Dead End Job

Análisis Dead End Job – Nintendo Switch. ¡Extermina a esos fantasmas con tu aspiradora!

Dead End Job
Fecha de lanzamiento
13 diciembre, 2019
Número de jugadores
1-2
Idiomas
Español, inglés, francés, etc
Tamaño de la descarga
1444,00 MB
Nuestra puntuación
79

Uno de los géneros más adictivos que podemos encontrarnos en la industria del videojuego es sin lugar a dudas el rogue-like. Este tipo de títulos donde podemos encontrar niveles literalmente infinitos ya que se generan de forma aleatoria y que hacen que cada partida sea algo distinto. ¿El objetivo? Aguantar el máximo tiempo posible. Sin embargo, no hay tantas obras que destaquen dentro de este género, tales como Enter the Gungeon, Dead Cells, entre otros. Viendo estos juegos, es probable que el motivo por el cual no haya muchos que destaquen es que hay auténticas obras maestras que han quedado guardadas en los corazones de muchos jugadores. Aquí es donde Ant Workshop Limited y Headup Games entran con su nuevo Dead End Job. Sí, es otro rogue-like, así que es probable que no merezca la pena en comparación con los mastodontes que nos encontramos en este género. Pero… ¿pensáis que será así? ¡Seguid leyendo!

 

 

Disparar, aspirar y reír, ¡sobre todo reír!

Antes de hablar de la jugabilidad de Dead End Job, hay que hablar de la historia, la cual es breve pero intensa; intensa porque no paras de reír en ningún momento. Sin lugar a dudas, es uno de los títulos más graciosos que he probado nunca, y es de agradecer no solo que esté traducido al castellano, sino que el trabajo de localización es inmejorable. Para comenzar, expliquemos el origen del nombre: en inglés, cuando se califica a un trabajo como dead-end job, se refiere a un trabajo donde no hay aspiración a mejorar profesionalmente ni a ascender en la empresa. Tiene mucho sentido con la temática del juego, aunque aquí sí que podemos ascender de una forma muy bien introducida en el título, aunque hablo de ello unas líneas más abajo.

 

Y sí, hay historia, algo poco habitual en un rogue-like. En esta ocasión, encarnamos a Hector, un trabajador un poco torpe perteneciente a la empresa Ghoul-B-Gone. Esta extraña compañía se gana la vida yendo a ciertos lugares de la ciudad para exterminar los fantasmas que haya en estos. Y ese es el trabajo de Hector: tenemos que ir a oficinas, parques, restaurantes, y más sitios con nuestra arma que a la par que dispara rayos de plasma para hacer daño a los fantasmas, también es capaz de funcionar como una aspiradora para succionar a los entes, como si de Luigi’s Mansion se tratara. Pues bien, la compañera de trabajo de Hector, Beryl, fallece nada más comenzar la historia, pero ella no quiere formar parte del resto de fantasmas capturados, así que nos pide ayuda para que intentemos reunir dinero y cambiar esta situación. Aquí es donde tengo que destacar el humor tan bien pensado que tiene Dead End Job. En todos los diálogos hay chistes realmente divertidos, o incluso cuando subimos de nivel (algo que detallo más adelante), cada nivel tiene un nombre muy gracioso, como veis en las imágenes.

 

¡Hey, fantasma: dame dinero!

Sobre todo esto va el resto del juego, donde día a día vamos realizando trabajos (que se traducen como partidas) con el objetivo de ir recaudando dinero para poder llevar a cabo nuestro plan. Con dicho dinero, desbloqueamos hasta cinco zonas donde, a su vez, se generan trabajos aleatorios con distintos niveles de dificultad. ¡Y aquí es donde se exprime todo el jugo de Dead End Job! Cada partida cuenta con habitaciones o salas cuadradas (más grandes o más pequeñas, dependiendo de la zona) y en cada una tenemos que eliminar a una oleada de fantasmas. Hay muchos tipos de fantasma, ¡pero muchos! Algunos te disparan, otros se lanzan a por ti, otros dejan una baba pegajosa en el suelo que te ralentiza, otros curan a sus amigos fantasmales, y un largo etcétera. Una cosa que mola es que, aunque juguemos en zonas distintas, los fantasmas se repiten, ¡pero con diseño distinto! Es decir, si jugamos en la zona de restaurantes, algunos fantasmas serán cocineros, camareros, etc. Por cada fantasma que venzamos, ¡ganamos pasta gansa!

 

Los debilitamos, como dijimos antes, con nuestro rifle láser a base de disparos y luego lo succionamos con la aspiradora. ¡Pero hay otras formas de hacer daño o beneficiarnos en nuestro combate! Y es que en cada sala hay numerosos objetos destruibles que pueden soltar, además de dinero, objetos que podemos consumir. Hay una increíble variedad de consumibles, desde objetos que curan hasta objetos que disparan o explotan, pasando por objetos que no sirven para nada, como por ejemplo una televisión que simplemente cambia el filtro de la pantalla para que parezca una vieja TV de tubo, sin más. Pero además, ¡Hector también puede subir de nivel! A medida que succionamos fantasmas, conseguimos experiencia, y cada vez que subimos de nivel podemos elegir una mejora permanente, las cuales tienen el nombre de incentivos (muy bien seleccionado el nombre, por cierto) donde podemos mejorar el año de nuestro arma, hacer que dispare más rápido o dos balas a la vez, que tengas más suerte a la hora de encontrar objetos, subir más rápido de nivel, y un laaaaargo etcétera. Eso sí, si perdemos toda nuestra vida y, por lo tanto, se acaba nuestra partida, ¡perdemos todos los incentivos que habíamos conseguido!

Nuestra misión principal en cada una de las partidas es rescatar a unos ciudadanos que están secuestrados por los fantasmas, y cuando los rescatamos sueltan comentarios bastante graciosos como «Me tendría que hacer autónomo» (vale, así no tiene mucha gracia, pero en el contexto del juego es muy irónico). Todos los ciudadanos y las frases que dicen, todos los fantasmas que hemos atrapado, todos los objetos que hemos descubierto y todos los incentivos distintos que hemos seleccionado al subir de nivel se recopilan en un manual y podemos echarle un vistazo cuando queramos entre partida y partida. Además, hay una descripción para todo, para cada fantasma, objeto, etc. ¡Es muy completo!

 

También podemos extender un poco más nuestra experiencia o, al menos, hacerla más divertida o que tenga un objetivo más allá que la propia historia, gracias a los desafíos. Sí, podemos aceptar desafíos que, al completarlos, nos dan recompensas que pueden ser dinero o tickets. Los tickets sirven para desbloquear artes y bocetos del juego que los desarrolladores han puesto ahí a disposición del jugador. ¡Y la verdad es que molan bastante! Por cierto los desafíos suelen ser simples: rescata a X aldeanos, despeja X salas de fantasmas, completa X trabajos, etc.

 

Gráficos particulares/Música bestial

El aspecto visual de Dead End Job me parece muy peculiar. Se inspira mucho en los dibujos animados de los últimos 20 años, incluidos varios recientes. Es algo que es un poco raro en un rogue-like, o al menos lo ha sido para mí. La estética puede hacer que la experiencia se vuelva algo repetitiva ya que no es demasiado vistosa para mi gusto y no cambia a pesar de las distintas ambientaciones en las distintas zonas. Eso sí, hay que destacar que los 60 fps le sienta de maravilla a esa estética y que se mantiene muy estable salvo en contadas ocasiones donde las salas se llenan de muchos fantasmas y disparos a la vez.

 

Por otro lado, tenemos una música brutal, la cual yo, como rockero que soy, he disfrutado mucho. Se mueve entre el Rock N’ Roll y el Blues Rock y tiene un ritmazo increíble. Aunque la calidad de los efectos de sonido no sean nada del otro mundo (tampoco es mala; cumple con su cometido). La música crea una atmósfera totalmente irónica y divertida que le da muchísima personalidad a Dead End Job. Por último, cabe destacar el magnífico trabajo de localización de esta obra, ya que no solo es que todos los textos estén traducidos, sino que las bromas y los chistes siguen siendo muy divertidos en español, dejando ver lo bien traducidos que están.

 

 

Dead End Job – Un rogue-like CASI a la altura de los grandes (pero muy bueno)

Dead End Job consigue ser todo lo que el estudio ha querido que sea: es un rogue-like cargado hasta los topes de personalidad, con una jugabilidad adictiva y que incita a seguir jugando para conseguir incentivos y patear más fantasmas; una estética que, aunque a mí no me guste demasiado (insisto, eso es algo personal, ya podéis ver vosotros mismos en las imágenes si os gusta el arte), es muy original; y una música que ha hecho que disfrute cada punteo de guitarra. La historia es simple, pero no estamos hablando de un The Legend of Zelda… estamos hablando de un juego que en todo momento pretende que nos riamos, y eso lo consigue. He visto pocas obras que manejen tan bien el humor como Dead End Job. Desgraciadamente, al no ser quizá tan dinámico como los rogue-likes más grandes, se hace más repetitivo y no llega a estar a la altura de estos, pero todo el que le guste el género debería echarle un ojo porque es diversión asegurada para rato.

 

dead end job

Hemos analizado Dead End Job gracias a un código digital cedido por Headup Games. Versión analizada: 1.01

Puro rogue-like: adicción y diversión
Dead End Job es un juego con mucha personalidad. Está cargado de humor, una historia divertida y detalles desternillantes, a la par que posee una jugabilidad adictiva digna de cualquier rogue-like haciéndose totalmente recomendable para cualquier admirador de este exitoso género.
PROS
Jugabilidad adictiva, típico de un rogue-like
Muchísimo contenido para desbloquear y recopilar
Diversión y risas aseguradas
CONTRAS
Se puede hacer repetitivo a la larga
La estética no le sienta del todo bien al género
79
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