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El café secreto de Nintendo pierde su secretismo por culpa de la pandemia

En 2015 abrió sus puertas en Tokyo un café que pronto se ganó el apodo de «la meca del nintendero». El problema era que nadie sabía dónde se encontraba dicho café y era casi imposible encontrarlo. Su nombre real es 84. Esto se debe a que su dueño, Toru Hashimoto, anteriormente ingeniero en las oficinas de Nintendo, empezó a trabajar allí ese año. Además, es el último nivel de Super Mario Bros. (Mundo 8, Nivel 4).

 

Se ha hablado mucho del lugar y el dueño ha concedido algunas entrevistas, pero ahora vuelve a estar de actualidad gracias a la entrevista que The New York Times ha realizado a Hashimoto con motivo de la pandemia de COVID-19, que le ha obligado a abrir las puertas de su negocio al gran público.

 

Antes de abrir el café, todo esto estaba en mi salón. Así que el concepto de la cafetería también quiere decir «Bienvenidos a mi humilde hogar».

 

Al principio, el café era un lugar de encuentro para colegas de la industria y amigos, pero de vez en cuando se publicaban pistas relacionadas con su localización en redes sociales, convirtiendo la experiencia de visitarlo en un juego. A los afortunados que las seguían y acababan encontrando el lugar debían prometer que no revelarían el lugar exacto. En el local no hay ninguna consola y no se pueden jugar los títulos clásicos de la Gran N, pero está lleno de curiosidades que Hashimoto ha ido coleccionando desde su etapa como trabajador de la compañía, algo muy personal.

 

Ahora, por primera vez, 84 abrirá para cualquiera que quiera reservar. La decisión es resultado directo de la situación financiera de Hashimoto tras las restricciones que impuso la pandemia: como muchos pequeños negocios, al café le está costando recuperarse. Un caso agridulce, puesto que aunque quizá esta re-apertura sea una buena noticia para los fans que quieran beber de la historia de Nintendo es una pena que la causa sean las necesidades económicas de sus propietarios.