Baldo: The Guardian Owls

Análisis Baldo: The Guardian Owls – Nintendo Switch. Una aventura casi de leyenda

Baldo: The Guardian Owls
Fecha de lanzamiento
26 agosto, 2022
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la descarga
1,6 GB
Nuestra puntuación
68

Cuando a los aficionados a los videojuegos, y en particular a los más acérrimos seguidores de Nintendo, nos hablan de aventuras y rompecabezas, hay un título (o más bien saga) que siempre nos viene a la cabeza. Las leyendas vividas por Link y Zelda son algo más que una saga fructífera y querida por los jugadores, sino el espejo en el que durante más de tres décadas se han mirado otros con mayor o menor acierto. Los años pasan y cada nuevo intento de darle otra vuelta a una fórmula que todavía está lejos de agotarse nos va dejando títulos de todo tipo que en casos como en el que nos ocupa, vienen pisando fuerte. Hablamos de Baldo: The Guardian Owls, un título de acción y aventuras que en breve va a recibir su edición física.

 

Lanzado en agosto de 2021 para Nintendo Switch y otras plataformas por los italianos de NAPS Team, Baldo: The Guardian Owls pone sobre la mesa una propuesta que mezcla las mecánicas de aventura, exploración y puzles vistas en la icónica saga de Nintendo protagonizada por Link con la animación del popular Studio Ghibli. Una combinación a priori ganadora que se presentó a los jugadores como un videojuego arraigado en el pasado en lo que a dificultad se refería y una ambición enorme en términos de mapeado y misiones. ¿Cumple con todo lo prometido? Vamos a adentrarnos en Rodia y sus variados escenarios para averiguarlo.

 

 

Una aventura animada con una historia que no lo es tanto

La historia del juego nos presenta a Baldo, un joven habitante del ficticio mundo de Rodia, que de la noche a la mañana descubre que es el elegido por una profecía para detener la llegada de una criatura oscura que quiere sembrar el caos. Lo esperado en un título de estas características, aunque se guardan algunas sorpresas bajo la manga en forma de giros que pueden sorprendernos más o menos según llevemos nuestra mochila llena de experiencia con historias parecidas. Este es el primer gran homenaje a los juegos de aventura en los que se inspira, pero no el único. De hecho, basta echar un vistazo rápido a cualquiera de sus avances en vídeo para ver claramente las inspiraciones de los desarrolladores.

 

Baldo: The Guardian Owls es una carta de amor a los juegos de hace un par de décadas en los que la vista cenital y la cámara fija eran coprotagonistas de una aventura de espada y brujería en la que la exploración de un mundo “libre” (al menos para los estándares de entonces), la resolución de rompecabezas y las batallas contra enemigos en mazmorras eran la tónica habitual. En este sentido, impecable. Es más, Baldo coge la fórmula y la mejora en algunos aspectos (la empeora en otros, pero a eso llegamos después) y nos da una libertad enorme. En poco tiempo acumulamos varias misiones principales y secundarias y tenemos la libertad, porque no hay otra palabra, de ir a cualquier parte del mapa a explorar. ¿Es recomendable? No hay respuesta correcta porque, aunque la historia nos lleve por otros derroteros, explorar rincones en los que aún no tenemos por qué estar puede llevarnos a encontrar runas u objetos que de otra forma íbamos a encontrar más tarde. O no. Así que es elección tuya y eso siempre está bien.

 

Pero eso nos lleva al primer gran punto negativo del juego: la historia y su propio desarrollo está construida de forma tan rápida y directa que es poco orgánica. Es difícil empatizar con ninguno de los personajes y que Baldo sea el elegido o no nos acaba importando bien poco. Con esto lo único que se consigue es que vayamos de un sitio a otro porque tenemos que hacerlo, no porque la historia nos invite a ello. Quizás es una percepción personal, pero el carisma que parecen desprender todos los personajes tan pintorescos tal y como los han dibujado se queda ahí. Detrás es mucho más plano y casi sin alma. Y es una pena, porque el potencial que desprende es brutal, pero parece que no han sabido sacarle todo el partido posible.

 

Baldo: The Guardian Owls

 

Mucha ambición, demasiada…

El título apuesta por darnos un Zelda-like con un mapeado enorme y lleno de cosas que hacer, pero falla en su ejecución y eso le pasa factura. Me explico. Desde el minuto uno el juego opta por lanzarte a la aventura sin muchas explicaciones, sin tutoriales y sin indicarte qué hacer la mayor parte del tiempo. Lo que podría entenderse como un intento de alejarse de la obsesión que tienen muchos videojuegos modernos en llevarnos de la mano todo el tiempo, tarda poco en desenmascararse como el lado opuesto de esa misma moneda. Y ni tanto ni tan calvo. No han sido pocas las veces en las que jugando me he sentido perdido y he resuelto alguno de los rompecabezas no por intuición sino por suerte o a base de prueba y error. No hay satisfacción por encontrar la solución a base de lógica en varios de los puzles y eso provoca un enorme sentimiento de frustración.

 

Frustración que se acentúa con un control algo tosco que puede dejarte vendido ante los enemigos en algunas situaciones y un sistema de colisiones mejorables. ¿Recordáis jugar a Bomberman y encerraros a vosotros mismos con vuestra propia bomba antes de morir? Pues cambiad la bomba por una rata y estáis en la primera mazmorra de Baldo antes de obtener la espada. Y sí, no solo no podéis escapar, sino que vais a morir irremediablemente. Al mismo tiempo, según avanzamos porque no hay progresión del personaje, pero sí de los enemigos. Y sí, hay corazones, armas, pociones y mejores escudos, pero entre lo complicado que es conseguir subir el número de corazones y que nos vamos a encontrar con montones de enemigos que de un solo golpe van a acabar con nuestras aspiraciones de cumplir con la profecía de los Búhos, este no es un título para todo el mundo pese a su apariencia amigable.

 

Sin embargo, lo peor de todo no es ese abandono del jugador, sino el daño que le hacen los propios bugs al juego. Cuando salió inicialmente el juego estaba repleto de errores que podían arruinar la partida. Afortunadamente eso se fue corrigiendo en diferentes parches, pero todavía quedan cosas por mejorar. En mi caso particular, el juego se me ha cerrado dos veces de forma irremediable y en una de ellas he perdido casi todas mis monedas y mis orbes, además de un par de pociones y se me ha desequipado el escudo y la ropa que llevaba. Ciertos errores pueden pasarse en un juego de tremendas proporciones, pero que se dañe la partida y que no sea algo tan excepcional como me gustaría, empieza a ser serio. Al lado de esto los errores de traducción que he visto, que son pocos y más por descuido que por otra cosa, no son nada en comparación.

 

Baldo: The Guardian Owls

 

Apuesta artística diferente que funciona

Afortunadamente, ese diseño de juego cuestionable que quizás para alguno es un punto a favor más que negativo y esos errores que nos obligan a tomarnos un descanso a la fuerza, no es lo que más destaca de un juego que pese a todo lo anterior tiene grandes aciertos. Las mazmorras están bien diseñadas en general y a cualquier amante de Zelda le van a llamar la atención por todo lo que va a reconocer en términos de mecánicas, enemigos y demás. Al fin y al cabo, no deja de ser un homenaje. Uno que sabe diferenciarse con un apartado visual y sonoro único por el que ya merece la pena darle un tiento.

 

La estética anime al más puro estilo de Miyazaki va a encandilar a cualquier fan de Studio Ghibli. Es una apuesta arriesgada cuyo resultado es más que notable. Los fondos son coloridos y contrastan con el estilo elegido para los personajes, más planos y menos detallados, pero más vivos y no tan estáticos. Un contraste interesante que le da fuerza al conjunto. Una fuerza en la que se apoya también con la música y el apartado sonoro en general, que mejora la experiencia del juego con buena ambientación y temas que acompañan a la situación en todo momento. Quizás alguno es algo más repetitivo, pero en general cumple de sobra con su papel y nos da piezas tan memorables como el overworld del juego, que a más de uno le va a recordar sus paseos por Hyrule en otras aventuras.

 

Este apartado artístico consigue además que el juego no sea demasiado exigente en Nintendo Switch, por lo que el juego luce de maravilla en la híbrida de Nintendo, tanto en modo TV como en portátil. Sí que es cierto que algunos personajes pueden verse borrosos a cierta distancia, pero en general todo luce bien. En cuanto a los tiempos de carga son reducidos una vez estamos dentro del juego, aunque para iniciarlo sí que es bastante largo. No es dramático, los jugadores de Nintendo Switch estamos acostumbrados a ello, pero es algo a tener en cuenta.

 

Baldo: The Guardian Owls

 

¿Actualizaciones? Échale más

A todo lo mencionado hay que añadir la última actualización gratuita del juego, The Three Fairies, una nueva aventura independiente del juego base que añade otras diez horas a un juego que no va precisamente falto de cosas que hacer. En este sentido, todo un detallazo por parte de NAPS. La aventura principal puede rondar las 20-30 horas según vuestras prisas y superar las 50 si queremos completarlo todo, así que casi casi es como tener medio juego nuevo. Además, esta actualización, que ya está disponible en formato digital y va a estar dentro del cartucho desde que se ponga a la venta en formato físico, cuenta con un nuevo modo ayuda disponible en las dos aventuras, algo que se agradece y que han añadido precisamente porque saben que Baldo es un hueso duro de roer.

 

Tal vez con el tiempo no veamos más contenido adicional para el juego, pero sí que estaría bien que alguno de los fallos importantes (cierres inesperados, pérdida de información de la partida…) se solucionen para mejorar la experiencia del jugador. Baldo: The Guardian Owls es un buen juego en líneas generales, pero esos errores y la continua sensación de frustración hacen que no logre llegar a todo lo que podría.

 

Baldo: The Guardian Owls

 

Baldo: The Guardian Owls – Una gran ambición conlleva una gran responsabilidad

Con la fantasía por bandera, Baldo: The Guardian Owls nos lleva a un mundo mágico en el que el universo Zelda y Studio Ghibli se dan la mano y dan como resultado un videojuego con un apartado artístico fantástico. Un gran mapeado, multitud de misiones y coleccionables, mazmorras extensas y monstruos desafiantes van a hacer las delicias de cualquier aficionado a vivir aventuras clásicas en los videojuegos, sobre todo si el jugador sabe dejar a un lado los problemas que trae consigo este título.

 

Baldo: The Guardian Owls es muy disfrutable y nos da una cantidad de horas enorme, pero no es para todo el mundo. Ni siquiera es para todos los fans de Zelda y juegos similares. Su apuesta por llevar al extremo la fórmula y dejarnos a su suerte no le sale del todo bien y la frustración es un sentimiento que puede sobrevolar vuestras cabezas en más de una ocasión. Pese a todo, el título ofrece gran diversión, una banda sonora notable y un protagonista que no habla y solo gruñe, como a cualquier nintendero de bien le gusta.

 

Baldo: The Guardian OwlsHemos analizado Baldo: The Guardian Owls gracias a un código digital cedido por Naps Team. Versión analizada: 1.0.9

 

Baldo: The Guardian Owls
Mucho potencial, mucho por hacer aún
Baldo: The Guardian Owls es una carta de amor a Zelda y a la animación del estudio de Miyazaki y despunta con una aventura colorida que apunta muy alto, pero que no termina de lograr todo lo que se propone por algunos puntos negativos que le pasan factura. Su apartado visual notable se ve empañado por un diseño de juego algo frustrante y unos errores que necesita resolver cuanto antes. Hay un gran potencial, falta terminar de pulirlo para alcanzarlo.
PROS
Es largo y está lleno de cosas que hacer, si entras en su propuesta tienes juego para rato
Apartado artístico notable, tanto visual como sonoro, con referentes tan marcados como bien logrados
La expansión le añade nueva vida a un título que ya estaba repleto de ella
CONTRAS
Puede llegar a ser frustrante la resolución de algunos puzles por no ser nada intuitivos
Es injusto con el jugador y no hay una progresión real del personaje para compensar eso
Errores que literalmente pueden arruinarte la partida lastran el conjunto
68