Análisis Reknum – Nintendo Switch. Insípido bocado de nostalgia retro

Una modesta mezcla de plataformas y acción con estilo retro que no consigue destacar en nada

Fecha de lanzamiento
31 enero, 2020
Número de jugadores
1
Idiomas
Inglés
Tamaño de la descarga
135 MB
Nuestra puntuación
40

La escena indie se ha vuelto un lugar imprescindible para los amantes del retro. Las limitaciones presupuestarias de un estudio pequeño se convierten en virtud cuando el objetivo es recuperar la simplicidad de los juegos de antaño. Las estéticas 8 y 16 bits son fácilmente recreables en cualquier motor de desarrollo, y con mucha nostalgia y un poco de inventiva puedes sacar adelante un juego que no habría desentonado en la estantería de tu cuarto de los noventa.

 

La firma barcelonesa Nape Games ha llevado su pasión aún más lejos, sacando juegos para la antigua NES en cartuchos totalmente funcionales, y no son los únicos que se atreven con algo así. No obstante, la fidelidad a las formas retro, tanto estéticas como jugables, no debería ser un impedimento para la innovación. Reknum, un plataformas lateral de acción con cierto grado de exploración, ofrece el entretenimiento simple y directo que esperarías de un juego así, pero falla al ser incapaz de aportar algo mínimamente original. Todo queda aún más ensombrecido por una presentación insípida y confusa y algunas prácticas bastante cuestionables.

 

 

Dragones y mazmorras, un mundo infernal

No me gusta empezar los análisis por el apartado artístico, ya que considero que siempre es algo secundario a la jugabilidad. Pero en este caso, partiendo de que la jugabilidad ya de por sí es muy poca cosa, veo conveniente arrancar la crítica lamentando lo insípido y repetitivo que es el mundo de Reknum. Princesas, elfos, hadas, dragones y orcos en bosques, volcanes, castillos y mazmorras. ¿No había algo menos recurrente? Con unos gráficos discretísimos que se adhieren a las convenciones 16 bits sin ningún fondo o sprite que merezca la pena destacar, la primera impresión de Reknum, a golpe de ojo, no podía ser menos llamativa. Al menos las melodías son pegadizas.

 

Es una pena porque es precisamente este apartado el que más se presta a la innovación. Es la posibilidad, sin tener que rebanarte mucho los sesos con mecánicas rebuscadas, de desmarcarte de la abarrotada escena indie, que está llena, pero llena, de juegos de este estilo. Visualmente, Reknum es un juego apagado, clónico y sin personalidad, que desaprovecha la oportunidad de una primera impresión visual potente. Y que, como decíamos, para un título de un género tan saturado como este, era su mejor o quizá su única baza.

 

reknum

 

Reknum es una mezcla de acción y plataformas en 2D. Contamos con una espada y un arco con flechas para defendernos de los enemigos razonablemente variados, y la posibilidad de saltar de pared en pared, una mecánica relativamente moderna que se ha impuesto como un estándar en casi todos los juegos de este estilo. También podemos incrementar nuestra velocidad y salto recogiendo gemas guardadas en cofres (que tardan una barbaridad en vaciarse, y acabarás saltándotelos para no romper el ritmo). No son muchas mecánicas, pero suficientes para jugar con cierta variedad con ellas las dos o tres horas que dura el juego. Y hay algunos momentos buenos, como cuando tienes que saltar entre plataformas móviles a oscuras o los niveles verticales, perseguidos por lava ardiente. Por contra, también hay partes muy flojas: el nivel de agua es lentísimo y sin nada que contar a nivel jugable; la curva de dificultad es inexistente, encontrándote con obstáculos interesantes solo para verlo de nuevo, más adelante, de forma mucho más simpificada; y algunos jefes quedan completamente anulados si utilizas las flechas.

 

 

Confusión y repetición

Incluso aunque todo lo hayas jugado antes y mejor, puede tener un pase: es entretenido y razonablemente desafiante (aunque, como dijimos antes, enormemente irregular). Pero las cosas van a peor cuando el juego se pone pícaro y te hace repetir fragmentos de niveles, sin ningún tipo de diferencial… pues porque sí. Lo hace varias veces durante la aventura, y de forma descarada al final, sin ningún tipo de justificación. Lo que no impresiona una primera vez, no lo mejora una segunda. Y recordemos que el juego en sí, si eres hábil, te va a durar menos de dos horas…

 

Las cosas se vuelven aún más surrealistas cuando descubrimos un extraño sistema de pasadizos que conecta entre sí los niveles (no hay mapa del mundo). En cierto momento, nos encontramos con nuestro paso totalmente bloqueado, lo que junto a la aparición de estos “portales”, parece sugerir que hay que hacer backtracking y explorar los niveles anteriores en busca de rutas alternativas. Nada más lejos. Olvidaos de los portales (salvo de uno), pues solo conseguirán volveros locos repitiendo una y otra y otra vez lo mismo en busca de algo que, simplemente, no está. Si os quedáis atascados (como me pasó a mí), solo diré esto: id siempre para adelante. 

 

reknum nape games

 

Quizás esto os está liando de más, así que simplemente quedaos con que en el juego hay ciertas cosas que no tiene ninguna razón de ser. Están mal implementadas, mal explicadas (o no explicadas en absoluto) y son un estorbo al margen que, si intentáis buscarle un sentido, os pueden volver locos. Esto da la impresión de que, o bien han querido meter todo lo que se les ocurría, sin atender a ninguna ley básica de diseño de videojuegos… o simplemente no han tenido tiempo suficiente para meter todo lo que tenían pensado. Cosas como que haya un mundo sin jefe final, o haya carteles advirtiendo de unos enemigos que luego nunca salen, me hacen pensar que por ahí van los tiros. La descripción oficial del juego por parte del estudio hace hincapié en la exploración de los escenarios, algo que, tal y como está el juego, no se ve recompensada en absoluto.

 

 

Reknum – Homenaje retro sin nada que contar

De haber implementado esas ideas de exploración y backtracking, quizá Reknum hubiera sido un buen juego. Seguiría cargando con un plataformeo insípido y un diseño artístico aburridísimo, pero al menos tendría algo en lo que destacar. Tal y como es ahora, lo único en lo que destaca Reknum es en su capacidad para confundir al jugador y en irritarlo por hinchar su ya de por sí cortísima duración con repeticiones de los mismos niveles.

 

Sí, somos conscientes de que es un juego muy modesto, con un equipo de solo cinco personas, y que sale a un precio muy reducido (5 euros). Es injusto esperar de él lo mismo que experiencias similares más arropadas como pueden ser Celeste, Shovel Knight, Dead Cells, Hollow Knight o Super Meat Boy, por poner algunos ejemplos. Pero, incluso adecuándonos a las circunstancias, el resultado final es a todas luces insuficiente. Entretendrá a quien busque una experiencia sencilla y directa y disfrute rememorando la estética retro. Pero, en un género ya de por sí complicado por la cantidad de luchadores que hay, Reknum no tiene nada que aportar.

 

reknum nape gamesHemos analizado Reknum con un código de descarga cedido por Nape Games. Versión analizada: 1.0.0

 

Nostalgia retro insípida
Somos conscientes de que Reknum es un juego muy modesto (y barato), y que se debería juzgar con otra vara de medir... pero eso no le exime de ser un juego insuficiente en casi todos sus apartados, y sin nada que contar jugable y artísticamente.
PROS
Da para dos horas medianamente entretenidas, con algunos saltos bien medidos
Gustará a los nostálgicos del retro y de juegos sencillos, sin rodeos ni pretensiones
CONTRAS
Ninguna mecánica mínimamente original y un nulo sentido de la progresión en cuanto a dificultad
Visualmente, presenta un mundo, personajes y fantasía mil veces visto, con gráficos muy discretos
Dura dos horas... de las cuales casi la mitad es repetir los mismos niveles por segunda vez
40