Análisis de Summer in Mara – Nintendo Switch. Vacaciones de verano para mí.

Fecha de lanzamiento
16 junio, 2020
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc
Tamaño de la descarga
2090,00 MB
Nuestra puntuación
73

El estudio valenciano, Chibig, fundado en 2016, nos trae su última obra: Summer in Mara. Tras publicar Tiny Planet y Ankora en dispositivos móviles con su siguiente título, Deiland, dio el salto a PlayStation 4 y PC. En este último, que completé hace un par de meses, controlamos a Arco, el único habitante de un pequeño planeta que cuidamos a cambio de sus recursos. Un título entretenido, con una buena historia, pero con algunos problemas y mecánicas que no terminan de encajar. Summer in Mara es una propuesta similar, cambiando el pequeño planeta por el archipiélago de islas situado en el mar de Mara, por lo que ahora es el momento de ver si Chibig ha aprendido de sus errores. Hay que recordar que el título que hoy nos ocupa nació tras recaudar casi 430.000 € en dos campañas de crowdfunding, la primera en Kickstarter y la segunda en Indiegogo.

 

 

Koa, una huérfana rescatada en pleno naufrágio

La historia de Summer in Mara comienza cuando el barco donde viaja nuestra protagonista, Koa, naufraga. En una cinemática, con una animación preciosa digna de cualquier película de Disney, vemos como un extraño ser, de piel azul, la rescata cuando aun es solo un bebé. Tras pasar unos años, vemos como tanto la niña como el misterioso ser, al que se refiere cariñosamente como Yaya, viven en una pequeña isla en el mar de Mara. Así, estos dos personajes han terminado por convertirse en abuela y nieta adoptiva. Yaya se encarga de transmitir todos sus valores y conocimientos a una Koa casi adolescente, que ya es capaz de valerse por sí misma. Enseñanzas que, por una serie de circunstancias, tenemos que empezar a usar más pronto que tarde.

 

Summer in Mara

 

Tras una serie de sucesos, podemos acudir a Qüalis, una ciudad en una isla vecina que hace las veces de núcleo del juego. En ella conocemos a muchos personajes, sus habitantes, que son los que hacen que la historia avance por medio de misiones. Son estos variopintos lugareños, las relaciones entre ellos y el desarrollo de los mismos, uno de los mejores aspectos del título. Cada uno con su personalidad y carisma, así como una larga lista de tareas de la que hablaremos más adelante. Estas misiones y, al fin y al cabo, el desarrollo de la trama relaciona unos personajes con otros, algunos se llevan bien, otros mal, pero la gran mayoría de ellos se conocen entre sí. Una historia sencilla, pero muy bien construida, cuya trama es el mayor incentivo para seguir avanzando.

 

Una protagonista muy ágil, en un mundo de paz y tranquilidad

Es, en cambio, en el apartado jugable en el que, por una parte, Chibig ha aprendido de los errores que tenía Deiland, aunque no están del todo corregidos en Summer in Mara. Primero, hay que aclarar que el género del título es una mezcla entre aventuras y gestión de recursos, basado en un simulador de granjas. Podemos cultivar, talar, pescar, minar y cuidar de nuestros animales. Como decimos, hay algunas características que funcionan mejor que otras. Por su parte, la sensación de aventura y exploración es buena; visitar las diferentes islas en busca de recursos, tesoros u encargos, es una de las partes más entretenidas del título. La movilidad de Koa es muy ágil, tal vez excesiva, y sus saltos desproporcionados, pero nunca viene mal para acortar algún que otro camino. Aunque hay zonas, sobre todo en la ciudad de Qüalis, en las que encontramos paredes invisibles, que nos hacen dar algún rodeo de más.

 

Summer in Mara

 

Por otro lado, la gestión de recursos y la propia resolución de las misiones, es dónde más cojea el título, pero vamos por partes. La primera de estas funciones es la que sigue sin terminar de encajar, aunque se ha mejorado lo que pudimos ver en Deiland. Mientras en dicho título los cultivos crecían tomando el tiempo real, en esta ocasión la referencia temporal para su crecimiento son los días ingame. Algo positivo, si no fuera porque el paso de los días no tiene ninguna penalización. No estamos sujetos a ningún calendario, como suele pasar en juegos del estilo, por lo que si necesitamos pasar 10 días seguidos para hacer crecer unas calabazas, podemos dormir ese tiempo seguido sin ningún problema, ya que no nos perdemos ningún evento, ni cambio de estación. Algo que tiene sus aspectos positivos, como el no estar agobiados por un calendario que cumplir, pero que, por otra, hace que el cuidar nuestros cultivos pierda valor. A pesar de ello, es una decisión del estudio que, si bien no comparto, no tiene por qué ser necesariamente negativa.

 

En cambio, las misiones sí resultan algo tediosas, por lo repetitivas que terminan siendo. Cuando podemos desplazarnos entre la Isla Hogar y Qüalis, nuestra rutina se basa en hablar con los ciudadanos para obtener las misiones y acudir a nuestra casa para recoger los recursos y volver a entregarlos. Salvo alguna misión puntual, que nos pida algo especial, esta es nuestra dinámica de aquí en adelante. Conseguir recursos, cocinar recetas o craftear algunos elementos, son las tareas que tenemos que llevar a cabo en nuestra isla, la gran mayoría de veces, para cumplir las necesidades de algún vecino. Más adelante, nuestro mapa se abre y podemos acudir a otras islas, normalmente pequeñitas, pero con mucho encanto. Cabe destacar que a medida que desbloqueamos más, estas son más grandes e interesantes.

 

Summer in Mara

 

Técnicamente el título es notable. Si bien algunas animaciones podrían pulirse más, como cuando Koa corre, el resto del apartado visual es muy bonito. Hay que distinguir entre el arte del propio juego y el de las cinemáticas y conversaciones. Estas últimas hacen uso de unos dibujos y una animación preciosa, que más de una serie del estilo querría tener. El mundo, por su parte, también sigue esta línea, aunque un escalón por debajo, con unos diseños 3D y una paleta de colores muy llamativa y adecuada para representar esos dibujos ya citados. El apartado sonoro es más de lo mismo. Nos encontramos ante un gran trabajo, sobre todo en su banda sonora, que nos acompaña y contextualiza, dando fuerza a los sentimientos que quiere transmitir cada personaje.

 

Summer in Mara – Un hermoso viaje, con mucha luz, pero alguna sombra

Así, se puede concluir que Summer in Mara es una grandísima historia, con un buen desarrollo de personajes, tanto principales como secundarios, pero que no termina de funcionar en el desarrollo de sus misiones y en el apartado de la gestión de recursos. A pesar de ello, se nota una evolución clara desde su obra anterior, algo que no hace más que acentuar el potencial del estudio y dejar patente que seguirá mejorando en su próximo título. Unas 20 horas de duración, que en cierto momento pueden hacerse repetitivas, pero que, en global, se ajusta todo a su precio de 21,99 €.

Hemos analizado Summer in Mara gracias a un código digital cedido por Chibig. Versión analizada 1.0

Una gran historia, con algún pero
Debido a la jugabilidad que tiene, hay que tomarse Summer in Mara como lo que es, una aventura narrativa, con elementos de gestión de recursos. Unas vacaciones de verano que tenemos que jugar con calma, sin agobios, para que lo repetitivo de sus misiones no lastre la interesante trama que nos propone.
PROS
Su arte, sobre todo, en las escenas de dibujos animados
El desarrollo de los personajes y la personalidad de los mismos
La exploración de las diferentes islas cuando el mapa "se abre"
CONTRAS
La gestión de recursos, como los cultivos, no termina de encajar del todo
Unas misiones que se hacen un tanto repetitivas
La existencia de paredes invisibles en zonas que no debería haber
73
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