
Siempre que nace una nueva franquicia en la industria de los videojuegos, es motivo de celebración y si encima entra por los ojos mientras pone una jugabilidad curiosa sobre la mesa, ya ni os contamos. Desarrollado por ZDT Studio y bajo el ala de KONAMI, nos llega Darwin’s Paradox!, una propuesta desafiante con una estética que parece salida de una película de animación de Pixar.
Sin embargo, creo que es mejor que no adelantemos acontecimientos y que en su lugar, vayamos por partes. ¿Logra estar a la altura o la aventura se queda a medias tintas? A lo largo de este análisis de la versión dedicada a Nintendo Switch 2, voy a contaros mi opinión acerca de si merece la pena la experiencia híbrida que aquí se ofrece.
Una invasión contra ocho tentáculos
Toca arrancar la reseña entrando en detalles acerca del argumento, el cual es desenfadado y no falto de toques de humor. Sea como fuere, la trama nos pone en la piel de Darwin, un pulpo azul que estaba pasando el día en el océano acompañado de un colega, hasta que, de golpe y porrazo, un rayo de luz misterioso absorbe a ambos. Arrastrados por las circunstancias y sin la posibilidad de resistirse, acaban en una de las fábricas de Ufood, una empresa alimenticia cuyo nombre no se corta un pelo en dejar entrever que muy terrícola no es y que va desvelando sus planes según avanza la historia.
No obstante, lejos de convertirse en un ingrediente más, su peculiar color consigue salvarle el pellejo, pues nuestro protagonista es descartado y tirado a un basurero plagado de amenazas para un pulpo común. Aún con vida, el objetivo es claro, mas enfrentar a una invasión alienígena para salvar a un amigo no es moco de pavo… ¿Está ante una misión imposible o es capaz de adaptarse a tamañas circunstancias? ¡Descubrirlo está en tus manos! Es probable que ahora más de uno se pregunte cuánto dura la aventura, pero la respuesta depende de la habilidad de cada jugador y de su deseo de conseguir todos los coleccionables ocultos por los mapas. En el improbable caso de que seas capaz de pasarte el juego sin que te maten ni una vez y te centres solo en lo principal, hablamos de menos de tres horas, aunque lo habitual es que el contador ronde las cinco horas antes de llegar a los créditos.
Darwin, el espía cefalópodo
Jugablemente estamos ante un título de acción y plataformas de avance lateral, el cual le da una gran importancia a los puzles relacionados con cómo avanzar por los escenarios y, sobre todo, a sus entretenidas secciones de sigilo. Parece mentira, pero como pulpo que es, nuestro protagonista tiene habilidades increíbles para el espionaje y os adelantamos que recurre a ellas constantemente para poder salir de una pieza. Si un peligro se acerca, ahí está la posibilidad de cambiar de color de piel para camuflarse. En caso de que necesite algo que le cubra al nadar o sabotear dispositivos eléctricos, la tinta es su aliado. Y, por si todo eso fuera poco, encima es capaz de usar las ventosas de sus tentáculos para escalar por lugares de todo tipo.
Si has estado al loro, seguramente ya te has dado cuenta de la mayor debilidad de Darwin: su completa ausencia de opciones ofensivas y ser frágil, lo hacen susceptible a morir con cualquier paso en falso que dé y a menudo, que te noten equivale a una muerte segura. Desde meras ratas hasta superficies electrizadas pueden acabar con él y si a eso le sumamos el poco margen de error que le dan a los jugadores a la hora de saltar o esquivar obstáculos, da como resultado un desafío digno de mención. Es más, en ciertas ocasiones se echan en falta una mayor presencia de checkpoints, lo que sumado a picos de dificultad difíciles de ignorar, hace que nos cueste recomendarle esto a jugadores de mecha corta. Fuera de eso, he de decir que no me termina de convencer que las persecuciones del diablo negro se resuman en ir dando palos de ciego a toda mecha y morir constantemente hasta que, de pura chiripa, consigas torearlo lo suficiente con obstáculos como para huir.

Además de todo lo previo, hay que mencionar que Darwin posee una gran inteligencia que le ayuda a aprovechar su entorno para salir adelante. Verbigracia, si las ratas le rodean, no lo duda ni un momento antes de cubrirse de sustancias radiactivas que espantan a las alimañas. Y sí, esto último da pie a niveles variopintos con una jugabilidad marcada, que si bien no siempre dan en el centro de la diana, consiguen que uno se ilusione mientras espera descubrir la siguiente locura que se le ocurrió a los desarrolladores.
Arte dibujado con tinta casera
A nivel visual esta propuesta apuesta por un estilo artístico caricaturesco resultón, que parece inspirado en producciones de grandes nombres como Pixar o DreamWorks, mientras que no se duerme en los laureles a la hora de hacer que sus personajes sean muy expresivos. Me gustaría seguir con las alabanzas, pero es un hecho que la versión de Nintendo Switch 2 tuvo que hacer un par de concesiones para existir. La primera de ellas es fácil de notar, pues sin disponer de gráficos especialmente punteros, el juego corre a 30 fps que si bien suelen ser estables, tienden a resentirse durante la carga de zonas nuevas o cuando aparecen muchos elementos en pantalla. Lo segundo es menos frecuente, pero a veces vimos texturas y sombras que dejaban que desear.
En cuanto a la banda sonora, nos encontramos con una mezcla peculiar que mete en el cóctel desde melodías de jazz hasta piezas que buscan la ambientación alienígena con instrumentos clásicos como el teremín. Por lo demás, de lo que viene siendo el doblaje no podemos opinar la gran cosa al limitarse a solo unas líneas inglesas en los primeros coletazos, mientras que de los efectos de sonido no tengo queja alguna.
Darwin’s Paradox! – Esto es lo que pasa cuando el pulpo se resiste a las gallegas
En definitiva, esta propuesta se trata de un juego de acción y plataformas de avance lateral, que pone en el centro de los focos los puzles y sus secciones de sigilo. Si por casualidad deseas una experiencia desafiante que le saque partido a su protagonista y encima entre por los ojos, no lo dudes más y dale una oportunidad aunque sea a la demo.
Analizamos Darwin’s Paradox! gracias a una copia digital cedida por KONAMI. Versión analizada: 1.0.3









