Gods Will Fall

Análisis de Gods Will Fall – Nintendo Switch. El ocaso de los dioses

Fecha de lanzamiento
29 enero, 2021
Número de jugadores
1
Idiomas
Inglés, español, francés, etc.
Tamaño de la Descarga
6898,00 MB
Nuestra puntuación
65

Imaginad por un momento una tierra de leyenda como la que narra la mitología griega, con sus dioses y demás. Unos dioses poderosos, capaces de casi cualquier cosa, que de repente un día se dan cuenta de que para ellos no es suficiente con la adoración de los humanos. No, ellos quieren aún más, por lo que cada vez se vuelven más crueles e injustos. Hasta que una chispa de insurrección salta. Los primeros hombres inician un movimiento para acabar con esos dioses, porque ya no son sus dioses, y en poco tiempo son muchos los que se unen a su causa y deciden embarcarse hacia una aventura para acabar con los dioses. Pero claro, durante la travesía los dioses hacen gala de su ira y los hacen naufragar, sobreviviendo tan solo ocho valientes que deberán cargar sobre sus hombros la tarea de destruir a las malvadas deidades. ¿Lo imagináis? Pues dejad de hacerlo, porque eso es Gods Will Fall.

 

Desarrollado por Clever Beans, estudio responsable del regreso de WipEout con su WipEout Omega Colletion, y distribuido por Deep Silver y Koch Media, llega a Nintendo Switch, PlayStation 4, Xbox One, Google Stadia y PC Gods Will Fall, un título que combina diferentes géneros para llevarnos a pelear por el destino de la humanidad. Después de haberle podido hincar el diente al título y sudar la gota gorda para encontrar la mejor forma de acabar con esos dioses, es momento de contaros nuestra experiencia frente a la pantalla. ¿Ha merecido la pena? Ay, dios…

 

 

Ni dioses ni diosos

Enmarcado principalmente dentro del género dungeon crawler por invitarnos a recorrer diez mazmorras diferentes (una por cada uno de los dioses a batir), el título combina además estas mecánicas con toques RPG, algo de roguelike y toma de decisiones que influyen en el recorrido de la aventura y en nuestro equipo. Espera, ¿equipo? Exactamente, aquí no tenemos un héroe principal con el que hacer caer uno a uno a esos odiodos dioses. Aquí tenemos los únicos ocho guerreros que han sobrevivido al naufragio y que cada partida son diferentes. No hay forma de elegir nuestro equipo, ya que los personajes se generan de forma automática, y esto nos ofrece el primer componente de aleatoriedad de la partida: podemos tener un buen equipo, equilibrado con personajes variados, o un desastre lleno de personajes lentos. Y si ese es el caso, vas a sufrir un poco más de lo deseado.

 

Ese componente de aleatoriedad se acentúa cuando nos sueltan en medio de la isla y nos piden que elijamos un primer guerrero para iniciar la aventura. Una primera mazmorra de entrenamiento. Entonces llega la segunda sorpresa: si un guerrero cae, otro debe entrar en su lugar para rescatarlo. Esto hace que los guerreros sean una suerte de vidas que podemos perder (hay mazmorras donde no podemos rescatar a nadie, ya que hay muerte permanente), pero nunca aumentar. Y cada guerrero viene con una historia detrás que poco a poco vamos descubriendo, si es que no morimos antes, así como una serie de interacciones con las mazmorras y los otros personajes que fortalecen o debilitan sus características. Por ejemplo, un guerrero que supere una mazmorra y rescate a compañeros puede ver su vigor incrementado. Otros, en cambio, pueden ver sus características mermadas por adquirir miedo a la oscuridad después de haber sido capturados o sentir presión por tener que enfrentarse a un dios concreto.

 

Como veis, Gods Will Fall va un paso más allá en el género dungeon crawler y ofrece al jugador esta capa extra de narrativa cambiante para que nos impliquemos de forma diferente con los personajes en cada vuelta. Es cierto que podría tener algo más de profundidad, ya que se queda en la superficie y apenas sirve para modificar ligeramente características que con algo de habilidad pueden salvarse, pero es sin duda un paso hacia una dirección interesante.

 

Gods Will Fall

Gods Will Fall

 

La aleatoriedad por bandera

En cuanto a las mazmorras en sí y ya metiéndonos más en la jugabilidad del título, lo que nos encontramos son escenarios variados y de extensión diferente en los que es difícil perderse, ya que son bastante lineales en general. Sí que ofrecen algo de exploración para conseguir algunos objetos o armas con los que mejorar el escaso inventario (pero solo un poco, no vaya a ser que tengamos más opciones de sobrevivir), aunque rara vez podemos desviarnos mucho del recorrido principal (sí, te miro a ti, Carnocus). En líneas generales estamos frente a un juego en el que avanzar matando todo lo matable para llegar hasta el dios correspondiente, que siempre es el enemigo final de la mazmorra en la que estemos, e intentar darle muerte. Depende de nosotros llegar mejor o peor preparados a cada dios, e incluso encontrar la forma de debilitarlo un poco antes de plantarnos frente a él, algo que añade otro componente de estrategia a la aleatoriedad inicial.

 

Descubrir cuál es el mejor punto de partida para nuestra aventura, ya que después de la primera mazmorra de entrenamiento podemos ir a cualquiera de los diez dioses desplazándonos por el mapa sin restricción, es tarea nuestra. Hay dioses más asequibles al principio, otros a los que mejor no visitar hasta el final, pero el juego no va a ponérnoslo fácil en ese sentido. De hecho, en cada partida la dificultad de cada dios varía, por lo que el que en la anterior vuelta nos pareció asequible quizás en la siguiente sea una tortura. Por eso la decisión es nuestra y es probable que nos arrepintamos y veamos como nuestros guerreros van cayendo hasta encontrar la forma correcta de proceder (o morir en el intento), incluso si eso supone abandonar compañeros de aventuras en una mazmorra y volver más adelante a buscarlos.

 

Como digo, la aleatoriedad es una pieza clave de este videojuego y nos acompaña en toda la aventura. Otro ejemplo lo tenemos en la forja que encontramos en una de las mazmorras, que nos permite mejorar o empeorar nuestra arma. Y por supuesto no podemos elegir nosotros, tenemos que decidir si nos la jugamos o no. La vida está llena de decisiones y aquí se plasma esa idea con bastante acierto, consiguiendo que nos pensemos dos veces las cosas en ciertas situaciones.

 

Sin embargo, todas estas buenas ideas deslucen un poco no por la frustración y la tensión de ver cómo el equipo de guerreros va cayendo y las opciones de triunfar se reducen, sino porque un control algo tosco empaña el resultado final. Quedarnos vendidos cuando fallamos un ataque o caernos injustamente por un precipicio, sabiendo que caer en una mazmorra implica tener que empezar completamente de cero dicho nivel, añade más dificultad al juego, pero no en el buen sentido. Y no solo eso, sino que nos encontramos también algunos errores de diseño en las colisiones del juego que nos pueden dar algún que otro dolor de cabeza haciendo que el juego parezca más difícil de lo que realmente es. De hecho, aunque al principio se nos ha hecho cuesta arriba, viendo como los guerreros caen irremediablemente, no hemos tardado mucho en aprender a movernos por el juego, consiguiendo acabar con los diez dioses en la primera o la segunda vuelta. Y después poco más queda por hacer, porque el componente de rejugabilidad queda relegado a la aleatoriedad de cada inicio de partida, las interacciones entre personajes y la dificultad de los enemigos. Lo demás es idéntico cada vez.

 

Gods Will Fall

 

Grandes ideas que se pierden por el camino

Artísticamente hablando estamos frente a un título vistoso y bonito, con cierta habilidad para guiar al jugador, destacando diferentes elementos como las grutas. Juegan con tonalidades verdes y grises en exteriores, con detalles vivos (tonos rojizos en flores, por ejemplo), o contrastes más marcados entre colores fríos y cálidos en lugares oscuros e interiores. Juegan mucho con la iluminación y las sombras en las mazmorras e incluso alguna vez nos encontramos con alguna sorpresa si no estamos lo suficientemente alerta. En general, el conjunto es agradable a la vista y el resultado global, salvo excepciones en las que pecan de haber dejado el trabajo a medias como en patrones de hierba repetida sin inspiración o rocas planas, cumple de sobras. Por su parte, los enemigos son bastante genéricos y los dioses a los que debemos enfrentarnos están poco inspirados, aunque lucen bastante bien.

 

Gráficamente, pese a tirar de clásicos en lo que al motor Unity se refiere, Gods Will Fall está a la altura de lo esperable de un título que no puede considerarse –ni lo pretende– un triple A. En Nintendo Switch, que es la versión que nos ocupa, rinde bien tanto en sobremesa como en portátil y su framerate se mantiene bastante estable en las dos vertientes de la híbrida de Nintendo, con pequeñas excepciones en momentos contados. Es cierto que no es un juego demasiado exigente, pero cosas peores hemos visto con títulos que aún pedían menos máquina. Los tiempos de carga entre mazmorra y mapa o viceversa son bastante razonables y no lastran la experiencia, así que otro punto a favor por este lado.

 

La música añade un nivel más de tensión al agobio inicial de ver cómo en los primeros compases de la aventura aprendemos a palos. No va a pasar a los anales de la historia como una banda sonora memorable, de hecho es bastante repetitiva, pero consigue crear la atmósfera idónea para el tipo de juego ante el que estamos y además es capaz de adaptarse ligeramente según la situación dentro de la mazmorra. Por su parte, los efectos de sonido cumplen, sin destacar demasiado y consiguiendo que lo que más brille con diferencia sea la voz del narrador que nos cuenta la historia y su lengua inventada. Porque Gods Will Fall viene con textos en español, pero no intentéis poner la oreja para ver qué dice porque no lo vais a entender.

 

Gods Will Fall

 

Gods Will Fall – Un viaje que inspira épica y expira rápido

Gods Will Fall pone sobre la mesa buenas ideas que sobre el papel suenan muy bien juntas. Explorar mazmorras con un equipo generado de forma aleatoria en cada partida, mientras debemos gestionar nuestras decisiones y lograr acabar con los diez dioses sin morir en el intento si no queremos tener que empezar desde el principio, nos plantea un reto original que combina elementos de diferentes géneros. No obstante, esa misma aleatoriedad de la que hace gala el juego es también uno de sus talones de Aquiles al ser la responsable de que se produzcan desequilibrios notables en el equipo o incluso en las propias partidas, haciendo complicado terminar algunas. Si sumamos eso al control poco preciso y a otros problemas que pueden ir apareciendo, la calculada frustración que logra transmitir la base del juego se acrecienta de forma injusta por errores de diseño que no deberían estar ahí. Desconozco si es falta de tiempo para pulir el producto final, prisas o algo totalmente involuntario, pero la sensación de que está sin terminar de cocinar es inevitable en ciertas partes. Además, el juego no ofrece apenas opciones y una vez hemos conseguido acabar con las diez deidades no queda mucho más que hacer. Sí, podemos volver a dar otra vuelta con otro equipo de guerreros, pero el juego en sí termina ahí. No es un título especialmente rejugable y eso es algo que le pesa bastante si tenemos en cuenta que con algo de suerte y habilidad podemos completar la historia en la primera o la segunda partida en no más de tres o cuatro horas. Y eso sin haber jugado previamente, con práctica y prisa es fácil acabarlo en apenas dos horas.

 

Y es una lástima, porque la propuesta es atractiva y tiene elementos muy interesantes. De haber ofrecido más contenido de base (hay DLCs confirmados), alguna capa más de profundidad y un sistema de combate algo más pulido, el juego se convertiría en una apuesta segura, algo que ahora mismo no está del todo claro. Tiene que gustarte mucho el género para que los 24,99 euros que cuesta en la eShop te merezcan la pena.

 

Gods Will Fall

Hemos analizado Gods Will Fall gracias a un código digital cedido por Koch Media. Versión analizada: 1.0.1

Gods Will Fall
La venganza es un plato que se sirve frío, ¡pero se tiene que cocinar!
Gods Will Fall ofrece un giro de tuerca al popular género de exploración de mazmorras, pero se queda en la superficie de sus buenas ideas. Peca de no saber explotarlas bien y de quedarse escaso de contenido.
PROS
Propuesta original que combina diferentes elementos de varios géneros
Visualmente cumple de sobras
La aleatoriedad del equipo hace que cada partida necesite estrategias diferentes…
CONTRAS
Pero eso no quita que sea otra vez lo mismo. El juego peca de repetitivo
Excesivamente corto, en apenas tres o cuatro horas puede terminarse y no hay más modos de juego
Su control algo tosco nos a dado algún que otro disgusto
65