Panzer Paladin

Análisis Panzer Paladin – Nintendo Switch. Mega Android

La prima indie del Bombardero Azul

Panzer Paladin
Fecha de lanzamiento
21 julio, 2020
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la descarga
261 MB
Nuestra puntuación
83

Son muchos los juegos que cada mes llegan a Nintendo Switch. De entre ellos se pueden destacar a los gordos, es decir, los títulos que un gran número de jugadores están esperando, luego tenemos a los curiosos, esos juegos que, por h o por b, han sabido llamar tu atención en algún tráiler o por la cobertura de alguna web y te estás planteando comprártelo quizá. Por último, tenemos el resto, muchos títulos de los que nunca has oído hablar ni visto, aunque no porque no hayan tenido cobertura o promoción de ningún tipo, y de los cuáles muchos de ellos son, relleno de catálogo. Entre toda esa marabunta de títulos desconocidos a veces es posible encontrar verdaderas joyas que inexplicablemente han pasado completamente desapercibidas. Esto mismo ha pasado con Panzer Paladin, la aventura que para nosotros ha acabado resultando el tapado de julio. Ni las imágenes de su ficha de la eShop le hacen justicia, hay que verlo en movimiento para ver de lo que es capaz el título, ni está disponible allí un tráiler para verlo en acción, que es de lo mejorcito que ofrece. Por suerte, aquí podéis remediar eso. ¡Echad un vistazo a su tráiler de lanzamiento que publicó Nintendo of America y vamos con el análisis de la última obra del estudio canadiense Tribute Games!

 

 

Paladín: Movilízate

Si habéis visto el tráiler, un nombre se os habrá venido a la cabeza: Mega Man. Y es que Panzer Paladin no es nada más ni nada menos que un homenaje a los orígenes del Bombardero Azul, que se atreve a emprender su propio camino plantando nuevas mecánicas sobre la mesa que le confieren entidad propia y que hacen que el jugador se enfrente a cada uno de sus 18 niveles con un enfoque distinto al que tenía con la saga de Capcom. Si en Mega Man 11 el estudio japonés optó por perfeccionar la fórmula con el Double Gear, Tribute Games le ha dado una vuelta de tuerca (chistaco) a la fórmula original con la inclusión de las armas.

 

En Panzer Paladin controlamos tanto a Grit, un tipo de armaduras de combate conocidas por el nombre de Paladín, como a Blaze, la piloto del gigante de hierro. A los mandos de Grit podemos enfrentarnos a los enemigos que salen a nuestro paso a puñetazo limpio o con armas. Estas se consiguen de los enemigos que las portan, pues al derrotarles hay una posibilidad de que las dejen caer. Es ahí cuando podemos cogerlas, llevando encima nuestra un máximo de cuatro y el resto que vamos adquiriendo pasan a nuestro inventario para cuando las necesitemos. Cada una de las más de 100 armas de las que disponemos de base tiene una durabilidad determinada, a partir de la cual se rompen, pero el juego nos invita a hacernos con todas las que podamos y romperlas de gusto.

 

El tipo de arma que usamos es muy importante, pues determina el tipo de golpe que propiciamos, la velocidad con la que golpeamos, el alcance de nuestro ataque y la durabilidad de la propia arma. Además, podemos romper las armas de dos formas. La primera consiste en liberar su poder secundario, que va desde potenciar alguna de las características de nuestro personaje hasta curarnos una porción de nuestra barra de vida. La segunda consiste en lanzársela al enemigo para hacerla aún más daño que si le golpeásemos con ella. Esta mecánica nos ha parecido muy desbalanceada, pues aunque asestando al enemigo cuatro ataques con nuestra arma le hacemos más daño que lanzándosela, el poder mantener una distancia de seguridad frente al enemigo y gracias al enorme número de armas que recogemos a lo largo de nuestra aventura, podemos abusar de esta estrategia para dejar por los suelos a cualquier enemigo, en especial a los jefes finales, pudiendo convertirles en un mero trámite.

 

Se podían pasar tan fácilmente y yo aquí recibiendo cada paliza en mi carnet de rescatista… Muy heavy me parece oye

 

Por si todo lo relacionado con las armas que os hemos contado hasta ahora os ha resultado poco, que lo dudamos, esperad, que hay más. Cada nivel tiene dos puntos de guardado, uno al final del nivel, previo al jefe final de turno, y otro en la mitad, tras el cual tenemos una batalla contra un minijefe, que siempre es el mismo, la primera vez que llegamos. Cuando le derrotamos suelta un tipo de arma muy especial: la que han creado otros jugadores. En el modo Herrero es posible crear nuestras propias armas, tanto por la estética pixel art que decidamos, como por los atributos que cuenta el arma, y, si estamos conectados a internet, otros jugadores pueden jugar con nuestras creaciones y nosotros con las suyas.

 

Pero no todo se limita a Grit y las armas, no olvidemos que hay cierto personaje controlando al Paladín. En algunos momentos de los niveles tenemos que controlar a Blaze, donde la jugabilidad cambia un tanto al disponer de muchísima menos vida y menos potencia y rango de ataque. Estas secciones, si bien al principio están muy bien, no terminan de explotarse del todo al ofrecer siempre situaciones muy parecidas. Eso sí, en todo momento nos podemos pasar el nivel entero únicamente controlando a Blaze. Supone una escalada muy grande del reto que tenemos por delante, pero no es imposible en ninguno de los niveles, algo que agradecerán los amantes de la dificultad más extrema.

 

Panzer Paladin

 

¿Comedia de aventuras involuntaria?

Panzer Paladin ofrece multitud de modos de juego aparte de su modo Herrero. Uno de los modos donde más vamos a pasar nuestro tiempo es en el Modo Historia y sus 18 niveles. Pero no es el único, ya que contamos también con el modo Speedrun, un contrarreloj de toda la vida para pasarnos todos y cada uno de sus niveles en el menor tiempo posible. Al completar el modo Historia en su modalidad Clásica desbloqueamos la modalidad Remodelado, donde podemos volver a pasarnos sus 18 niveles con cambios en los tipos de enemigos de los escenarios, incluido algún jefe final. Además, también desbloqueamos el modo Torneo, que viene a ser un contrarreloj de los distintos jefes finales que pueblan el juego, o boss rush.

 

Todos estos modos de juego, así como el diseño de los niveles suponen un aliciente importantísimo para rejugar unas cuántas veces la aventura completa, nosotros hemos tardado más de 10 horas en hacer nuestra primera vuelta, por lo que la cantidad de horas que podéis dedicarle para sacarle todo el provecho al título os mantendrá pegados al juego mucho tiempo. Sin embargo, hay un pero muy grande en su diseño general y es la distribución de los niveles. El problema está en el tramo final del juego, cuando la dificultad escala a cada nivel que vamos completando, y consiste en que tenemos 7 niveles para completar seguidos, es decir, no podemos salir del juego sin perder esa progresión en particular. Esto provoca que el final del juego se haga pesado, algo que con una distribución diferente de los niveles, o abrir la posibilidad de guardar la partida como en los anteriores 11 niveles, se hubiera solucionado.

 

Respecto a la historia en sí misma, un homenaje a las historias de los videojuegos de la era de la NES, que nos cuenta Panzer Paladin ha terminado ser una decepción. Principalmente porque se toma muy en serio a sí misma. Al principio parece que va a ser una parodia o va a intentar apostar por la comedia, pero pronto eso se disipa para mostrar una cara más seria que la del Batman de Nolan. Hay muchos títulos en el mercado que también apuestan por la seriedad y la épica como bandera y fracasan estrepitosamente, pero dejándonos una comedia de aventuras involuntaria por el camino. Aquí no, Panzer Paladin no es graciosa en ningún momento y le da mucha importancia a lo que nos está contando. Entendemos que la historia es una mera excusa para lanzarnos a sus diferentes niveles, pero no parece que así lo hayan visto los desarrolladores.

 

Sin embargo, ese no es el único problema, y es que la traducción ayuda a que la historia no entre fácilmente y la tentación de saltarnos la cinemática sea muy fuerte. Es posible poner el juego con textos en castellano desde el menú de opciones, pero entendemos por qué salta por defecto en inglés. La traducción a la lengua del Manco de Lepanto ha sido realizada con Google Traductor. Esto nos ha quedado más que claro con una frase en particular, si compráis el juego y os lo pasáis sabréis a cuál nos referimos, canta demasiado. No es un esperpento como ciertos juegos de Shantae, pero sí que tiene unas cuantos errores clamorosos, y, sobre todo, un problema de superposición, u omisión en un momento, de palabras que deja entrever que no han testeado nada con otro idioma que no fuera el original.

 

Lo que ha resultado toda una maravilla ha sido su dirección artística y su píxel-art de 8 bits. Cada nivel tiene una personalidad arrolladora y es una delicia ver todo lo que nos rodea. La paleta de colores también nos ha gustado mucho y nos ha transportado en todo momento a la época de la Nintendo Entertainment System. Para ello también se apoya en su banda sonora, muy acorde con el estilo de la época, aunque termina de pasar un poco desapercibida debido a los efectos de sonido y a la concentración que tenemos en todo momento

 

Por último, nos toca comentaros un último problema presente en Panzer Paladin, al menos en su versión de Nintendo Switch. Cada jefe final supone una culminación de emoción y tensión a lo vivido durante todo el nivel y una vez le logras derrotar la satisfacción emerge de tu cuerpo y expulsas toda la tensión acumulada. No sé vosotros, pero yo suelo salir al menú Home y una vez ya esté algo más relajado volver al juego y retomar donde lo había dejado. NO hagáis eso. Al igual que nos ocurrió con un jefe final en Blasphemous aquí ha ocurrido exactamente lo mismo, es decir, la partida se ha congelado y hemos tenido que repetir el combate (y el nivel entero). Esto no solo pasa en esos momentos, sino mientras está sucediendo una pantalla de carga, en el lugar que sea, por lo que no entréis en el menú Home mientras el juego está cargando lo que sea. Sucede, hemos conseguido congelar el juego al inicio del nivel dos veces más probando que en realidad este fallo de programación estaba ahí y no ha sido una muy desafortunada coincidencia.

 

 

Panzer Paladin – Rompemoldes

Panzer Paladin es un melocotonazo para los seguidores de los títulos de acción y de plataformas de la vieja escuela. Su jugabilidad tan inspirada en Mega Man, con unos saltos exigentes medidos al milímetro y unos enemigos colocados estratégicamente para animarnos a disfrutar del lanzamiento de Joy-Con por la ventana más cercana, suponen un nivel de exigencia bastante elevado, pero nunca injusto. La mecánica de las armas le otorga una identidad propia y sus modos de juego le confieren una rejugabilidad arrolladora, proporcionándonos decenas y decenas de horas para pasarnos los mismos niveles una y otra vez, con pequeñas variaciones y personalizando hasta cierto punto el orden que seguimos, mientras intentamos hacer nuestra vuelta en el menor tiempo posible. No es perfecto, pero tiene margen de mejora para conseguir superarse en una secuela que ya de por sí lo tiene difícil por el nivel visto aquí. Si os gusta el género os lo recomendamos encarecidamente, vale la pena lo que piden por el juego y todos los intentos que necesitemos para conseguir completar todas sus pantallas.

 

Panzer PaladinHemos analizado Panzer Paladin gracias a un código digital cedido por Tribute Games. Versión analizada 1.0

 

Panzer Paladin
Rompemoldes
Panzer Paladin ha sido la sorpresa del mes de julio. Un título claramente inspirado por Mega Man que apuesta por incluir mecánicas nuevas y diferenciadoras sobre la mesa para construir una aventura muy exigente pero tremendamente satisfactoria. No es perfecto, pero todos sus defectos son eclipsados enormemente por sus virtudes. Extremadamente recomendado para los seguidores de este tipo de propuestas.
PROS
La vuelta de tuerca que supone la mecánica de las armas
El título es exigente, pero nunca injusto, y con una gran rejugabilidad gracias a su diseño y sus modos de juego
Los escenarios son preciosos y llenos de detalles y vistas maravillosas
CONTRAS
El tramo final se alarga en exceso y se puede abusar de la destrucción de armas en todo momento
La traducción al castellano deja algo que desear, con faltas ortográficas y superposición de palabras según su longitud
La partida se puede congelar si entramos en el menú Home en una pantalla de carga
83
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