Ayuda a NextN comprando en Amazon

Análisis de Forager – Nintendo Switch. Adicción a la supervivencia

Fecha de lanzamiento
30 julio, 2019
Número de Jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la Descarga
128 MB
Nuestra puntuación
89

Minecraft fue, y sigue siendo sin lugar a dudas, una revolución de las que marcan un antes y un después en la industria de los videojuegos. El género sandbox explotó con el lanzamiento de este simple pero adictivo juego pixelado a la antigua usanza, en el que aparecíamos en un mapa sin más y, a partir de ahí, debíamos dar vida a  todo lo que nuestra creatividad nos permitiese, explorar cada rincón y sobrevivir a los temidos monstruos que abundan el lugar. Tras el éxito que 10 años después sigue cosechando, muchas otras compañías y desarrolladores se han embarcado en el desarrollo de obras de este género, dando lugar, en ocasiones, a verdaderas joyas como es el caso de Stardew Valley o Terraria. A pesar de compartir la idea de mundo abierto, cada título ha conseguido marcar la diferencia entre ellos para que, como jugadores, disfrutemos farmeando, construyendo y explorando. Forager, que analizamos para Nintendo Switch en estas líneas, es otro de esos juegos de mundo abierto que, a pesar de mantener la esencia del género, añade su toque personal con la incursión de desafíos basados en las mazmorras de los The Legend of Zelda clásicos.

 

Desarrollado por HopFrog y publicado por Humble Bundle, fue lanzado originalmente para PC en el mes de abril, llegando más tarde a PS4 y a Nintendo Switch. En palabras del propio creador del juego, Forager está basado en varios de los títulos ya nombrados y mundialmente galardonados, como Minecraft, Terraria y Stardew Valley, así como la saga de The Legend of Zelda. Pero claro, basarse en esos cuatro nombres es una responsabilidad enorme. ¿Quieres saber si está a la altura? ¡Sigue leyendo para descubrirlo!

 

Otro día más en la ofici… espera, ¿dónde estoy?

Despertamos en una pequeña isla rodeada de agua y sin otras tierras a la vista, con una pequeña mochila a las espaldas y un pico. No sabemos qué hacemos ahí ni cómo hemos llegado hasta tal sitio, por lo que empezamos a picar todo lo que encontramos para subsistir. Rocas, árboles, arbustos… Espera, ¿acaba de regenerarse esa roca? ¿También ese árbol? De repente, vemos cómo subimos una pequeña barra de experiencia que obtenemos, al igual que los materiales, a base de picar todo lo que vamos encontrando. ¡Genial! ¡Puedo aprender una nueva habilidad! Resulta que también ganamos dinero y ¡oh!, parece que sí había más tierras, pero hay que comprarlas, así que ahorramos lo suficiente para ello. Ahora hay más terreno para explorar y picar materiales. ¿Y esos limos? ¿Y ese señor que me acaba de pedir ayuda? Tendré que crear nuevas herramientas y construcciones para trabajar los materiales que voy obteniendo. Se está haciendo de noche y no veo nada, ¿y ahora qué? Vaya, no necesito dormir, así que aunque no vea mucho, seguiré explorando, ganando experiencia, materiales y oro hasta descubrir qué es todo esto.

 

Forager

 

En gran medida, el juego se puede resumir en estas acciones repetidas día tras día, pero no os equivoquéis. Esta «repetición» no es algo negativo, todo lo contrario. Acaba transformándose en su mayor punto a favor. Dicha «rutina» de los hechos y acciones genera en nosotros una profunda adicción desde la primera hora de juego. Una adicción que nos empuja a seguir diciéndonos una y otra vez «consigo esto y lo dejo, construyo lo otro y lo dejo…» pero sin ser capaces de dejarlo. La fórmula, como ya hemos comentado, es sencilla e intuitiva: picar, coleccionar, construir, enfrentar enemigos y mejorar habilidades. Esta sencillez hace que nuestro avance sea rodado y que, a pesar de todo, no tengamos la sensación de aburrimiento, cosa más que importante al jugar varias horas a un título de este estilo.

 

Como todo juego de «crafteo» que se precie, vamos recolectando todo lo que esté a nuestro alrededor para conseguir los recursos o el dinero suficiente para construir nuevas estructuras y ganar experiencia, que permitiéndonos subir de nivel y desbloquear nuevas habilidades que, a su vez, nos permiten crear nuevas estructuras que nos permiten seguir avanzando. La diferencia frente al resto de juegos de su género es que Forager lleva la simulación de supervivencia a otro nivel, incorporando desafíos y mazmorras al más puro estilo The Legend of Zelda (aquí es donde más claro se ve la influencia de la franquicia que ya nombramos anteriormente). Al superar las distintas salas y enfrentarnos al enemigo final conseguimos nuevas armas y herramientas que, sin lugar a dudas, resultan la mar de útiles para seguir picando, excavando y construyendo. Sin embargo, pasadas las primeras horas de juego, la dificultad es casi inexistente, lo que hace que nuestras acciones no representen ningún peligro, y convirtiendo lo que podría haber sido un reto en tareas que hacemos porque hay que hacerlas si queremos conseguirlo todo.

 

Forager

 

La personalización y desafíos, mejor con referencias

Mientras avanzamos en Forager vamos desbloqueando, además de todo lo nombrado anteriormente, nuevos trajes que nos permiten personalizar con cientos de opciones a nuestro protagonista. Estos atuendos (o partes de atuendos) se consiguen al cumplir con los distintos desafíos (84 en total) que el juego nos pone en el camino. Entre todos ellos encontramos referencias a otros títulos del panorama indie que sin duda nos hacen esbozar una sonrisa al encontrar ese traje que no esperábamos ver en un juego así, y una mayor aún al entremezclarlo, como si del mejor crossover de la historia se tratase, con otras partes de otros protagonistas.

 

Gráficamente, estamos ante un juego de estilo pixel art con colores llamativos y vivos. De hecho, y a pesar de ser una técnica de sobra conocida en el panorama actual, posee su propia esencia, clara y amigable, que nos llama desde que iniciamos por primera vez el juego. Todo lo que es creado o existe en el juego resulta, en mayor o menor medida, «simpaticón», desde la primera piedra que picamos hasta los personajes que vamos conociendo a lo largo del juego. El apartado sonoro, sin embargo, es todo lo contrario. A pesar de acompañar gratamente a nuestra aventura, en cuanto nos imbuimos en nuestras tareas de picar, construir y cavar, pasa a un segundo plano casi inexistente. Como decimos, cumple con su cometido, pero podría haber sido algo más.

 

Forager
Creo que he visto a este caballero hueco en algún otro sitio…

 

Forager – La adicción hecha supervivencia

Los sandbox, y todo juego que incluya crafteo, siempre tienen algo especial, y en caso de gustar el género, consiguen más que nunca sumergirnos en su universo durante horas. En el caso de Forager, mezcla varias de las herramientas que definen estas obras, pero añadiendo otra jugabilidad única basada en éxitos de otros géneros y creando, en definitiva, una experiencia única sin perder su esencia. A pesar de su prácticamente nula dificultad, sigue siendo un título a tener en cuenta incluso para aquellos que no estén hechos al esta clase de juegos, porque realmente se convierte en algo adictivo que no sueltas hasta que no te queda más remedio que parar.

 

La pena, y quizás por ponerle una última puntillita al título, es que si existen varios elementos al mismo tiempo en pantalla (cosa que ocurre con mayor frecuencia en los últimos tramos del juego), podemos sufrir de bajada de FPS y tirones que, aunque brevemente, pueden enturbiar la experiencia. Como decimos, es algo puntual en esos momentos concretos y, sobre todo, en caso de jugar en modo portátil, pero no deja de ser molesto cuando ocurre. Todo lo demás que se puede decir de Forager son cosas positivas y deseos de que, más pronto que tarde, lleguen las esperadas expansiones. Ah, y en caso de haceros con él, no olvidéis cambiar en la pantalla de inicio de idioma y elegir el inglés, encontraréis algunas sorpresas que no aparecerán con el resto de idiomas…

 

Hemos analizado Forager gracias a una código digital cedido por HopFrog / Humble Bundle. Versión analizada: 1.0.0

Pica, cava, construye, pica, cava, construye...
Forager es increíblemente adictivo de principio a fin, con una estética súper cuqui, cientos de aspectos (algunos basados en personajes de otras sagas de sobra conocidas) para personalizar a nuestro personaje y una música simpática y agradable que favorece nuestro tiempo en esta tierra desconocida. Su dificultad decreciente, según vamos avanzando en el juego hasta el punto de no tener ni que esforzarnos en farmear o combatir, junto a las pequeñas caídas de FPS cuando hay demasiados elementos al mismo tiempo en pantalla ensombrece, por suerte mínimamente, al resto de la experiencia.
PROS
Increíblemente adictivo de principio a fin
Mezcla de forma brillante la esencia de los The Legend of Zelda clásicos con el estilo sandbox de otras joyas del género como Stardew Valley o Terraria, pero manteniendo su personalidad propia
Gran variedad de recursos, crafteo, personalización y desafíos
CONTRAS
Su curva de dificultad hace que pase de estar bien balanceado a ridículamente sencillo, no haciendo falta ni farmear ni pelear para destruirlo todo y conseguir recursos
Con excesivos elementos en pantalla, el juego sufre caídas de FPS
89
Más artículos
The Legend of Zelda: Link's Awakening
Eiji Aonuma habla de cómo Link’s Awakening fue una influencia para Ocarina of Time