Return to Monkey Island

Análisis Return to Monkey Island – Nintendo Switch. El secreto de un buen regreso

Return to Monkey Island
Fecha de lanzamiento
19 septiembre, 2022
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la descarga
5,542 GB
Nuestra puntuación
82

A lo largo de la ya bastante larga historia de los videojuegos hemos ido viendo como diferentes géneros nacían, tenían su época dorada y en algunos casos pasaban a un segundo o tercer plano. Muchos de ellos viven ahora una segunda juventud gracias al desarrollo independiente, heredero claro de otras épocas dispuesto a darle a los jugadores lo que las grandes compañías no les dan, y otros simplemente vuelven puntualmente para recordar tiempos mejores. En el caso de las aventuras gráficas tenemos un poco de todo. Dicho género, nacido en los ochenta y que en los noventa vivió su mejor momento para pasar a casi desaparecer, ha regresado con fuerza en los últimos años con pocos títulos, pero de mucha calidad. Sin embargo, éramos muchos los que echábamos de menos al rey del género hasta que se confirmó la esperada noticia: Monkey Island regresaba con una nueva entrega titulada Return to Monkey Island.

 

Anunciado por sorpresa meses atrás, Return to Monkey Island ha llegado a Nintendo Switch para continuar la historia original de los dos primeros juegos (omitiendo parcialmente los demás) de la mano de su creador Ron Gilbert y su estudio Terrible Toybox. Palabras mayores cuando se trata de uno de los máximos exponentes del género y uno de los iconos de los videojuegos para aquellos que ya pintamos canas. Pero, ¿es este regreso lo esperado por los fans? ¿Cumple con las expectativas de casi treinta años de espera para una verdadera secuela? ¡Poneos los parches en el ojo, que empezamos!

 

 

¡Ahoy, grumetes!

Desarrollado por Terrible Toybox con Ron Gilbert en cabeza y distribuido por Devolver Digital, Return to Monkey Island llega a Nintendo Switch con la intención de revivir una saga clásica cerrando la trilogía que Gilbert tenía en mente años atrás. Por eso las aventuras de Guybrush Threepwood continúan tras los sucesos de The Secret of Monkey Island y Monkey Island 2: LeChuck’s Revenge, omitiendo parcialmente los sucesos del resto de entregas no desarrolladas por Gilbert. Digo parcialmente porque se hace referencia a ellas en el álbum de recortes que podemos ojear desde el menú de inicio del juego, algo que se agradece para refrescar la memoria con el toque de humor que tan bien caracteriza la saga. Una vez metidos en harina, empieza la historia de este regreso.

 

El tiempo ha pasado y muchas cosas han cambiado. Para evitar destripar ninguna sorpresa, tan solo voy a comentar que esta nueva entrega comienza cuando Guybrush cuenta la historia de su regreso a Isla Mono a alguien muy especial. Hay detalles confusos, otros que probablemente se omiten tanto al jugador como al oyente de la historia, pero el bueno de Guybrush se esfuerza para relatarlo todo tal y como sucedió, y así revelar por fin si encontró el secreto de Monkey Island o no en su regreso a sus aventuras piratas.

 

Este enfoque diferente funciona bien en general por el juego que permite al confundir al jugador en ciertos momentos, pero no vivir la aventura en presente sino en pasado puede ser un punto negativo para algunos. Esto ya es decisión personal de cada uno.

 

Return to Monkey Island

 

La vida pirata, la vida mejor

En este regreso tenemos de vuelta todos los elementos que caracterizan a las obras originales, desde la vuelta de su protagonista y su archienemigo, pasando por su amada Elaine y otros secundarios, así como la resolución de acertijos, el humor absurdo e inteligente o los giros en la trama (más o menos inesperados según el momento). Es, con lo bueno y con lo malo que eso implica, un Monkey Island más, aunque adaptado a los tiempos modernos y en particular a una jugabilidad que han considerado más adecuada para Nintendo Switch. Ya no hay un puntero de ratón para desplazar al personaje, sino que lo movemos con el joystick izquierdo y los puntos de interés vienen marcados en pantalla para evitarnos hacer pixel hunting. Ya sabéis, lo de tener que ir haciendo clic en todas partes hasta dar con lo que buscamos o encontrar secretos ocultos en pantalla. Seguramente es algo que a los más puristas no les va a gustar, pero a mí personalmente me ha parecido un acierto que ahorra tiempo y evita frustraciones buscando incesantemente sin saber si vamos a encontrar algo o no. Y sí, podían haber mantenido ambas opciones en este sentido, sobre todo teniendo la posibilidad de complicarnos la aventura con el mayor de los niveles de dificultad (de los dos que hay), pero ya no vivimos en los noventa y esta es una buena evolución, al menos para la híbrida de Nintendo.

 

En la misma línea tenemos los controles de los objetos y el acceso al inventario o al mapa, todo muy rápido con uno o dos botones máximo y que a la mínima que llevemos un rato jugando ya se nos va a hacer muy natural. El control del personaje, sus acciones y la interacción con objetos y escenarios es fluido y logra que no perdamos tiempo y podamos centrarnos en la historia y en la resolución de puzles, que de eso se trata. Puzles que tienen una resolución algo más lógica y menos absurda que en otras entregas, quizás incluso más sencilla (¿o somos nosotros que tenemos más experiencia?), y que en general dejan la impresión de que llegar hasta el final no es tan complicado, aunque sí divertido, como en los anteriores juegos. El viaje se disfruta y, si algún rompecabezas o situación se nos atraganta, siempre podemos echar mano de la guía de pistas incluida en el juego. Por curiosidad y a sabiendas de la respuesta, tiré de ella en una ocasión para ver su funcionamiento. Básicamente va dando pistas sobre el que debe ser nuestro siguiente paso, de una en una y cada vez más claras. De esta forma, la primera vez que la consultamos nos invita a pensar y según vamos preguntándole acerca del mismo paso a seguir, cada vez es más concisa hasta que finalmente nos da la respuesta tal cual. De nuevo, una buena adaptación a nuestros tiempos para que sea todo diversión y poca frustración, en este caso opcional.

 

Return to Monkey Island

 

Buscando el secreto

Aunque en muchos casos la nostalgia es el combustible que alimenta este tipo de obras que regresan del pasado, y en otros no hay nada más que eso para sostener lo que quieren vendernos, aquí es simplemente una excusa para continuar con las aventuras del pirata. Sí, desprende nostalgia por los cuatro costados y la ingente cantidad de referencias que hay, tanto a la vista como en forma de guiño en el escenario o en las melodías, está pensado para arrancar una sonrisa a los fans más acérrimos a cada minuto, pero el juego va más allá. Porque está pensado para aquellos que descubrieron el título hace años, pero abraza también a las nuevas generaciones (y a los despistados que se lo perdieron entonces). Todo el mundo dispuesto a entrar en el juego puede disfrutar de la obra, que al mismo tiempo no es para todo el mundo por su particular forma de abordar el humor y el final, algo controvertido por la forma de ejecutarlo.

 

El juego ofrece unas diez horas de aventura principal, algo bastante aceptable, pero carece de rejugabilidad real más allá de volver a repetir la historia en otro modo de dificultad (teniendo en cuenta que el segundo de los dos que hay tiene rompecabezas diferentes y más complejos) o visualizar los diferentes finales, algo bastante sencillo si vamos guardando partida en los diferentes capítulos. Más allá de eso, no hay otros modos, aunque si somos de coleccionar se ha integrado un trivial con preguntas de la saga que podemos ir desbloqueando según encontremos tarjetas y las respondamos correctamente.

 

El juego está actualmente solo en digital, a la espera de noticias sobre la esperada edición física, por 24,99 euros en la eShop. Precio razonable y a la vez irónico por contradecir la mítica imagen en la que Guybrush nos decía que nunca había que pagar más de veinte pavos por un juego de computadora. Se lo perdonamos al equipo si tenemos en cuenta la inflación de las últimas décadas.

 

Return to Monkey Island

 

Un arte polémico

El anuncio del juego llegó en su día acompañado por una fuerte polémica que llegó a provocar que incluso el propio Ron Gilbert compartiera su enfado en redes sociales por haber recibido incluso insultos y amenazas. ¿El motivo? Un apartado artístico que no gustó a todo el mundo. Es cierto que el juego se aleja del pixel art con el que por motivos obvios contaron las dos primeras entregas, y que el estilo artístico elegido con rasgos exagerados puede resultar chocante de entrada, pero lo cierto es que, tras esa primera impresión por lo inesperado, todo tiene sentido. La elección funciona y queda bien en pantalla, en ningún momento nos da la impresión de que estamos ante un juego que no corresponde con lo que vemos, todo lo contrario. Así que en ese sentido ha sido un gran acierto tener la valentía de apostar por algo diferente en vez de seguir anclado a un pasado que, aunque bonito, también tiene margen de mejora.

 

Musical y sonoramente el juego cumple con creces. Las melodías que nos acompañan a lo largo de toda la aventura encajan a la perfección con la saga, tanto rescatando elementos pasados como aportando novedades para adecuarla al producto actual. Un resultado notable que casa a la perfección con el elemento más importante de todo el apartado sonoro: la voz de Guybrush. Por un lado, es una lástima que solo nos llegue en inglés, pero por otro es tan sumamente genial el trabajo de Dominic Armato como Guybrush, papel que repite desde su paso por The Curse of Monkey Island y Escape from Monkey Island y los remakes de los dos títulos originales, que a poco que entendamos algo del idioma de Shakespeare vamos a disfrutar un montón de sus diálogos y chascarrillos.

 

Todo el conjunto luce genial en Nintendo Switch, tanto en modo televisión como en portátil, manteniendo estables las 60 imágenes por segundo y adaptando además las particularidades de la consola de Nintendo. No solo el control adaptado para mover a Guybrush con el joystick, sino que si estamos usando la consola en modo portátil tenemos a nuestra disposición la pantalla táctil para movernos y ejecutar acciones. Además, la casi total ausencia de tiempos de carga hace que la inmediatez de la experiencia sume enteros al resultado final.

 

Return to Monkey Island

Return to Monkey Island – El secreto de un buen regreso

 

Hablar del regreso de una saga que marcó a toda una época hace más de treinta años, con su creador original, es siempre una buena noticia. Mucho más cuando ese regreso llega en tan buena forma y con la promesa de que podría no ser la última vez que vemos a su protagonista y sus aventuras. Ron Gilbert y su estudio nos ofrecen un título que recupera lo mejor de antaño y se atreve con probar cosas nuevas sin perder su esencia. Su atrevido apartado artístico funciona a la perfección con lo que quieren darnos y en términos sonoros, pese a la ausencia de doblaje en nuestro idioma, es una genialidad. El juego en sí es más fácil que otros de la saga, sobre todo para los que estén más curtidos en este tipo de productos, pero el viaje se disfruta tanto como para que eso no importe. No obstante, que sea más fácil no quiere decir que todo vaya a ser un paseo y más de una vez vais a dar alguna vuelta buscando la solución a vuestro siguiente paso.

 

Con todo, Guybrush regresa a la vida pirata muchos años después de su último abordaje y lo hace con todo lo que lo hizo ganarse nuestros corazones tiempo atrás. Con algunos cambios, eso sí, tanto dentro como fuera de la historia para encajar el paso del tiempo y mostrarnos que incluso eso le puede sentar bien a nuestro protagonista recordándonos de paso que siempre podemos regresar a esos lugares en los que nos sentimos cómodos, aunque hayan cambiado.

 

Return to Monkey IslandHemos analizado Return to Monkey Island gracias a un código digital cedido por Devolver Digital. Versión analizada: 1.0.4

Return to Monkey Island
El secreto de un buen regreso
Más de treinta años después del primer título, Ron Gilbert vuelve a ponerse a los mandos de la vida de Guybrush Threepwood para darnos un nuevo Monkey Island que es todo lo que una tercera parte debería ser. Return to Monkey Island recupera lo que hizo grandes a los juegos originales y se convierte en una de las mejores apuestas por las aventuras gráficas en Nintendo Switch. La polémica en torno a su arte ha demostrado ser algo vacío y aunque el juego es algo más fácil que los anteriores, el final puede no gustar a todo el mundo y la adaptación a consola a lo mejor no conquista a los más puristas del teclado y el ratón, el resultado del regreso del pirata más famoso de los videojuegos es claramente notable.
PROS
Es un notable regreso de una saga que marcó una época
Su nuevo sistema de juego es más ágil y encaja perfectamente en consola
La nostalgia funciona bien y el juego es muy consciente de sí mismo…
CONTRAS
… pero eso puede pasarle factura y hacer que sea menos sorprendente si hemos jugado a los anteriores
El nivel de dificultad es algo inferior a otros títulos de la saga
Tanto el apartado artístico como algunas decisiones narrativas no van a gustar a todo el mundo
82