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El origen de las especies a través de los fósiles Pokémon: Hoenn (Parte 1)

NextN continúa su periplo en busca de fósiles por las distintas regiones del mundo Pokémon. Ya hemos estado en Kanto, Johto y Alola, pero hoy hemos querido retomar la ruta original de nuestra #PokéExpedición. Los vientos nos han traído a Hoenn, ¡y todavía estamos asimilando la increíble historia de esta zona!

 

El archipiélago de Hoenn, que descubrimos por primera vez con Pokémon Rubí, Zafiro y Esmeralda, está basado en Kyūshū, la isla más al sur de Japón. Es una tierra muy rica, con distintos climas, regiones tan diferentes como un desierto y un frondoso bosque, y una valiosa mitología basada en la lucha de los legendarios Groudon y Kyogre a lo largo de los siglos. En Hoenn se han descubierto fósiles endémicos, por lo que en Ciudad Férrica cuentan con un equipo capaz de clonar a los Pokémon originales a partir de sus restos. La máquina es propiedad de Devon S.A, una empresa tecnológica especializada en productos para entrenadores, como el pokénavegador, las deportivas, o una amplia gama de pokéballs.

 

En esta región se han encontrado también ejemplares vivos de un Pokémon que se creía extinto, y varios Pokémon nativos cuya historia se remonta a antepasados reconocibles en nuestro mundo. ¡Descubrámoslos juntos!

 

Lileep / Cradily

lileep hoenn fosil

Casi todos los Pokémon están basados en animales, plantas, u otros elementos del mundo real (tomando el adjetivo real con todas las precauciones porque ya me diréis qué hay más real que Pokémon), y sus nombres son el resultado de combinar los nombres de aquellos elementos que las inspiraron. Los ejemplos de Johto son muy ilustrativos, porque Sudowoodo significa, literalmente, pseudomadera, y Yanma se traduce tal cual como libélula. El caso de Lileep no es la excepción: su nombre proviene de lily, la forma inglesa de la palabra lirio, y probablemente deep, profundidad, en una clara referencia a los lirios de mar.

 

fósil lileep hoenn
Distintos tipos de artejos, que se articulan para formar el pedúnculo de los crinoideos

 

Lirio de mar es la denominación popular de los crinoideos, una clase de equinodermos que se considera la más antigua. Están, por tanto, emparentados con las estrellas de mar, y de hecho también se los llama estrellas con plumas por el aspecto de sus apéndices radiales, en los que crecen decenas de espinas. Actualmente sobreviven alrededor de 600 especies distintas de lirio de mar, pero en el pasado fueron mucho más abundantes, especialmente durante el Paleozoico (que se inició hace 540 millones de años), época en la cual se diversificaron y poblaron casi todas las masas de agua salada del planeta. Hay más de 5000 especies descritas, y junto con trilobites y amonites conforman las muestras fósiles más abundantes de la Tierra debido a que su estructura está sostenida por placas de carbonato cálcico, una sustancia muy dura y perdurable que facilita el proceso de fosilización por ser ya in vivo muy rica en minerales.

 

hoenn fosil

 

Lileep se obtiene a partir del fósil raíz, y tanto él como su evolución, Cradily, son de tipo roca / planta. Esto puede deberse a su aspecto, con brazos similares a los pétalos de una margarita o un lirio, pero hay que dejar claro que los crinoideos no son plantas, sino animales. De hecho, de las 600 especies existentes, solo 80 se asemejan directamente por tener un pedúnculo que sería el homólogo del tallo en los vegetales y las ancla al sustrato. El resto se mueven con libertad por el lecho marino, pueden flotar para desplazarse siguiendo las corrientes de agua y algunas, incluso, son capaces de nadar. Los crinoideos poseen un sistema nervioso sencillo que les permite mover todos sus brazos en movimientos ondulatorios, impulsándose de esta forma en el agua para ascender y desplazarse lateralmente. Para descender, simplemente estiran sus apéndices y caen al fondo como si se tratase de un paracaídas. No obstante este es un rasgo exclusivo de los crinoideos modernos.

 

En su origen, datado en el Ordovícico Temprano (hace 485 m.a), los crinoideos prehistóricos tenían una base robusta de las que se extendían pequeñas ramificaciones que los mantenían fijos a las rocas (que evolucionó para formar las pequeñas «raíces» de los actuales); un pedúnculo formado por varios segmentos individuales (también llamados artejos) articulados entre sí dándole una movilidad similar a la que las vértebras dan a nuestra columna; y un número variable de apéndices similares a ramas o brazos que crecían a partir del último segmento, también llamado cáliz por su aspecto, más grande y ancho hacia el extremo que hacia el pedúnculo, que tanto en Lileep como en Cradily conforma la cabeza del Pokémon.

 

 

La base es, precisamente, la característica más fiable para filiar a Lileep y Cradily como fósiles y no como un crinoideo pedunculado actual, aunque es imposible aventurar la especie concreta a la que pertenecían. Ambos comparten rasgos muy concretos con los lirios de mar prehistóricos, como sus pequeñas raíces, los segmentos de su pedúnculo (que son mucho más evidentes en Lileep, mientras que en Cradily son apenas un detalle en el centro del tallo) o la apertura de su sistema digestivo, que es fácilmente reconocible porque es donde se encuentran los ojos del Pokémon. Los crinoideos se alimentan de plancton, algas unicelulares o pequeñas larvas que flotan en el agua. Utilizan sus brazos, cubiertos por una densa red de espinas, para atrapar estas partículas, y las empujan hacia la boca para digerirlas después a lo largo de un sistema digestivo que atraviesa el pedúnculo hasta el ano. Este sistema de alimentación es muy antiguo, pero también muy eficiente desde el punto de vista energético.

 

Su reproducción es preferiblemente sexual. Algunos de sus brazos están especializados en la producción de gametos y cuentan con canales que los vierten directamente al agua, donde se produce la fecundación. Los huevos, por tanto, quedan libres mientras el embrión se desarrolla, lo que los convierte en un blanco fácil para los depredadores. Las larvas son pequeñas, cilíndricas y ciliadas. Todas ellas, independientemente de la especie, se anclarán al sustrato más próximo y metamorfosearán allí hasta alcanzar la edad adulta. Las especies pedunculadas se quedarán allí para siempre y el resto empezarán a moverse en busca de alimento y parejas sexuales.

 

No obstante, también son capaces de reproducirse de manera asexual. Esto lo hacen sobre todo en presencia de enemigos: se deshacen del cáliz o de alguno de sus brazos, y a partir de ellos se genera un individuo completo.

 

 

Mención especial – Las evoluciones prehistóricas de Treecko

Las líneas evolutivas de los iniciales tipo planta de todas las generaciones de Pokémon son un caso abierto al debate. Muchos sostienen, aun a pesar de que varios iniciales no encajan en su teoría, que todos se basan de una u otra forma en animales prehistóricos o extintos. Quizá tengamos tiempo de desarrollar este tema más adelante, pero hasta entonces vamos a analizar la historia genética de las evoluciones de Treecko, el primer inicial de tipo planta cuyo diseño posee indicios suficientes para considerarse prehistórico aunque haya que hilar fino.

 

Uroplatus Phantasticus

 

Resulta irónico, hablando de esta teoría de los iniciales, que Treecko esté basado en los gecos, un suborden de saurópsidos escamosos con más de 120 géneros descritos que sobreviven a día de hoy, y haya que esperar a que evolucione para apreciar los rasgos que nos retrotraen a su origen (con permiso de esas preciosas crestas craneales que comentaremos cuando hablemos de Sceptile). Los gecos están emparentados con otros reptiles como iguanas, camaleones y serpientes, por lo que no es descabellado decir que Treecko, Sobble y Snivy son primos. Los detalles más llamativos de este inicial de Hoenn proceden en concreto de un género de gecos endémicos de Madagascar, los uroplatus, quienes por su color y la forma de su cuerpo se mimetizan con el entorno. Su cola, muy parecida a la de Treecko, no es larga y fina como la de otros reptiles, sino que es corta, ancha, y plana para parecerse a las hojas de los árboles en los que se camufla.

 

fosil hoenn grovyle

 

El caso de Grovyle es más específico. La característica clave de este diseño son los brazos, y en concreto los apéndices fusiformes que brotan de ellos. La forma de su cuerpo sigue recordando a los saurópsidos, si bien sus extremidades han evolucionado desde los dedos redondeados y pegajosos de Treecko a garras afiladas e inclementes. Podemos encontrar dinosaurios con un aspecto muy similar en la familia de los dromeosáuridos, a la que pertenece el género de los velociraptor.

 

Reconstrucción de dromeosáurido

 

Los velociraptor, que adquirieron fama mundial gracias a Jurassic Park, fueron un género que habitó en el Cretácico en la zona que hoy es Asia, pero se han encontrado fósiles de otros dromeosáuridos aún más antiguos, del Jurásico Medio (hace +- 167 m.a), que poblaron distintas partes del planeta. Es una de las familias de dinosaurios más estudiadas por su gran diversidad y actividad, pero sobre todo por las evidencias de su estrecha relación con las aves actuales. Como se confirmó en 1999 y al contrario de lo que se representa en la mayoría de películas clásicas al respecto, la mayoría, si no la totalidad de dromeosáuridos, estaban cubiertos de plumas, incluyendo plumas largas y resistentes en las alas y la cola.

 

 

 

Su capacidad para el vuelo ha sido ampliamente discutida, y se ha sugerido para al menos cinco especies. La anatomía de los huesos que se han encontrado sugieren la inserción de tendones y ligamentos necesarios para el vuelo de aleteo, además de cañones de inserción para las plumas en las extremedidades anteriores, pero los modelos de vuelo propuestos no han podido ser comprobados en todos los casos. Sí que se acepta de manera algo más unánime su capacidad para usar las alas y la cola para impulsarse y guiar su movimiento al desplazarse entre los árboles, y la posibilidad de planear y hacer vuelos curvos en U (dejarse caer para cambiar de dirección con alas y cola en el último momento para ganar impulso y subir así hacia un nuevo lugar.

 

Los dromeosáuridos eran bípedos (caminaban sobre sus extremidades posteriores). Pertenecen al suborden de los terápodos, dinosaurios de huesos huecos y extremidades con cuatro dedos, tres de ellos funcionales, pero las huellas fosilizadas de los dromeosáuridos muestran que solo el tercer y cuarto dedos estaban en contacto con el suelo. El segundo dedo, que no aparece en Grovyle, se mantenía hiperextendido y tenía una garra inusualmente grande de aspecto falciforme, como una hoz. Se cree que esto les servía para capturar presas, pero también para moverse en entornos difíciles, como al trepar árboles o laderas.

 

Sceptile no cambia por completo de tercio, al inspirarse en un dinosasurio del mismo suborden, pero no de la misma familia que Grovyle. Se trata de los dilofosáuridos, dinosaurios terápodos que vivieron entre el Triásico superior (hace 235 m.a) y el Jurásico inferior. En concreto, podríamos hablar de dilophosaurus wetherilli, la única especie de la familia de los dilofosaurios (que no del suborden dilofosáurido, qué movida, lo sé), que vivió en el Jurásico hace entre 200 y 190 millones de años. Esto obedece a dos características principales.

 

Cráneo de dilofosaurio

La primera nos lleva de vuelta a Treecko: son sus crestas craneales. El caso del geco es importante porque las crestas parecen formar parte de la órbita ocular (en línea con lo observado en los uroplatus) mientras que las de Sceptile obedecen a su propio propósito. El dilofosaurio tiene dos crestas óseas en forma de arco que atraviesan el techo de su cráneo y están intensamente diferenciadas respecto al resto de su entorno, probablemente porque estén relacionadas con exhibiciones de cortejo o con técnicas de intimidación de enemigos. Puede que no sea una evidencia lo suficientemente poderosa como para basar exclusivamente en ella la relación de Sceptile con los dilofosaurios, pero la introducción de las megaevoluciones en la franquicia vino a afianzar esta afirmación mediante el diseño de Mega-Sceptile.

 

Jurassic Park también hizo famosa a esta especie, y como hemos explicado en anteriores ejemplos, dramatizó a sus criaturas a base de conjeturas, teorías no probadas y mucha imaginación (sin que eso reste mérito alguno a la cinta, que es un peliculón, digo). La escena en la que un dilofosaurio (bastante más pequeño que los que poblaron la Tierra, que podían alcanzar los 7 metros, por cierto) escupe veneno es ya parte del imaginario de la saga, pero aunque se ha propuesto esa posiblidad, los hallazgos no permiten afirmarlo con rotundidad. Lo mismo ocurre con el collar extensible que tan espectacularmente se representaba en la película, aunque esto sí tiene base biológica. Los fósiles muestran que el cuello era flexible y tenía costillas cervicales superpuestas, que estaban fusionadas con el centro de la vértebra pero eran delgadas y podrían haberse doblado fácilmente. Los huesos dan la impresión de poder haberse abierto en abanico, y algo parecido se despliega en Sceptile al megaevolucionar. Cerca de la base de su cuello y cruzándose en su pecho, crecen dos bandas de tejido seguramente vegetal, similar al de su cola, como un collar o escudo.

 

 

Parece mentira que hayamos llegado hasta aquí, pero nuestro barco zarpa en un momento y ¡no podemos quedarnos en Hoenn! En la próxima #PokéExpedición visitaremos otra región, aunque los amantes de estas tierras no tienen nada que temer. Aquí todavía hay mucho que explorar, y nosotros no vamos a quedarnos sin completar nuestras Pokédex. Hasta entonces, no dejéis de comentar y tuitear con vuestras impresiones, vuestras dudas, y vuestras sugerencias. ¿Algún fósil que queráis examinar?