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Análisis de The Last Remnant Remastered – Nintendo Switch. Una dura batalla para el jugador

Fecha de lanzamiento
11 junio, 2019
Número de jugadores
1
Tamaño de descarga
12837,72 MB
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Nuestra puntuación
69

The Last Remnant es uno de esos juegos que vuelve a poner de manifiesto que el punto fuerte de Square Enix son los JRPG. A grandes rasgos, os adelantamos que nos encontramos con mucha magia, tutoriales densos, personajes carismáticos, un sistema de combate algo peculiar, un sinfín de misiones secundarias y una variedad de armas y habilidades de lo más interesantes. Este título, aunque hace ya unos cuantos añitos que salió a la venta, vuelve a dar que hablar gracias a The Last Remnant Remastered, versión que llega a Nintendo Switch, como ya vimos anunciada el pasado E3, tras su paso por otras consolas. Tras ver esta pequeña introducción seguramente quieras saber lo siguiente: ¿merece la pena?, ¿ha envejecido bien? Pues sigue leyendo este análisis y sabrás la respuesta a esa y otras cuestiones.

 

 

Todo comenzó con una búsqueda

La historia del título nos pone bajo la piel de Rush Skyes, un chico con un poder oculto que le será muy útil en un mundo donde las conexiones con las reliquias (elementos que ofrecen gran poder a la gente que es capaz de vincularse a las mismas, llegando a impulsar carreras políticas, por ejemplo) están a la orden del día. Pero no os equivoquéis, nuestro protagonista no es un héroe o un experimentado guerrero, se trata de un chico que está buscando a su hermana perdida. En su búsqueda se ve envuelto en una batalla que lo lleva a conocer al Marqués de Atlum (uno de los territorios del juego), quien le presta su ayuda en la búsqueda de su hermana, ya que los padres de Rush son unos reconocidos investigadores de reliquias.
Sin entrar en más detalles sobre la trama, os adelantamos que es uno de los puntos más fuertes del juego, contando con una ambientación en un mundo de fantasía con diversos giros, tramas políticas algo enrevesadas, personajes con los que es fácil empatizar y comprender sus motivaciones, así como sus evoluciones psicológicas y otros elementos (algún cliché) que nos hacen estar pegados a la pantalla durante las más de 40 horas que dura el juego. Sin embargo… ¿está la jugabilidad a la altura?

 

¿A que parece Shulk de espaldas?

 

Innovación muy arriesgada

Con el sistema de combate es donde empieza a complicarse el asunto. En lo que consideramos un intento por dar un soplo de aire fresco al género, el resultado final es confuso y algo frustrante. Os lo explicamos: nuestro ejército se divide en unidades, conformadas por un máximo de 5 personajes cada una (aunque el número máximo de unidades y personajes está limitado al ir superando la historia). Durante nuestro turno decidimos la acción que debe desempeñar cada unidad (esperar, atacar, curar, usar objetos, magias…) pero no la de cada personaje. Estas acciones consumen nuestra barra de ataque y recursos (algunas magias precisan de objetos para llevarse a cabo), siendo el principal problema que no tenemos total control sobre estas acciones. Por ejemplo, si cargamos una partida antes de un combate, veremos que los comandos que tenemos disponibles varían, ofreciendo a veces ataques más o menos útiles y estando determinando por un factor azaroso, lo cual añadido a la dificultad del juego y que el sistema de combate es por turnos, provoca que los combates acaben siendo algo tedioso y demasiado complejo.
Además, por si fuera poco, estamos obligados a combatir mucho, ya que los jefes no nos lo ponen para nada fácil, requiriendo que nuestros personajes cuenten con los mejores ataques y hechizos, que se aprenden combatiendo, obviamente. Esta retroalimentación entre el sistema de combate y el progreso en la aventura se vuelve frustrante y repetitivo, lo cual puede ensombrecer el buen trabajo que hace la historia.

 

El paso del tiempo se nota

En lo referente al apartado técnico, estamos ante una remasterización de un juego de 2008, que, aunque ha envejecido algo mal (sobre todo comparado con otros títulos de ese mismo año), en Modo Portátil es donde mejor luce, ya que disimula mejor ese envejecimiento del que os hablamos. En Modo Sobremesa notaremos que el juego tiene sus años, pero que se han mejorado ligeramente los gráficos. Eso sí, hay ciertas ralentizaciones que no nos explicamos, ya que se dan sobre todo en secuencias que no parecen para nada exigentes como cierta innovación que podemos hacer.
Si pasamos al apartado sonoro, contamos con un muy buen doblaje al inglés, efectos sonoros continuistas en el género y una banda sonora que cumple con lo que esperamos de un JRPG, aunque no es para nada arriesgada; no cuenta con melodías que se vuelvan reconocibles, lo que la hace pasar desapercibida en su mayoría. Se limita a emular lo que el oído espera de las diferentes situaciones ante las que nos encontramos.

 

The Last Remnant Remastered – O te encanta o lo odias

Tanto con cosas buenas como con otras malas, The Last Remnant Remastered nos deja una sensación agridulce. Estamos ante un título cuya versión original salió al mercado hace 11 años y eso se nota en muchos aspectos. Sin embargo, siendo una remasterización y no un remake, no es algo que podamos criticar ni tratar como si fuese un juego de 2019. Trata de innovar en un género donde Square Enix tiene muchísima experiencia, pero a efectos prácticos lo vuelve confuso y frustrante, llegando a perjudicar a la historia, punto más fuerte del juego. La duración del juego es más que aceptable para un título de este género e incluye elementos muy interesantes como exploración de mazmorras, puzles, recolección de materiales para mejorar armas y un pequeño elemento extra de estrategia que beneficia a la jugabilidad, ya que podemos elegir diferentes formaciones para nuestras unidades y que sus estadísticas se vean potenciadas. Sin embargo, todas las cosas positivas que le podemos atribuir a la jugabilidad por separado, al juntarse con un sistema de progreso y combate tan caótico, acaba perjudicándolo, atosigando al jugador y confudiéndolo más. Como experimento cumple su objetivo y dada la evolución y desarrollo del género tanto por parte de Square Enix como de otras compañías, ha quedado claro que han sabido aprender de los errores cometidos y sacar partido a los elementos originales y positivos que presenta este título. The Last Remnant es un juego muy arriesgado, por lo que no puede gustar a todo tipo de jugadores, aunque seguro que tiene su público. Sólo por ver el desarrollo y desenlace de la historia, ya merece la pena. Eso sí, preparaos para tiraros de los pelos durante alguna que otra batalla o, simplemente, con el sistema de combate.
Hemos analizado The Last Remnant Remastered gracias a un código digital cedido por Koch Media. Versión analizada 1.0.0
El que no arriesga no gana
The Last Remnant Remastered nos trae de vuelta un gran título que, por desgracia, ha envejecido bastante mal. Con un confuso a la par que innovador sistema de combate, se introduce al jugador a un mundo de fantasía como solo Square Enix sabe hacer. Sin embargo, aunque la historia es lo más destacado de este título, en conjunto puede verse ensombrecido ya que el apartado jugable deja bastante que desear. Aunque no es un mal juego, la búsqueda de diferenciación en el sistema de combate puede llegar a frustrar al jugador, ya que provoca que en las batallas el azar juegue un factor clave.
PROS
Una historia muy buena
Las exploraciones de las mazmorras y los puzles
Subtramas y misiones secundarias muy trabajadas
CONTRAS
El sistema de combate es muy caótico y confuso
Curva de dificultad demasiado irregular
Ralentizaciones puntuales
69
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