jacob jazz baobabs mausoleum

Asistimos a la presentación Baobabs Mausoleum Episode 3: Un Pato en Muertoburgo

Termina la trilogía surgida de la inclasificable imaginación de su creador, Jacob Jazz

El sello Zerouno Games puede que no sea el más conocido, pero se está abriendo camino entre el indie español como la marca para aquellos juegos de autor que se salen de lo convencional. No en vano, en palabras de su socio fundados, Juan Cañete, “queríamos mirarnos, salvando las distancias, en Devolver Digital.” Solo hace dos años que arrancaron oficialmente como distribuidora, y ya han publicado seis juegos, muchos de los cuales, como Caveman Warriors o Eternum Ex han visto la luz en Nintendo Switch con gran éxito.

 

Ahora, antes de arrancar un 2020 lleno de nuevas y apasionantes ideas, Zerouno cierra el círculo con el tercer episodio de la trilogía Baobabs Mausoleum, cuya primera parte fue el juego inaugural del estudio. Aunque su creador, Jacobo Estévez (o Jacob Jazz), fundador de CeleryEmblem, nunca quiso que fuera un juego episódico, “de algo había que comer durante tres años.”

 

Baobabs Mausoleum Episode 3: Un Pato en Muertoburgo

Ya os hemos hablado antes de los dos primeros episodios, utilizando siempre la ristra de referencias de obligada mención: Twin Peaks, Link’s Awakening, Burton, Tarantino, Carpenter, la corriente NewRetroWave, las aventuras gráficas de Lucasarts… Jacob siempre tiene la lista a mano cuando le toca presentar el juego a alguien por primera vez, pero en esta ocasión, hablando con él en el Showroom de Nintendo, parecía algo cansado de acudir siempre al batido de referencias como única forma de definir su juego. Baobabs Mausoleum le supone volcar todo lo que tiene en la cabeza en un único cuenco. Que sí, su cabeza ha sido moldeada por todas esas influencias, pero lo que sale de ahí es algo nuevo, diferente. De hecho, él mismo confirma que ha querido reducir el número de guiños y referencias a otros productos en este tercer episodio, para que fuera algo más surrealista y personal. “Hasta tiene un componente autobiográfico, en cierto modo el personaje de Watracio Walpurgis soy yo.”

 

Para quien no lo conozca, Watracio Walpurgis es un agente del FBI que se queda atrapado en el pueblo de Flamingo’s Creek, que solo aparece cada 25 años (el año en el que transcurre la acción es -1990). Watracio debe investigar el pueblo, hablar con sus 63 habitantes e investigar la desaparición de una chica, a la vez que intenta averiguar cuál es el habitante número 64. Ah, y Watracio es una berenjena. Ahora, en Baobabs Mausoleum 3: Un Pato en Muertoburgo resolveremos el caso, empezando por el enorme cliffhanger con el que terminó la segunda entrega…

 

Indie español con grandes ambiciones

Intentar encontrarle el sentido a todo esto sería pedirle peras al olmo, o berenjenas al baobab. El juego (teniendo en cuenta los tres episodios como un todo) ni siquiera tiene constancia en sus mecánicas jugables, ni la busca: a ratos es una aventura gráfica con puzles, luego te mete un combate por turnos, luego se convierte en un juego en primera persona, luego te mete de recadero en un mundo abierto, luego es un arcade de coches (o algo parecido)… Jacob lo define como una serie de sketches absurdos, “a lo Muchachada Nui”, donde lo importante no es tanto lo jugable sino el marco : el pueblo de Flamingo’s Creek, sus personajes, la narrativa que desarrolla y su peculiar dirección artística.

 

Jacob presentaba su juego a la prensa como quien hablaba con sus amigos entre unas cañas: entusiasmado y atropellado, condensando la mayor cantidad de información posible en cada frase, sin rebajar su lenguaje sobre “las movidas” que “molan mazo”. Pero lejos de parecer poco profesional, transmitía un optimismo y un desparpajo que no se ve todos los días, y una satisfacción plena en su obra ya terminada, en la que ha volcado todo lo que le gusta y le define sin el menor complejo. Aún brillaba más cuando nos habló de su próximo proyecto, que define como una recreación de la Herencia de la Tía Agatha con unos gráficos en 3D de flipar, y en el que conoceremos a la tía de Watracio, la marquesa de Walpurgis.

 

Lo cierto es que, hasta ahora, los dos juegos han funcionado muy bien, tanto en Steam como en Nintendo Switch, y ya preparan la localización en Japón y otros países asiáticos, de la mano del estudio DICO (que apoyó a Koji Igarashi con Bloodstained: Ritual of the Night). De hecho, fueron estos los que se interesaron por el juego de Jacob, lo que da buen ejemplo del tirón que ha tenido a pesar de las diferencias culturales entre ambos territorios… y de sus diálogos, que juegan con un humor y unas expresiones que delatan enseguida que el juego viene de España. Como curiosidad, Jazz nos contó que, aunque los dos títulos anteriores estaban escritos en inglés (Ovnifagos don’t eat flamingos y 1313 Barnabas Dead End Drive, para este tercer capítulo ha decidido deliberadamente dejar el título en español, que no será traducido al inglés: Un Pato en Muertoburgo.

 

 

Por otro lado, la distribuidora Avance Discos ha confirmado que, a lo largo de 2020 llegará una edición física que incluirá los tres episodios en un mismo cartucho. Y es que, a pesar de haberse lanzado a lo largo de tres años (llegaron antes a Steam que a Nintendo Switch, salvo esta última entrega que se lanza simultáneamente en las dos plataformas), el juego está pensado para jugarse del tirón. De hecho, Jacob detesta el formato episódico, y nos asegura que sus próximos juegos (que compartirán universo, pero no necesariamente recuperarán al personaje de Watracio ni su estilo de juego) se lanzarán «de una sola pieza.»

To be continued…     

… en el análisis

Más artículos
Orn: The Tiny Forest Sprite
Orn: The Tiny Forest Sprite llega a Nintendo Switch el 24 de enero