Asi NES cambió mi vida

Así NES cambió mi vida. Historia de un niño que por error se hizo fan de Nintendo

Eran principios de los 90. No hacía ni un año que había abandonado el pequeño barrio de Almería que me vio crecer, para dejar atrás a casi toda mi familia para comenzar a vivir en una gran ciudad a cientos y cientos de kilómetros de allí. Barcelona tomó el relevo en mi vida a los once años, fue un cambio muy duro acompañado de muchas obligaciones. Tras pasar por un par de colegios sin hacerme aún con el idioma local, se podría decir que ya me había establecido, comencé a conocer gente y hasta hacer amigos. A pesar de ser tan joven, ya estaba harto de jugar en recreativas desde muy pequeñito. En mi barrio había varios bares que se llevaron muchas monedas de cinco duros, la imagen más borrosa que recuerdo, quizás la primera máquina a la que jugué, fue Pitfall! También había hecho mis pinitos con un Spectrum 128K. ¡Qué recuerdos! Entonces todavía vivía en Andalucía, cuando dejaba cargando las cintas de Spectrum mientras me iba a la calle a jugar con los amigos, o a comerme ese bocata de Nocilla preparado con todo el cariño por mi abuela. ¡Me lo untaba de crema por las dos puntas!

 

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Mi experiencia con las consolas comenzó probando una Atari 2600 en casa de un familiar. Tropecientos juegos, la mayoría extremadamente simples. La jugabilidad estaba ahí, pero poco tenía que ver con lo que había jugado hasta el momento. Más tarde tuve la suerte de que un amigo me dejara durante todo un verano una Master System I (¡la grande!). Supongo que esa era la suerte de vivir tan lejos y volver de vacaciones a Almería, la gente era mucho más espléndida :D. ¡Anda que no molaba Alex Kidd in Miracle World que venía de serie en la memoria de la consola! Wonder Boy de los arcades me tenía enamorado, la versión Spectrum estaba bien, pero me preguntaba si para consola sería aún mejor. Además, el nombre de SEGA cada vez me era más familiar por las recreativas (glorioso Golden Axe)… ¿cómo no iba a pedir una consola de SEGA esas Navidades? Y así lo hice, estuve mirando, descarté la sobremesa por lo atractivo que me parecía la portabilidad de la Game Gear y esa pantalla a todo color que tenía. Esa fue mi elección. Llegado el 25 de diciembre, la caja era más grande de lo esperado, y al abrirla… ¿qué es esto? ¿¡Una Nintendo Entertaiment System!? ¡Pero si no es lo que había pedido! Y qué gran acierto, todo hay que decirlo.

 

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No sé qué sería de mi a día de hoy si Papá Noel me hubiera hecho caso a mi, y no a la NES propuesta por mi madre (¡gracias mamá!). Fue un error que a mi entender se convirtió en todo un acierto. Por ejemplo, probablemente no estarías leyendo NextN en estos momentos, y muchas cosas en mi vida habrían ocurrido de una forma muy diferente. A esa NES la acompañaba un único juego. ¿Fontaneros? ¡Que va! Al bigotes lo conocí más tarde. Empecé mi andadura nintendera con The Adventures of Bayou Billy, un beat’em up de Konami que me hizo aprenderme con cariño una mítica musiquita que escuchabas al darle al menú da pausa. Konami… como te quería. De hecho, Castlevania II fue mi segundo juego. Recuerdo que dudé mucho entre Solomon’s Key, Gauntlet y las aventuras de Simon Belmont… otra decisión MUY acertada. Decir que, curiosamente y aunque tuve muchas oportunidades, los otros dos no llegué a probarlos. Automáticamente me convertí en fan de la saga cazavampiros, y de la compañía que lo había creado, a la cual no reconozco a día de hoy.

 

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Es curioso, insisto, como una decisión así puede cambiarte tanto la vida. Me recuerdo en el colegio, con mis primeras Hobby Consolas, leyendo y repasando absolutamente todo lo que se refería a Nintendo, y más allá. Me las leía varias veces, y en la hora del comedor del colegio dibujaba «Super Marios» y champiñones, a la vez que versiones de Sonic hechas con muy mala leche… era lo que tocaba, ¡la guerra de Sony Vs Nintendo! Ya era todo un fan de la Gran N, y no era el único. A raíz de eso, conocí a muchos amigos. Algunas tardes las pasábamos jugando a títulos tan gloriosos como Battle Toads, descifrando puzzles en los juegos de LOLO (mítico), encerrando en burbujas a enemigos en Bubble Bobble (otro de mis amores de los arcades), o Snow Bros. (ídem)… o rarezas como Solar Jetman, un videojuego que pedía muy a menudo a un amigo al que le parecía bastante malo, ¡pero a mi me encantaba! ¿Y cómo no? Al igual que el citado juego de los batracios, estaba firmado por Rare, compañía que años más tarde me hizo vivir muy buenos momentos.

 

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Yo ya era jugador, pero Nintendo abrió un universo ante mi. Los videojuegos de Super Mario Bros. me encantaron sin excepción. Mi primera experiencia con The Legend of Zelda, no tanto; me dejaron Zelda II: The Adventure of Link, y he de decir que no le presté mucha atención, cosa que creo que habría sido diferente de haber comenzado con el primero. Y un sinfín de títulos más que cayeron en mis manos, cuando descubrí que… ¡en los videoclubs se podían alquilar videojuegos! Todos los viernes me gastaba 500 pesetas en alquilar dos videojuegos. Finalmente, siempre terminaba jugando solo a uno, a no ser que me lo pasara al completo. Tenía ese fin de semana para completarlos, ¡y la de juegos que cayeron! Así conocí mi amada saga Mega Man, de la que orgulloso puedo decir que completé del 1 al 6 en NES, todos los de Game Boy, y el 7 de Super Nintendo. No sé, la saga X, muy esperada por mi, no me terminó enganchando, y en cuanto a los últimos que han aparecido… pues no sé encontrar a aquel niño tan hábil, ¡todo hay que decirlo!

 

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Mi Mega Man 2. Lo jugué de alquiler, pero me hice con él cambiándolo… y pensaba que me habían timado; no me funcionaba ni a mi, ni a ningún amigo… hasta que descubrí que había que soplar el cartucho mucho, pero que mucho más que a otros juegos para que funcionara ;D

 

Y a cada momento que pasaba, la posibilidad de jugar a más juegos se expandía. De alquilar en videoclubs, pasé a poder cambiarlos  en las tiendas del mercado de Sant Antoni, en Barcelona. Era fácil: les enseñabas lo que tenías, pagabas 500 pesetas o más y escogías un juego, que por lo general podía ser peor que el que tú ofrecías. Un timo, vaya… por suerte, la gente comenzó a cansarse y eliminaron a ese intermediario, para congregarse cientos de personas en una diminuta esquina en la que todo el mundo mostraba lo que tenía para cambiar. Ves a día de hoy esa esquina, y es que no te lo crees. Era una pasada, un trato directo con el formato físico, que a día de hoy no existe.

 

Continuar esta historia sería ya adentrarnos en los tiempos de Super Nintendo… así que me detendré aquí. ¿Quién sabe? Quizás con la llegada de una Super NES mini sigamos con esta historia… tan solo decir que, como persona, me siento muy afortunado de cómo ha transcurrido el rumbo de mi vida. Por supuesto, no todo ha sido jugar, pero reconozco que Nintendo ha formado siempre parte de mi.

Webmaster
  1. Bonita historia. Pese a que tengo que decir -consciente de que esto es un portal dedicado a Nintendo- que en la época NES/Master System + Super Nintendo/ Megadrive no habia una decisión acertada, ya que no tampoco habia una decisión erronea (No se puede decir lo mismo de Gameboy/GameGear). Era competencia sana y autentica, cada una tenía argumentos para defender Nintendo o su Sega sin despeinarse. Eran buenos tiempos para las consolas. Para el que escribe este comentario, la generación 16bits sigue siendo la mejor generación que ha existido en el mundo del los videojuegos.

  2. Ojo, es la visión que tengo al ver cómo ha transcurrido mi vida. Tuve amigos que durante toda esta aventura tomaron otros caminos, y no hemos terminado en el mismo sitio. Estoy convencido, por cómo fue esa época para mi, que de haber tenido una Game Gear las cosas habrían sido muy distintas… para mi. No digo que SEGA fuera una mala elección, o que habría sido un error empezar como seguero… sino que el error fue a la hora de comprar la consola que yo había pedido, ¡yo no pedí una NES! jajaja

    Pero en serio, miro atrás, y no me imagino como habría sido todo, en mi caso, habiendo comenzado desde otro punto de partida ;-)

  3. Qué emotivo y cómo me identifico con tu historia, más que nada por la época, porque mi devenir fue algo distinto. Pero, como buen jugador viejoven, recuerdo perfectamente los alquileres de videoclub y el ansia con el que esperaba los días 28 de cada mes para comprar la Hobby de turno (algo que empecé a hacer con aquellas MicroManía tamaño «sábana» en tiempos de los ordenadores de 8 bits).
    En esa época, un servidor era usuario de Master System II tras haber pasado por mi añoradísimo MSX, con el que empecé mi pasión por los juegos, en concreto por los que venían de Japón, y el primer contacto con una NES fue cuando mi vecino de arriba (compi de clase) se compró una con el Mario, el Soccer y el Batman. La verdad es que, por aquel entonces y aunque reconocía que los juegos tenían algo más de calidad, nada me hizo desearla más que mi MSII y no fue hasta el famoso VHS de El Cerebro de la Bestia que me hice fan de Nintendo.

  4. ¡Master System es que era una gran consola! De verdad, Alex Kidd me encantaba :))) A ver, no es que jugara a mucha cosa más, pero estaba muy, pero que muy al tanto de todos los juegos que salían para todas las plataformas. Las Hobbys, es que las devoraba de principio a fin jajaja. Y claro, éramos niños, y fácilmente te inclinabas a defender «unos colores». Aaaay, ¡que tiempos!

    PD: Yo también compré alguna que otra Micromanía. Era una gran revista, en muchos sentidos ;D

  5. Fue más amargo que eso jajaja. Recuerdo que para conseguir ese Mega Man 2, di un juego, no recuerdo cuál, y me dieron a cambio este y otro más (ni idea, no me acuerdo jaja). Pero no me funcionó cuando llegué a casa… lo probé en un par de NES de amigos, y lo mismo :(((( Hasta que me dio por soplar hasta el punto de… digamos, humedecer un poco las conexiones del cartucho con el soplido. Y oye, funcionó jajaja

    Años más tarde, ya en SNES, la misma maniobra nos sirvió a mi y a mis amigos para jugar al Super Mario RPG americano que compré… mira que llegó a Reino Unido, pero yo compré el americano, y era muy caprichosete. Tenía un amigo que no pudo usarlo de ninguna forma. Todos teníamos el mismo adaptador para jugar a juegos importados, el famoso FIRE de SNES, pero mi juego era muy caprichosete… el de otro colega, no tanto.