Gravity Duck

Análisis de Gravity Duck – Nintendo Switch. Un pato, una cruceta y un botón entran en un nivel

Gravity Duck
Fecha de lanzamiento
16 agosto, 2019
Número de Jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la Descarga
50.33 MB
Nuestra puntuación
75

Damos la bienvenida a otro juego con sello Ratalaika: Gravity Duck. Un título de plataformas y puzles en el que manejamos a un pato (un pato anónimo), que debe recoger huevos, muchos huevos dorados. Para ello, habrá de superar un considerable número de niveles (140 para ser exactos), abarrotados de enemigos, obstáculos y trampas. ¡Pero no hay de qué preocuparse! Pues a este pato le ha sido concedido un don, el don de la gravedad, o, más concretamente, la capacidad de usarla en su favor. El pato que controla la gravedad (más o menos), ha llegado a las consolas gracias a un port realizado por Ratalaika Games, por lo que ya está disponible en la eShop de Nintendo Switch, y claro, en NextN no hemos podido resistirnos y lo hemos analizado.

 

 

¿Una cabeza gigante quiere que recogas huevos?

Como pasa más de una vez (y de dos) con los títulos con sello Ratalaika, Gravity Duck no pierde mucho tiempo en tediosas introducciones. Primera escena: hay un pato (sobreentiendes que es tu personaje) y una cabeza gigante de piedra, tipo Moai como los que hay en la Isla de Pascua. La cabeza gigante (no esperes saber quién es o porqué te conoce, ¿para qué?) tiene una sencilla y suculenta propuesta para ti (el pato): debes recoger todos los huevos dorados y, a cambio, te hará rico. ¡Ah! Y por cierto, ahora tienes también el poder para controlar la gravedad. Fin de la introducción, ahora, ¡a recoger huevos!

 

Gravity Duck

 

Ya de entrada, el juego te muestra los cuatro «mundos» que deberás superar si quieres cumplir tu objetivo: «El Bosque», «Subsuelo», «Las Montañas» y, finalmente, «La Ciudad«. Empezamos por «El Bosque» y el planteamiento es sencillo: hay que coger el Huevo de Oro para completar el nivel. Para ello, debes jugar con la fuerza de la gravedad. Cada vez que presiones el botón de salto, la gravedad te volteará y tirará de ti, sin cambiar el sentido en el que has saltado. Es decir, si saltas hacia arriba, irás hacia arriba, pero con los pies por delante. No vuelves a caer al mismo suelo desde el que has saltado, sino que sigues avanzando hasta el lado opuesto de la pantalla. Resumiendo, si saltas desde el suelo, la gravedad te llevará al techo, y viceversa. Y lo mismo ocurre si saltas desde un lateral, la gravedad te llevará al otro lado.

 

 

Seguramente estés pensando, «vale, la gravedad tira de mí cuando salto y me lleva hacia el otro lado, ¿y luego qué?» Pues bien, luego debes coger el Huevo de Oro. Para eso hemos venido ¿no? Pero no te pienses que va a ser fácil coger el dichoso huevo, pues éste siempre se encuentra en el rincón menos accesible del nivel, como es lógico. Aquí entra en escena la mejor cualidad de este título, y lo que hace de él un juego desafiante, entretenido y que engancha: el entorno.

 

Gravity Duck

 

La importancia de un buen entorno

Si hace poco decíamos que Super Wiloo Demake (otro título con sello Ratalaika), era un juego centrado únicamente en una mecánica, el salto (doble), Gravity Duck hace lo mismo con su apuesta del salto con «tirón gravitacional«. Sin embargo, entre ambos títulos hay una sustancial diferencia. Mientras que en Super Wiloo Demake nos encontrábamos con un entorno clásico, casi que podríamos decir estándar e, incluso, algo nostálgico, Gravity Duck nos presenta una construcción de niveles en la que cada enemigo, cada obstáculo y trampa, están cuidadosamente ubicados y diseñados para hacer que coger el huevo sea un auténtico reto. Este es un juego que únicamente te da el control de una cruceta y un botón. La cruceta para moverte, y el botón para saltar y que la gravedad haga su efecto; el resto del desafío lo crea el entorno. Aparte de la cruceta y el botón, sólo hay otro elemento «dinamizador» capaz de cambiar el movimiento de tu señor pato, los «Pozos gravitatorios»: unas esferas amarillas estáticas en el centro, y una más pequeña que da vueltas a su alrededor. Si saltas en una de ellas, la dirección en la que la gravedad tira de ti cambia, y te diriges hacia el sentido en el que rota la pequeña bola amarilla. Y sí, los «pozos gravitatorios» afectan a la dinámica de tu personaje, pues pueden cambiar tu movimiento, pero no dejan de ser otro elemento más del entorno.

 

Gravity Duck

 

Este título se presenta como una confirmación de la importancia que tiene saber colocar, en un juego, cada uno de los elementos que componen una zona, es decir, la importancia que tiene el diseño del nivel. Cada pantalla que nos plantea este título es un desafío que se compone de algunos elementos constantes y otros que varían, pero que cumplen funciones muy parecidas. Su repertorio de enemigos, por ejemplo, no es excesivamente amplio, aunque sí pintoresco. En su mayoría se trata de animales y monstruos que, por lo general, se limitan a ir de un lado a otro en una zona determinada del nivel. Algunos te siguen intentando detenerte, y otros incluso realizan ataques a distancia. A estos «enemigos» hay que unir una considerable variedad de trampas que se presentan de muy diversas formas, con distintas mecánicas y funciones, pero todas con el mismo objetivo: obstaculizar tu progreso. No obstante, todos ellos tienen mecánicas sencillas, muy parecidas y, por lo general, predecibles. Su éxito no está tanto en su propia dinámica interna como en su correcta ubicación dentro de la pantalla. Tanto los enemigos como las trampas se encuentran esparcidos por niveles con pocas paredes, muchos pinchos (si los tocas fin de la partida), y vacíos que pueden hacer que salgas fácilmente de la pantalla.

 

Sólo con estos sencillos elementos y buena disposición de los mismos en el entorno, Gravity Duck es capaz de engancharte, hacer que te sientas desafiado y quieras superar el siguiente nivel, o por lo menos dejar de fastidiarla en esa pantalla en la que ya llevas unos minutos atascado. La amenaza es constante. Cada nivel te pone a prueba, enfrentándote a todos los elementos de la pantalla. Y sí, es un puzle, pero que te obliga a usar el instinto más que la razón. Cuando afrontas un nivel nuevo y presionas el botón de salto por primera vez, esos enemigos y obstáculos que parecían más lejanos, de repente, se interponen en tu camino. Es por ello que es mejor que te dejes llevar, que reacciones a la situación, y seas capaz de dirigir al señor pato al siguiente punto de forma segura. Así, una y otra vez, hasta que llegues al huevo y finalices el nivel.

 

 

Finalmente, aunque hemos disfrutado mucho jugando a Gravity Duck, esto no deja de ser un análisis, así que también debemos poner alguna que otra pega. En este sentido, habría que mencionar dos cosas: ciertos tramos de algunos niveles (pocos) en los que la dificultad parece no estar bien ajustada, y la propia duración del juego. Da la sensación de que, en algunos niveles, hay tramos que son casi imposibles de superar sin haberlo intentado (y haber fallado) previamente. No podemos decir si es un error en el diseño del nivel, si está hecho así deliberadamente para que el jugador falle, o si simplemente son «tramos» sólo aptos para los mejores. En cualquier caso no resta diversión al juego, y no deja de ser otro aliciente para volver a intentarlo. En cuanto a la duración, a nosotros Gravity Duck sólo nos ha durado unas dos horas (algo menos), y es una pena, porque es un título que es realmente capaz de engancharte. No obstante, todos los niveles son rejugables una vez los has superado, y, aunque no es lo mismo que la primera vez que los enfrentaste, no deja de ser una gran forma de entretenerse de nuevo.

 

Gravity Duck

 

Gravity Duck – La gravedad tira del pato; el juego tira de ti

Gravity Duck es un título que consigue atraparte dándote únicamente una cruceta, un botón y un pato. Su ingenioso diseño de niveles y su desafiante entorno hacen que no quieras dejar de jugar, que necesites ir a por el siguiente huevo dorado, una y otra vez, hasta que ya no te queden más por coger. Un planteamiento sencillo que se magnifica con un acertado uso del entorno y de los elementos que en él se ubican. Controla a tu pato, sigue tu instinto, y afronta el desafío. Eso sí, será mejor que antes cojas comida y bebida y que te acomodes bien en el sitio, porque te va a resultar difícil dejar de jugar.

 

Gravity Duck

Hemos analizado Gravity Duck gracias a un código digital cedido por Ratalaika Games. Versión analizada: 1.0.0

Gravity Duck
Una mecánica sencilla, un desafío genial
Gravity Duck consigue que te sumerjas en su dinámica de plataformas y puzles con un planteamiento muy sencillo y una sola mecánica. El gran diseño de sus niveles hace el resto, y convierte a este título en un desafío que conseguirá que recoger huevos y superar pantallas sea una trampa de la que no puedas escapar. ¡Siente el tirón de la gravedad!
PROS
Consigue que te enganches y juegues una pantalla tras otra
Los niveles están bien diseñados y todos los elementos que contienen cumplen su función
El protagonista es un pato
CONTRAS
Algunos tramos son realmente difíciles y casi imposibles de superar a la primera
Aunque todos los niveles son rejugables, la duración del juego es bastante corta
75
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