
Pese a que el género de captura de monstruos no se inició con Pokémon, el juego de Game Freak y The Pokémon Company es probablemente el más reconocible de todos desde hace más de veinticinco años. A lo largo de todo este tiempo hemos visto como, mientras la franquicia exclusiva de Nintendo evolucionaba igual que sus criaturas y abarcaba cada vez un mercado mayor, sus juegos clásicos innovaban poco, manteniendo generación tras generación unas señas de identidad muy reconocibles con ligeros cambios. Sin embargo, no es de estos monstruos de bolsillo de lo que toca hablar hoy, sino de uno de esos juegos que inspirados por un icono popular como Pokémon, decide hacer su propia versión, con todo lo que ello conlleva. Y así, igual que ya han hecho otros antes, llega Coromon para intentar conquistar a los entrenadores que buscan capturar y pelear con monstruos al estilo más clásico.
Meterse a hacer tu propia versión de un producto ya existente puede facilitarte el darte a conocer y conseguir parte de su nicho de mercado, pero también puede hacer que un dedo acusador te señale mientras grita “plagio”. Las comparaciones son odiosas y aunque me gustaría evitarlas en la medida de lo posible, como podéis imaginar viendo el juego que es, va a ser realmente complicado: Coromon bebe de Pokémon mucho más de lo que cualquier juego de plataformas bebe de Super Mario y eso se nota desde el principio hasta el final. ¿Es algo bueno o es malo? Seguid leyendo si queréis descubrirlo.
¡Hazte con todos… los Coromon!
Desarrollado por TRAGsoft y distribuido para Nintendo Switch, móviles y PC por Freedom Games, Coromon nos ofrece una experiencia muy familiar, tanto amigable como reconocible, que no se avergüenza de ser lo que es. Desde que empieza el juego queda claro de dónde saca la inspiración y eso lo lleva hasta las últimas consecuencias. El sistema de juego con sus tipos (siete primarios y seis secundarios), los tres iniciales a elegir, una suerte de legendarios, el arte pixelado, la captura de los monstruos, las evoluciones al alcanzar ciertos niveles o el combate entre “entrenadores”, por mencionar solo algunos ejemplos. Todo es muy reconocible para el que lleve unos cuantos años en esto de los videojuegos, pero con Coromon han querido ir un paso más allá y aportar su granito de arena al género, escuchando a los jugadores y resolviendo algunas de las quejas más frecuentes en Pokémon. Pero vayamos por partes.
La historia empieza un día cualquiera en la vida de nuestro personaje, que desde el principio podemos personalizar al gusto con diferentes tonos de piel, peinados, bello facial, ropa o sombreros. Nuestra madre nos acompaña a la estación y se despide de nosotros, ya que va a ser nuestro primer día en el Campus Lux Solis, la gran corporación a la que vamos a trabajar y que, a priori, dedica sus esfuerzos a estudiar los Coromon. Nada menos que un total de 114 criaturas a capturar y coleccionar. Una trama simple, pero efectiva, que se ríe de tópicos y nos sirve para ir hilando nuestros viajes por el mapa en busca de la esencia de los Titanes. Porque claro, una catástrofe amenaza el mundo y solo nosotros podemos salvarlo. Con esta premisa tan sencilla de la que poco a poco vamos descubriendo más cosas empieza una aventura que desde el principio se esfuerza en mostrarnos las diferencias con la popular saga de Nintendo. Para empezar, nos topamos con un montón de opciones de personalización de la partida que van a servir para facilitarnos las cosas o ponérnoslas más complicadas. A voluntad y siempre con la opción de volverlas a cambiar en cualquier momento. Así que tenemos opciones como poder cambiar de Coromon justo antes de empezar un combate (sin perder turno), cambiar de Coromon cuando un rival envía uno nuevo (también sin perder turno), hacer que los Coromon recuperen vida y puntos de energía al subir de nivel o, la mejor desde mi punto de vista, poder capturar Coromon de nuestros rivales. Sí, lo que (casi) todos llevamos intentando desde hace más de dos décadas en Pokémon aquí es posible. Y es realmente satisfactorio, creedme.
Con todo esto, Coromon quiere ofrecer al jugador una libertad que hasta entonces era mucho más encorsetada y así dejar que cada uno moldee la experiencia un poco más a su gusto. Algo que sería redondo del todo si el juego tuviera algún tipo de toma de decisiones que afectara a la progresión de la aventura, pero de momento tenemos que conformarnos con un desarrollo lineal clásico. Una pena en ese sentido, porque el juego se presta mucho a ello con la participación de nuestro personaje en las conversaciones (sí, el protagonista habla), pero quizás para la próxima. Dicho eso, lo que sí nos da algo más de libertad son los puntos de energía. Coromon se aleja de los puntos de poder de cada uno de los ataques individuales de cada monstruo, que podemos personalizar al gusto y hacer que aprendan y desaprendan según nos interese (siempre y cuando los hayan aprendido previamente), y opta por un único sistema de puntos de energía. Cada ataque consume unos puntos determinados y eso es lo que tenemos que gestionar durante los combates, añadiendo una capa extra de estrategia.
¡Nostalgia, te elijo a ti!
Los años pasan y los juegos, en mayor o menor grado, van evolucionando con el paso del tiempo. La icónica saga de monstruos de bolsillo de Nintendo ha ido introduciendo cambios generación tras generación, pese a ser muy continuistas en general, para intentar sorprender y evitar un desgaste que tras más de dos décadas es fácil que se produzca. Coromon ignora eso y decide poner en su punto de mira los orígenes de la leyenda, por lo que ignora la mayor parte de las novedades introducidas por Game Freak, como el poder ver a los monstruos caminando en vez de toparse con ellos inesperadamente por la hierba o en cuevas. A grandes rasgos, Coromon es una vuelta a los orígenes con un montón de mejoras de calidad de vida, como si los Pokémon Rojo y Azul (y Verde, por si algún japonés nos está leyendo) originales se lanzaran hoy en día. Así que nuevamente hay que cargar la mochila de repelentes (o discos apestosos) para que no nos amarguen los paseos por las cuevas, cambiar nuestro equipo desde un ordenador, o tener que estar pendientes de los objetos para escapar de cualquier lugar si nos vemos apurados. Decisiones que apelan a la nostalgia de lo que fue el clásico nintendero en un contexto algo diferente que logra que no se sienta forzado. Coromon hace suya cada mecánica y, aunque todo se siente muy familiar, logra diferenciarse lo suficiente como para tener identidad propia.
Entre las mejoras incorporadas tenemos un sistema de recompensas y logros, un sistema de control de misiones donde tenemos apuntadas las misiones principales y secundarias iniciadas pendientes y las terminadas, o la vuelta de tuerca que le han dado a los monstruos variocolor. En Coromon hablamos de potencial, un valor que varía en cada Coromon entre 1 y 21 y que determina algunas características, incluido su color. Cuanto mayor sea el potencial, algo que podemos ver con un objeto que nos dan según avanzamos en la aventura, mejor es el Coromon. A partir de potencial 17 el color del monstruo cambia y aparece en sus características la etiqueta Potente. Si el Coromon tiene potencial 21 entonces se considera Perfecto y también tiene otro color diferente de los normales y los potentes. Pero, ¿sirve de algo este nivel de potencial? Además de marcar una diferencia visual, afecta a sus características. Me explico. Los Coromon tienen dos barras de experiencia, una que les permite subir de nivel y otra que cuando se llena nos permite asignar tres puntos adicionales a repartir entre los valores de ataque, defensa, velocidad, etc. Cuanto mayor sea el nivel de potencial, antes se llena esta segunda barra y por tanto más puntos adicionales se pueden asignar a nuestro Coromon. Para que os hagáis una idea, un Coromon de potencial 1 puede sumar como mucho 66 puntos adicionales, un Coromon perfecto de potencial 21 puede sumar 126.
Más allá de eso, la gran parte de lo que nos encontramos es bien reconocible. Al ser un estudio pequeñito han preferido limitar la experiencia y ofrecer poco más de cien criaturas de hasta siete tipos diferentes, con ataques de todo tipo que además de esos siete tipos pueden tener otros seis adicionales. Decisiones comprensibles para no desmadrar el desarrollo y poder llevarlo a buen puerto, pero que limitan algo la experiencia y que no sirven para justificar la falta de equilibrio entre algunos tipos. Esto ya lo habíamos visto con el tipo psíquico en la primera generación de Pokémon, así que incluso ahí se mantienen fiel a los orígenes, aunque en este punto en concreto sea sin querer.
Hacia adelante mirando
Si bien es cierto que en Coromon los desarrolladores se han anclado a las generaciones pasadas y parece que de ahí no se mueven, también lo es que tanto el lore del juego como algunas de las decisiones tomadas apuntan a algo más moderno y tecnológico. La tecnología es protagonista en toda la aventura y todo el juego apuesta por algo más ágil y moderno que antaño. Desde el principio de la aventura podemos correr incluso en interiores (pudiendo asignar un botón para ello e incluso cambiar su funcionalidad para correr siempre y caminar al pulsarlo) y todo está pensado para agilizar el juego, también la cura de los Coromon cuando los llevamos al centro.
Esta misma ventanita a algo más actual la encontramos en la forma de capturar los monstruos, cogida directamente del espejo en el que se mira, pero con un toque moderno que ya ha quedado anticuado. ¿Os acordáis de los spinners? Hace cuatro o cinco años eran sensación entre los chavales unos pequeños artefactos que se podían hacer girar con un solo dedo. Los había de todo tipo y color y en Coromon han optado por darles una nueva vida al convertirlos en los dispositivos de captura habiendo normales y especiales, cada uno de un color diferente y una funcionalidad que varía y nos detalla su propia descripción. Descripciones por otra parte que son realmente completas porque en el propio juego nos ofrecen según avanzamos unos manuales que podemos consultar en cualquier momento y sirven para omitir (casi) cualquier tipo de tutorial dentro del juego. Si necesitas más información sobre subir niveles o los tipos de Coromon, la tienes a mano en un menú muy intuitivo y rápido. Incluso guardar es fácil y directo, habiendo también guardado automático y la posibilidad de tener varias partidas en cada perfil, algo que siempre se agradece.
Sin embargo, y con esto vais a entender el porqué del título de este apartado, hay un tema que sí le ha pasado factura al título. La inmediatez que nos ofrecen las herramientas actuales ha hecho que los desarrolladores hayan optado por una traducción descuidada. Se nota demasiado que no ha habido una revisión posterior por alguien conocedor del idioma, al menos en español, y son incontables las veces que encontramos faltas de ortografía, palabras mal escritas o frases desordenadas, estas últimas por haber traducido literalmente las diferentes partes en inglés y no haberlas reordenado al construir la frase en español. Está bien localizar juegos en diferentes idiomas porque a todos nos gusta jugar entendiendo lo que nos quieren contar, pero hay formas y formas y aquí el equipo de Coromon ha optado por la menos adecuada. Y es una pena, porque en otras ocasiones el juego demuestra ser conocedor de expresiones locales o televisivas como ese «No conquistas nada con una ensalada» de Los Simpson. La verdad es que no se entiende cómo puede hacerlo tan bien en unas cosas y tan mal en otras. De todas formas, vamos a quedarnos con la parte positiva: pese a la desastrosa localización, Coromon no tiene muchos más puntos negativos a destacar. De hecho, incluso su precio, 19,99 € en la eShop española, los apenas 360 MB de peso que tiene y su duración de unas 15-20 horas, según el ritmo de captura y secundarias, son mucho más que aceptables.
Pon un emoji pixelado en tu vida
Una de las decisiones de diseño que han tomado en el desarrollo del juego sus creadores es la de utilizar pixel art para crear el mundo de Coromon y todo lo que hay en él. Esto nos retrotrae directamente a otra época, aunque el pixel art esté tan de moda como antaño, y eso trae sus ventajas y sus inconvenientes. Entre estos últimos tenemos la dificultad de crear expresividad en los personajes cuando el pixelado no lo permite. Y es aquí donde entran los emojis, algo que usamos cada día en nuestras conversaciones con otra gente y que en Coromon consiguen dar un plus de expresividad a las conversaciones y las situaciones que viven los personajes. Incluso en los combates podemos verlos. De esta forma, una de las limitaciones del estilo gráfico elegido se solventa con algo a lo que estamos muy familiarizados y todo fluye mejor. De hecho, no se entiende que después del buen trabajo realizado en este aspecto, hayan optado por descuidar la primera impresión y dejar que el icono principal del juego en Nintendo Switch sea simplemente una imagen de uno de los Coromon más genéricos, sin título ni logo.
Y si el estilo gráfico del juego está bien elegido y le sienta como un guante, no puedo sino ampliar esas alabanzas a otro de los pilares en los que se sustenta Coromon: el diseño de los monstruos. Las poco más de cien criaturas disponibles no se hacen escasas no solo porque son todas nuevas y el sentimiento de descubrir una nueva cada vez está ahí, sino porque, además, prácticamente todas tienen un buen diseño. A lo largo de mi partida no ha habido un Coromon que me haya hecho decir “¡qué horror!”. Al contrario. Cualquiera de ellos podría pasar por una de las criaturas de Nintendo y a su vez todas encajan en el mundo que ha creado TRAGsoft para ellos.
Con la música y los efectos sonoros pasa lo mismo. Está todo tan bien elegido que cuesta dejar el juego y no seguir tarareando la música de los combates contra otros Coromon o la que suena en enfrentamientos más serios. De hecho, la única pega en este sentido es que cuando un Coromon evoluciona lo hace en el más absoluto silencio. Queda poco natural y rompe el ritmo, quizás por estar acostumbrado a melodías más que icónicas para un momento tan importante.
¿Y qué tal funciona? Cuando el título se lanzó el año pasado en acceso previo se notificaron montones de errores y problemas de rendimiento que hacían que el juego llegara a ser injugable en algunos momentos. No vamos a detallarlos aquí porque no me gustaría dar a entender que eso sigue siendo así. No lo es. La versión lanzada en Nintendo Switch viene con todos esos errores corregidos y es estable del todo. En la híbrida de Nintendo, Coromon funciona perfectamente, sin errores visuales ni tirones, y no importa si estamos jugando en modo portátil o en modo TV, el juego se ve impecable. Sí, tiene píxeles como puños, pero el apartado artístico está tan bien elegido que incluso en una televisión enorme es una gozada jugar.
Coromon – Más y mejores monstruos de bolsillo al estilo clásico
Si has llegado hasta aquí probablemente te preguntes cuál es la conclusión de todo esto. Es simple, Coromon cumple con creces con lo que promete y aunque el propio juego se impone limitaciones en número de criaturas, tipos diferentes o en la propia linealidad de la historia, supera en prácticamente todo al juego en el que se inspira. TRAGsoft ha sabido dar con la tecla y mejorar algunos de los aspectos negativos de los Pokémon clásicos dándole además a su Coromon montones de opciones de personalización, una dificultad ajustada, un humor algo más inteligente y un diseño de criaturas a la altura de las circunstancias. Coromon es divertido, suficientemente largo, digno heredero del juego que inició la fiebre por los monstruos de bolsillo y un añadido notable para el catálogo de Nintendo Switch. Tiene algunas pegas como su mejorable traducción, pero en líneas generales es un juego notable que no va a decepcionar a los fans del género.





















