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Análisis de Vampyr – Nintendo Switch. ¿Matar o no matar? Esa es la cuestión

Fecha de lanzamiento
29 octubre, 2019
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la Descarga
7947,16 MB
Nuestra puntuación
77

Vampyr es un juego con una fuerte presencia de sangre, violencia y elementos religiosos. Con esta premisa, es normal que la gente piense que este título jamás vería la luz en una consola de Nintendo. Sin embargo, la Gran N nos tiene acostumbrados a esperar lo inesperado y con el catálogo de Nintendo Switch lo demuestran día tras día. La consola híbrida de Nintendo sigue aumentando la oferta de títulos adultos para complacer a todos los jugadores y, justo antes de Halloween, Vampyr cierne su sombra donde quieras, cuando quieras y como quieras. Antes de proceder con el análisis per se, os adelantamos que hemos analizado una versión preliminar del juego, presentando diversos errores que se van a solventar el primer día para que la experiencia sea más agradable para el usuario.

 

 

La noche es nuestra

Si habéis visto nuestro gameplay con la primera hora del juego (lo podéis encontrar unos párrafos más abajo), sabréis la premisa con la que comienza nuestra aventura por las calles londinenses de principios del siglo XX. Si no es así, no os preocupéis, os lo resumimos: Nuestro personaje, Jonathan Reid, despierta confuso en una fosa común, guiado por su instinto y con apenas fuerzas en su cuerpo intenta entender su situación. Cuando encontramos al primer ser humano en nuestra travesía, Jonathan sucumbe a la sed y sentencia a su primera victima, descubriendo que es un vampiro. Aún confuso, se ve perseguido por una horda de ciudadanos buscando sentenciar a la criatura de la noche. Poco a poco vamos descubriendo, junto a Jonathan sus nuevos poderes e intentamos averiguar el origen de su transformación. ¿Suena bien? Pues la cosa va mejorando por momentos. Prácticamente el 100% de los ciudadanos que nos encontramos tiene algo que contar, un origen, unas inquietudes y una relación con la misteriosa enfermedad que asola la ciudad. Nuestro personaje, mediante diálogos, va descubriendo la verdad del enigma en el que se ha visto envuelto y su papel en la historia. Por si fuera poco, una vez más, estamos ante un juego donde nuestras decisiones tienen repercusión directa en el desarrollo de algunos acontecimientos de la trama, pues, como vampiro (y como médico) nuestro personaje tiene el poder de decidir sobre la vida de los ciudadanos.

 

En Vampyr, la historia cuenta con diferentes finales en base a lo «buenos» o «malos» que hemos sido. Teniendo especial peso en este desenlace si hemos sucumbido a la dimensión más animal de la transformación de Jonathan o si hemos sido capaces de resistir la tentación de sesgar una vida. A priori parece una decisión sencilla, podríamos hacer una «ruta pacifista» sin demasiada dificultad, ¿no? Pues no es tan sencillo. Cada vida que arrebatamos como vampiro nos proporciona un bonus muy jugoso de experiencia, lo que nos resulta muy útil para mejorar nuestras habilidades de vampiro, algo que durante ciertos combates puede marcar la diferencia entre avanzar en la historia o morir en el intento. Para más inri, como hemos mencionado antes, los ciudadanos están interconectados, por lo que eliminar a ciertos personajes puede provocar que un distrito entero de la ciudad perezca y cada vez que aparezcamos allí tengamos que enfrentarnos a numerosos enemigos, por lo que hay que pensar bien qué hacer.

 

 

El Dark Souls de los vampiros

El sistema de combate de Vampyr puede resumirse (más o menos) en la fórmula popularizada por la saga Dark Souls. Contamos con una barra de vida, una de energía y una de sangre. La barra de energía se consume con cada ataque o esquiva y la de sangre al utilizar algunos de nuestros poderes de vampiro. Si bien en este juego los bloqueos y el «timing» que requiere esquivar y atacar a los enemigos no es tan complicado con en la saga Souls, es cierto que muestra ciertas similitudes que aprovecha muy bien. En general, los jefes muestran movimientos variados e interesantes y, aunque no es un juego difícil en el que vamos a morir frecuentemente, tampoco es demasiado fácil. La curva de dificultad y, sobre todo, la curva de aprendizaje y las opciones que tenemos para personalizar las habilidades hacen de los combates una experiencia muy satisfactoria.

 

Como hemos mencionado antes, en el juego se obtiene experiencia con la que mejoramos nuestras habilidades. Pero, ¿cómo funciona este sistema? Es muy simple: Las misiones de la historia (y las secundarias) se subdividen en objetivos menores como ir a X sitio o recoger cierto objeto, eso nos proporciona puntos de experiencia, así como completar las misiones, obviamente. Derrotar enemigos que pululan por la ciudad también tiene sus pequeñas recompensas en forma de experiencia o materiales consumibles, pero es una cantidad ínfima de experiencia la que recibimos, haciendo que el «grindeo» sea impensable. Cuando visitamos un refugio (zonas seguras repartidas por todo el mapa) podemos administrar nuestros puntos de experiencia para mejorar nuestros atributos y habilidades, así como fabricar objetos consumibles o mejorar armas. Esto provoca que podamos acumular experiencia sin gastarla, por lo que si alguien decide hacer el juego puede evitar mejorar al personaje. Como veis, las similitudes o inspiraciones en Dark Souls no se limitan al funcionamiento del sistema de combate.

 

 

Vampyr – Una premisa muy interesante con una ejecución desequilibrada

Nuestro principal problema con el título (además de los numerosos parones y errores menores que hemos sufrido, aunque prometan solventarlos para el lanzamiento) es que no hay equilibrio entre la acción y los diálogos. Interactuar con los demás personajes es algo que debemos hacer sí o sí para hacer las cosas «bien», ya que necesitamos las pistas que nos dan para abrir nuevas líneas de diálogo con otros personajes clave, así como para conseguir el mejor de los finales del juego. Sin embargo, esta tarea se vuelve muy pesada, no se pueden avanzar rápido los diálogos (aunque sí saltarse) y resulta poco gratificante. Se ha hecho un trabajo muy bueno en dar vida a los personajes y sus inquietudes y personalidades quedan bien reflejadas, pero al igual que en la vida real, nos puede cansar rápidamente que una persona nos cuente en exceso su vida. Para que os hagáis una idea, el último capítulo del juego en uno de los finales es una hora aproximada de diálogos y un poco de exploración, ni un combate. Si el desarrollo total del juego gira en torno a las 16 horas, podríamos dividirlo en 10 de diálogos y 6 de exploración y combates.

 

 

Dejando eso de lado, lo cierto es que Vampyr nos ha sorprendido para bien. Nos han gustado los combates y ha resultado tan satisfactorio enfrentarse a los jefes, que es normal que nos parezcan pocos los enfrentamientos que hay en el juego. Aunque es cierto que el rendimiento en la consola es algo inestable. En modo portátil el juego se ve algo borroso y, aunque no llega a niveles de otros juegos, donde en portátil es un juego totalmente distinto, es cierto que necesita mejorar (el famoso parche de lanzamiento promete mejorar dicho rendimiento). Por lo general el apartado gráfico en sobremesa es bastante resultón. Nos quitamos el sombrero ante la BSO, muy minimalista, con violines, chelos y contrabajos contando con el mayor peso, pero que, sorprendentemente, dan una banda sonora muy sólida y apropiada. Aunque no nos gusta que nos hayan dado un juego «sin terminar» con la promesa de mejorarlo para el lanzamiento, no podemos obviar el hecho de que el juego es muy bueno, la historia está bien hilada y los elementos jugables bien implementados, aunque se haya dado demasiado énfasis a los diálogos. Vampyr es, sin duda, uno de los grandes juegos que podemos disfrutar en Nintendo Switch este año, aunque llegue con algo de retraso. Sin embargo, aunque su llegada pueda verse eclipsada por otros lanzamientos en un 2019 que no ha hecho más que darnos juegazo tras juegazo, este vampiro podrá resplandecer entre los jugadores que no hayan dado una oportunidad antes al juego.

Análisis realizado gracias a un código de digital cedido por Koch Media. Versión analizada 0.4

La paciencia que ahorramos en combates difíciles, la perdemos en los diálogos
Vampyr es un gran juego, con una historia interesante, un sistema de combate muy satisfactorio y diferentes premisas y elementos jugables muy bien implementados. Sin embargo, cuenta con un rendimiento mal optimizado (de momento) en Nintendo Switch y la abundancia de diálogos rompen demasiado el ritmo de juego. Aunque las sensaciones finales que deja son muy positivas, si nos paramos a pensar en todo el procedimiento que nos ha llevado hasta el final del juego, este desequilibrio entre diálogos y "juego" resulta obvio.
PROS
Historia interesante
Sistema de combate muy satisfactorio
Personalización de habilidades que se adaptan a diferentes tipos de jugadores
CONTRAS
Desequilibrio entre diálogo y acción
Rendimiento inestable con pantallas de carga constantes
77
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