Análisis Port Royale 4 – Nintendo Switch. Creando un imperio en el Caribe

Fecha de lanzamiento
28 mayo, 2021
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, alemán, etc.
Tamaño de la descarga
6,2 GB
Nuestra puntuación
70

Ah, el oro, la fama, el poder… No, no vamos a hablar de One Piece, pero esta frase tan característica del mencionado manga/anime era una parte esencial del mundo unos siglos atrás. A medida que se “descubrían” nuevas tierras, estas ofrecían nuevas oportunidades para los europeos, que estaban ansiosos de ir allí. Los más ricos deseaban explotar los recursos de aquellas zonas para obtener más riquezas, y la población normal lo veía como una oportunidad de empezar una nueva vida y obtener trabajo cuando no lo conseguían en su país (vaya, ¿por qué será que me suena esto último?). Como la máquina del tiempo está en el taller, Port Royale 4 nos ofrece una perspectiva de todo este contexto histórico con su lanzamiento en Nintendo Switch.

 

Dentro del inmenso catálogo de juegos de Nintendo Switch encontramos de todo, pero quizá lo que vemos menos son juegos de gestión y simulación. Port Royale 4 (título desarrollado por Gaming Minds Studios y distribuido por Kalypso Media y Koch Media) nos anima a viajar al Caribe del s.XVI, época en la que varios imperios europeos se estaban asentando, con el objetivo de acumular riquezas y expandir nuestro dominio. ¿Qué tal le ha sentado el agua salada a la híbrida de Nintendo? Solo tenéis que seguir leyendo para conocer este juego de húmedas aventuras.

 

 

Controlando la economía

Es importante dejar claro una cosa desde el principio: Port Royale 4 no es un juego sencillo al empezar a jugar. Quizás los jugadores más experimentados en el género sí logren entender los conceptos clave del juego en menos tiempo, pero para alguien que no tiene mucha experiencia puede ser complicado y pesado. Y eso se ve nada más acceder al tutorial. Cierto que está bien estructurado y te explica los elementos jugables, pero la primera impresión que da el juego es que hay muchísima información a tener en cuenta (incluso hay ciertas cosas que no explica bien). Lo cierto es que ha resultado más fácil aprender a jugar jugando que a través del tutorial, y que quizá no necesites tantos detalles para salir airoso de la partida.

 

De forma sencilla, los dos grandes bloques del juego son el comercio y la gestión de ciudades, aunque al final es el primero de ellos el que cobra mucha relevancia ya que sustenta al otro. Cuando comenzamos una partida, lo hacemos con una ciudad y uno o varios barcos según las circunstancias (más tarde hablamos de los modos de juego). A lo largo de todo el mapa hay muchas más ciudades, y cada una produce diferentes tipos de productos. ¿Nuestro objetivo? Ir de ciudad en ciudad comprando y vendiendo estos productos para acumular dinero. Aquí entra en juego la economía caribeña: el precio al que puedes comprar y vender cada cosa depende de la cantidad que disponga cada ciudad y de la que necesite su población. De esta forma, si disponen de pocas unidades de grano, su precio es mayor por lo que conviene vender, y si tienen mucha fruta, lo podemos comprar más barato. Al principio cuesta pillarle el truco, pero después resulta entretenido calcular dónde obtener qué recursos y dónde venderlos para conseguir dinero.

 

Pero no podemos olvidar que también estamos gestionando una ciudad a la que debemos proporcionar los recursos básicos que necesita para que sus habitantes vivan felices y produzcan más. Además, tenemos la opción de construir edificaciones (para aumentar el número de habitantes, mejorar su calidad de vida o producir más recursos). Sin embargo, lo importante es pensar a gran escala. Si nos limitáramos a una pequeña ciudad, no nos haríamos ricos. Si queremos crear un imperio, debemos seguir comerciando con las otras ciudades hasta poder obtener permisos de edificación con los que construir más “fábricas” (por llamarlas de alguna forma) para que produzcan más y disponer de más productos para comerciar. Con el tiempo, pasamos a controlar estas ciudades de la misma forma que la inicial. Lo que al principio parecía confuso y extraño cobra un orden a medida que vas jugando y se puede apreciar cómo están construidos todos estos elementos que dan forma al juego.

 

Un gran mundo… difícil de ver

Aparte de todo esto, hay otros elementos adicionales a tener en cuenta en Port Royale 4. En cada partida obedecemos a un imperio (España, Inglaterra, Francia o Países Bajos) y seleccionamos a un personaje. Tanto uno como otro nos proporcionan diferentes ventajas e inconvenientes. Además, cada imperio posee una extensión de dominio: España poseía un gran imperio en aquella época y es la que dispone de más ciudades, pero Países Bajos tiene menos opciones. También es importante ese aspecto de “obedecer a nuestro imperio” porque el virrey nos marca objetivos que cumplir en la partida y es a quién debemos recurrir para desbloquear nuevas edificaciones y obtener mejoras. Otra función interesante son los combates navales, que se estructuran como un juego de estrategia por turnos. Los diferentes barcos (todos representaciones fieles de barcos históricos) poseen diferentes características, e incluso no todos pueden luchar. Sin embargo, notamos que este aspecto es más bien secundario. Por un lado, no necesitas realmente luchar para ganar la partida (puedes actuar como pirata y atacar barcos, pero no logras nada solo con eso). Y por otro lado, por la automatización del juego.

 

Port Royale 4

 

El título ofrece diversas herramientas para automatizar algunos elementos del juego. Como hemos dicho antes, los combates navales pueden resolverse solos sin que los supervisemos, ya que se calcula el resultado final según nuestros barcos y los del enemigo (si no nos gusta el resultado, entonces podemos participar si queremos). Por otro lado, cuando disponemos de muchos navíos, podemos crear rutas de comercio con indicaciones de qué comprar y cuándo. De esta forma, nos podemos centrar más en la gestión de ciudades y dejar esa tarea para la IA, pero sin olvidar que necesitamos seguir comerciando para salir adelante.

 

Volviendo al título en sí, Port Royale 4 ofrece dos modos de juego (aparte de los tutoriales): Campaña y Partida Libre, aunque la mayor diferencia entre uno y otro es si podemos personalizar la partida o no. El modo Campaña nos ofrece una campaña por cada imperio, teniendo que completar una partida en cada uno para desbloquear el siguiente. Sin embargo, no cuenta con una historia en sí. Nos proporciona un poco de “contexto histórico”, una serie de recursos iniciales fijos y unos objetivos más claros, pero nada más. En el modo Partida Libre podemos seleccionar entre tres configuraciones prediseñadas según el nivel de dificultad que deseemos o bien crear una partida eligiendo todos los aspectos que queramos. Aun así, las partidas tanto en un modo como en otro pueden ser muy largas, lo que es ideal para los amantes del género. Un inconveniente es que, dada la naturaleza portátil de Nintendo Switch y a que podemos parar la partida cuando queramos, a veces puede resultar difícil recordar qué estábamos haciendo en un momento en concreto.

 

Port Royale 4

 

Por último, y quizá el mayor inconveniente, es cómo se adapta todo esto a Nintendo Switch. Si estáis acostumbrados a jugar a esta clase de juegos en PC con su control con ratón, pasar a usar los botones puede ser un poco caótico. Por ejemplo, es difícil acceder a algunos menús o acciones ya que hay que combinar botones, y apuntar con el cursor cuando el zoom está alejado, siendo difícil ya que el stick no es muy preciso. El título también ofrece controles táctiles, pero tampoco es ideal. Además, no hay problema cuando se juega en una pantalla grande, pero si preferís jugar en modo portátil, puede que tengáis problemas para ver algunos textos. Al acercar el zoom al máximo podemos observar el mundo con más detalle, y vemos que el apartado gráfico no es de gran nivel. Sin embargo, teniendo en cuenta la clase de juego que es y la extensión del mapa, ¿es realmente importante? Tan solo ver los barcos y las ciudades de cerca de todo el mapa sin tiempos de carga es llamativo, y la verdad, la mayor parte del tiempo la vas a pasar con el zoom alejado porque es lo que mejor permite gestionarlo todo, así que no afecta de forma negativa a la experiencia. Lo que sí afecta un poco más es una banda sonora no muy amplia que apenas notamos durante la partida, aunque cuenta con un doblaje al español bastante completo.

 

Port Royale 4 – ¡Jo, jo, jo, la botella de ron!

Si no poseéis experiencia ninguna en los juegos de gestión, quizá Port Royale 4 no sea la mejor opción para empezar. Posee muchos elementos y funciones que aprender y se necesita mucha prueba y error hasta lograr entenderlo. Pero si tenéis experiencia o lográis superar ese primer bache, el juego ofrece una experiencia bastante completa y satisfactoria a la hora de comerciar con los diferentes productos y dirigir tus ciudades. Lograr tus objetivos requiere de estrategia, y eso se traduce en muchas horas que puede durar cada partida. El mayor inconveniente lo encontramos en unos controles que se podrían haber perfilado un poco más y en lo pequeño que se ve todo al jugar en la pantalla de Nintendo Switch. Pero por todo lo demás, es una gran forma de crear tu imperio en alta mar.

 

Port Royale 4Hemos analizado Port Royale 4 gracias a un código digital cedido por Koch Media. Versión analizada: 1.0.1

 

Buscando la fortuna en el mar... y donde quieras
Port Royale 4 navega hasta Nintendo Switch con el objetivo de ofrecer un gran juego de gestión de recursos. Para los más novatos puede resultar complejo e intimidante, pero los que están acostumbrados al género pueden encontrar un gran título con muchas opciones. Lo malo será acostumbrarse a los botones y a una pantalla más pequeña, pero es un buen añadido al catálogo de Nintendo Switch.
PROS
Ofrece la complejidad y desafío propios del género
Muchas mecánicas y elementos que hay que controlar para crear tu imperio
Garantiza muchas horas de juego
CONTRAS
Los controles con botones y táctiles pueden ser confusos
Es difícil leer los textos en la pantalla de Nintendo Switch
Echamos en falta algún modo más
70