La saga Story of Seasons es ya todo un clásico de los títulos third party en consolas de Nintendo. Nacida originalmente como Harvest Moon, y viéndose obligada a cambiar de nombre como cuestiones de derechos, la serie de títulos de simulación y gestión de recursos (nombre técnico y algo más genérico de lo que solemos llamar comúnmente jueguitos de granja) lleva ya más de una década (casi tres, si contamos las entregas que contaban con el nombre original) acompañando a las consolas de la gran N. Así, llegada al fin Nintendo Switch 2, Marvelous Games no quería perderse la cita y, como no podía ser de otra manera, es de las primeras en aterrizar en la nueva híbrida con Story of Seasons: Grand Bazaar.
Con el verano acercándose a sus últimos coletazos, la nueva entrega de la popular saga cozy granjera llega a la flamante consola de los de Kyoto, sin dejar atrás a los jugadores de la primera Switch, eso sí. En este análisis nos centraremos en la edición de Nintendo Switch 2, que es la que los compañeros de Marvelous Games han tenido a bien poner a nuestra disposición. Si nos quieres acompañar en este viaje, trae el monedero, porque no sólo de labrar la tierra vive este título: también hay que montar un puestecito bien cuco en el mercadillo.
Recuperando el esplendor de Villa Céfiro
El inicio de Story of Seasons: Grand Bazaar es un infalible topicazo del género: nuevo vecino se instala en granja abandonada de pueblo bucólico y su objetivo es revitalizarla. A partir de ahí viene lo habitual: tenemos que ir cultivando productos de temporada, recolectando productos y materiales de la naturaleza, cocinando, cazando bichos, pescando y, cómo no, relacionándonos con los lugareños del pueblo cercano. Todo esto ya es conocido del género y está más que contado, pero en este título hay un pequeño gimmick que le da un carácter distintivo a toda esta rutina: la presencia del bazar.
Resumiendo, el bazar de Villa Céfiro fue en otro tiempo uno de los lugares comerciales de referencia de todo el mundo. Hoy en día, está de capa caída y apenas hay dos o tres cuatro puestos en activo en su bazar. Su objetivo es recuperar el esplendor de otra época y, por eso, el alcalde Félix está tan contento de que haya un granjero en el pueblo. Al fin y al cabo, la decadencia de su bazar comenzó cuando la antigua granjera abandonó el pueblo por motivos desconocidos. Este asunto es el principal hilo narrativo del título, y la motivación que nos acompaña durante más de 50 horas de juego: ayudar a que se vuelva a convertir en un bazar de categoría mundial.
Una puerta de entrada muy amable en Story of Seasons: Grand Bazaar
En cuanto al diseño del juego, se nota que hablamos de un equipo con décadas de experiencia en el género. Story of Seasons: Grand Bazaar te introduce en sus mecánicas con mucho mimo. En los primeros días, vamos obteniendo una por una las herramientas que usamos en nuestro trabajo. No nos dan la azada, la regadera, el hacha y la caña de pescar de golpe nada más empezar, sino que nos van enseñando a utilizar cada uno de esos instrumentos uno por uno. Así, ya de paso, también vamos familiarizándonos con la vida diaria de Villa Céfiro y conociendo a sus vecinos. Especial mención a la tienda de Miguel, donde podemos comprar semillas y materias primas, y a la cafetería, donde podemos comprar comidas, una mecánica fundamental: la principal forma de aprender recetas es comiéndolas. Y hay más de un centenar, así que renta ser comilones.
Más adelante, con el paso de los días, vamos descubriendo los eventos que impiden que la monotonía se instale en nuestra rutina: desde los huracanes y ventiscas del verano, que nos obligan a proteger nuestros cultivos, hasta los distintos eventos del pueblo, como el Día del Hogar o la Competición de Mascotas, que nos invitan a preparar algo especial para días concretos. Todas las semanas hay algún evento al que asistir o al que hacer frente, y esto es súper necesario, porque la estructura del juego está totalmente condicionada por el ya mencionado bazar. Prácticamente todo lo que hacemos durante la semana está orientado al día clave: el momento de abrir la tienda.

La rutina del bazar
El bazar de Villa Céfiro es una especie de mercadillo temporal que se abre puntual e invariablemente cada sábado. El juego comienza justamente un sábado, por lo que lo primero que aprendemos es a vender productos en el bazar. Durante un período de tiempo estipulado, podemos colocar hasta 24 tipos diferentes de producto en un mostrador, y utilizar una campanita para llamar la atención de los clientes. Cada una de las estaciones del año tiene unas tendencias que van rotando, y si colocamos productos que pertenecen a esas tendencias, los clientes se ven atraídos con más facilidad. Pero eso no significa que no puedas vender otro tipo de productos: puedes vender lo que te apetezca. Y cuanto más sea su valor, mejor.
Contamos con dos medidores de progresión en el bazar. Para subir de nivel, tenemos que cumplir dos objetivos: uno económico (dinero obtenido por las ventas en el bazar) y otro de crecimiento (número de nuevas tiendas abiertas). Ambos dependen de nosotros, ya que cada vez que alguien se plantea abrir una tienda en Villa Céfiro, viene a nosotros con unos requisitos a cumplir. Ya sea entregarle unos materiales concretos o cumplir con una tarea determinada, poco a poco vamos ayudando a que el bazar crezca, lo cual también repercute positivamente sobre nuestras posibilidades. Nuevas comidas a probar, nuevos animales y mascotas, reformas y ampliaciones para nuestra casa o nuestro huerto… El bazar crea comunidad y nos devuelve mucho de lo que le damos, incluso más a veces.
Story of Seasons: Grand Bazaar, granjas al estilo clásico
Aunque otros juegos del género se han empezado a aventurar en el terreno de la acción, Story of Seasons: Grand Bazaar sigue manteniendo la esencia original intacta: olvídate de ir a mazmorras y de pelear. Aquí todo es relación sana con la naturaleza y con el entorno. Sembrar y recoger, criar y cuidar animales y mascotas (la vaquita, icono donde los haya), cazar bichos, pescar, recolectar hierbajos, setas y miel, romper troncos y piedras para obtener materia prima… El día se nos va volando cuando exploramos los alrededores de Villa Céfiro. Y la energía del personaje no nos da para explayarnos todo el tiempo, pero podemos cocinar platos que nos devuelvan la vitalidad. Y para eso necesitamos ingredientes que tenemos que recolectar… Es el ciclo sin fin que lo envuelve todo.
Más allá de la recolección, uno de los factores fundamentales del juego es el papel que desempeñan los molinos del pueblo. En ellos, podemos colocar materia prima para fabricar productos elaborados. Abono a partir de los hierbajos, queso a partir de la leche, semillas a partir de la fruta y verdura, mejoras para nuestras herramientas de trabajo… Los molinos son un elemento clave del bucle de trabajo, y también ayudan a fabricar productos de gran valor que luego se venden en el bazar a un precio más que jugoso. Nuestro consejo: cuando obtengas una gema de una piedra, nunca la vendas en el bazar sin comprobar qué se puede fabricar con ella en un molino. Ni vendas un comestible sin ver lo que puedes cocinar con él. La mentalidad de tiburón es parte fundamental del juego: elabora cada semana productos que se vendan caros.

Todo es mejor en compañía animal
Hablemos de los animales, también parte importante del juego. En nuestra pequeña granja podemos albergar, de inicio, cuatro gallinas, cuatro animales grandes (vacas, búfalas, ovejas, alpacas), un caballo y ocho mascotas (perros y gatos). Posteriormente, se puede ampliar ese número instalando un establo nuevo. Y no son una simple fuente de materiales, porque Story of Seasons: Grand Bazaar cuida mucho la relación con ellos. Más allá de esquilar, ordeñar y recoger huevos, cada día podemos acercarnos y dar un mimito a todos nuestros animales, cepillar a los peludos y coger en brazos a los más pequeños. Esto, si lo sumamos a que pueden salir al exterior a pastar, hace que estén más sanos y felices, lo cual repercute en la calidad de sus productos.
Especial mención merecen el perro, el gato y el caballo. Los dos primeros pueden aprender a pastorear a los demás a diario, y también a hacer truquitos que luego podemos usar en las competiciones de temporada. El último de ellos, además de competir en un evento veraniego y otro invernal, nos ayuda a llegar más rápido a los lugares y, en fases avanzadas del juego, incluso podemos aprender una técnica para recolectar nuestros cultivos sin bajarnos de él. Las adorables criaturitas están muy presentes en nuestra rutina y podemos obtener varias razas.
El gran secreto de Villa Céfiro
Más allá de la vida cotidiana de Villa Céfiro se esconde un pequeño y mágico secreto: cerca del pueblo habitan unos duendecillos de lo más simpáticos que también nos ayudan a mejorar el bazar. Son cinco duendes que nos ayudan de un modo muy particular, pero para entenderlo, hablemos primero de calidad. Todos los cultivos, materiales y productos que recolectamos, obtenemos y fabricamos tienen una clasificación de calidad que va, por lo general, desde 0,5 hasta 5 estrellas. Y los cultivos que sembramos pueden subir su calidad si los tratamos con abono o si mejoramos los terrenos, pero el resto no. Y ahí entran los duendes.
Cada uno de los duendes cubre un área. Uno se encarga de los peces, otro de los bichos, otro de los recolectables (hierbajos, piedras, leña, etc), otro de las setas y otro de la miel. Si les vamos haciendo ofrendas relacionadas con sus ámbitos, subimos niveles de amistad con ellos, y gracias a eso, los productos en cuestión aumentan su calidad. Son, por tanto, fundamentales para obtener productos de mayor valor y destacar en el bazar. También nos dan un simpático ala-delta de hoja para poder desplazarnos rápidamente cuando el viento sopla, lo que nos permite acceder a sitios que no serían accesibles a pie.
Aparte, los duendes tienen su propia tienda en el bazar, pero no aceptan dinero, sino energía positiva. ¿Y cómo conseguimos esa energía? De mil maneras: recolectando, cazando bichos, pescando, hablando con la gente, mimando a nuestros animales… Es una mecánica que, sutilmente, nos impulsa a no dejar de hacer todas esas cosas que, en este tipo de juegos, uno acaba dejando de lado cuando van pasando los días. Seguir cuidando cada uno de los aspectos de la vida cotidiana tiene premio en forma de puntos de acceso al almacén, de viaje rápido, incluso mejoras para el bazar.

Relaciones en Story of Seasons: Grand Bazaar
La relación con los vecinos es otro de los aspectos fundamentales de Story of Seasons: Grand Bazaar, como suele ser habitual en juegos del género. Podemos mejorar la amistad hablando a diario con los vecinos, haciéndoles regalos y participando en eventos. Pero a veces, esa mejora alcanza un tope que sólo podemos desbloquear haciendo pequeñas misiones dedicadas al personaje el cuestión, un detalle que nos añade más variedad a nuestra lista de tareas. Y, cómo no: algunos de estos personajes son posibles objetivos de romance. No sólo de amistad vive el granjero, guiño, guiño.
Primer punto a destacar del romance: no está atado al género. No importa que escojas ser masculino, femenino u otro: cualquier personaje romanceable está a tu alcance sin importar, ya sea chico o chica. La mayoría de ellos se encuentra en el pueblo desde el principio, pero hay algunos que se incorporan a tu rutina algo más tarde. Segundo punto a destacar: puedes, por supuesto, casarte y tener hijos. Aunque nosotros ni nos hemos acercado en las alrededor de 50 horas que hemos tardado en completar la historia principal, hace falta labrar las relaciones mucho más. Ahí va un motivo para pegarte otro buen puñado de horas jugando.
Nintendo Switch 2 hace que Story of Seasons luzca mejor que nunca
Probablemente la versión de Nintendo Switch sea más que satisfactoria, pero ya que nos hemos dedicado a la versión de Switch 2 para este análisis, hay que decirlo: la nueva consola le sienta de maravilla al estilo artístico que dio sus primeros pasos en A Wonderful Life y que ahora se presenta más pulido que nunca… ¡y con el clásico diseño de la vaca de vuelta! El título se ve de maravilla en la nueva híbrida, y su rendimiento es sobresaliente. Las caídas de FPS son toda una rareza y el diseño artístico es perfecto para lo que se propone. Especialmente en lo referente a la banda sonora. De aquí hemos salido enamorados de la música del pueblo en los días de lluvia, nada más relajante.
¿Pegas? Las inherentes al género. Aunque los eventos están colocados con mucho tino y casi siempre hay algo que hacer, es normal que llegue un momento en el que el jugador sienta el peso de la monotonía. Villa Céfiro, al final del día, no es tan grande, y puede llegar un momento en el que uno se sienta atrapado en la rutina. La mecánica del bazar, eso sí, nos ayuda a mantener una motivación clara y tangible durante un buen puñado de horas. Sin embargo, tiene una consecuencia notable: casi todo lo importante se condensa en el sábado. Toda compra o reforma especial nace del bazar, por lo que el resto de días de la semana pierden fuelle en comparación.

Story of Seasons: Grand Bazaar – Nintendo Switch 2. Un clásico que no podía faltar
En la nueva era de Nintendo no podía faltar una entrega de Story of Seasons. Este Grand Bazaar diseña con mucho mimo y con mucha atención toda una serie de tareas y objetivos cotidianos que llenan de contenido un lugar que, si nos ceñimos al tamaño, no es tan grande. Su historia y sus personajes le dan muchísima vida al día a día en el pueblo, y su diseño artístico da un nuevo salto sin perder ni un ápice de su carisma. Si eres un habitual de la saga, bienvenido a un nuevo gran capítulo: si no lo eres, es buen momento para entrar.
Hemos analizado Story of Seasons: Grand Bazaar – Nintendo Switch 2 Edition gracias a un código digital proporcionado por Marvelous/Decibel PR. Versión analizada: 1.0.3
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