Blacksad: Under the Skin

Análisis Blacksad: Under the Skin – Nintendo Switch. Un gato con más de 7 vidas

Blacksad
Fecha de lanzamiento
28 noviembre, 2019
NÚMERO DE JUGADORES
1
IDIOMAS
Español, inglés, francés, etc...
TAMAÑO DE LA DESCARGA
21,8 GB
Nuestra puntuación
60
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A estas alturas ya pocos discuten que Pendulo Studios se ha convertido, por méritos propios, en una de las desarrolladoras más importantes de todo el territorio patrio y todo un referente dentro de un género tan poco prodigado en la actualidad como el de las aventuras gráficas. Una compañía que, como todas en este sector, ha tenido sus altos y sus bajos, pero que ha logrado mantenerse siempre al pie de cañón con productos que han destacado por sus altos estándares de calidad, su valor añadido, un estilo artístico muy cinematográfico y comiquero, y un marcado humor marca de la casa. Ahora, tras su última aventura (Yesterday Origins) y un dilatado tiempo de espera, hacemos Point&Switch en Blacksad: Under the Skin saltando, entre viñetas, de John Yesterday a John Blacksad y… ¡analizo, en Nintendo Switch, porque me toca!

 

 

Un gato que se viste de noir

En adelante, éste habría de ser mi mundo. Una jungla donde el grande se come a chico, donde las personas se comportan como animales. Me había sumergido en el lado más sombrío de la vida…

 

Los años 50 son una época cercana, temporalmente hablando, pero muy lejana en lo que a valores se refiere (o eso quiero pensar). Realmente resulta difícil imaginar, más allá de las historias contadas en boca de nuestros sabios abuelos o de la literatura de la época, abanderada en España por autores como Laforet, Cela o Delibes, como de difícil debía ser afrontar el día a día durante aquellos años. No obstante, una cosa está clara, siempre hemos sentido una gran curiosidad por dicho periodo de nuestra historia reciente. La prueba más clara la podemos encontrar en multitud de obras del mundo del cine, la literatura, los videojuegos o los cómics inspiradas en esta convulsa época. Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido eran conocedores de ello cuando dieron a luz, artísticamente hablando y hace más de 20 años, a Blacksad. Desde entonces, la conocida saga de cómics protagonizada por el detective felino John Blacksad no ha hecho más que agrandar su leyenda. ¿Su secreto? Dejando de lado su delicioso apartado artístico y un absorbente ritmo narrativo, no es otro que saber mezclar con gran acierto la fábula (inspirada en los animales) con el género negro (en estado puro y cuya principal fuente son los Estados Unidos) y su poder de captación, anteriormente comentado.

 

Blacksad: Under the Skin

El título se nos presenta como un día más en la vida del detective privado John Blacksad, un felino con un futuro incierto y un presente cuando menos desalentador. La historia, como si del propio Eugenio Vélez-Troya (primer detective privado español reconocido oficialmente) se tratase, es narrada por el propio John y nos presenta un nuevo caso de asesinato por resolver. Joe Dunn, gerente de un gimnasio de boxeo es encontrado muerto, en lo que parece ser un suicido. La hija del fallecido, Sonia Dunn, contrata a Blacksad para investigar, por un lado, la muerte de su padre y por otro, la extraña desaparición de la prometedora estrella del boxeo que abanderaba el gimnasio. Nuestra misión no es otra que llegar, cliché tras cliché, al fondo de un asunto que pronto se torna demasiado turbio.

 

Lo primero que llama la atención tras comenzar a jugar es que Blacksad: Under The Skin cuenta con unos tiempos de carga desesperantes. Si tenemos en consideración el, ya de por sí, ritmo pausado del título esto no hace más que perjudicar la experiencia. ¿Lo segundo? El título divide su oferta jugable en dos momentos claramente diferenciables. El primero, más enfocado a la acción y la toma de decisiones, combina los QTE (Quick Time Events), de cuyo éxito depende nuestro progreso durante la aventura, con los diálogos con toma de decisiones cronometradas. En el segundo, enfocado a la investigación, la recopilación de pruebas y las deducciones en escenarios variados pero de una envergadura que no llega a abrumar, Pendulo Studios ha renunciado a su típico sistema Point&Click en pos del control directo de nuestro protagonista. Esto, que a priori pudiera parecernos positivo, acaba por suponer todo un lastre. ¿El motivo?, un sistema de control que, aunque no es complicado, sí resulta tosco, impreciso y en ocasiones exasperante. Es cierto que se habilita la cruceta para poder cambiar de objetivo, pero investigar los distintos puntos presentes en cada escenario se torna, bastante a menudo, un poco caótico. Eso sí, la posibilidad de conectar diversas pistas para poder avanzar (a través de un menú propio) y nuestra habilidad haciendo uso de nuestros sentidos, es toda una delicia que nos logra sumergir de lleno en una época tan turbulenta como los años 50. Además, contamos con algún momento en el que adoptar nuevas mecánicas que aportan cierto toque de frescura (en forma de flashback). En referencia a la toma de decisiones, estas afectan no solo a nuestra relación con los alrededor de treinta personajes con los que cuenta el título, sino que también influye en distintos rasgos de la propia personalidad de John Blacksad.

 

Blacksad: Under the Skin
Esta pantalla será nuestra fiel compañera durante gran parte de la aventura

 

Un desastre en lo técnico, una maravilla en lo artístico

Conviene resaltar que Blacksad: Under the Skin llega con un parche día 1 que afirma solventar un gran número de problemas y cuenta con otro en camino que promete terminar de enmendar el estropicio técnico. Mientras tanto… ralentizaciones constantes, texturas que cambian más de definición que la RAE, algún que otro cuelgue y objetos que desaparecen como por arte de magia… hacen que un producto, que de otra forma sería notable, acabe resultando en muchos momentos exasperante. Afortunadamente, su apartado artístico es harina de otro costal. Es cierto que pasar del cómic al videojuego no es un asunto baladí, pero por suerte la estética de la obra original se reproduce a la perfección y el paso de 2D a 3D no penaliza en absoluto el resultado final. En cierta forma ocurre todo lo contrario, lo enriquece.

 

Como detalle curioso, el género femenino-animal, en la obra original, se acerca más (en su aspecto físico) al género femenino-humano. Sin embargo, en el videojuego mantienen, al igual que ocurre con el género masculino, un aspecto mucho más bestializado.

 

Su apartado visual se nos presenta de una forma tremendamente cinematográfica. Algo que queda plasmado en cada plano de cámara y en la forma en la que esta acompaña a los diferentes personajes que aparecen en pantalla. Al principio desconcierta un poco, pero conforme nos vamos metiendo de lleno en la trama resulta todo un acierto.

 

Blacksad: Under the Skin

Narrativamente hablando nos encontramos con una trama compleja, pero perfectamente reconocible, en la que sale a relucir, una vez más, lo mejor y lo peor del ser humano animal. Su guión, a ratos espontáneo, divertido, certero o demoledor, nos sumerge de lleno en una perfecta simbiosis con su apartado audiovisual. Y llegamos, precisamente, a otro de sus apartados más notables, el sonoro. El eterno aspirante a Príncipe de Asturias, Haruki Murakami, dijo en una ocasión:

“Jamás había escuchado una música tan sorprendente, así que me volví un fanático del Jazz y más tarde un escritor al que el Jazz le enseñó todo».

 

Y precisamente es el Jazz el que, con los puntuales acompañamientos de piano, batería y contrabajo, sirve de hilo conductor de Blacksad: Under the Skin. Dotando al conjunto, como si de un saxofón de melancólicas notas se tratase, de vida, ritmo y personalidad propia. Y es que la magistral batuta de Juan Miguel Martín nos invita a soñar de principio a fin dentro de un universo puramente noir. Su doblaje, al castellano, pone la guinda a un apartado casi redondo en el que reconocemos la voz de actores de la talla de Gabriel Jiménez (Hugh jackman), Roberto Encinas (Profesor Oak) o Pedro Tena (sucesor del maestro Constantino Romero como Darth Vader). Algo que, por cierto, podéis comprobar en nuestro reciente gameplay comentado.

 

 

En relación a su duración, la aventura de John Blacksad puede oscilar entre las 12-14 horas, incluyendo las repeticiones causadas por nuestras meteduras de pata durante los QTE. Si hablamos de su rejugabilidad, más allá de cambiar nuestra relación con los distintos personajes con los que cuenta esta oscura trama, el principal extra es un álbum deportivo cuyos 100 cromos coleccionables tenemos que encontrar en los distintos escenarios por los que pululamos.

 

Blacksad: Under the Skin  – Buscando los tres pies al gato

Pendulo Studio nos trae con Blacksad: Under the Skin una aventura gráfica que pone en entredicho aquello de que los gatos siempre caen de pie. Por un lado, nos encontramos una cuidada vertiente artística (fiel a los cómics en los que se basa) en la que destaca su narrativa, perfectamente hilvanada, sus interesantes mecánicas de juego, enfocadas tanto a la acción (QTE) como a la investigación propiamente dicha, y un apartado sonoro que sintetiza a la perfección, a golpe de swing, la atmósfera de los años 50.

 

Por otro lado, y en cierto modo en este apartado ocurre como con en el Jazz, donde se puede improvisar, pero nunca perder el ritmo, una vertiente técnica que nos presenta, a la espera de futuras actualizaciones, un título a medio terminar cuyos lastres técnicos y de ejecución empañan un conjunto final que de otra forma hubiera resultado mucho más satisfactorio. En vuestra mano está, como siempre, decantar la balanza hacia un lado u otro en función de vuestros gustos y preferencias jugables.

 

Blacksad: Under the Skin

Hemos analizado Blacksad: Under the Skin (versión 1.0.1) gracias a un código digital cedido por Meridiem Games, quedando pendiente la llegada de un segundo parche, que espera solucionar diversos aspectos técnicos que han influido levemente en la nota final que puedes encontrar en este análisis.

 

Buscando los tres pies al gato
Blacksad: Under the Skin es una aventura gráfica que, como si de Jekyll y el señor Hyde se tratase, nos presenta una propuesta en la que destaca su delicioso apartado artístico y sonoro y su cuidada ambientación. Un gran trabajo de adaptación del cómic al videojuego que, por desgracia, choca con un sinfín de problemas que, a pesar de ser meramente técnicos, afean el resultado final y entorpecen la experiencia jugable.
PROS
Un apartado artístico fiel casi al 100% a los cómic
Una banda sonora que deslumbra a golpe de jazz
Su ritmo y estilo narrativo engancha
CONTRAS
Un despropósito técnico con multitud de bugs
Tiempos de carga excesivos
Sistema de control algo tosco e impreciso
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