The Pokémon Company

¿Cuándo sale The Pokémon Company «a la caza» de infracciones de su copyright? Su ex abogado lo explica

No es un secreto para nadie a estas alturas de la vida que Nintendo es una compañía especialmente rígida en lo que a defender sus IP se refiere. The Pokémon Company, por extensión, no es demasiado distinta. Y esto es algo a tener en cuenta, porque la franquicia más grande del mundo del entretenimiento suele ser objeto de culto para los fans, muy dados a hacer sus propias reinterpretaciones y versiones de la saga, en lo que es una nutridísima escena fangame, es decir, juegos de Pokémon hechos por fans. La compañía, claro, no es ajena a ello, y ha llevado a varios de esos proyectos a los tribunales. Pero, ¿dónde está la línea que les lleva a actuar? La respuesta es mucho más sencilla de lo que puedas pensar, y la da un hombre que, tiempo atrás, se encargaba de hacerlo personalmente.

 

La línea que no hay que cruzar para que The Pokémon Company no se fije en tu fangame

El abogado Don McGowan fue, durante más de 10 años, director del departamento legal de The Pokémon Company. Bajo su dirección, la compañía estudió varios casos de infracción de copyright relativos a los fangames, por lo que es una voz más que autorizada a la hora de analizar el criterio seguido por la empresa a la hora de denunciar, o no hacerlo, este tipo de proyectos. Y así lo ha explicado en una entrevista al medio digital Aftermath, que le preguntó cómo gestiona la compañía de los monstruos de bolsillo las famosas cartas de «Cese y desista» en lo relativo a proyectos fan.

 

«Respuesta corta: Gracias, amigos. Solía estar sentado en la oficina atendiendo a mis propios problemas cuando alguien de la compañía me enviaba un enlace a un artículo de prensa, o me lo cruzaba yo mismo. Doy clases de Leyes del Entretenimiento en la Universidad de Washington y les digo esto a mis estudiantes: lo peor que le puede pasar a tu proyecto fan es que le den prensa, porque así sabremos de él. Pero ése no es el final de la ecuación. No envías una orden de cierre sin más, sino que esperas a ver si reciben financiación (de Kickstarer o similares). Si reciben financiación, ahí es cuando actúas. A nadie le gusta demandar a los fans.»

 

El relato de McGowan, en cierto modo, es previsible. Lucrarse económicamente de cualquier modo mediante el uso de propiedades ajenas es una línea legal muy clara que no debe cruzarse, y es lo que acaba siendo la condena de proyectos fans. Recientemente lo vimos con el emulador Yuzu, por ejemplo.

 

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