamos de ver y de poder interactuar con determinados objetos que coincidan con el que hayamos elegido en cada momento; y es precisamente gracias a esa mecánica con la que vamos a poder superar los diversos obstáculos que se van interponiendo en nuestro camino. ¿Que hay un muro rojo que nos bloquea el paso? Convertimos el mundo en rojo y camino despejado, ¿que en nuestro mundo de color de rosa hay un barranco que parece insalvable? Entonces quizás debemos pasar a verlo todo de verde para distinguir una plataforma rosa hasta entonces invisible para nuestra vista. Toda una metáfora visual de que en ocasiones cambiando nuestra percepción sobre las cosas podemos descubrir una salida donde antes no la veíamos. Partimos de un Hub o mundo central desde donde podemos acudir a diferentes lugares o “mazmorras”, siendo nuestra primera misión es tratar de recuperar los ocho colores de nuestro anillo y recoger pistas sobre la extraña desaparición de nuestra madre, para después tratar de dar con su paradero. Cada área o mazmorra de Hue se compone de una sucesión de habitaciones con puzles que debemos superar a base de cambiar colores, para alcanzar la llave y la puerta hacia la siguiente, esa es la mecánica fundamental, y al final de cada área nos aguarda una misiva con datos interesantes y curiosos sobre la visión cromática y percepción de los colores en diferentes culturas desde la antigüedad.

 

 

No te “acolores” con los rompecabezas

Como en toda buena aventura que combine plataformas con puzles, los controles en Hue son de lo más sencillos, tan sólo necesitamos desplazarnos, saltar e interactuar con ciertos objetos y cambiar colores con el anillo, para lo que sólo hace falta el stick izquierdo, el botón A y el B, curiosamente alternados respecto a lo que solemos estar acostumbrados respecto a otros juegos en consolas de Nintendo, aunque los podemos cambiar libremente desde el menú de opciones; y el stick derecho para apuntar y elegir dentro de la rueda cromática. Es fácil de cogerle el manejo ya que no disponemos de todos los colores desde el principio, sino que los vamos “ganando” uno a uno al superar cada área, sumándose al resto. Habría estado bien que diera opción de reconfigurar el control del anillo, por ejemplo, que se pudiera manejar con un botón pulsado y el stick izquierdo para mayor facilidad, ya que en ocasiones tenemos que ejecutar un cambio de color en pleno salto y hay que alternar entre el stick derecho y los botones con rapidez, no obstante, mientras activamos el anillo entramos en modo slow motion, con lo que tenemos un cierto margen de reacción frente a los peligros. Entrando en otros aspectos técnicos de Hue, destacar el apartado visual, por su originalidad y vistosidad, el fuerte contraste del negro en silueta de los personajes con lo colorido del fondo, influyendo en ocasiones en la ambientación (no se ve lo mismo un cielo oscuro de anochecer que uno claro de pleno día); y el sonoro, con unas melodías a piano de lo más melancólicas y sentidas que influyen en el ánimo y una voz en off que resulta de lo más convincente al narrarnos los hechos y curiosidades cromáticas a lo largo del camino, sin embargo, se echa en falta alguna más en el resto de personajes.

 

 

El juego tiene buena jugabilidad, el protagonista responde bien en todo momento, lo que viene bien, teniendo en cuenta que cualquier impacto lo liquida y nos obliga a empezar la habitación correspondiente desde el principio, sin puntos de guardado intermedios, por lo que tenemos que cuidarnos muy bien de escoger con acierto el color en cada momento (para librarnos de una roca rodante, sortear unos pinchos, un láser concentrado…) ya que en muchas ocasiones el más mínimo error de cálculo puede ser fatal; de todas formas contamos con infinitos intentos y los rompecabezas no suelen ser excesivamente complicados, por lo que no cuesta trabajo avanzar, salvo algún momento puntual de despiste que nos pueda hacer dudar sobre los pasos a seguir. Es por esa relativamente baja dificultad y por cómo está estructurada la aventura, que la duración de Hue no se extiende más allá de unas cuatro horas más o menos, con el factor rejugable de volver a habitaciones ya visitadas, para encontrar una especie de frascos o pociones escondidas en puntos antes inalcanzables por no contar con los colores adecuados; por lo demás, aunque es un juego amable que invita a regresar y revivir las emociones que transmite, resulta un poquito breve, se echa en falta la inclusión de algún modo adicional u opción multijugador para completar la experiencia. Hay que mencionar que el juego incluye un modo adaptado para aquellas personas que no pueden ver todos los colores, para que puedan jugar y superar sin problemas todos los puzles, mostrando unos símbolos asociados a cada color, un verdadero detalle que lo hace más inclusivo si cabe para un público amplio, mostrando consideración a las diferencias personales sobre la vista.

 

Hue Switch

 

Hue – Nada es verdad o mentira, todo depende del color del cristal con el que se mira

En conclusión, Fiddlesticks Games nos ofrece una propuesta original a nivel visual y sobre todo de historia, haciéndonos un poco más conscientes de cómo influye sobre nuestra percepción de las cosas la manera que tenemos de mirar el mundo y sus colores, y a su vez de ciertos problemas visuales que habitualmente nos pasan un poco desapercibidos, pero que están ahí. Si atendemos a su estilo se podría denominar a Hue como el hijo que saldría de unir BoxBoy con Runbow, cogiendo lo mejor de uno y otro y llevándolo más allá, aunque en la práctica es un juego que cuenta con identidad propia y merece la pena darle una oportunidad sin duda.

 

Hue Switch

Ve la vida de otro color
Hue es una oda a la complejidad y belleza de la vista humana, algo que nos diferencia del resto de especies y que nos recuerda que no todo el mundo tiene la suerte de poseer ni del mismo modo
PROS
La originalidad e intriga de su trama, sabe llegar al corazón
Tiene en cuenta los problemas visuales relacionados con la visión cromática y ofrece alternativas
CONTRAS
Se hace un poco corto, deja con ganas de que profundizara un poco más en la experiencia
Falta algún modo adicional de juego
82
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