Heroland

Análisis Heroland – Nintendo Switch. Comedia cansina, pero muy divertida

Heroland análisis
Fecha de lanzamiento
31 enero, 2020
Número de Jugadores
1
Idiomas
Inglés
Tamaño de la Descarga
658,00 MB
Nuestra puntuación
78

Se abre el telón y aparecen varios personajes esteriotipados en un entorno fantástico. No, no es otra película de superhéroes. Es Heroland, un divertido recorrido a través de los elementos más característicos de los RPG, con un toque dramático. Dramático en el sentido de teatral, porque drama no hay mucho. Es más, a veces se pasan con las risas. Acompañadnos en esta aventura, desarrollada por XSEED Games y publicada por Marvelous, sobre personajes 2D que viven en 3D y que pasan sus días en un parque temático en el que podemos disfrutar de situaciones de cuentos de hadas y ser el héroe que siempre hemos querido ser . ¿Un parque temático en el que podemos ser lo que queramos? Pues sí, todos menos tú, que estás sin blanca y tienes que buscar curro. Ale, a subir a los niños en las atracciones.

 

 

Primer acto – El príncipe, el hada y el «Lucky»

Antes de nada, dejemos clara una cosa, nuestro personaje, Lucky, es el más hortera de todo el plantel (y eso que hay un señor vestido de nutria). Pelo afro excesivamente largo, con una peineta en forma de oso, una bandolera cutre a la cintura y un pañuelo rosáceo al cuello. Para rematar, unas mallas verdes que parecen sacadas de una película de Robin Hood de los sesenta.

 

Por si eso fuera poco, el trasfondo del personaje es también «tristón». Básicamente es una persona con dificultades económicas que acude al parque, Heroland, en busca de un sustento para él y su familia. Osea, un milenial. ¿Qué tal sienta un poquito de realidad en un juego de fantasía? Ni que decir tiene que conseguimos trabajo como guía turístico y que así comenzamos nuestra aventura.

 

 

Lo bueno es que Lucky nunca está solo. Lo bueno y lo malo, porque (y empezamos ya con clásicos) tenemos a un hada toca pelotas que nos sigue a todas partes y que es una especie de Navy o, por lo menos, es igual de tediosa. Pero el hada no es el único dolor de cabeza que nos va a traer esto de trabajar con el público. Hay un principito rubito, creído, consentido y estridente (¿cuántos personajes típicos de películas se os acaban de venir a la cabeza?), y que está involucrado directa o indirectamente en prácticamente todas las tramas del juego, que siempre está revoloteando a nuestro alrededor y haciendo que las escenas del juego estén cargadas de dramatismo (de nuevo, en el sentido teatral de la palabra). El resto de personajes no se queda muy atrás, todo hay que decirlo, pero salen menos. Y, ojo, ¡que no son pocos! A lo largo del juego acabamos juntando a un nutrido grupo de personajes (en todos los sentidos de la palabra), a los que tenemos que guiar por las atracciones del parque. O, lo que es lo mismo, llevarlos de misión.

 

Lo mejor de un RPG

Algo curioso de este parque es que las atracciones son básicamente mazmorras. No mazmorras «chungas», en plan oscuridad, sangre, cadenas y un tipo raro vestido de cuero, sino un escenario en el que hay un principio, muchos monstruos, batallas, tesoros y un boss final. En el caso de Heroland, las mazmorras se componen de un escenario sencillo y lineal que nos lleva de evento a batalla y viceversa. Nada complejo, pero tampoco lo necesita.

 

Heroland análisis

 

Heroland aúna las mecánicas más destacables de los RPGs, les da un toque personal y nos los deja para que juguemos. Y, ¿sabéis qué? Funciona. Heroland es un título realmente divertido. No es un juego que se complique con complejos sistemas de combate, modos de leveo de personajes atípicos, o una trama enrevesada en la que al final matan a la madre de alguien. Este título coge los elementos típicos y, en la mayoría de los casos, tópicos del RPG, les da un toque de humor y nos los planta en un escenario lleno de colores para que, sin ninguna presión, disfrutemos de esas mecánicas tan características, divertidas y, para muchos de nosotros identificables dentro de un Role Playing Game. Resumiendo, nos invita a disfrutar de toda esa jugabilidad que hace tan atractivos a los RPG de una forma desenfadada y entretenida. ¿A qué nos referimos? Sencillo. Empecemos por ese grupo de personajes estridentes y con un montón de problemas del primer mundo. Cada uno de ellos cuenta con una habilidad especial única y una orientación hacia uno de los cuatro roles clásicos del RPG: tanque, guerrero, mago y healer (me niego a poner «curandero»). Sí, Heroland usa los cuatro roles básicos para componer nuestros grupos de «misión» y sí, 4 son los personajes que usamos en combate. ¿Los tipos de arma? Cuatro también: espada, recomendable para el rol de «guerrero»; martillo para los tanques; vara para el mago y «píldora» para el healer. Hay varias de cada tipo que podemos obtener, desbloquear y adquirir tantas veces como deseemos, a cambio de dinero, claro. También hay varios tipos de ítems que podemos obtener y utilizar tanto en combate como fuera de él.

 

Cuatro personajes por grupo, habilidades únicas, varios tipos de armas, ítems de apoyo… y sí, sistema de combate por turnos. Pero, no es el sistema típico. No olvidemos que dentro de este curioso parque temático, nuestro rol como protagonistas del juego es el de «guía», y eso es exactamente lo que hacemos: guiar. En combate, nuestros personajes realizan una acción cuando les toca. Sin embargo, en Heroland, esta mecánica de combate no es exactamente igual a la que podemos encontrar en muchos juegos de la categoría. Aquí, cuando la barra de uno de nuestros personajes llega al tope, realizan una acción: ataque básico del arma, ataque especial del arma o habilidad especial propia del personaje. Si, como jugadores, queremos encaminar el combate debemos, una vez más, guiar a nuestros personajes. ¿Cómo? A través del bueno de Lucky, nuestro avatar dentro de esta tragicomedia, y el cual dispone de su propia barra de turno. Cuando se carga, podemos intervenir.

 

 

 

Los combates «relajados» de Heroland

En combate, actuando como Lucky, podemos influir en el desarrollo de la batalla, pero nunca interactuamos directamente con los monstruos a los que combatimos, sino que lo hacemos «guiando» a nuestro grupo de personajes. Una vez nuestra barra se carga, podremos elegir entre: seleccionar una táctica, asistir a un personaje, usar un ítem u obtener información sobre alguno de los monstruos que combatimos.

 

Utilizar ítems y visualizar información sobre los monstruos son dos mecánicas tan habituales que se explican por sí solas, así que vamos con las otras dos acciones, que tienen algo más de enjundia. Cambiar la táctica de combate permitirá a nuestro grupo de personajes afrontar la lucha de la forma en la que nosotros decidamos, al menos, durante algunos turnos. Desde hacer que nuestro grupo enfoque sus ataques en uno de los monstruos, hasta ponerlos en posición defensiva, disponemos de 6 opciones que ajustar según el momento en el que se encuentra la lucha. Por ejemplo, nuestros héroes solo se defienden si nosotros se lo indicamos con la estrategia apropiada. Por su parte, asistir a uno de los personajes de nuestro grupo nos permite decidir qué acción queremos que éste o ésta ejecute la próxima vez que su barra de turno llegue al tope.

 

 

La mecánica que elige Heroland para el desarrollo de los combates es muy acertada, y va acorde con ese sentimiento de diversión desenfadada que transmite el juego desde el principio. No tenemos que preocuparnos de qué hace cada personaje en cada turno, no tenemos que estar pendientes de cuándo se carga la barra de quién y qué movimiento debe ejecutar cuando lo haga, esto no es Final Fantasy. Simplemente intervenimos cuando nos parece y si nos parece. Es decir, hay muchos combates en los que nos limitamos a observar cómo se zurran nuestros héroes con el grupo de monstruos que tienen delante. Y sí, es cierto que gran parte de las veces, lo que hacemos como jugadores es utilizar tantos ítems curativos como sean posibles, para que nuestro grupo de personajes, que tiende a ir un poco a lo loco, no palme con el boss de turno, pero el sistema funciona. El combate se hace ameno, intervenimos cuando queremos y cómo queremos para derrotar a nuestros enemigos. ¿Y qué pasa cuándo los derrotamos? Pues, como en todo buen RPG suele pasar, lo más probable es que ese enemigo suelte loot. En ese momento, cuando tenemos la opción de recoger el botín que nos hayan dejado nuestros enemigos, debemos, de nuevo, tomar una decisión como guía. Podemos ser egoístas y quedárnoslo nosotros, y así conseguir un arma o ítem nuevos, o una decoración para la habitación de Lucky (sí, se puede decorar la habitación de este pobre millenial), o ser buena gente y dárselo a uno de nuestros personajes. Tranquilos, que lo de repartir el botín no es un acto altruista que nos plantee Heroland con el objetivo de enseñarnos a compartir, sino que responde a un fin concreto.

 

En Heroland importa la relación que tengamos con el resto de personajes del parque, tanto dentro de una mazmorra, como a nivel general. Si conseguimos aumentar la relación con un personaje, éste o ésta será capaz de «evolucionar» su habilidad única para que sea más potente, amén de otras ventajas que son menos llamativas. Podemos aumentar la relación con nuestros personajes llevándolos a las atracciones del parque (mazmorras), si hacemos las misiones únicas de cada uno de ellos, las cuales, además, nos revelan una trama distintiva para cada uno, y, como ya habréis adivinado, dejando que cojan el loot que sueltan los monstruos en una mazmorra. Dar parte del botín a nuestros personajes no solo nos sirve para aumentar la realación con ellos, sino que, además, conseguimos aumentar su nivel de satisfacción con el desarrollo de la atracción. Y claro, esto es un parque temático capitalista, clientes contentos significa más dinerito. Así que, si queremos tener mejores ganancias al final de la mazmorra, debemos conseguir que nuestros personajes acaben lo más contentos posibles. Su nivel de satisfacción depende de varias cosas, de si han asestado el golpe final en una batalla, de si han caído o no en algún combate… cosas que, podemos controlar sí, pero es más complicado. Sin embargo, repartir los ítems del botín es más manejable. Aquí entra en juego otra variable que le da un toque añadido a esta decisión, hay que saber a quién hay que darle el ítem. Según cómo sea el personaje, sus intereses y su avocación hacia uno de los roles, se contentará más o menos con según que ítem le demos. Pero, no os preocupéis, que enseguida conoceréis a vuestros personajes, puede que demasiado.

 

 

 

Lo peor de un RPG

¿Sabéis que suele destacar en un RPG? Algo que es capaz incluso de eclipsar las propias mecánicas del juego, la historia. Ciertos RPG son recordados por ser graciosos, por escenarios y diseños increíbles, o por mecánicas únicas y atractivas como es el caso de Pokémon (sí, Pokémon es un RPG). Pero, normalmente, relacionamos un buen RPG con una buena historia. Una historia que logre transmitir una emoción y sea capaz de hacer que nos emocionemos. Hasta hay veces que mecánicas e historia confluyen y se produce la singularidad (ojalá otro Golden Sun). Heroland tiene mecánicas entretenidas, no son sorprendentes, pero consiguen sin duda que el juego sea divertido. Sus gráficos son atractivos y su banda sonora es adecuada al tono general que propone el título. Sin embargo, no tiene una historia profunda y super desarrollada. No la necesita. El propio juego, por su planteamiento, no se toma enserio. Estamos hablando de un parque temático, en el que las atracciones son mazmorras llenas de monstruitos y personajes adolescentes (o que se comportan como tal) y estereotipados que no sufren prácticamente ningún desarrollo en el juego. Es por eso que cuesta entender que Heroland esté tan cargado de escenas que pretenden ser comedia pero que, más pronto que tarde, acaban cansando.

 

Me puedo reír la primera vez, tal vez lo haga también la segunda, pero, cuando ya he visto al niño rubito hacer las mismas tonterías unas veinte veces, en las primeras dos horas del juego, algo no cuadra. No hace gracia. Porque cargar de escenas estúpidas un juego que, tan solo con lo que ofrece a nivel de planteamiento y mecánicas resulta ciertamente entretenido. Y, no es que el problema sea el hecho de que haya escenas, pues siempre se agradece alguna risa o ver que nuestros personajes son algo más que monigotes que llevamos a combatir a las mazmorras, el problema es el exceso. El parar a cada poco que avanzamos para ver otro sketch que no aporta absolutamente nada al desarrollo resulta frustrante.

 

 

Heroland – Comedia cansina, pero muy divertida

Heroland nos plantea un título que aúna los elementos característicos de los RPG y nos los da para que juguemos de una forma tranquila y desenfadada. Un buen montón de mecánicas identificables a las que se ha quitado seriedad sin haber perdido por ello su capacidad para entretenernos. Entramos a este parque temático con la sonrisa en la cara que nos dibuja un ambiente distendido, pasamos por un montón de comedia innecesaria y mucho, mucho dramatismo que emana de sus protagonistas, unos personajes que sobreactúan pero a los que se les acaba cogiendo cariño. Entrar a este parque merece la pena. Aquí, la diversión está asegurada.

 

Heroland análisis

Hemos analizado Heroland gracias a un código cedido por Marvelous y Decibel PR. Versión analizada: 1.0.0

Diversión sencilla en forma de RPG
Heroland nos adentra en su parque para subirnos en la atracción de los RPGs. Enemigos, objetos, armas y muchos, muchos, personajes nos esperan en un ambiente distendido y lleno de diversión.
PROS
Un planteamiento que aúna los elementos característicos de los RPGs y nos los deja para que los disfrutemos de una forma desenfada
El gran número de mazmorras, personajes, armas e ítems que podemos desbloquear en el juego
El sistema de combate, mantiene lo clásico pero le da un toque desenfadado que lo hace muy ameno
CONTRAS
El exceso de escenas cómicas que cortan constantemente el juego y que, en la mayoría de los casos, no aportan nada
Aunque el sistema de combate nos permite varias opciones, muchas veces nos encontraremos simplemente espameando ítems curativos para que nuestro equipo no muera
El juego está únicamente en inglés
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