Análisis Skully – Nintendo Switch. Rodando voy, y lleno de barro vengo

Fecha de lanzamiento
4 agosto, 2020
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, alemán, etc.
Tamaño de la descarga
3,7 GB
Nuestra puntuación
67

Cuando los dioses de la naturaleza se enfrentan unos a otros, el único capaz de resolver la situación es… ¡una calavera! Skully, el más reciente lanzamiento de Finish Line Games (y distribuido por Modus Games), nos propone un entretenido plataformas 3D en el que debemos sortear todo tipo de obstáculos y puzles en un entorno natural variopinto para detener el enfrentamiento entre diversos dioses. ¿Quién acaba ganando en esta batalla? ¿O acaso hay algún vencedor? Son cosas que descubrimos en este paraje natural.

 

Skully está disponible en Nintendo Switch desde hace unos días (tanto en formato físico como a través de la eShop), y nos hemos divertido con esta rocambolesca aventura, pero no hemos salido indemnes de ella. Principalmente porque acusan al protagonista de interrumpir constantemente. ¿Cómo va a hacerlo, si es una calavera? En fin, en NextN hemos tenido la oportunidad de jugar Skully de principio a fin, y ahora os invitamos a que nos acompañéis en nuestro análisis.

 

 

Riñas fraternales

Nuestra pequeña aventura en Skully comienza cuando Terry, una especie de dios dedicado a la tierra y las rocas, reanima una calavera a la que bautiza con el mismo nombre del título. Su propuesta es sencilla: intentar convencer a los otros hermanos de este dios para que dejen de enfrentarse y destrozarlo todo. La trama es interesante y evoluciona un poco a medida que avanzamos, pero peca de ser algo predecible. Desde el principio se puede intuir el camino que va a seguir la historia, y aunque tiene ciertos momentos emotivos, no aporta nada único. Especialmente cuando vemos que nuestro papel como personaje se limita a un par de situaciones concretas: en la mayor parte de la historia, somos un secundario que actuamos para ayudar a Terry.

 

Skully

Como hemos mencionado antes, Skully es un plataformas 3D en el que recorremos los 18 niveles que ofrece el título saltando entre plataformas y evitando peligros para llegar a la salida. Con la forma inicial, Skully solo puede rodar (muy rápido), saltar y trepar por enredaderas. Pero a medida que avanzamos, desbloqueamos transformaciones en forma de muñecos de barro con diferentes capacidades: la forma fuerte para derribar muros, crear ondas expansivas y lanzar a Skully; la forma rápida para correr y saltar lejos y desplazar plataformas en el eje horizontal; y la forma salto con la que saltar en el aire y desplazar plataformas en el eje vertical. El título nos propone diversos puzles en los que debemos combinar el uso de estas formas para poder continuar nuestro camino, y lo hace de una forma inteligente. En ocasiones tuvimos que pararnos a pensar cómo continuar.

 

Sin embargo, no podemos evitar sentir que se podría haber hecho algo más. Aunque algunos mapas parecen abiertos (especialmente algunos de los primeros niveles), son todos muy lineales. Sí, suele haber algún camino secreto para obtener recompensas (de las que hablo después), pero es bastante improbable que os perdáis. Tampoco termina de convencer cómo han gestionado el sistema de las “formas”. Las capacidades que ofrece cada una son únicas, por supuesto, pero impone unos límites algo estrictos: solo puedes crearlas en los pozos de arcilla (que funcionan también como puntos de control) y únicamente puedes crear un máximo de 3 antes de destrozarlas todas. En algunos puzles tienes que moverte mucho para saber qué hacer y cómo, y resulta muy incómodo tener que volver siempre al pozo para adoptar otras formas. Tampoco ayuda que no te digan que se pueden reutilizar las figuras ya creadas (nosotros lo descubrimos por nuestra cuenta y bastante avanzados en el título).

 

Brisa aquí, lava allá, empápate, empápate

Un aspecto positivo de Skully que sí queremos destacar es la cierta variedad en los niveles. Ya no solo porque mezcle de forma equilibrada las partes de plataformeo y resolución de puzles, sino porque también introduce algunos niveles inspirados en los plataformas 3D clásicos, como secuencias en las que hay que continuar avanzando sin que te pille una ola o subir un volcán conforme el nivel de lava sube. También introduce algunos “combates contra jefes” que, de nuevo, tiran por la vertiente clásica del género. Es decir, no son enfrentamientos en sí, sino simplemente utilizar nuestras habilidades para hacer cierta acción (como saltar plataformas para llegar a una zona concreta) y “golpear” al jefe.

 

Skully

El título en sí no ofrece una gran dificultad: la mayoría de los puzles son aceptables, los combates contra jefes no son muy complejos, apenas hay enemigos como tales y no hay vidas, por lo que simplemente reaparecemos en el último punto de control si morimos. El mayor enfrentamiento que ofrece Skully es que es un juego que requiere mucha precisión en los movimientos… y eso es justo lo que no te ofrece. Es irónico que te pidan precisión milimétrica a la hora de saltar y aterrizar en plataformas pequeñas cuando, por ejemplo, la calavera se mueve mucho al más ligero toque del joystick o que el control de los saltos sea impreciso. O que te pidan que lances la calavera a una plataforma lejana cuando no te ofrecen una guía sobre el trayecto. O que tengas que empezar un puzle desde cero porque al saltar, no aterrizaste bien en el borde de la plataforma y te caes sí o sí. Ahí reside el verdadero desafío de Skully, uno que puede ser bastante frustrante.

 

Por desgracia, todo esto se resume en una aventura muy breve, porque completar la historia de Skully apenas lleva 5 horas. El único aliciente para seguir jugando es reunir todas las flores (que vienen a ser las típicas monedas de cualquier otro juego) para desbloquear artes de los personajes y entornos. El apartado gráfico está bien elaborado, con diferentes tipos de entornos naturales bien recreados. En modo sobremesa, lo único negativo que notamos es que puede tardar un poco al principio en cargar las texturas. Sin embargo, el modo portátil sale peor parado: se ve algo más borroso y a veces se mueve un poco lento. No hay mucho que comentar de la banda sonora, pues mayormente son melodías tranquilas que encajan con todo el rollo de la naturaleza.

 

Skully – Rodando hasta la salida más cercana

En principio, parecía que Skully buscaba traer de vuelta los aspectos clásicos de los plataformas 3D. En cierto modo lo consigue, con unos niveles bien elaborados, unas mecánicas interesantes y una historia llamativa que lo envuelve todo. Pero tras todo eso, nos quedamos con un juego breve y que no ofrece un motivo de peso para completarlo al 100%. Además, la imprecisión de los controles provoca más dificultades de las que ofrece el juego en sí. Al final, nos hemos quedado como la propia calavera: sin habla.

 

Hemos analizado Skully gracias a un código digital cedida por Dead Good PR. Versión analizada: 1.0.1

Rodando por la isla
Skully tiene cosas buenas que ofrecer, como una historia interesante y un diseño de niveles y mecánicas bien planteadas. Sin embargo, acaba sabiendo a poco, lo que hace que nuestro viaje por la isla sea más bien un paseo por el campo.
PROS
Historia emotiva y personajes llamativos
Buenas mecánicas de puzles con las transformaciones
CONTRAS
Completar la historia es bastante rápida
Los niveles no ofrecen mucha exploración
El modo portátil se ve estéticamente peor
67
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