tiranosaurio kalos

El origen de las especies a través de los fósiles Pokémon: Kalos

Los títulos de la sexta generación de Pokémon, X e Y, nos llevaron a la región de Kalos, un territorio tan grande que su Pokédex regional está dividida en tres zonas (montaña, costa y centro). Kalos está inspirado en Francia, algo que queda patente cuando vemos por primera vez la Torre Prisma en la capital, Ciudad Luminalia, pero que impregna cada lugar del juego con guiños y diseños como el de la Torre Maestra, basada en el Monte Saint Michel.

 

Los fósiles de esta región se consiguen en la Cueva Brillante y se resucitan en el Instituto Paleontológico de Pueblo Petroglifo. Tras los fósiles que ya hemos estudiado, en Kalos encontramos algunos de los Pokémon más emblemáticos de la saga, y traen a la vida Pokémon tan grandes y robustos como los dinosaurios que los inspiran.

 

Tyrunt / Tyrantrum

tyrant fósil kalos

Parece mentira que, una vez implantados los Pokémon fósiles como una dinámica más para completar nuestra Pokédex, los desarrolladores tardasen seis generaciones en usar como modelo al que posiblemente sea el dinosaurio más famoso que existe: el Tiranosaurio Rex. Tyrunt es un Pokémon de tipo roca/dragón que se consigue a partir del fósil mandíbula y tanto él como su evolución, Tyrantrum, representan con interesante fidelidad al rey de los dinosaurios.

 

Los tiranosaurios rex son la única especie conocida del género tyrannosaurus, perteneciente a la familia tirannosauridae, aunque se han propuesto varias especies cuya descripción podría encajar con este género. Los dinosaurios de esta familia son terópodos, es decir, bípedos caracterizados por huesos huecos y tres dedos en los miembros inferiores. T. rex vivió a finales del período Cretácico, hace aproximadamente entre 68 y 66 millones de años, en la zona que actualmente es América del Norte. Se distribuyó ampliamente en su territorio, mucho más que otros dinosaurios de su misma familia, y se estima que su población alcanzó los 2500 millones de individuos repartidos a lo largo de 170.000 generaciones.

 

tiranosaurio kalos
Fósil de T. rex. Atención a la elevación de los huesos supraorbitales.

 

Existe una gran cantidad de hallazgos fósiles en distintos estados de conservación, incluso algunos en los que se pudo encontrar tejido orgánico, lo que hace del tiranosaurio uno de los dinosaurios mejor estudiados que se conocen. Su cabeza era muy grande, y debía equilibrarse con una cola tan pesada como larga. Los individuos adultos podían llegar a tener 12 metros de longitud y hasta 4 de altura, y pesar entre 5 y 9 toneladas. Tyrunt presenta algunos de los rasgos más característicos de esta especie, como los mencionados tres dedos en sus extremidades inferiores, o sus brazos, que son muy pequeños en comparación con el resto de su cuerpo y que acaban en solo dos dedos con garras. Su cabeza es grande y robusta, pero tiene un hocico chato, y además cuenta con dos cuernos en forma de triángulo anaranjado (que también podemos encontrar en la punta de su cola). Los tiranosaurios no tenían cuernos, pero sí una estructura ósea supraorbital que sobresale de los huesos que delimitaban la cuenca del ojo y recuerda a los cuernos vagamente. Sin embargo, no hay evidencias de estructuras parecidas en la cola.

 

Su cráneo era ancho en la parte posterior, mientras que el hocico es estrecho, lo que otorgaba a los tiranosaurios una visión inusualmente buena (mejor que la de los halcones) al contrario de lo que blockbusters como Jurassic Park nos han hecho creer, si bien los ojos de Tyrunt son considerablemente mayores que los de T. rex. Los de Tyrantrum, una de las criaturas más amenazantes de Kalos, son más pequeños, y por tanto más parecidos. Contaba con una mandíbula que rondaba el metro de longitud (el mayor cráneo encontrado medía un metro y medio), con dientes de hasta veinte centímetros que, sumados a su poderosa musculatura, le daban una de las mordidas más poderosas jamás registradas en ningún animal terrestre, capaz de ejercer una presión de hasta 6 toneladas. Solo una especie de pliosaurio, un depredador marino, la supera. A pesar de ello, hay cierta controversia en cuanto a la alimentación de los tiranosaurios. No hay duda de que son carnívoros, pero ciertas teorías sugieren que en lugar de ser depredadores como extensamente se cree, podrían haber sido carroñeros.

 

tiranosaurio kalos
Cráneo de tiranosaurio rex

 

El espectacular aspecto de sus dientes y mandíbulas inclinaron a los arqueólogos a pensar que estos dinosaurios eran depredadores, lo cual no excluía la posibilidad de que aprovechasen los restos con los que se encontraban o robasen las presas muertas de otros cazadores, y aunque esta es en la actualidad la hipótesis más aceptada, hay indicios que decantan la balanza hacia el hecho de que efectivamente fueran carroñeros. Sus brazos son quizá el más importante porque debido a su escaso tamaño dificultarían a los tiranosaurios sujetar a sus presas. También se ha considerado que sus bulbos olfatorios y el sistema nervioso asociado al olfato son grandes en relación al tamaño de su cerebro, lo que sugiere una olfacción bien desarrollada que sería capaz de detectar cadáveres lejanos. Este sistema no es demasiado eficiente, pues obligaba a los animales a movilizarse durante largas distancias para encontrar presas con muy poca carne, pero se estima que ciertos ecosistemas podrían haber sido lo suficientemente productivos como para proporcionar la suficiente carroña a los tiranosaurios. Además, podían machacar huesos y asimilar la médula ósea de sus víctimas, aprovechando así hasta las piezas menos nutritivas, aunque un análisis en profundidad de sus dientes demuestra que no están adaptados para hacer esto de manera sistemática.

 

También se ha considerado que T. rex era un animal lento que se desplazaba andando, no corriendo, pudiendo alcanzar velocidades máximas de 18 km/h, lo que dificultaría la caza de algunas especies, aunque no es un argumento de peso puesto que en esta época existía una gran biodiversidad y había animales más grandes y lentos a los que podría haber vencido sin problema.

 

tyrantrum kalos

Sin embargo, uno de los detalles más llamativos del diseño de este Pokémon, que ya presenta Tyrunt pero que alcanza su máximo exponente en Tyrantrum, representa uno de las teorías más novedosas en lo que respecta al estudio de estas criaturas: las plumas. Tyrunt tiene un pequeño collar blanco que al evolucionar se hace más grande, aparece también en la mandíbula, y podría haber sido sustituido por los cuernos en la cola. Aunque a día de hoy no ha evidencias que apoyen esta teoría, la posibilidad se ha planteado en relación al descubrimiento de tiranosáuridos (la familia de la que forman parte los tiranosaurios) con estructuras queratinosas conocidas como protoplumas. Según las reconstrucciones actuales, éstas se distribuirían de manera irregular a lo largo del lomo del animal, desde la cabeza hasta la cola, teniendo una presencia importante en la punta de la cola y en la espalda, extendiéndose hacia los miembros superiores. Algunas proyecciones, de hecho, cubren por completo los brazos de T. rex como si fueran pequeñas alas. Otros hallazgos, sin embargo, sugieren que su piel estaba cubierta de escamas. Uno de los principales argumentos en contra de esta teoría es que el clima cretácico en Norteamérica era cálido, por lo que si los tiranosaurios hubiesen tenido plumas alguna vez, habrían evolucionado dirigiéndose a perderlas, pues no necesitarían de ningún aislamiento térmico.

 

Amaura / Aurorus

amaura kalos

Al igual que Tyrunt posee los suficientes rasgos característicos de un tiranosaurio como para identificarlo con él y su evolución no añade nada, sino que solo potencia esos puntos fuertes, el caso de Amaura es radicalmente opuesto. Es posible que este adorable Pokémon de tipo roca / hielo, al que podemos conseguir mediante el fósil aleta, nos embauque con sus crestas rosadas y sus enormes ojos azules, pero tiene un diseño vago y demasiado genérico que hace imposible su clasificación aunque recuerde a los saurópodos por la longitud del cuello y el hecho de que se apoya en cuatro patas. Sin embargo, podemos inferir por su nombre (Amarusu en japonés) que su aspecto está inspirado por los amargasaurus, algo que los detalles de Aurorus, su evolución, respaldan. El género amargasaurus solo tiene una especie conocida, amargasaurus cazaui, que vivió a principios del período Cretácico, hace aproximadamente 130 millones de años. Hay varias similitudes entre los dinosaurios que inspiran a los Pokémon de Kalos, pues tanto T. rex como A. cazaui son las únicas especies de su género, y los dos vivieron en el mismo período, solo que el primero lo hizo hacia el final del cretácico, y el segundo en su inicio. Además, los dos provienen de América: mientras que el dinosaurio que inspira a Tyrantrum es norteamericano, los amargasaurus provienen de Sudamérica. Las primeras muestras de amargasaurus provienen de una formación de rocas sedimentarias conocida como La Amarga, en Argentina. De ahí su nombre.

 

El género amargasaurus no tiene tanta representación fósil como otros dinosaurios, y de hecho hay un esqueleto bien conservado. Pertenece a la familia dicraeosauridae, que engloba a varios saurópodos caracterizados por tener un tamaño considerablemente menor al resto de los dinosaurios del mismo orden. Se estima que un ejemplar adulto de amargasaurus cazaui podría medir hasta 10 metros de longitud y casi 3 de altura. Para ponerlo en perspectiva, los diplodocus, saurópodos pertenecientes a una familia distinta pero estrechamente emparentados con amargasaurus, con los que comparte superfamilia, podían alcanzar hasta 26 metros, con cuellos de 8 metros y colas de hasta 14.

 

Como la mayoría de saurópodos, A. cazaui era un animal herbívoro. Se considera que compartió territorio con al menos tres géneros de saurópodos distintos, por lo que habría desarrollado selectivamente un cuello más corto que mantuviese la cabeza baja, a entre 80 centímetro y 3 metros sobre el nivel del suelo, y una cola más larga que el resto del cuerpo, algo que en Aurorus (cuyo nombre hace referencia a la aurora boreal por el color de sus crestas) se puede observar perfectamente, pero que no está fielmente representado en Amaura.

 

fosil amargasaurus kalos

 

No obstante, el rasgo definitorio de Aurorus y lo único que nos permite relacionar a esta especie con los amargasaurios son las espinas neurales, apéndices que forman parte de las vértebras y se proyectan hacia arriba a lo largo de toda la columna, formando dos filas. Las más altas se encuentran hacia la parte media del cuello, donde pueden llegar a medir 60 centímetros, y decrecen paulatinamente hasta las dos últimas vértebras dorsales y el comienzo de la cola, donde por lo general desaparecen, no porque no estén presentes, sino porque no atraviesan la piel. De la misma forma, las dos hileras de espinas, muy bien diferenciadas en el cuello, tienden a unirse en su recorrido hacia la cola.

 

La función y la forma viva de estas espinas vertebrales siguen siendo motivo de debate, no solo en referencia a los amargasaurus sino de otros dinosaurios, como el dilofosaurio que estudiamos en Hoenn. Inicialmente hubo autores que defendieron que las espinas sobresalían de manera individual y no estaban conectadas entre sí, algo similar a cuernos que usaban para defenderse de los depredadores, amparándose en el hecho de que son más gruesas hacia la base que en su extremo, como una púa. De esta forma, inclinando el cuello podrían apuntar con ellas hacia el frente, pudiendo usarlas para atacar. Sin embargo, los hallazgos encontrados muestra patrones estriados que coinciden con la inserción de tejidos vivos, como podría ser queratina o piel. Por eso, se estimó que quizá las púas estaban conectadas por una membrana que les daba el aspecto de velas. Su utilidad se enfocó al principio con los rituales de apareamiento o como una especie de exhibición intimidatoria que mantuviese a los enemigos alejados, pero estudios posteriores concluyeron que estas espinas encerraban un saco aéreo que habría formado parte del aparato respiratorio, conectando con los pulmones desde su tercio inferior.

 

El viaje a Kalos ha sido, sin duda, uno de los más apasionantes que hemos hecho por el mundo Pokémon. Sus fósiles son increíbles, y las formas evolucionadas, Aurorus y Tyrantrum, son majestuosos, así que recordad estar atentos para no perderos más curiosidades y evidencias arqueológicas interesantísimas en nuestro periplo paleontológico. ¡Nos vemos!