
Los juegos de género plataformas son uno de los pilares del mundo de los videojuegos, más aún desde que se reinventó el propio género gracias a los entornos 3D en la época de Nintendo 64 con juegos como Super Mario 64 o Banjo Kazooie. Y aunque es un género en el que ya es difícil innovar, con incontables títulos, con mil y una propuestas diferentes, aún nos pueden sorprender cuando llega a nuestras manos apuestas hechas con amor y pasión por el género. Este es el caso de Big Hops, un pequeño -gran- juego de aventura y plataformas 3D que ha venido saltando a darlo todo y del que ya os hemos hablado brevemente en el Nextacados de enero 2026. Desarrollado por el pequeño estudio indie Luckshot Games, se financió en Kickstarter y ya se encuentra disponible en Nintendo Switch, Steam y PlayStation 5. ¿Estáis listos para acompañar a esta pequeña rana en la búsqueda de una forma de regresar a su hogar? Pues ajústate el sombrero y prepárate para conocer este juego donde los animales hablan y utilizarás tu lengua para llegar donde ninguna otra rana ha estado. Demos inicio al análisis de Big Hops.
No te vayas con voces extrañas
En esta aventura encarnamos a Hop, una joven rana a la que su hogar se le empieza a quedar pequeño, ¿quién no ha querido de niño ver qué hay más allá de la seguridad de su hogar? Un día, como otro cualquiera, sale junto a su hermana Lily de acampada. Parece que todo va bien hasta que se percatan de que volver a casa está siendo más complicado de lo esperado. Más aún cuando se separan y Hop acaba sin esperarlo en un antiguo santuario en el que una voz misteriosa le habla y le solicita ayuda con promesas de libertad y ver mundo. No parece nada que pudiera salir mal, ¿verdad? ¡¿verdad?!
Y como nada puede ser tan bonito en esta vida, acabamos liberando a Diss, un espíritu embaucador que necesita algo de nosotros. Y no, no va a usar el noble arte de pedir las cosas con un «por favor» y un «gracias». Sin darnos tampoco mucho margen de maniobra, se nos lleva a la fuerza sacándonos de nuestro apacible mundo forestal para que hagamos lo que quiere de nosotros a cambio de dejarnos volver a nuestro hogar. Ante la exigencia, nuestra respuesta se torna en una clara negativa (lógicamente no vamos a hacer caso a lo que nos dice un ser flotante desconocido que nos viene con exigencias, ¿no?).
Pese a sus amenazas, optamos por intentar regresar a casa por nuestros propios medios, aunque la cosa está difícil. Nos ha arrastrado a otro mundo (como si estuviéramos viviendo una versión invertida de la serie Anfibilandia) y regresar a casa andando parece algo totalmente inviable. La primera y única posibilidad que se nos presenta es confiar en un mapache mecánico llamado Copper, que cuenta con una aeronave a la que le faltan algunas piezas para funcionar. ¿Es un plan infalible? ¡No! Pero es lo que tenemos y solo necesitamos conseguir tres piezas de aeronave. No puede ser tan difícil conseguir repuestos, ¿no? Por suerte, y porque está seguro de que nuestro plan no va a ninguna parte, Diss decide no interponerse en nuestra nueva búsqueda siempre y cuando también busquemos lo que él quiere, unos misteriosos objetos llamados Drip Oscuros (aunque no nos quiere decir que uso les va a dar o para qué los necesita). Obviamente, a Hop le parece que aquí hay mosca encerrada.

Pongamos ancas en polvorosa
Así da comienzo esta divertida aventura, en la que recorreremos tres diferentes mundos con un aspecto simple pero resultón y que, aunque no son muchos, tienen una extensión más amplia de lo que cabría esperar. Están formados por diferentes zonas, muy diferenciadas entre sí, que vamos descubriendo según avanzamos en sus historías autoconclusivas. Historias en las que Hop interviene mientras busca insistentemente las piezas de aeronave que necesita (bueno, y los Drops Oscuros que hemos prometido buscar a cambio de carta blanca). Así, mientras recorremos estas extensas localizaciones, podemos conocer a numerosos personajes como conejos, nutricias o murciélagos, con diálogos cargados de humor y que han sido diseñados por Steven Sugar (artista que trabajó en la serie animada Steven Universe). Además, hay que remarcar el hecho de que, a pesar de ser un indie tan pequeño, el juego cuenta con doblaje en inglés.
Pero rebuscando por los mundos no solo encontraremos piezas mecánicas y esos misteriosos Drips, hay más escondido en cada rincón. Repartido por todos los mundos también podemos encontrar monedas, con las que comprar algunos objetos en las tiendas como más vida máxima o ropa que equiparnos; portales ocultos al Vacío, en los que podemos enfrentarnos a retos más exigentes centrados en alguna mecánica de la zona; y Bits Oscuros, las cuales, al conseguir suficientes, Diss nos proporciona Accesorios especiales provenientes del Vacío que nos dan mejoras Pasivas al equiparlos en nuestra mochila.
Una jugabilidad que se disfruta como un buen charco
Hop es una rana un poco peculiar. No se le da muy bien ni nadar ni trepar (aunque desbloqueamos y mejoramos estas habilidades a lo largo de la aventura), aun así, su capacidad para correr, rodar, saltar o incluso deslizarse por las paredes es envidiable. Y es que, de lo primero que nos daremos cuenta al empezar a jugar es lo bien que se controla. Sus movimientos pueden acumular velocidad, afectando directamente a la distancia que recorremos al saltar y al deslizarnos corriendo por las paredes al más puro estilo Prince of Persia. Y todo esto sin estar teniendo en cuenta su lengua… Nuestro protagonista utiliza su lengua como si de una extremidad más fuera: abrir cofres, agarrar objetos lejanos, balancearse para superar obstáculos o incluso resolver rompecabezas.
A estas cualidades innatas de esta pequeña rana (más las adquiridas durante la aventura), tenemos que añadir la amplia variedad de flora increíblemente útil que se encuentra en el mundo de estos animales antropomórficos. Durante la aventura vamos encontrando nuevos tipos de verduras que cuentan con cualidades únicas en cuanto se ingieren o se «plantan». Al lanzarlas sobre una superficie (sobre prácticamente cualquier superficie, he de añadir) estas germinan, aplicando efectos enormemente útiles y únicos. Setas que se convierten en plataformas trampolín, bellotas de las que crecen grandes tallos de manera inmediata, manzanas que crean superficies donde podemos engancharnos con la lengua…
Así, el conjunto de movimientos y la versatilidad de estas verduras permiten que se puedan superar los retos de diferentes formas, sirviendo también para superar de forma alternativa los obstáculos que se nos atraganten. Y es que, aunque el juego no es difícil de por sí, sí que hay ciertos momentos donde se nos puede atragantar alguna escalada, y poder buscar soluciones alternativas con las verduras que hayamos guardado en la mochila da más dinamismo al título.
Tal vez, una de las cosas que se le puede echar en falta sean enemigos a los que enfrentarse, pues, salvo ciertos momentos clave de la historia, nuestros únicos enemigos son la gravedad y el medidor de aguante.

Como rana fuera del agua
Pero no todo pueden ser alabanzas a esta aventura anfibia, también tiene algunas flaquezas que empañan el resultado final, tanto en lo técnico como en lo mecánico. En términos de rendimiento, el juego funciona bien en la mayor parte del tiempo, pero no es siempre. Big Hops alcanza las 60 imágenes por segundo (60 fps) casi sin pestañear en Nintendo Switch 2, mas esto no es del todo así en la Switch original, donde en determinados momentos hay algunos bajones de FPS que pueden ser más o menos relevantes. Y es que, aunque no son nada superescandaloso y podemos decir que son más bien puntuales, en el tramo final hay cierto momento en el que la jugabilidad sí se ve afectada. Durante el desenlace de la aventura, apenas los minutos finales, el rendimiento cae en picado, siendo bastante molesto e imposible de jugar si no supusiera este fragmento solo unos pocos minutos, pero estropeando irremediablemente, eso sí, el espectacular momento.
También es importante remarcar que es habitual que durante sus aproximadamente 10 horas de duración, menos si sigues la historia principal sin pausa e incluso el doble si quieres encontrar y hacerte con todos los coleccionables (insectos, atuendos o Bits Oscuros del juego) encontremos algún que otro error o bug. Siendo algo no excesivamente raro encontrar zonas que te haga salirte del mapa o algún fallo visual o de sonido. Todos pequeños fallos que, aunque ni ocurren en todo momento, ni impiden disfrutar del título, sí que es necesario comentar para que no nos pillen de sorpresa. En cualquier caso, en la mayoría de las veces son cosas transitorias y eventuales, que no nos causan demasiado impedimento.
Edito tras actualización 1.0.3: El mismo día de la publicación de este análisis se ha lanzado una nueva versión que corrige diferentes errores, entre los que se destaca la mejora del mal rendimiento en las fases del final del juego. Aunque esas fases no se pueden volver a analizar sin completar el juego desde el principio de nuevo, si que se perciben mejoras de rendimiento generales en zonas donde anteriormente había alguna caida de fps, haciendo el juego más consistente en Nintendo Switch.

Por otro lado, ya centrándonos en la parte mecánica del juego, las diferentes verduras especiales, aunque variadas, acaban siendo solo una forma de ascender o llegar un poco más lejos de una forma u otra. Se podrían haber aprovechado en mayor medida para crear rompecabezas algo más ingeniosos, que requieran las cualidades únicas de cada una de ellas y que obliguen al jugador a experimentar con cuál es la más adecuada para cada momento.
Big Hops – Una pequeña rana puede hacer grandes cosas
Big Hops es uno de esos títulos que demuestran que, pese a ser un equipo pequeño, pueden lograr grandes cosas cuando se quiere. Un juego que enamora a primera vista, con entornos simples pero resultones y encantadores; y que sorprende en cuanto lo tienes en tus manos por la fluidez del control y lo divertido de sus mecánicas. Tal vez la dificultad no sea demasiado elevada, pero aun así presenta retos que requieren más de un puñado de intentos hasta que domines las habilidades de este anfibio saltarín.
Lo que sí que es más difícil de perdonar es el rendimiento del juego en Nintendo Switch durante el acto final, que puede hacer que te vayas de este título hermoso y divertido con un mal sabor de boca.
Edito: Tras la actualización 1.0.3 el rendimiento generla parece haber mejorado satisfacctoriamente, elimiando congelaciones y cierres en momentos más exigentes del título, haciendo que todos los jugadores de Nintendo Switch puedan disfrutar de este título tan diverttido.
Hemos analizado Big Hops gracias a un código digital cedido por Luckshot Games. Versión analizada: 1.0.2, con mención a mejoras provenientes de la 1.0.3 lanzada junto al análisis.



















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