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Acoso sexual y toxicidad laboral en el seno de Activision-Blizzard: qué sabemos hasta ahora

A día de hoy no es descabellado afirmar que Activision-Blizzard es una de las compañías más importantes de la industria internacional del videojuego. Establecida en Santa Mónica, EEUU, y con unos ingresos de más de 8 mil millones de dólares el pasado año 2020, esta empresa es responsable de franquicias como Call of Duty, Diablo, World of Warcraft, Overwatch o Candy Crush. Todas ellas cuentan con títulos excelentes, que han tenido un gran calado entre los jugadores y que han contribuido a escribir la historia de este arte, pero en ocasiones aspirar a la maestría de acuerdo a un criterio empresarial compromete el desarrollo y lo convierte en algo complicado.

 

Activision-Blizzard cuenta con aproximadamente 9500 empleados y una legión de más de 100 millones de jugadores. Antes de que los medios se hiciesen eco del conflicto al que ahora se enfrenta la compañía, muchos habían elevado la voz consiguiendo una parva atención mediática. Se les acusó de crunch y de propiciar una atmósfera de trabajo poco salubre, pero a esas críticas se han sumado las acusaciones de abuso y acoso sexual por las que fueron demandados el pasado julio por el Departamento de Igualdad en el Empleo y la Vivienda (DFEH) de California y que el Wall Street Journal agrava, al asegurar que Bobby Kotick, CEO de Activision-Blizzard, estaba al tanto de este problema e intentó silenciarlo, con amenazas de muerte de por medio.

 

La industria del videojuego está preocupada por este asunto, y grandes personalidades como Phil Spencer, Jim Ryan o Doug Bowser ya han expresado su rechazo y su compromiso por fomentar un buen ambiente de trabajo donde cualquier empleado se sienta respetado. A continuación expondremos los datos clave de este caso según los ofrecen los principales involucrados, a saber mediante las notas de prensa de la compañía, el artículo de WSJ, y la demanda del DFEH. Huelga decir que, sin una sentencia judicial en firme, todo lo expuesto en este texto debe considerarse un supuesto. Asimismo, avisamos de que algunas de las acusaciones que se han hecho aluden a ciertos tipos de violencia que pueden herir la sensibilidad del lector, por lo que recomendamos leer con precaución.

 

Activision Blizzard

 

La suite Cosby

El documento aceptado a trámite en julio de 2021 fue el resultado de dos años de investigación en la que Activision-Blizzard colaboró activamente. Durante este periodo, el DFEH y la empresa tuvieron una comunicación intensa que destapó varios incidentes desagradables del pasado de la compañía, en muchos casos con ayuda de las redes sociales. Uno de los más llamativos, recogido en la demanda y probablemente el punto de partida de esta historia, es el de la BlizzCon 2013.

 

Alex Afrasiabi comenzó a trabajar en World of Warcraft en 2004. Fue director creativo en las expansiones de 2016 y 2018 Legion y Battle for Azeroth, y es una de las dos personas que se mencionan explícitamente en la demanda. Al parecer, durante la BlizzCon 2013, Afrasiabi convirtió su cuarto de hotel en un punto de encuentro para que los empleados de la compañía descansasen entre evento y evento. Algo inocente y similar a un green room, como dijo Greg Street, uno de los asistentes. Sin embargo, por las imágenes que salieron a la luz, en las que se ven litros de alcohol y a varios empleados embriagados posando orgullosos con un retrato de Bill Cosby, investigado por acusaciones de violación, esto no sería del todo cierto.

 

Durante la BlizzCon de ese año, Afrasiabi protagonizaría varias escenas sórdidas. Flirtearía agresivamente con varias trabajadoras, les diría que quería casarse con ellas e intentaría besarlas, abrazarlas o rodearlas con los brazos. Todo ello a la vista del resto de empleados, incluidos supervisores y altos cargos. De hecho, en un momento dado los compañeros de una de las trabajadoras tuvieron que intervenir para separarlo de ella.

 

 

Según fuentes cercanas a Afrasiabi, su conducta depredadora y la reputación de Cosby en aquel momento fueron los detonantes de que posasen con su retrato y bautizasen así a la suite. Las imágenes de Facebook que compartió Kotaku, además, no solo mostraban botellas de alcohol o la foto de grupo con el cuadro de Bill Cosby, sino también fotos de mujeres sentadas en la cama de la habitación acompañadas de comentarios fuera de lugar y capturas de conversaciones de chat entre varios trabajadores de la compañía, algunos de los cuales aparecen también en las fotografías de la suite Cosby. Este es un ejemplo:

 

– David Kosak: «Estoy recogiendo a las chicas calientes para la Coz» (Por el contexto, se entiende que «la Coz» es la suite Cosby)

– Alex Afrasiabi: «Tráelas».

– Kosak: «No puedes casarte con todas, Alex».

– Afrasiabi: «Sí que puedo, soy del medio este». 

– Jesse McCree (respondiendo a Kosak): «Has escrito mal follar». 

 

Alex Afrasiabi fue despedido en junio de 2020, en plena investigación de la DFEH. Su salida de Activision-Blizzard se producía 7 años después de lo expuesto y no fue acompañada de ningún comunicado por parte de la compañía, aunque tiempo después se comentó que su despido se debió a una investigación interna. Jesse McCree fue despedido después de la publicación de la demanda, en agosto de 2021, junto a Luis Barriga y Jonathan LeCraft. El despido de McCree, que era diseñador en Blizzard, fue ampliamente comentado por su aparición en las fotos de la suite Cosby y porque dio su nombre a uno de los personajes más queridos de Overwatch. Para evitar escándalos y asociaciones indebidas, McCree fue rebautizado como Cole Cassidy el pasado mes de octubre.

 

El Estado de California contra Activision-Blizzard

El 20 de julio de 2021, el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles recibió una demanda del Departamento de Igualdad en el Empleo y la Vivienda (Dept. of Fair Employment and Housing, DFEH). El DFEH es un organismo estatal encargado de perseguir e investigar los delitos contra los derechos civiles, y de proteger y salvaguardar el derecho de todas las personas a buscar, conseguir y mantener un empleo libre de discriminaciones. En el documento se pide un juicio con jurado contra Activision-Blizzard INC, Blizzard Entertainment INC, y Activision Publishing INC, bajo los supuestos de discriminación sexual (en salario, promociones o liquidaciones de contrato, entre otros), acoso sexual, represalias e incapacidad de los demandados de prevenir lo citado.

 

El texto compara el ambiente de trabajo en las oficinas de la compañía con una fraternidad: se hacía la vista gorda con los empleados que bebían (algunos incluso presumían de sus resacas) y se hacían chistes sobre el cuerpo de las mujeres, sobre las conquistas sexuales de los compañeros, o sobre violación sin ninguna repercusión. Como consecuencia de esta permisividad, varias trabajadoras fueron objeto de comentarios sexuales y otras formas de acoso.

 

«Las mujeres que trabajaban en World of Warcraft se encontraron con que los supervisores flirteaban con ellas, hacían comentarios despectivos sobre violaciones o se comprometían con otros comportamientos degradantes. Esta actitud era conocida y jaleada por los empleados de mayor rango, incluyendo a un «hombre supervisor» que animó a un trabajador a «comprar» una prostituta para curarse el mal humor».- cita de la demanda de julio de 2021. 

 

 

Los abogados del Estado de California aseguran en el documento que estos hechos fueron denunciados al personal de recursos humanos y eran conocidos por los altos ejecutivos de la compañía, incluyendo a J. Allen Brack, productor de videojuegos y presidente de Blizzard en el momento en que se presentó la demanda. Los demandados no solo no respondieron a estas quejas ni tomaron medidas que remediasen estos comportamientos, sino que trataron de disuadir a las denunciantes. El personal de recursos humanos tenía una relación cercana con los presuntos acosadores. Brack abandonó la presidencia de Blizzard el 3 de agosto con una nota de prensa escueta, apenas dos semanas después de que se hiciese público el contenido de la demanda. Su puesto fue ocupado por Jen Oneal y Mike Ybarra.

 

Brack y Afrasiabi son las únicas personas mencionadas de forma explícita en el documento. Es conocido que ambos compartieron varios encuentros en los que trataron el incidente de la BlizzCon 2013, pero hasta el comienzo de la investigación de la DFEH Afrasiabi continuó trabajando sin que su comportamiento tuviese repercusión.

 

Declaraciones a los medios

Durante la investigación del DFEH, además de los despidos pertinentes, Activision-Blizzard tomó varias medidas internas para poner fin a estas situaciones. No esperaban ver publicada una demanda que exigía la celebración de un juicio. Sin embargo, esto acabó ocurriendo, y la información que saltó al dominio público a través de ese documento no solo mencionaba la toxicidad laboral o la BlizzCon 2013, sino episodios mucho más graves. En concreto, nos referimos al suicidio de una trabajadora de la compañía, que ocurrió durante un viaje de negocios a raíz de una relación sexual que ella mantuvo con su superior. La investigación policial reveló que el hombre con el que estuvo había llevado juguetes sexuales a ese viaje de trabajo, pero fue otro trabajador el que informó a los investigadores de que la mujer había estado sometida a otro tipo de acoso: se habían compartido fotos de sus genitales que circulaban entre sus compañeros.

 

A raíz de esto, Activision-Blizzard se apresuró a redactar una declaración que difundió a varios medios de prensa, entre ellos The Verge. En ella, la empresa dice tomarse muy en serio todas las denuncias que recibe, además de tomar las medidas oportunas cuando detecta un comportamiento inapropiado, pero principalmente acusa al DFEH de representar una situación distorsionada en una empresa que ya no existe. Por su brevedad y la importancia de su contenido, la reproducimos a continuación:

 

«Valoramos la diversidad y nos esforzamos por ofrecer un lugar de trabajo inclusivo para todo el mundo. No hay lugar en nuestra compañía o en la industria, en ninguna industria, para el comportamiento sexual inapropiado o el acoso de ningún tipo. Nos tomamos cada denuncia con seriedad, investigamos cada caso, y cuando hemos detectado algo, nos hemos hecho cargo del problema. 

El DFEH incluye descripciones distorsionadas, y en muchos casos falsas, del pasado de Blizzard. Hemos sido extremadamente cooperadores con el DFEH durante su investigación, poniendo a su disposición datos extensos y amplia documentación, pero se negaron a informarnos de los problemas que encontraron. A pesar de estar obligados por ley a investigar adecuadamente y discutir de buena fe con nosotros para una mejor comprensión y resolución de cualquier caso que se presentase antes de ir a los tribunales, no lo hicieron. En lugar de eso, se apresuraron en registrar una demanda imprecisa, como demostraremos en el juzgado.

Nos enferma la reprensible decisión del DFEH de incluir en esta demanda el trágico suicidio de una empleada cuya muerte no tiene nada que ver con este caso y que se ha hecho sin respeto por su doliente familia. Encontramos este comportamiento vergonzoso y poco profesional, pero constituye un desafortunado ejemplo de la manera en que se ha conducido la investigación. Es este tipo de irresponsabilidad por parte de los burócratas del Estado lo que está haciendo que las mejores empresas se vayan de California. […] Es una pena que el DFEH no consultase con nosotros lo que creían estar descubriendo en su investigación». 

 

La declaración de Activision-Blizzard finaliza enumerando algunas de las medidas que han tomado en favor de la diversidad entre sus filas, como canales para que los empleados denuncien malos tratos u otras agresiones, equipos de relaciones entre empleados que investiguen estas acusaciones, o políticas de compensación basados en el rendimiento que aseguren un trato igualitario entre los empleados que realicen trabajos similares.

 

Mientras tanto, a nivel interno se hizo circular un mensaje firmado por Fran Townsend, una ejecutivo de la compañía, con una narrativa similar. Townsend dijo a los empleados que la acción legal que había emprendido el DFEH era irresponsable por tener en cuenta datos incorrectos, distorsionados o sacados de contexto que ocurrieron hacía más de una década. Los trabajadores, sin embargo, tacharon este mensaje de insensible y pidieron a la compañía dejar actuar a todos los actores implicados. Cabe mencionar que, en este punto de la historia, se habían involucrado la EEOC (US Equal Employment Opportunity Commission) y la SEC (Securities and Exchange Commission), dos organismos de nivel nacional. La agitación de los trabajadores respecto a esto obligó al CEO de Activision-Blizzard, Robert «Bobby» Kotick a contradecir a Townsend diciendo que su email estaba fuera de lugar. No obstante, el Wall Street Journal asegura que esa nota fue escrita por Kotick, quien se la pasaría después a Townsend, una de las pocas mujeres con un cargo ejecutivo, para que fuese ella quien la distribuyese entre el personal. Y no es lo único que el Wall Street Journal tenía que decir.

 

Overwatch personajes

La investigación del Wall Street Journal

El 16 de noviembre de 2021, el periódico Wall Street Journal publica un artículo que profundiza en la demanda presentada por el DFEH y cuya tesis es que Bobby Kotick estaba al tanto de todas las acusaciones de acoso sexual y maltrato laboral hacia las empleadas de Activision-Blizzard desde hacía años y, aún así, no informó a la Junta Directiva.

 

El texto que publica WSJ aporta una larga lista de ejemplos que vienen a confirmar lo expuesto en la demanda del DFEH: que estos actos se conocían y se silenciaban. En concreto se habla de cómo Kotick protegió a Eduard Roehrich, empleado de Sledgehammer, y a Dan Bunting, de Treyarch, ambos acusados de acoso sexual tras sendos episodios bañados de alcohol en 2017: al primero se le suspendió de sueldo y empleo dos semanas, luego se le trasladó a otro departamento. Bunting, por su parte, fue objeto de una investigación interna durante 2019 que se saldó con la recomendación de despedirlo, interviniendo Kotick para evitarlo. Según el WSJ, Bunting dejó Activision después de que el periódico se comunicase con él para entrevistarlo con motivo del artículo que nos ocupa.

 

También se menciona en ese texto que Kotick fue el responsable del despido de Ben Kilgore, un alto cargo de Blizzard que había sido acusado de acoso sexual en numerosas ocasiones a lo largo de cuatro años. Su marcha fue acompañada de un correo interno agradeciendo sus años de servicio y sus muchas contribuciones a la empresa, algo a lo que se hizo alusión en 2020 cuando 30 empleadas de la división de esports remitieron un mensaje a los líderes de Activision exponiendo cómo durante años se habían visto sometidas a tocamientos indeseados, comentarios degradantes, exclusión de eventos y reuniones de importancia en su trabajo, y opiniones no solicitadas sobre su aspecto o su apariencia. En ese mail acusaban a Kotick de saberlo e inciden en la sensación de derrota que sintieron al ver cómo un abusador (Kilgore) abandona la compañía con loas públicas de despedida.

 

Sin embargo, puede que el caso más impactante que recoge el artículo de WSJ sea el de una empleada de Sledgehammer Games que fue violada por su superior en 2016 y 2017, tras ser presionada para beber demasiado alcohol en la oficina y en eventos de trabajo. El abogado de la mujer informó a Kotick directamente después de que el personal de recursos humanos no hiciese nada, y amenazó con tomar acciones legales contra Activision-Blizzard. El asunto se resolvió en cuestión de meses con un acuerdo extrajudicial entre la mujer y la compañía, pero la Junta Directiva nunca fue informada.

 

Call of Duty: WWII

 

Como era de esperar, Activision-Blizzard emitió un nuevo comunicado tras la publicación del artículo del Wall Street Journal, con un tono defensivo similar al que empleó contra la DFEH, en el que se pone de parte de Bobby Kotick y reitera su intención de hacer de sus oficinas un lugar de trabajo estable, tranquilo y seguro para mujeres y personas no binarias.

El movimiento obrero

Antes comentamos que, con motivo del despido de J. Allen Brack el pasado agosto, su puesto a la cabeza de Blizzard fue ocupado por Mike Ybarra y Jennifer Oneal. Pues bien, Oneal contactó con el equipo legal de Activision solo un mes después de ocupar el cargo para discutir su renuncia, que se hacía efectiva a principios de este mes, noviembre de 2021. En sus declaraciones públicas Oneal deja claro que no se va porque haya perdido la esperanza en la compañía, más al contrario dice sentirse inspirada por sus compañeros, que están trabajando en pos de la verdad y de construir un lugar donde trabajar sea seguro.

 

Sin embargo, en los emails que intercambió con el equipo legal de Activision-Blizzard, a los que ha tenido acceso el WSJ, Oneal decía haberse sentido utilizada, marginada y discriminada. En ellos habría hecho alusión a sus propias experiencias de abuso y conductas inapropiadas en Activision, así como al hecho de que estaba cobrando menos que su compañero, Mike Ybarra, que había sido designado para el mismo cargo y que, a partir de su marcha, ocupará él solo.

 

Según expresan los emails de Oneal, los líderes de Activision-Blizzard carecen de las habilidades necesarias para transformar la cultura de la compañía. Pero ella no es la única que piensa así. Los trabajadores de la empresa creen que sus jefes son parte del problema, y señalan directamente a Kotick. Después de que la demanda de DFEH se hiciese pública, cierto sector de los empleados se movilizó para exigir una investigación externa de las acusaciones que se hacían en esas páginas.

 

https://twitter.com/ABetterABK/status/1460671347382755329

 

Esta lucha se materializó en forma de una alianza de trabajadores, que es quien está movilizando a los empleados descontentos en estos momentos. El mismo día de la publicación del artículo del Wall Street Journal, consiguieron concentrar a entre 150 y 200 personas en una manifestación a las puertas de las oficinas de Activision-Blizzard. También han trabajado en una petición para desalojar de su cargo de CEO a Bobby Kotick, que ya cuenta con más de 1800 firmas.

 

«Nosotros, los abajo firmantes, no confiamos en el liderazgo de Bobby Kotick como CEO de Activision-Blizzard. La información que ha salido a la luz sobre su comportamiento y sus prácticas al mando de nuestras compañías va en contra de la cultura y la integridad que necesitamos de nuestros líderes, y entran directamente en conflicto con las iniciativas de nuestras compañeras. Pedimos que Bobby Kotick renuncie a su cargo como CEO de Activision Blizzard, y que los accionistas puedan elegir un nuevo CEO sin la influencia de Bobby, quien sabemos que posee una gran parte de los derechos de votación de los accionistas».- encabezado de la petición de dimisión de Kotick.

 

Hasta hoy, Kotick ha tenido varias reuniones con los ejecutivos de la compañía. La Junta Directiva de Activision-Blizzard está de su lado, pero la agitación de los trabajadores respecto a su postura ha sido muy comentada. Lo único que sabemos por el momento es que Kotick estaría dispuesto a renunciar si la empresa no es capaz de rebatir estas acusaciones con presteza. Al ser un litigio judicial, es presumible que se extienda en el tiempo, por lo que de ser así, habría que ver en qué condiciones deja Kotick su cargo, puesto que la indemnización podría variar entre los 200 mil dólares hasta casi 300 millones.