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Growtopia

Análisis de Growtopia – Nintendo Switch. ¡Ay-Ho, Ay-Ho, al bosque a farmear!

Farmeando espero al amigo al que yo quiero

Growtopia
Fecha de lanzamiento
18 julio, 2019
NÚMERO DE JUGADORES
1 - 65
IDIOMAS
Inglés
TAMAÑO DE LA DESCARGA
238,03 MB
Nuestra puntuación
48

Sadbox, creativo, multijugador y gratuito, cuatro de las palabras favoritas de muchos de nosotros, ¿verdad? ¿Qué ocurriría si decidiéramos unirlas en un videojuego para la consola de moda (véase Nintendo Switch). Growtopia, el famoso título de construcción disponible, hasta ahora, solo para dispositivos móviles, llega a Nintendo Switch de la mano de Ubisoft para demostrar aquello de «en la híbrida se juega mejor». Un llamativo título multijugador, con más de 50 millones de descargas en móviles, cuya apariencia desenfadada esconde tras de sí horas y horas de diversión ¿Estará el port a la altura de las circunstancias?, no os perdáis nuestro análisis para poder averiguarlo de primera mano.

 


 

Comenzamos, o… ¿no?

Growtopia, no hablamos de un título nuevo que acaba de hacer acto de presencia en el panorama jugón. Su curiosa propuesta multijugador con toques de supervivencia, gestión y sandbox ya atesora más de 18 millones de jugadores en dispositivos móviles. Además, por si fuera poco, el juego ya fue lanzado allá por marzo en la eShop, desapareciendo al poco tiempo de forma misteriosa. Normalmente, solemos dar comienzo a los análisis con algunos apuntes sobre su historia o entrando de lleno en el apartado jugable. En este caso, y las circunstancias probablemente justifiquen dicha postura, hemos decidido dar comienzo con una primera toma de contacto que describe, por fascículos, lo enredosa que inicialmente puede llegar a ser esta propuesta.

 

Growtopia

 

Día 1

El primer paso requerido para jugar fue crear una cuenta de Ubisoft para acceder al título. Tras intentar registrar mi correo me saltó un mensaje que indicaba que la cuenta ya existía. Dado que en mi dieta mediterránea abundan (por prescripción médica) los rabillos de pasas, tuve que optar por solicitar un recordatorio de contraseña.

 

Día 2

24 horas después no había recibido recordatorio alguno. Visto lo visto opté por crear una nueva cuenta con otro de los correos registrados en mi Nintendo Switch. En mitad del proceso saltaron un par de errores relativos a los servidores de Ubisoft. Finalmente, un mensaje me indicó que tenía que aportar mi fecha de nacimiento. Vale, bien. Tranquilidad en las masas. ¿Fecha de nacimiento?, ¿especificar?, ¿dónde? Si no me la han preguntado.. Tras cerca de una hora dando vueltas, lo dejé, desesperado, para el día siguiente.

 

Día 3

A la tercera iría la vencida, me dije una vez tras otra en mi cabeza. El recordatorio de contraseña ya había llegado pero al intentar usarlo me indica que el link ya había expirado. Nayru, dame paciencia, porque como Din me de fuerza… Decidí volver a solicitar un restablecimiento de contraseña. En esta ocasión, el mensaje llegó, sonando en mi bandeja de entrada tras 10 minutos, de agónica espera gamer, como si se tratase de música celestial. Tras resetear correctamente mi pin de acceso dio comienzo mi otra aventura, ¡la jugable!

 

Growtopia

 

Ay ho, Ay ho. Cavar, cavar, cavar y no menoscabar

Lo primero que llama la atención en Growtopia son sus menús y su sistema de control. Probablemente el hecho de tratarse de un título que procede de dispositivos móviles haya sido un verdadero lastre. Su menú, nada intuitivo, resulta apabullante y la sensación inicial, tras media hora de juego, es de desconcierto y pérdida. Tras despejar las primeras incógnitas, anteriormente mencionadas, se abre ante nosotros un juego de plataformas mutijugador que nos presenta un mundo abierto en el que nuestra tarea principal no es otra que construir. El juego en cuestión no nos dice que hacer o no dota, narrativamente hablando, de un sentido concreto a nuestra aventura. No obstante, distintos tutoriales nos explican sus mecánicas, así como diversos conceptos básicos. La premisa aquí queda sobre la mesa desde el minuto uno de juego, construir, destruir, para luego volver a construir nuestros propios mundos, mientras interactuamos con otros jugadores.

 

Para ser sinceros, tras las primeras horas de juego y esa caótica y desesperante toma de contacto, Growtopia resulta bastante sencillo simple. Si anteriormente indicábamos que uno de los pilares, nunca mejor dicho, de este juego era la construcción, no menos importante son los materiales necesarios para poder dar estructura y moldear nuestros territorios. Dichos materiales, en un primer momento, solo pueden ser obtenidos a través de otras dos mecánicas fundamentales, el cultivo y la destrucción, a puñetazo limpio, de los bloques que se cruzan en nuestro camino. Plantando semillas nos garantizamos poder obtener diferentes recursos. Dichas semillas se obtienen al romper bloques, mezclándolas entre si o, posteriormente, comerciando con otros usuarios y dando lugar a un arcaico ecosistema económico donde, eso sí, las normas las ponemos nosotros, los jugadores. Por otro lado, las gemas (moneda de juego) que vamos recolectando durante la partida sirven para mejorar nuestro día a día en Growtopia, siendo más fácil encontrarlas a medida que vamos rompiendo objetos más rarunos. Por suerte, conforme subimos de nivel o cumplimos determinados objetivos vamos consiguiendo recompensas que nos facilitan un pelín (solo un pelín) la cosa.

 

 

En Growtopia el aspecto si que cuenta. ¡Haciendo honor a su nombre!

En terreno gráfico, lo primero que salta a la vista es, precisamente, que nada salta a la vista. No nos encontramos ante ningún portento gráfico, pero es que tampoco busca serlo. La propuesta nos planta sobre la mesa un título de creación de corte desenfadado, estética 2D y pixel-art, en donde construir, intercambiar o decorar nuestras creaciones nos lleva, cuesta abajo y sin frenos, a otro de sus caballos de batalla, los añadidos cosméticos y la capacidad de personalización de nuestro personaje y su propio entorno. Superhéroes, caballeros Jedis, médicos… ninguna apariencia es imposible en Growtopia. El problema llega, una vez más por el modelo elegido (free to play), ya que muchos de dichos añadidos requieren gran cantidad de monedas de juego y el camino rápido, frente a horas y horas de grindeo, no es otro que pasar por caja.

 

¡Pasen por caja!

 

En terreno jugable, y como su propio nombre indica, Growtopia nos presenta una utopía cuyo eje central no es otro que el crecimiento. Crecimiento que puede llegar mejorando nuestros propios mundos o saqueando tomando prestado los recursos de los mundos de otros usuarios. Eso sí, siempre y cuando te lo permitan, ya que cada usuario puede poner el candado a su mundo, impidiendo su modificación por parte del resto de la comunidad. Candados que, por cierto, son tan caros que si quieres mantener tu trabajo a salvo tienes, inexorablemente, que, una vez más, pasar por caja. Nos encontramos ante una importante lección si queremos proteger nuestras creaciones. Como sabéis, el hombre es un lobo para el hombre y, como no podía ser de otra forma, las visitas que he recibido hasta ahora se han limitado a:

 

1) Golpearme sin parar.
2) Destruirlo todo para obtener objetos.

 

Growtopia
Un poquito de intimidad, ¡por favor!

 

Por desgracia, y el idioma no ayuda al llegar completamente en inglés, pese a tratarse de una propuesta familiar y desenfadada, como ya hemos comentado con anterioridad, Growtopia no es un juego apto para los más impacientes. Si no decides pasar por caja, vas a necesitar horas y horas de farmeo. Además, su ritmo pausado se ve intensificado, aún más si cabe, por un menú y un sistema de control que, pese a ser sencillo, peca de muy poco intuitivo. Nada en nuestra pantalla está donde debería y los botones asignados para cada acción no ayudan a mejorar la sensación de desconcierto continuo. En lo relativo a su apartado sonoro, los temas musicales (obviando la canción de la pantalla de título) brillan por su ausencia, haciendo hincapié en diferentes sonidos (bastante simples) que suenan cuando realizamos cada una de las acciones que el juego pone a nuestra disposición.

 

Un título de lo más A-sociable

A medida que vamos avanzando y mientras exploramos un sinfín de mundos, o simplemente exprimimos las dotes creativas en nuestras propias creaciones, podemos pedir la colaboración de otros jugadores, a cambio de, por ejemplo, aquellos objetos que no necesitemos. Otra opción pasa, simplemente, por visitar a ese amigo que llevamos tanto tiempo sin ver. Las posibilidades, que se abren ante nosotros son amplias, al menos imaginativamente hablando. No obstante, las herramientas que se ponen a nuestra disposición son tremendamente simples y sus mecánicas pecan de simpleza y repetitividad. He de reconocer que, pese a contar con crossplay con Xbox One, uno de los aspectos que más me preocupaban era la estabilidad de los servidores de Ubisoft. Por suerte, tras bastantes horas de juego, y hablo de mi experiencia personal, los errores, caídas o ralentizaciones han sido meramente testimoniales.

 

Viva NextN, ¡VIVA!

 

Growtopia cuenta con un gran número de mini-juegos. Laberintos, PvP, puzles o incluso parkour son solo algunos de los ejemplos más visibles. Pruebas que, tras ser superadas, nos aportan nuevos objetos o materiales para nuestra colección. Por no hablar de las actualizaciones de contenido (en forma de eventos o nuevos objetos) que, en palabras de Ubisoft, van a llegar cada dos meses. También contamos con un chat que muestra toda la evolución de nuestro avatar (subidas de nivel incluidas) y los mensajes que los distintos usuarios (mucho cuidado con actuar de forma poco decorosa si no queréis ser baneados en un par de chasquidos) van enviando. No obstante, la pregunta aquí no viene dada por cuanto contenido nos ofrece este título sino por cuanto nos va a enganchar su propuesta. ¿Horas y horas de juego o sesiones no demasiado largar y esporádicas? Apostamos, más bien por lo segundo.

 

Growtopia – Píxeles farmeando en sociedad

Ubisoft nos describe Growtopia como el sandbox gratuito más creativo del mundo, y puede que la propuesta no se aleje demasiado de la realidad. Un título enfocado a dar rienda suelta a nuestra faceta más artística que, pese a la simpleza de su apartado gráfico en dos dimensiones y su estilo pixel-art, nos ofrece, de forma gratuita, acceso a cientos de mundos y horas de diversión construyendo y destruyendo para, luego, volver a construir. Por desgracia, su confusa puesta en escena, una desordenada interfaz, unas mecánicas demasiado repetitivas y unos controles poco intuitivos, junto a un sistema free to play que nos obliga a pasar por caja si queremos evitar horas y horas de soporífero farmeo, hacen que la experiencia final fracase en su tarea de brillar con luz propia.

 

Growtopia

Hemos analizado Growtopia gracias a un código digital cedido por Ubisoft. Versión analizada 1.0.2

Una suerte de farmeo pixelado en sociedad
Growtopia nos presenta una propuesta eminentemente social, desenfadada y sencilla (al menos en su planteamiento) donde dar rienda suelta a nuestras capacidades creativas. Por desgracia, dicha creatividad se ve lastrada por un modelo free-to-play que nos obliga a pasar por caja si no contamos con el apoyo de la comunidad o simplemente no queremos alargar innecesariamente las horas de farmeo. Su desordenada interfaz y un sistema de control muy poco intuitivo ponen la guinda a un producto que podría haber dado mucho más de sí.
PROS
Farmeo con tintes sociales
Los minijuegos y los añadidos cosméticos dan bastante vidilla al título
Su carácter gratuito...
CONTRAS
... que por desgracia acaba desembocando en un modelo free to play que, casi, nos obliga a pasar por caja. ¡Y a que precios!
Que vuelva a llegar solo en inglés no es de recibo
Termina resultando demasiado aburrido y tremendamente repetitivo
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