Pirata Piratería Nintendo Switch hack exploit

[OPINIÓN] – La lucha contra la piratería necesita un cambio de enfoque

La piratería es un tema escabroso. No cabe duda de ello. No hay debate relacionado con ella en el que no haya voces de lo más dispares, y todas igualmente convencidas de que están del lado de la ética y la justicia. En el mundo de los videojuegos, y especialmente en el entorno de Nintendo, estamos más que acostumbrados a que haya contundentes demandas contra los métodos utilizados para la distribución ilegal de propiedades intelectuales. Y el caso más reciente fue resuelto hace apenas unas horas, tal y como informaban los compañeros de Kotaku. Se resolvió con el tribunal obligando a RomUniverse a destruir todo el material relativo a Nintendo que hayan tenido a su disposición, incluyendo películas, libros y música. Esto, claro, ha reavivado el debate entre defensores y detractores de la piratería. Es por esto que en NextN hemos querido hacer una reflexión al respecto.

 

La piratería y el lucro

La lucha contra la piratería por parte de Nintendo no es precisamente algo reciente. De hecho, se ha prolongado durante décadas y es algo que no parece que vaya a tener fin a corto plazo. En primer lugar, porque en la era de internet, clausurar sitios web como el que ilustra el caso más reciente, es como cortarle la cabeza a una hidra: antes de que hayas limpiado la espada, habrán nacido otras siete cabezas. Y en segundo lugar, porque los defensores de la piratería esgrimen argumentos en los que se consideran estar de parte de la opción más ética para todos. Y, aquí es donde viene lo controvertido, y el motivo de este artículo: en una pequeñísima parte de su argumento, tienen algo de razón. Pero ya llegaremos a ello más adelante.

 

Hay una realidad que resulta absolutamente indiscutible por más que nadie pueda esforzarse en maquillarla: lucrarse del trabajo ajeno no está bien. No es justo que un trabajador pase penurias para pagar el alquiler mientras sus jefes ven multiplicados sus beneficios, ni tampoco que una empresa quiera que un diseñador gratuito le haga los logos gratis. Esto mismo se puede extrapolar a los videojuegos: cada videojuego es el fruto de un grupo de personas que ha trabajado durante mucho tiempo en sacarlo adelante. Y para que esto sea posible, han habido otras personas que han hecho una inversión en ello. Ganar dinero a costa de todas estas personas no es ético, se mire por donde se mire. Y esta es la razón por la que Nintendo ha ganado merecidamente este último juicio: la web se estaba lucrando a costa de un material que pertenecía a la compañía nipona. Aunque parece obvio, hay muchas personas que están en contra de esta resolución, esgrimiendo varios argumentos para ello. Y ahora es cuando entramos en esos argumentos.

 

 

La piratería y la ética

De entre todos los argumentos que se suelen usar para defender la piratería desde un punto de vista ético, hay dos que resaltan por encima del resto, ambos con un fondo mucho más noble que la causa que defienden. Uno de ellos enarbola la bandera de la lucha contra las megaempresas que obtienen beneficios millonarios a costa de prácticas comerciales que exprimen y engañan al consumidor, considerando que la piratería es «éticamente correcta» si se compara con esas prácticas. Este argumento tiende a ignorar deliberadamente lo que comentábamos anteriormente, fusionando videojuego con empresa y obviando el hecho de que cada título es el fruto del trabajo de decenas o cientos de desarrolladores, diseñadores, programadores y artistas que están a años luz de representar o identificarse con esas prácticas comerciales cuestionables. Nos guste o no, vivimos en un mundo en el que siempre pagan el pato los eslabones más débiles de la cadena. Y hasta que no cambie eso, la piratería seguirá provocando que esos trabajadores sean los más perjudicados por las prácticas que les restan opciones de obtener beneficios por su trabajo. Por mucho que la piratería «luche» contra esas prácticas comerciales, éstas van a seguir sucediéndose si el consumidor las acepta, y los perjudicados por el camino van a ser los estudios y desarrolladores más pequeños.

 

El segundo argumento es el que podría, y debería, remover las conciencias de las grandes empresas de videojuegos, haciéndoles replantearse sus estrategias. Ya no sólo las de la lucha contra la piratería, sino las comerciales. La piratería tiene como pilar maestro la emulación. Y ésta se ha mostrado como el método más eficaz existente a día para lograr la conservación de los títulos de antiguas generaciones de videojuegos. La piratería, con este argumento, se esgrime como adalid de la conservación: si erradicáramos la emulación, cientos o miles de videojuegos dejarían de estar al alcance de muchos para siempre. Sólo los afortunados que conservaran consolas antiguas y funcionales con sus respectivos cartuchos podrían vivir esas experiencias que antaño hicieron disfrutar a tantos. Y a este argumento, la verdad, es muy complicado ponerle peros. No en la situación actual que vive el mercado de los videojuegos. Y esto es lo que debería hacer que algunas empresas se replanteen sus políticas. Porque, por más que se le busque justificación, la piratería no la tiene. Y la mejor forma de desarmar esas justificaciones es proponer soluciones que las hagan perder el sentido.

 

Golden Sun

 

Los tímidos pasos de Nintendo para la conservación

En este aspecto, los pasos que Microsoft ha dado con iniciativas como el Xbox Live Gold, permitiendo a los jugadores acceder a títulos de generaciones antiguas de forma legal, incluyendo auténticas leyendas como Banjo Kazooie, son una muestra de que hay otras formas de conservación distintas a la piratería. Que las compañías tomaran ejemplo y siguieran este camino sería un movimiento muy potente que haría que la única forma medianamente ética de defender la piratería perdiera el sentido por completo. Si las empresas hacen posible que el jugador acceda de manera legal a catálogos históricos, no hay defensa posible a quienes se están lucrando de dichos catálogos. Y, en última instancia, tanto los propios jugadores como la industria del videojuego son los beneficiados.

 

Nintendo también ha dado pasos en esa dirección, pero de momento son de lo más tímidos y, con el tiempo, se están mostrando poco convencidos. La posibilidad de acceder al catálogo de NES y SNES a través de Nintendo Switch Online está ahí, y poder jugar de forma legal a joyas atemporales como Super Mario World, Super Metroid y The Legend of Zelda: A Link to the Past es maravilloso. Pero la iniciativa de la compañía nipona se queda corta a todas luces. Siendo una compañía con décadas de historia, grandísimas generaciones de sobremesa y portátiles a sus espaldas, con decenas de títulos memorables en cada plataforma, lo cierto es que Nintendo puede hacer mucho más. De hecho, lo lógico sería que fuera la principal interesada en proteger, aprovechar y dignificar su legendario legado. La Gran N haría historia si se propusiera recuperar para su actual plataforma catálogos como el de Nintendo 64, Game Boy, Game Boy Advance, Nintendo Gamecube o Nintendo DS. Además de reunir todo un dream team de la historia de los videojuegos, desarmaría por completo los argumentos de los piratas que han aprovechado el vacío en la conservación del videojuego para apropiarse de su causa y, en ocasiones, lucrarse de ella.

 

Nintendo Switch Online

 

La realidad del mercado

Las cosas, por desgracia, no parecen estar yendo en esa dirección. Al contrario: casi cada título clásico de renombre es explotado a base de ports y remásters que aportan, en apariencia, mucho más beneficio que coste a las empresas, y grandes títulos, e incluso franquicias enteras, caen en el olvido de las compañías y dejan un vacío a los jugadores que siguen amándolas y disfrutando de ellas, obligándoles a buscar alternativas ilegales para poder seguir jugando. Hay algún que otro brote verde, pero sigue siendo demasiado tímido. Y, siendo idealistas, valdría la pena que las compañías hicieran una reflexión al respecto y vieran que hay formas de derrotar a la piratería mucho más beneficiosas para ellas y para los jugadores que el método de la visita mensual a los tribunales. Ésta, claro está, es nuestra opinión y entendemos que haya puntos de vista diferentes. ¿Y vosotros? ¿Se os ocurren alternativas a la piratería que ayuden a conservar los videojuegos? ¿Cómo lo haríais para luchar contra ella?