Cloud Gardens

Análisis Cloud Gardens – Nintendo Switch. La naturaleza siempre se abre paso

Cloud Gardens
Fecha de lanzamiento
16 junio, 2022
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la descarga
632 MB
Nuestra puntuación
73

¿Cuántas veces hemos visto un escenario apocalíptico reflejado en algún medio de ficción? Hordas de zombis, inviernos nucleares, desastres ecológicos, encadenamientos de desastres naturales, exterminio masivo a manos de razas alienígenas… Imaginar cómo será el final de la vida humana en el planeta Tierra es una constante en la obra artística a lo largo del tiempo. Pero hay quien prefiere ir un paso más allá y reflejar lo que sucedería en nuestro mundo una vez nosotros ya no estemos, y también es un tema interesantísimo que se presta a múltiples enfoques diferentes, a cual más curioso. Incluso un relajado e inocente juego de puzles puede mostrar pinceladas de un tema así. El título del que vamos a hablar hoy, Cloud Gardens, es uno de esos casos.

 

El desarrollador independiente Thomas van den Berg, autor de Kingdom: Two Crowns y todos sus predecesores, abandona la ambientación medieval para adentrarse en un escenario totalmente diferente. Cloud Gardens vio la luz originalmente en 2020 en Steam, pero su llegada a la consola híbrida de Nintendo se ha hecho esperar hasta ahora. Su aterrizaje en Nintendo Switch se produce este 16 de junio, pero nosotros ya hemos visto crecer su mundo. ¡Acompáñanos!

 

 

Lo que queda atrás

Lo cierto es que Cloud Gardens carece por completo de narrativa. No pretende contar una historia, sino que utiliza un escenario muy concreto para lanzar, eso sí, un mensaje interesante y coherente: cuando todo acabe, cuando sólo queden las ruinas de lo que fue la civilización humana, la naturaleza no perecerá. Encontrará su modo de abrirse paso y volver a llenar el mundo de vida, a su manera. Y es que en esto se basa completamente el título: plantas colonizando escenarios ruinosos y post-apocalípticos, restos de todo aquello que ha construido la mano del ser humano.

 

Los escenarios se nos presentan en forma de pequeños dioramas isométricos en los que encontramos elementos como rascacielos abandonados, vehículos oxidados, vías de tren, aceras rotas, parterres y todo tipo de elementos artificiales, además de algunas semillas. Nuestro objetivo es plantar esas semillas e ir propiciando su crecimiento hasta cubrir la práctica totalidad del escenario que se presenta ante nosotros. Tan sencillo y tan complicado como eso, porque aunque la premisa y la mecánica no son nada complejas, sí que hay cierto componente estratégico en nuestra labor de jardineros post-apocalípticos.

 

Cloud Gardens

 

Cloud Gardens, la naturaleza que se alimenta de la ruina

La mejor forma de que una planta crezca rápido no es otra que encontrar una jardinera adecuada para que crezca sola. Pero esto no siempre sucede. A veces tenemos que plantar las cosas donde buenamente podamos e impulsar su crecimiento a base de colocar objetos alrededor. Juguetes, barriles, señales de tráfico, carteles, e incluso bloques enteros de edificios forman parte de nuestro inventario en cada nivel. Cada uno de ellos tiene un radio de acción determinado: si hay una planta dentro de ese radio de acción cuando colocamos el objeto, esa planta crece; si crece lo suficiente, da frutos; y cuando recolectamos estos frutos, los podemos utilizar para sembrar nuevas plantas.

 

Nuestro inventario de vegetación va creciendo a lo largo de la partida y se completa a base de distintos tipos de hierbas y plantas de suelo, distintas variedades de árbol, cactus o planta de bambú, y varias clases de enredaderas y musgos que colonizan las paredes y suelos de nuestros escenarios de forma indiscriminada. Entender en qué superficie puede plantarse cada cosa, y cuál es el lugar propicio para que crezca mejor, es una parte importante de nuestra misión de colonización vegetal. En ciertos momentos podemos convocar lluvia para dar un empujoncito a nuestras plantas… Pero no siempre es posible, y de hecho, no siempre es lo idóneo.

 

Hay, por lo tanto, un importante componente estratégico en Cloud Gardens que se basa por completo en cómo planteamos el avance de nuestro jardín. El lugar en el que colocamos una semilla, la planta que decidimos plantar, el cómo y el dónde colocamos los objetos alrededor para que crezcan, la posibilidad de podar algunas plantas o el riesgo de cargarnos alguna si un objeto se le cae encima, son la base sobre la que se sustenta la jugabilidad del título.

 

 

La importancia de la precisión en Cloud Gardens

Realmente, no hay una forma única de completar los puzles de Cloud Gardens. Ahí reside parte del encanto del título, puesto que nos permite hacer diferentes configuraciones de cada escenario en cada partida. Entregarnos al puro caos o desafiarnos para conseguir composiciones más estéticas y ordenadas es cosa nuestra, toda vez que dominamos el arte de colocar cada cosa en el lugar adecuado. Un arte que no es realmente complicado de comprender y dominar, pero que sí tiene alguna que otra pega.

 

En primer lugar, el control de cámara es mejorable. Podemos girar 360 grados alrededor de los escenarios y hacer zoom, pero no podemos cambiar la perspectiva para ver el escenario desde arriba o desde los lados, con lo que en ocasiones se hace complicado colocar ciertas cosas en el punto exacto en el que las queremos, o ver bien los huecos libres a llenar. Aparte, existe algún que otro momento en el que el escenario se buguea y el porcentaje de superficie plantada se detiene sin motivo, a pesar de que seguimos plantando cosas. Más de una vez hemos tenido que reiniciar algún escenario por este motivo.

 

Cloud Gardens

 

La peculiar belleza de lo ruinoso

Una de las piedras angulares del concepto de Cloud Gardens reside en su propuesta artística. La banda sonora, en todo momento suave y relajante, redondea la intención relajante que tiene el título y lo llena de composiciones muy agradables. Y su estilo artístico logra un efecto muy peculiar: con la cámara alejada, somos testigos de escenarios que se acercan bastante al realismo, pero es cuando hacemos zoom cuando nos damos cuenta de que estamos ante un estilo pixel art tridimensional tremendamente refinado y logrado, consiguiendo un efecto genial. La gama de colores es apagada, poniendo así la guinda a la atmósfera post-apocalíptica que busca.

 

Si queremos ir al grano, podemos alcanzar los créditos de Cloud Gardens en apenas un par de horas. Pero lo cierto es que no es para nada un título que se preste a ir al grano, y no ofrece ningún incentivo por ello. Al contrario. La gracia está en explorar los distintos recorridos y visitar cada escenario, hasta un total de más de 100 jardines flotantes en ruinas y más de 6 horas de juego para conseguir completarlos todos. Desde los más pequeños y humildes hasta los más titánicos y sorprendentes, la semilla del pacífico entretenimiento está plantada y arraiga fuerte.

 

Y todo esto, sin tener en cuenta la presencia del modo creativo, un modo en el que podemos hacer y deshacer el escenario completamente a nuestra voluntad. Nosotros decidimos qué objetos configuran el espacio, los colocamos y comenzamos a plantar para cubrir todo de vegetación a placer. En este aspecto, la rejugabilidad sólo encuentra límites allí donde se hayan los de nuestra propia creatividad.

 

Cloud Gardens

 

Cloud Gardens – Nintendo Switch. Plantas contra el vacío

No es necesario un apocalipsis con zombis para que las plantas tengan su cuota de protagonismo, tal y como demuestra Cloud Gardens. Aunque al principio cuesta un poco terminar de dejarse llevar por su propuesta, poco a poco va atrapándonos entre sus raíces y sus ramas y logra germinar en nuestra cabeza para engancharnos y no dejarnos escapar. Cuando la vida humana se termine, la naturaleza se volverá a abrir paso.

 

Cloud GardensHemos analizado Cloud Gardens gracias a un código digital proporcionado por Noio y Coatsink. Versión analizada: 1.00

 

Cloud Gardens
Castillos en ruinas en el aire
Cloud Gardens deja en nuestras manos la manera de hacer que los escenarios post-apocalípticos en ruinas se conviertan en vergeles. El modo y los medios para conseguirlo dependen de nosotros en más de un centenar de puzles tridimensionales en los que todo trata sobre la vida abriéndose paso bajo cualquier circunstancia.
PROS
La variedad y versatilidad de la vegetación y de las formas de disponerla
El componente relajante de la jugabilidad y la banda sonora
El modo creativo eleva las posibilidades al infinito
CONTRAS
El control de cámara es problemático a la hora de colocar objetos
Algunos bugs obligan a reiniciar ciertos escenarios
73
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