Donkey Kong Bananza se lanzó al mercado hace nada, el pasado 17 de julio. Precisamente ese mismo día, Nintendo España nos invitó al evento de presentación del juego, donde pudimos descubrir algunos de los secretos que se esconden entre bambalinas (o quizá deberíamos decir bananinas), del gran plataformas 3D del primer año de vida de Nintendo Switch 2 (A no ser que ese 40 aniversario de Mario nos dé alguna sorpresa de aquí a finales de año). Muchos de vosotros ya habéis empezado vuestras aventuras por Isla Lingote, pero igualmente os compartimos nuestras impresiones del evento tras haber podido probar el juego final y tras conocer algunos de los secretos detrás del genial apartado artístico y sonoro del juego por parte de Nintendo.
Toda la carne en el asador
Donkey Kong Bananza es un juego donde se nota que Nintendo sigue siendo maestros de los plataformas, desde los primeros vídeos que vimos del juego, pudimos apreciar toda la esencia «Mario» que rezuma el juego. En su momento rumoreado, ahora confirmado, que los responsables de Mario Odyssey se encargaban de la nueva aventura de «DK» (Deká). Más allá del núcleo jugable que según Nintendo es la exploración (la destrucción es otro elemento clave, pero no el núcleo jugable), Donkey Kong Bananza es un despliegue de medios que se puede equiparar a las películas de animación, no solo a nivel gráfico, sino en la expresividad de los personajes, donde Donkey Kong destaca con un abanico emocional que nunca antes habíamos visto en un juego del simio. Sin embargo, otro de los grandes pilares del juego es la música, basta con escuchar los trailers del juego o simplemente, el mero hecho del papel de Pauline en la aventura para que notemos que la música es uno de los aspectos más cuidados y mimados de este título.
Por otro lado, se trata de un juego muy Nintendo, fácil de jugar, difícil de dominar. Tenemos técnicas avanzadas que nos recuerdan a esos movimientos imposibles de Super Mario Odyssey, y además un sistema de progreso que desbloquea nuevas habilidades que afectan a nuestra movilidad por el mapa. Por si todo eso fuera poco, el juego cuenta con MILES (con ese énfasis lo dijo nuestro querido Enrique de Nintendo, de coleccionables, por lo que los más completistas podrán dedicar horas y horas al juego hasta encontrar todo lo que esconde. Desde Nintendo nos hacían hincapié en que, como suele ocurrir con la gran mayoría de sus juegos, todo el mundo es bienvenido a jugar e incluso el modo cooperativo, donde el papel del segundo jugador es más pasivo, refuerza ese sentimiento, ya que incluso gente que no es afín a los videojuegos puede disfrutar del juego y sentirse útil y realizado sin tener que preocuparse por sus habilidades como jugador.
En resumen, Donkey Kong Bananza es uno de los grandes exclusivos de Nintendo Switch 2, que aunque haya nacido como un juego de la Nintendo Switch original, se ha convertido en uno de los motivos de peso para dar el salto a la nueva generación de Nintendo y que tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los mejores juegos del año (de hecho, actualmente según la crítica, ya lo es, pero aún queda mucho año por delante). ¿Volverá un plataformas a llevarse el preciado premio GOTY de los The Game Awards? Esperamos que sí, porque Nintendo y Donkey Kong se lo merecen.








