Golden Force

Análisis Golden Force – Nintendo Switch. Un plataformas de la época dorada

Golden Force
Fecha de lanzamiento
28 enero, 2021
Número de jugadores
2
Idiomas
Inglés
Tamaño de la descarga
938,00 MB
Nuestra puntuación
70

En una mezcla de nostalgia y comodidad, buena parte de los juegos indie que llegan a los diferentes sistemas modernos utilizan mecánicas y apartados artísticos salidos directamente de los clásicos de los 8 y los 16 bits. Lejos de ser un problema, algunos estamos encantados con esta tendencia y con poder encontrar obras visualmente retro que intentan hacerse un hueco entre juegos triple A con presupuestos desorbitados y diseños que poco tienen que envidiar a los de una película. Codearse con estos proyectos mastodónticos solo está al alcance de unos pocos, de incuestionable calidad, pero la mayoría de estos juegos independientes a los que me refiero tan solo buscan satisfacer a su público potencial y darles algo de ese tan necesario entretenimiento. Sobre todo en los tiempos que corren. Ejemplos los hay a montones, con mayor o menor suerte en lo que a éxito y acabado respecta, pero el que nos ocupa hoy, Golden Force, sabe perfectamente a qué ha venido a este mundillo.

 

Desarrollado por StoryBird Studio y distribuido por PixelHeart y Meridiem Games, Golden Force nos lleva a un mundo pixelado en el que un grupo de mercenarios ociosos sin blanca deciden ir en busca de tesoros mientras se enfrenta a las hordas de Demon King. Entretenimiento sin complicaciones para nostálgicos y aventureros ávidos de un reto plataformero clásico, que cumple con las expectativas si lo que ofrece es lo que buscas. ¿Lo averiguamos?

 

 

Cazarrecompensas medievales contra demonios

Como en una buena historia de espada y brujería, en Golden Force vivimos aventuras a través de los ojos de unos protagonistas que ven como se están quedando sin blanca. No son héroes, sino cazarrecompensas, y su objetivo es el de enriquecerse, así que se embarcan en una misión para resolver el problemilla que tienen los habitantes del archipiélago Muscle con el Demon King y sus secuaces. Al fin y al cabo, pagan una buena recompensa por su cabeza.

 

Sin más pretensión que la de darnos un contexto para los personajes y sus motivaciones, la historia queda en un plano completamente secundario y el protagonismo recae puramente en la jugabilidad del título. Y como podéis imaginar, la apuesta es la de una jugabilidad clásica al más puro estilo de la época de Super Nintendo.

 

Directamente empezamos pudiendo elegir a uno de los cuatro personajes, que podemos cambiar cada vez que empecemos una nueva pantalla (a menos que continuemos de una a otra sin pasar por el menú). Más allá del aspecto visual y su elección de arma, las diferencias entre unos y otros son testimoniales, por lo que elegid el cazarrecompensas que más os guste. Un primer nivel nos hace de tutorial gracias a los consejos de un peculiar pirata que nos echa un cable para enfrentarnos a nuestro primer boss y a partir de ahí nos topamos con el mapa de nuestra aventura: cuatro islas diferenciadas (solo desbloqueada la primera), con unos cuantos niveles cada una. Una veintena de fases que se antojan pocas si las comparamos con otros títulos plataformeros, pero que esconden un reto suficientemente importante en lo que a dificultad respecta.

 

 

Abrazando lo retro

El control de los personajes es sencillo y hay un botón para cada acción, por lo que una vez aprendido su manejo dominar el juego es cuestión de tiempo. No hay mejoras en forma de nuevos movimientos o armas, aunque sí de vida o pociones, así que desde el primer minuto ya tenemos todo a nuestra disposición. Y más vale que lo dominemos rápido, porque el juego no tarda en exigirnos un control preciso de los personajes en saltos ajustados o combates contra enemigos que nos obligan a estar atentos todo el rato. Saltar, golpear o hacer el dash son acciones ilimitadas que debemos medir bien si no queremos que un error nos obligue a repetir el nivel. Sí, hay barra de vida (corazones en realidad) y caerse por un precipicio o tocar pinchos no penaliza con muerte directa, sino que nos hace perder uno de nuestros corazones, pero son un bien escaso y es mejor no perderlos en un salto mal medido. En general es un buen control, con fallos puntuales que bien podrían ser de falta de sincronización del jugador con el personaje, pero los errores penalizan mucho y eso puede provocar frustración en jugadores menos acostumbrados a retos tan inspirados en los juegos de antaño.

 

Los enemigos finales de cada mundo ofrecen un reto a la altura de las circunstancias y aunque se nutre de mecánicas vistas en muchos otros juegos, cumplen de sobra y son suficientemente intimidantes como para que sean dignos de mención. Son desafiantes y variados, aunque tan solo hay seis en total. El del tutorial, cuatro en cada uno de los mundos y el final. Pero como digo, cumplen de sobra, así que ninguna queja. Sin embargo, no ocurre lo mismo con los enemigos que nos encontramos por el camino, que son bastante genéricos y poco variados, repitiéndose constantemente situaciones como la de pelear contra uno de los primeros mini jefes que aparecen. He perdido la cuenta de todas las veces que he peleado contra él en diferentes niveles. No es que sea malo reciclar enemigos, de hecho, todo lo contrario, y está bien que el jugador sepa a qué va a enfrentarse cuando los reconoce, pero con la mayoría de los enemigos que no son jefes finales aquí hay cierto abuso. Sí, cumplen para hacer que el recorrido del nivel no sea un camino de rosas y realmente no es un punto muy negativo, ahí tenemos a los goomba de Super Mario, pero algo de variedad tampoco hace daño.

 

 

Pixel a pixel se construye una aventura

El apartado sonoro es correcto, sin llegar a despuntar en ningún momento y dando melodías que funcionan bien pese a que se repiten en cada nivel con temática similar. No hay una gran variedad, aunque tampoco lo necesita. Pasa un poco lo mismo con los efectos de sonido, que cumplen su función y nos acompañan durante la aventura sin esperar quedarse resonando en nuestras cabezas el resto del día.

 

Técnicamente estamos ante un título modesto que ha apostado por una estética pixel art que le sienta como un guante. Las animaciones de los personajes son fluidas y en general los enemigos lucen bien, con excepciones como la del hombre lagarto y su pobre animación. Los jefes finales, de nuevo, se llevan toda la atención al presentarnos diseños grandes y detallados que nada tienen que ver con los diminutos personajes que controlamos. Ojo, no hay queja en lo que a los personajes respecta, es simplemente que el detalle no puede ser el mismo que el de los monstruos finales y en ese sentido les roban todo el protagonismo. Apostar por este tipo de estilo facilita que una máquina como Nintendo Switch pueda correr bien el juego, aunque hay sonadas excepciones que incomprensiblemente no lo logran, y funciona bien tanto en portátil como en modo sobremesa.

 

Sin embargo, aunque artísticamente cumpla y en tema de fluidez y de framerate funcione correctamente, sí que hay numerosos fallos a nivel de colocación de elementos en pantalla que claramente se les han pasado en una revisión final. Colisiones que no están donde corresponden, finales abruptos en la colocación de las piezas para formar el fondo (que en general son muy vistosos y variados), plataformas de las que te caes de forma aleatoria y no deberías caerte. Son errores que en muchos casos son difíciles de ver cuando estás revisando el producto final, pero que acaban saliendo a la luz cuando la gente juega. Una pena porque aunque no deslucen el conjunto como para penalizar en su puntuación, sí que denotan cierto descuido a la hora de presentar el juego acabado. Desconozco la situación del estudio y puede que no fueran prisas sino un descuido, por lo que siendo algo menor tampoco es que sea muy grave.

 

Lo que sí es algo más grave son los diferentes bloqueos que a veces ocurren y que deberían solucionar con un parche. A veces, sin explicación, el juego se cierra debido a un error y todo el progreso sin guardar se pierde. Si estás al principio de un nivel solo es molesto, pero cuando es en medio de un jefe o en alguna otra situación peliaguda, la cara que se te queda es digna de foto.

 

Golden Force
A los desarrolladores no parece que les gusten mucho los gatos, a lo largo del juego hay numerosas partes donde masacrarlos. ¿Seguro que esto es PG-7?

 

Golden Force – Plataformas retro para los más nostálgicos

Seamos sinceros, Golden Force no va a reinventar la rueda ni lo pretende. El estudio sabe perfectamente el tipo de juego que ha hecho y en ese sentido no hay ninguna queja. El título es honesto y desde el principio juega bien sus cartas, por lo que los que busquen un reto plataformero como los de antaño pueden encontrar aquí una propuesta interesante. De hecho, incluso la dificultad se parece más a la de los juegos de entonces que a muchos de los de ahora, ya sea por el reto de conseguir todas las monedas especiales de cada nivel o por el desafío que supone llegar hasta los jefes finales y acabar con ellos.

 

Si la dificultad es demasiada o no tenéis ganas de enfrentaros a los secuaces de Demon King en solitario, el juego ofrece la posibilidad de conectar un segundo mando y disfrutar a dobles de la aventura. Las opciones de rejugabilidad no van más allá de conseguir todos los coleccionables de cada nivel (tres monedas y una caracola) o superar las puntuaciones propias, y completar la aventura principal nos puede llevar entre tres y cuatro horas dependiendo de nuestra prisa y habilidad, pero tener a un segundo jugador corriendo por la pantalla siempre suma enteros y risas.

 

En definitiva, Golden Force es un buen juego con los pies en el suelo. Sabe en todo momento lo que quiere ser y eso lo consigue bien, con sus más y sus menos. Si sois de los que buscáis plataformas pixeladas y acción, quizás encontraréis en Golden Force una alternativa decente a otros títulos más grandes y reconocidos.

 

Golden ForceHemos analizado Golden Force gracias a un código digital cedido por Meridiem Games. Versión analizada 1.1.1

Golden Force
Cazarrecompensas pixelados a la vieja usanza
Golden Force recupera la esencia de los plataformas 2D clásicos con una aventura corta en la que los saltos medidos al milímetro y la tensión de no perder vida cobran protagonismo. Peca de poca variedad entre las filas enemigas y un desaprovechamiento de las diferencias entre personajes, además de algunos fallos por falta de revisión, pero cumple de sobra con lo que promete.
PROS
Diseños pixel art cuidados para los protagonistas y los jefes finales, siendo estos últimos además de lo mejor del juego
Poder jugarlo a dobles es un valor añadido y los piques están asegurados
Desafio a la altura de las circunstancias que recuerda a los clásicos de antaño, salvando las distancias...
CONTRAS
... pero eso puede frustrar a los menos versados en este tipo de juegos
Escasa variedad de enemigos básicos y los seis jefes finales se pueden antojar pocos
Hay numerosos flecos sin pulir, desde colisiones mal colocadas e implementadas, hasta fallos en los fondos
70