Maneater

Análisis Maneater – Nintendo Switch. Mordiscos en mundo abierto

Fecha de lanzamiento
25 mayo, 2021
Número de Jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la Descarga
4.7 GB
Nuestra puntuación
75

Igual que en la época navideña, además de turrones, polvorones y regalos, es típico ver en televisión películas con dicha ambientación festiva, desde telefilmes de bajo presupuesto a cintas que usan la Navidad como trasfondo (y sí, también cuentan Gremlins o La jungla de cristal), en verano tengo otra costumbre: las películas de tiburones. No hay año en el que en el periodo estival, entre olas de calor y bebidas frías, no caigan varias películas protagonizadas por estos temidos animales. El género de bichos monstruosos devorando personas lleva con nosotros desde antes incluso de que Steven Spielberg y su Tiburón sentaran las bases modernas para estas películas e, igual que con otro tipo de productos, también han dado el salto a otros medios. Hablamos, como no podía ser de otra forma, de los videojuegos, y en concreto de la llegada a Nintendo Switch de Maneater, un título que promete ser una oda a todas esas películas de tiburones causando estragos entre los bañistas y las embarcaciones.

 

Desarrollado por Blindside Interactive y distribuido por Tripwire Interactive, Deep Silver y Koch Media, Maneater nos lleva a las profundidades de la ficticia Port Clovis para ponernos a los mandos de un simpático tiburón lamia en una aventura con tintes de mundo abierto y algo de RPG en la que la venganza y sus consecuencias tienen un importante protagonismo. ¿Os apetece hincarle el diente? Porque seguramente a él sí…

 

 

Vamos a necesitar un barco más grande

La historia no es el punto fuerte de este videojuego, porque básicamente no la necesita, pero nos planta frente a un reputado cazatiburones llamado Escamoso Pete que, tras un tutorial con el que nos ensañamos a gusto con bañistas y algunos peces, consigue darnos caza. A partir de ahí descubrimos de la peor forma que nuestro tiburón estaba a punto de ser mamá y que Pete intenta deshacerse también del recién nacido, aunque conseguimos escapar y  nuestro pequeño tiburón queda abandonado a su suerte en un pantano repleto de caimanes. La naturaleza más dura en estado puro, que además hace que al principio tengamos que huir de más de una pelea por no poder hacer frente a grandes depredadores. Pero dejad que crezca un poco el lamia y volved después a por la venganza.

 

A lo largo de ocho regiones bien diferenciadas, con fauna propia, escenarios diferentes y muchos secretos por descubrir, la espiral de venganza entre nuestro recién nacido tiburón lamia y Escamoso Pete va creciendo igual que el escualo. El progreso del juego va acompañado de un sistema de puntos de experiencia con los que vamos subiendo de nivel, creciendo y consiguiendo mejoras en forma de habilidades especiales (como aguantar más tiempo fuera del agua o tener más salud) o incluso mutaciones que nos otorgan ciertos poderes (mayor resistencia, capacidad de electrocutar o envenenar, más rapidez), además de hacernos aún más temibles. Al mismo tiempo, disponemos de un medidor de puntos de infamia que va incrementando según vamos acabando con todos y cada uno de los diez cazatiburones secundarios que hay en Maneater. Y si queréis salir a jugar con ellos es tan sencillo como comerse a unos cuantos bañistas despistados.

 

Maneater

 

¡A comer!

Y sí, suena tan divertido como es. Maneater no se anda con medias tintas y apuesta por diversión tensa y sanguinaria, apoyándose en un control del tiburón muy fluido y agradable. Es realmente fácil de controlar apenas unos minutos después de haber empezado a jugar y, según avanzamos, podemos ir más rápido, saltar más alto, enfrentarnos a criaturas más poderosas o destruir barcos con mayor facilidad, por lo que la diversión va en aumento. Además, se ha apostado por enfocarlo todo desde el punto de vista de una especie de documental, por lo que durante nuestra aventura nos acompaña un narrador que da detalles curiosos o incluso explica cosas que hacemos; como si fuera un documental en el que se meten algunos chascarrillos incluso. Y por si no fuera poco, lo que vemos de Escamoso Pete es todo a través de una cámara de televisión que está grabando un programa documental sobre su trabajo como cazatiburones. Un dos por uno en toda regla.

 

Pero si nos centramos en lo que ofrece el título en sí, lo que tenemos es una aventura principal que podemos completar en unas quince horas sin demasiados problemas y algunos desafíos secundarios en forma de coleccionables que nos ayudan a subir de nivel. No hay más modos y el post-game que se abre una vez terminada la trama es básicamente dejarnos nadar libremente por cualquiera de las zonas para terminar de completar las misiones que todavía queden pendientes. Misiones que, por otra parte, son todas iguales, y eso puede suponer un hándicap importante para los que busquen algo más variado. Porque no vamos a engañarnos, las misiones son todas de matar un número determinado de peces (o tortugas), comernos un grupo de humanos, matar a animales poderosos o destruir barcos. Nada más. Personalmente he echado de menos otro tipo de misiones, ya sean contrarrelojes o puzles de cualquier tipo, incluso más variedad en fauna (que hay bastante, pero se echan de menos especies icónicas como los delfines) o en las propias defensas humanas (habría estado bien ver jaulas submarinas, por ejemplo), pero Maneater es lo que es: la historia de venganza de un tiburón muy hambriento. Y en ese sentido cumple, aunque peque de repetitivo y una vez terminada la historia no quede mucho más que hacer si los coleccionables no nos interesan.

 

Por tanto, podríamos decir que peca de falta de variedad, heredando así una de las características menos populares de otros RPG. Esa repetición se traslada también a los ataques del tiburón, al menos al principio, aunque se solventa con las diferentes evoluciones y mejoras que se van incorporando, o a los patrones de ataque de las diferentes especies enemigas con las que nos encontramos. Especies que, por otro lado, no se atacan entre ellas (¿por qué cuando me encuentro con una orca, un cachalote y un tiburón martillo todos deciden confabularse para ir contra mí?) ni son objetivo de los cazadores, que solo atacan a nuestro tiburón lamia. Puliendo un poco más la inteligencia artificial de los enemigos y dotándolos de más opciones, el juego habría ganado una barbaridad en este sentido.

 

Maneater

 

No pares, sigue, sigue

Visualmente es un juego notable. Tanto nuestro tiburón como el resto de animales lucen muy realistas, aunque con los humanos se ha optado por un estilo ligeramente más desenfadado, y los escenarios son coloridos y muy variados. Tanto es así que el color del agua cambia según la zona en la que estemos para acentuar la sensación de estar en una zona de ese tipo. Además, el ciclo día y noche juega muy bien con la iluminación y nos permite disfrutar del tiburón de todas las formas posibles. En este sentido, la única pega es que a ciertas horas es difícil ver bien cuándo vamos sumergidos, algo que se puede solventar usando el radar de ultrasonidos incorporado en el tiburón y con paciencia. No es que sea un problema en sí mismo, pero puede hacer que nos llevemos alguna sorpresa desagradable al no ver venir a algún enemigo cercano. Pese a eso, es un título agradable de jugar visualmente, sobre todo si como yo eres un apasionado de estos animales (pero de verlos lejos).

 

Técnicamente, el juego cumple de sobras en Nintendo Switch, aunque como pasa otras veces en juegos que piden ciertos requisitos, las versiones en otras consolas y PC se lucen algo mejor. En el caso que nos ocupa, la versión de la consola de Nintendo, es cierto que la distancia de dibujado es variable y que en zonas más grandes, como cuando salimos a mar abierto, se nota algo de popping y rascadas puntuales que nos pueden jugar una mala pasada, pero en rasgos generales todo funciona fluido y se deja jugar bastante bien. Incluso los tiempos de carga entre zonas, que los hay en alguna de las transiciones, son bastante rápidos y no cortan demasiado el ritmo. Y digo eso porque sí que hay un problema entre zonas en mar abierto, ya que al cambiar de una a otra puede aparecer la pantalla de carga y se hace molesto si estamos justamente en medio de un combate contra cazadores o animales, sobre todo si la zona en la que estamos manteniendo el enfrentamiento nos obliga a entrar y salir de diferentes áreas y la pantalla de carga nos aparece en más de una ocasión.

 

Más allá de eso, el juego funciona fluido a 30 frames por segundo y se ve bien en Switch tanto en modo dock como en portátil, por lo que poco hay que reprocharle a la adaptación que han hecho para la híbrida de Nintendo. ¿Podría ser mejor? Claro. De hecho, me he llegado a encontrar con un error que hizo que se me cerrara el juego, aunque afortunadamente fue algo aparentemente aleatorio y que no se repitió más.

 

De la banda sonora, aunque no se encarga el mítico John Williams como en la popular cinta de Spielberg, sí que tenemos melodías con fuerte inspiración en el clásico del cine. La banda sonora acompaña en todo momento lo que hacemos, y acentúa una tensión que en más de una ocasión me ha hecho pegar un bote (estar pendiente de algo y que de repente te salte encima una orca o un marrajo es excusa de sobra, ¿vale?). Entre eso y los efectos sonoros que reproducen no solo los ruidos de animales agresivos cuando van a atacarnos, sino también las conversaciones entre los cazadores hablando por sus walkie talkie, o incluso los gritos de los pobres humanos tanto dentro como fuera del agua, tenemos una ambientación perfecta para meternos de lleno en la piel del escualo y movernos como pez en el agua. Literalmente. Además, aunque esas conversaciones entre cazadores están en inglés, tanto la voz del narrador como todo lo relacionado con la historia está doblado en perfecto castellano, adaptando incluso bromas a nuestro idioma, por lo que un diez para la localización.

 

Maneater

 

Maneater – La venganza del tiburón

Si algo queda claro con el tiburón lamia que protagoniza el juego es que si los tiburones fueran así en la vida real, no quedaría nadie con el valor suficiente para acercarse a ninguna playa, arenal, río o lago. Maneater plantea diversión salvaje controlando a un escualo desatado que arrasa con todo a su paso y, según se va haciendo mayor, engulle de una sentada marrajos, caimanes o peces martillo. El control del tiburón es fluido y tremendamente satisfactorio, haciendo que las horas persiguiendo peces y recorriendo las diferentes localizaciones y sus cuevas ocultas se pasen volando. Es una pena que más allá de la historia principal el título no tenga mucho más que ofrecer y que las evoluciones del tiburón se queden apenas en tres conjuntos que mejoran ciertas características, por no mencionar la poca variedad en los tipos de misión, pero Maneater cumple con lo que promete y lo hace con buen resultado. Además, viene con una curiosa moraleja sobre las consecuencias de una espiral descontrolada de venganza, por lo que es algo a tener en cuenta si alguna vez os da por embarcaros en una misión parecida. Pero por si acaso no lo hagáis.

 

Maneater sabe a qué tipo de público va dirigido y por eso apuesta por abrazar algo de humor negro en medio de la escabechina en la que nos mete de lleno. Sangre, vísceras y muchos mordiscos completan un cóctel que seguramente no os vais a querer tomar tranquilamente en una playa. No después de ver de lo que es capaz el tiburón lamia de esta historia.

 

Maneater

Hemos analizado Maneater gracias a un código digital cedido por Koch Media. Versión analizada: 1.0.1

Maneater
¡Es la hora de comer!
Maneater plantea diversión salvaje controlando a un escualo desatado que arrasa con todo a su paso, con un control fluido y tremendamente satisfactorio. No hay mucho más allá de su historia principal, peca de repetitivo y su mundo abierto nos deja alguna que otra rascada, pero en todo lo demás cumple y nos deja meternos en la piel de un tiburón para hacer lo que mejor saben hacer en las películas: comerse todo lo que se les ponga delante.
PROS
El control del tiburón es tremendamente divertido e intuitivo
El diseño de las zonas es muy variado, repleto de secretos y muy vivo en lo que a fauna respecta
Visualmente es notable e invita a seguir explorando solo para ver qué secretos esconde el fondo marino
CONTRAS
Las misiones son muy poco variadas y eso puede cansar rápido si el atractivo de “ser” un tiburón es algo secundario
Los patrones de ataque de los enemigos son demasiado similares entre sí
Hay popping y algunas rascadas, sobre todo en zonas de mar abierto
75

Mostrar Comentarios (0)

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puntuación