Dentro del aluvión de eventos de juegos indies que tenemos cada año, hay uno que se celebra en las fechas del E3 y que es de los más esperados por mostrar juegos donde no hay conflicto, todo es relajante y los colores son suaves. Efectivamente, hablo de la Wholesome Direct donde las palabras «que cuquiiii» (así, con varias íes), son las más repetidas durante el evento. Y Melatonin es uno de esos que se han ido pasando por varias de estas citas a lo largo de los meses, hasta que por fin salió a finales de diciembre del año pasado casi por sorpresa durante el cuarto día del calendario de indies navideño de Nintendo. Y si os preguntáis a qué, se debe la referencia del título de este análisis a cierta saga de juegos rítmicos de Nintendo, mejor que veías el siguiente tráiler.
Sueños musicales
Decir que Melatonin tiene historia quizás es exagerar un poco, pero lo que sí que tiene es un hilo conductor. Cada una de las 20 pruebas musicales que componen el título en realidad es un sueño de la mente de nuestro protagonista, que tiene la costumbre de quedarse hasta las tantas viendo la televisión y caer rendido, noche sí y noche también en el sofá. Estos sueños musicales son en realidad representaciones de las preocupaciones de este chico, como por ejemplo su relación con la comida, las redes sociales, el trabajo o el dinero. De esta forma vamos conociendo poco a poco al protagonista, sin necesidad de que el juego pronuncie ninguna palabra. Cada una de las cuatro noches se compone de cuatro sueños distintos y un sueño que mezcla los anteriores y al que solo podremos acceder si sacamos buena puntuación en los primeros. Al superar estos niveles de remixes es cuando el chico se despierta y pasamos a la siguiente noche.
Cada sueño tiene su propia melodía y mecánica, que se nos enseña a través de unos tutoriales, los cuáles se aseguran de que conozcamos bien lo que hay que hacer antes de pasar a la prueba en sí misma. Y sin ser excesivamente difíciles, sí que hay alguna que se me ha atragantado un poco más de la cuenta al tener un ritmo un poco raro. Pero tampoco os penséis que se trata de comandos supercomplejos. Todos los juegos se solucionan a base de pulsar, mantener y/o soltar A, R y L de distintas maneras. Y todas estas mecánicas se van presentando poco a poco durante los primeros sueños para ir entremezclándolas en niveles más avanzados.
Una de las particularidades de este título frente a otros musicales es que es un juego donde hay bastante menos ayuda visual que en otros, dependiendo más del sentido del oído que del musical, cosa que favorece a algunos jugadores, mientras que a otros se lo dificulta. Todo esto se ve reflejado en que continuamente, tras los primeros compases de cada prueba, el juego tiende a taparnos las ayudas visuales de distintas maneras, ya sea alejando la cámara o metiendo más elementos en pantalla con los que distraernos. De esta forma consigue que dependamos mucho más del sentido auditivo y de seguir el ritmo de la canción de que de las ayudas visuales.
Aun así, el juego contiene varias opciones de accesibilidad para ayudar a los jugadores a que no se atasquen, como ampliar el margen de tiempo para pulsar bien una nota, que haya un metrónomo sonando de fondo o que directamente se indique en la pantalla qué acción realizar y cuándo. Estas ayudas también están disponibles a la hora de afrontar cada nivel en modo difícil e incluso al intentar ir a por la puntuación perfecta, donde el objetivo es no fallar ningún ritmo.
Una caja de pizza con alas, lo normal en un sueño
En cuanto a la música, lo primero que sorprende es la recomendación del título de jugar sin cascos, algo contra intuitivo, sobre todo cuando el resto de juegos de ritmo lo que nos proponen es que juguemos con los mejores auriculares posibles. Pero la música de Melatonin está hecha para jugar sin cascos, de tal forma que lo que se consigue con ello es que todo suene un poco más distorsionado y onírico, cosa que le sienta genial al título dada su temática.
El otro elemento que llama la atención de Melatonin es su apartado visual, dibujado y animado a mano, con una sobredosis de colores pastel por todas partes, que ayudan a crear esa ambientación de sueños. Además, tanto las animaciones de comienzo y final de cada noche, junto a la de cada sueño, están animadas de manera excelente, a pesar de no tener una gran variedad de ellas ni en cantidad ni en variedad dentro de cada prueba.
Por último, el juego cuenta con un editor de niveles bastante simple, pero que en futuras actualizaciones quiere volverse mucho más complejo, permitiendo mezclar niveles y añadir nuestra propia música, aunque es bastante probable que esta última opción quede relegada únicamente a la versión de ordenador. Y no será lo único que llegue con esas actualizaciones gratuitas, Half Asleep ha prometido nuevos modos para los niveles que ya existen, traducción a varios idiomas y un lector de pantalla para las personas que tengan problemas visuales.
Melatonin – Un breve sueño de verano
Si estabas esperando la nueva entrega de la saga de Nintendo en la que se inspira fuertemente Melatonin, puede que estés ante un buen sustitutivo. No es tan largo, ni tiene tanto contenido, pero cumple a la perfección con lo que se propone dentro de sus límites, los cuales conoce muy bien. Y es que el nombre del juego no es casualidad: todo el juego está diseñado con la idea de que jugar un par de partiditas antes de irse a la cama ayude a coger el sueño fácilmente, gracias a la combinación de la música y el apartado visual.
Hemos analizado Melatonin gracias a un código de descarga digital cedido por Half Asleep. Versión analizada: 230110
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